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domingo, 17 de mayo de 2015

Mensaje de Año Nuevo de Kim Jong Un



    Pyongyang, 1 de enero (ACNC) -- El Mariscal Kim Jong Un, Primer Secretario del Partido del Trabajo de Corea, Primer Presidente del Comité de Defensa Nacional de la República Popular Democrática de Corea y Comandante Supremo del Ejército Popular de Corea pronunció el día primero el mensaje del Año Nuevo 2015.
    El texto completo del mensaje sigue:
    … … …
    Han transcurrido 70 años desde que nuestra nación se dividió por las fuerzas extranjeras.
    En este período el mundo ha logrado un gran progreso y la época registró cambios sustanciales. A pesar de esto nuestra nación aún no ha logrado la reunificación y sigue sufriendo por la separación, lo cual es una pena y dolor para todos. No podemos permitir ni tolerar más la desgracia nacional originada por la fragmentación territorial que se mantiene intacta aun en la nueva centuria.
    El año pasado planteamos importantes medidas a favor del mejoramiento de las relaciones Norte-Sur y la reunificación e hicimos cuanto pudiéramos para ponerlas en la práctica. Sin embargo, no hemos podido obtener un resultado deseado y las referidas relaciones se han empeorado debido a las maniobras de las fuerzas internas y externas que se oponen a la reunificación.
    Es nuestro deber lograr cueste lo que cueste la reunificación del país, máximo deseo de la nación que el gran Líder y el gran General habían acariciado a todo lo largo de su vida aunque una situación compleja y muchísimas dificultades lo impiden, y construir una digna potencia reunificada próspera.
    ¡Abramos un ancho camino para la reunificación independiente con las fuerzas unidas de toda la nación en este año del aniversario 70 de la liberación de la patria!, esta es la consigna de lucha que toda la nación coreana debe enarbolar.
    Es preciso eliminar el peligro de la guerra en la Península Coreana y lograr la distensión y una atmósfera de paz.
    Los ejercicios de guerra de gran envergadura que todos los años se realizan en el Sur de Corea son la causa principal que agrava la tensión en la Península y aumenta el peligro de la guerra nuclear que se cierne sobre la nación. No hay duda alguna de que es imposible realizar diálogos fiables y mejorar las relaciones Norte-Sur mientras continúen los ejercicios de guerra de una parte contra la otra creando un ambiente de horror.
    Persistir en los simulacros de guerra nuclear conjuntos con la fuerza agresora extranjera contra otra parte de la nación es un acto peligrosísimo que trae desastres.
    Le daremos una reacción intransigente a cualquier tipo de provocación y maniobra de guerra que viole la soberanía y dignidad de nuestro país y le propinaremos un golpe contundente.
    Las autoridades surcoreanas deben renunciar los temerarios ejercicios militares conjuntos con las fuerzas extranjeras y todas otras acciones de guerra y optar por propiciar la distensión y las condiciones de paz para la Península Coreana.
    Estados Unidos, el autor de la separación de nuestra nación que nos causa grandes sufrimientos desde hace 70 años, debe abandonar su anacrónica política de enemistad y descabelladas acciones de agresión contra Corea y tomar una audaz opción de cambio de su política.
    El Norte y el Sur deben desistir de promover la confrontación de sistema, absolutizando su ideología y régimen y lograr la gran unión, la gran unidad nacional según el ideal de entre nosotros, los connacionales para resolver el problema de la reunificación de la patria justamente a favor de los intereses comunes de la nación.
    Si una parte trata de imponer su ideología y régimen a la otra nunca se podrá resolver por vía pacífica el problema de la reunificación sino se originarán solo el enfrentamiento y la guerra.
    Es cierto que nuestro régimen socialista centrado en las masas populares es el mejor, pero jamás lo imponemos al Sur de Corea ni hemos hecho así.
    Las autoridades surcoreanas deben abandonar su intención de "reunificación de régimen" que motiva la desconfianza y los conflictos entre ambas partes y dejar de calumniar el sistema de otra parte y visitar y pedir ayuda a otros países para denigrar a sus compatriotas.
    Según lo acordado por ambas partes, el Norte y el Sur deben resolver el problema de la reunificación a favor de los intereses comunes de la nación por encima de las diferencias de ideologías y regímenes.
    Es preciso activar diálogos y conversaciones, intercambios y contactos entre el Norte y el Sur para ligar los lazos y arterias de fraternidad cortada y lograr un gran viraje, un gran cambio en las relaciones Norte-Sur.
    Abrir un nuevo camino que conduce a la reintegración con las fuerzas unidas sin pelear uno contra otro es un anhelo unánime de toda la nación. Ambas partes deben dejar de perder tiempo y fuerzas con las disputas insignificantes y problemas de menos importancia, y preparar una nueva historia de relaciones Norte-Sur.
    Si todos los integrantes de nuestra nación unen sus almas y fuerzas, no habrá nada irrealizable. Como resultado de sus empeños por la reunificación de la patria, las dos partes ya prepararon las cartas de la reunificación, el Programa de la reunificación como la Declaración Conjunta del 4 de Julio, la histórica del 15 de Junio y la Declaración del 4 de Octubre, con lo cual manifestaron ante todo el mundo la voluntad y el espíritu de la nación que aspira a la reunificación.
    Consideramos que si las autoridades surcoreanas tienen la verdadera posición de mejorar las relaciones bilaterales mediante diálogos, es posible reanudar los contactos de alto nivel y sostener conversaciones por sectores.
    Si se crea un ambiente y situación adecuada no habrá razón por la cual se rechacen las conversaciones cumbre.
    En adelante, también haremos todo lo que podamos para propiciar los avances reales en los diálogos y conversaciones.
    Todos los integrantes de la nación coreana debemos incorporarnos como un solo hombre al movimiento nacional por la reunificación del país para convertir el 2015 como un año de gran viraje que prepare un amplio camino para la reunificación independiente.