Follow by Email

jueves, 11 de agosto de 2016

Admiración de Rodman


“Kim Jong Un es un estadista joven. Yo no me imaginaba que él fuera tan afable e influyente. Es genial, amable, modesto y muy docto. En un instante, todos nosotros nos quedamos cautivados por su personalidad”, expresó así Dennis Rodman, ex jugador estrella  de la NBA. El gigante, ex-mejor anotador del círculo de baloncesto profesional norteamericano, visitó a más de 100 países y se encontró con muchos jefes de Estado y otros renombrados estadistas incluyendo Papa.
Nunca se quedó encantado por nadie sino por el líder joven de la RPD de Corea.

Excepcional viaje a Pyongyang
A finales de febrero de 2013 el equipo Harlem Globotrotters, encabezado por Rodman, salió rumbo hacia Pyongyang. Su pensamiento era complicado. Para él era un viaje de fortuna y zozobra.
Estaba interesado mucho en conocer de la RPD de Corea, país misterioso, que aun en medio de la cruel presión de las fuerzas lideradas por Estados Unidos que dura varios decenios, no solamente sigue subsistiéndose sino que le resiste duramente y particularmente, de su joven dirigente que empujando en la pasividad a los generales veteranos del Pentágono, orienta con plena convicción el encarnizado enfrentamiento con el imperio.
Como es conocido por todos, no cesó nunca la hostilidad entre dos países.
Las relaciones bilaterales se agravaron al máximo en el tiempo posterior al lanzamiento en diciembre de 2012 del satélite artificial de la Tierra de la RPD de Corea. La adopción de la resolución sobre las sanciones de dureza de la ONU contra Corea socialista y la apresurada intrusión en las aguas de la Península Coreana de los medios de golpe nucleares de Estados Unidos dieron lugar a la tercera prueba nuclear subterránea de Corea popular, la reacción de superdureza, que redundaría en un nuevo enfrentamiento nuclear. Era inimaginable cuándo la intentona del ataque con armas nucleares de Estados Unidos a Corea sería pagada con el implacable golpe de revancha de este país al territorio norteamericano.
Para aliviar la tensión agravante, la administración estadounidense acabó de mandar ex jugador estrella de la NBA por  la “diplomacia de Baloncesto”.
El norteamericano, “enviado deshonroso”, cuanto más se acercaba a Pyongyang, tanto más medroso y preocupado se sintió. Inquietaba mucho por cómo los coreanos con fuerte antipatía hacia Estados Unidos tratarán a él, un ordinario ciudadano norteamericano y no el político de alto rango ni el jefe de Estado, y qué será el inicio de esta visita a Pyongyang inaudita en la historia de los Estados Unidos de América.

Gran sorpresa

Al contrario de su inquietud, el huésped norteamericano recibió la cálida hospitalidad en  Pyongyang.
El 28 de febrero de 2013, en el coliseo polivalente Jong Ju Yong de Ryugyong, situado a orillas del pintoresco río Pothong en Pyongyang, los equipos Harlem Globetrotters y Haeppul del Instituto Superior de Cultura Física de Corea efectuaron, en un ambiente ameno, el partido mixto dividido en dos: rojo y blanco. Esto era un suceso inaudito entre dos naciones.
El mandatario coreano se personó y el lugar se estremeció de las exhaustivas aclamaciones de los presentes.
Rodman se quedó admirado por la veneración de los coreanos que abrigaban por su líder. En ningún otro país había presenciado tal escena.
Más sorprendentemente, el máximo dirigente lo invitó a sentarse a su lado. El anfitrión habló con el visitante con amplia sonrisa en el rostro, sin cumplidos ni la ayuda del  traductor. Muchos políticos de alto rango y jefes de Estado de otros países con los que él se había entrevistado, eran ceremoniosos sin excepción. Era que el mandatario coreano, en el trato a las personas no distinguía la nacionalidad, la creencia religiosa, el régimen, la idea, el idioma y el color del piel sino que sin discriminación trataba cordialmente incluso al ciudadano ordinario del país hostil.
Mientras dialogaba con él, el visitante sintió desaparecer la preocupación y al mismo tiempo se dio cuenta de que a diferencia de la propaganda del Occidente, el pueblo coreano respeta mucho a su líder con todo corazón y viceversa.
El huésped norteamericano llegó a confirmar que el máximo dirigente de la RPD de Corea es incomparablemente benevolente, magnánimo, modesto, abierto, erudito y hábil en idioma extranjero. Efectivamente, el visitante quedó impresionado por el destacado estadista de Corea socialista que posee una visión tan global. El ex jugador de básquetbol se admiró mucho por conocimientos expertos del deporte y tendencia mundial que tiene el mandatario coreano.
Rodman, emocionado, tomó el micrófono y dijo que su inolvidable visita a Pyongyang era para él un privilegio sin par, que se alegraba mucho de haberse confundido con los pyongyaneses, que se lastimaba de que las relaciones Estados Unidos-RPD de Corea no eran buenas, que pero, los coreanos eran sus amigos y que particularmente consideraba al Dirigente Kim Jong Un como su íntimo amigo, y le expresó su sincero agradecimiento.

Figura digna de respeto
El impacto de Rodman se hizo más grande.
En honor de Rodman y su comitiva, el Comité Olímpico de la RPD de Corea ofreció una cena, a la que asistió el líder coreano, quien dijo que se alegraba de que Rodman y sus acompañantes, durante su permanencia en Pyongyang les prepararon a los jóvenes y niños coreanos aficionados al baloncesto una ocasión en la que vieran un magnífico partido, que quería que el intercambio deportivo como el que tenía lugar fuera avivado y contribuyera a fomentar la comprensión mutua entre los pueblos de dos países y que la visita a Pyongyang de los norteamericanos presentes fuera ocasión en la que ellos se familiarizaran más con los coreanos, particularmente con los aficionados al baloncesto, lo cual le dio a conocer al jefe de la delegación su sincero anhelo por la paz.
Antes de salir de Pyongyang, en el aeropuerto tuvo lugar la conferencia de prensa, en la que Rodman expresó:

“El Dirigente Kim Jong Un tiene gran autoestima y su país lo tiene con agrado. Dicho más correctamente, lo ama. También lo hago con él. De veras, él merece el respeto.”