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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Patriotismo de Kim Jong Il



Kim Jong Il al que el pueblo coreano tiene como su eterno Dirigente, fue prototipo del auténtico patriota.
Su amor al país fue el más sincero y ferviente. Cuando veía un bosque exuberante o un extenso terreno bien acondicionado, los mencionaba con afecto y en voz queda como “bosque verde” y “campo verde”. En sus viajes al extranjero extrañaba a la patria que había dejado atrás, llamándola con gran emoción “mi país”. Cada vez que contemplaba con profundo dolor los montes despoblados durante los viajes de orientación decía que era de nuestra incumbencia acicalar los montes y ríos y bordarlos con hilo de oro, para entregarlos a las posteridades, y transplantaba en persona árboles.
Lo ardiente que fue su amor al país lo se puede conocer bien a través de sus esfuerzos y desvelos que hizo para defender la Corea socialista y convertirla en un país poderoso y próspero.
A finales del siglo pasado cuando la intentona de estrangulamiento político, económico y militar contra Corea de las fuerzas aliadas imperialistas que soñaban con la “extinción completa del socialismo” llegó al clímax, Kim Jong Il fomentó más Songun (dar preferencia a los asuntos militares), que hizo posible que Corea se hiciera una potencia militar que nadie se atreviera a tocar, inexpugnable baluarte del socialismo.
La aplicación de la tecnología de CNC (control numérico computarizado) que ha generado hoy una revolución industrial en el nuevo siglo es promovida también por él que amaba más que nadie al país.
A fines de la década de 1990 cuando Corea se encontraba en la pésima situación Kim Jong Il optó por hacer invertir en la mencionada tarea los valiosos fondos que fueron, diríase, el erario público, en aras de la prosperidad de la futura patria. Como resultado, en eso Corea empezó a producir con sus propios recursos las máquinas de CNC y hoy ha tomado con firmeza el dominio mundial de esta tecnología y entrado en la nueva era, la de la industria del conocimiento, en la que basándose en ello supera lo más avanzado en la economía en conjunto.
Kim Jong Il dedicó de lleno todo lo suyo para el enriquecimiento y la prosperidad del país y la felicidad del pueblo.
Su largo viaje de orientación que hizo practicando Songun a finales del siglo pasado para superar pésimas dificultades a las que el país se enfrentaba y defender el país fue el penoso, el de a vida o muerte, que cualquiera no pudiera hacer. Desde el comienzo del año 1995 en que empezó a aplicar plenamente la política Songun hasta finales de 2011 cuando falleció cubrió 353 mil 576 kilómetros de distancia realizando la visita de orientación a 3 808 unidades en total.
El trayecto atravesó el paso Chol que escaló más de una vez bajo la fuerte nevasca, el monte Osong que subió empujando con sus hombros el carro de campaña que deslizaba, la isla Cho que visitó cruzando un mar furioso, Panmunjom en la Línea de Demarcación Militar donde se oyera el hálito de los enemigos y otros puestos en la avanzada del frente.
Kim Jong Il no solo defendió el país sino que le abrió la era de la prosperidad. Durante su largo viaje estuvo ora en la cabecera de una parcela donde presentó su gran proyecto de extender y estandarizar todas las tierras del país de manera que merecieran ser las del país socialista, ora en la fundición de hierro y la de acero que perfeccionaron un nuevo método de producción que no requiere el uso del carbón-coque y la chatarra, ora en las bases de la industria química que al producir gran cantidad de vinalón y abonos, hicieron contribución trascendental al desarrollo económico del país. Gracias a él se levantaron por doquier modernas fábricas de la industria ligera que tienen gran significado para el fomento del bienestar del pueblo, granja de avestruces y piscifactoría de esturiones, las primeras de su especie en Corea, así como nuevos y extensos huertos de categoría mundial.
En esos días Kim Jong Il tomó bolas de arroz y una duermevela. Usó el tren y el carro a guisa de su despacho y residencia.
No haciendo caso de su cansancio acumulado e incluso aun cuando estaba gravemente enfermo no dejó de realizar la visita de orientación. En vista de la gravedad de su enfermedad los doctores, derramando lágrimas, le suplicaron abstenerse de hacer visita de trabajo. Óiganme, doctores. Les pido mil perdones. Pero, no puedo aceptar su solicitud, sino que ustedes deben estar a mi disposición, él dijo y lo siguió, hasta fallecer en el tren.
En virtud de su empeño sobrehumano y altruismo hoy Corea se ha hecho uno de los contados países de satélite y nuclear del mundo y ha contado con la potente economía nacional autosostenida, espléndida perspectiva de alcanzar en un futuro cercano la meta: ser un país socialista, poderoso y próspero.

El patriotismo que Kim Jong Il poseía y que puso en práctica es, de veras, considerado como el más sublime y excepcional que debe asociarse necesariamente con el respetado nombre   Kim Jong Il tanto por su esencia como por su gran vitalidad. Constituye la quintaesencia del patriotismo socialista. Significa el amor más fervoroso al país y el pueblo, la más activa y abnegada dedicación en aras de la prosperidad de aquel y la felicidad de este. Ahora el patriotismo de Kim Jong Il, valioso legado espiritual que Kim Jong Il dejó al pueblo coreano le sirve a este de, diríase, faro, brújula, que hace a cualquiera tomar el camino a favor del país.