jueves, 1 de septiembre de 2016

Por la reunificación independiente de Corea



Kim Jong Un, Máximo Dirigente de la República Popular Democrática de Corea (RPD de Corea) y Presidente del Partido del Trabajo de Corea (PTC), en el VII Congreso de esta organización política iluminó claramente el camino a seguir por la nación coreana para lograr la reunificación independiente del país.
Para reunificar el país, dijo con solemnidad, es preciso sostener en alto la bandera de la independencia nacional y la de la gran unidad nacional, garantizar la paz y la seguridad en la Península Coreana y lograr que el Norte y el Sur trabajen conjuntamente para lograr la reintegración con el sistema confederativo sobre la base del acuerdo de toda la nación.
La independencia nacional constituye la clave para la solución del problema nacional y el cordón umbilical del movimiento de la reunificación. Solo al mantener el principio de la independencia es posible defender los derechos y el interés de la nación y resolver de manera independiente y de acuerdo con la voluntad y la exigencia de la nación el problema de la reunificación. Las fuerzas extranjeras no desean jamás que la nación coreana se unifique y haga más poderosa. El problema de la reintegración de Corea ha de ser resuelto por coreanos sobre el principio de autodeterminación nacional y con arreglo a su exigencia por la independencia.
La gran unidad nacional es la fundamental condición previa de la reunificación independiente de Corea y su esencia. Los coreanos, con el gran propósito de la reintegración y por encima de la diferencia de ideología, ideal y criterio político, deben unirse compactamente como un monolito. La diferencia de ideologías y regímenes que existen en el Norte y el Sur no puede ser la razón por la que los coreanos desconfíen unos de otros y los planteamientos e intereses de las clases y capas sociales no podrán ser obstáculos de su unidad.
La Cumbre Norte-Sur de Corea de Pyongyang de junio de 2000 fue un evento extraordinario que mostró a todos los coreanos que si por encima de la diferencia de ideología, ideal, criterio político y creencia religiosa, se concilian y unen, se pueden reunificar con toda la seguridad.
La paz y la seguridad de la Península Coreana es una cuestión vital relacionada con el destino de la nación coreana y premisa indispensable de la reunificación de Corea. En la actualidad cuando con las sucesivas maquinaciones de provocación de la guerra nuclear de Estados Unidos de América y la autoridad surcoreana, la paz y seguridad nacionales se ven gravemente amenazadas, de no prevenir la guerra y defender la paz en la Península Coreana, es probable que cualquiera, sea quien sea, tenga la trágica suerte de ser víctima y la nación coreana misma corra el riesgo de ser extinguida.
Estados Unidos debe apreciar correctamente la posición estratégica de la RPD de Corea como potencia nuclear y la tendencia actual, abandonar su anacrónica política hostil contra el mismo país, cambiar el acuerdo de armisticio por el de paz y retirar de Corea del Sur sus tropas agresoras y armamentos. Las autoridades surcoreanas deben dejar de seguir servilmente a Estados Unidos y renunciar a todas sus insensatas provocaciones políticas y militares y ejercicios de guerra contra sus compatriotas norteños que ponen en peligro la paz y la seguridad de la Península Coreana.
Solo lograr la reunificación con el sistema confederativo es la única y justa vía para salvar la nación del peligro de la guerra y realizar satisfactoriamente la causa de la reunificación del país.
Norcorea propuso hace mucho a Surcorea lograr la reunificación con el sistema confederativo basado en el principio de una nación y un Estado, pero de dos regímenes y gobiernos.
El “proceso de confianza”, la “declaración de Dresden” y otras cosas por el estilo por los que abogan las autoridades surcoreanas, en esencia persiguen el objetivo de lograr la “reunificación de sistema” y la “reunificación de absorción”. Ellos causarán solo la guerra y división y no el reconocimiento y respeto a otro.
Para lograr la reunificación independiente del país lo apremiante en la actualidad es, dijo Kim Jong Un, cambiar radicalmente las relaciones Norte-Sur.
En esto lo más importante es hacer que ambas partes alivien la tensión militar y resuelvan todos los problemas mediante diálogos y negociaciones.
Aliviar la tensión militar constituye la condición fundamental para el establecimiento del ambiente de la confianza y la renovación de las relaciones intercoreanas. Es precisamente la Península Coreana donde el Norte y el Sur, con la Línea de Demarcación Militar entre los mismos, se enfrentan agudamente uno con otro y que siempre está al borde de la guerra. Encima, si persiste la actual tensión creada por la completa incomunicación entre las autoridades militares del Norte y el Sur y por su confrontación militar, no se puede prever dónde y cuándo estallará el choque con armas, ni evitar que se extienda a una guerra.
Lo más importante es lograr que ambas partes adopten medidas prácticas para atenuar la tensión militar y el peligro de conflicto primero en la Línea de Demarcación Militar y en la región candente del Mar Oeste. El Norte y el Sur, en 2007 al adoptar la histórica declaración del 4 de Octubre, se convinieron en preparar un proyecto de definir el área de pesca conjunta y convertirla en la pacífica. Si en la Línea de Demarcación Militar y en la región candente del Mar Oeste terminan todas las hostilidades militares, desaparecerá el origen de la agravación de la tensión y el choque militar y se abrirá una importante coyuntura para el mejoramiento de las relaciones intercoreanas.
La paz y las negociaciones constituyen la vía fundamental para resolver los problemas de las referidas relaciones de acuerdo con el deseo y la voluntad de la nación. El Norte y el Sur, como en la era de la reunificación del 15 de junio, en varios sectores deben fomentar activamente los diálogos y las negociaciones de varios niveles, disipando el malentendimiento y la desconfianza recíprocos y abriendo juntos el camino de la reunificación del país y la coprosperidad nacional.
Particularmente, los diálogos y las negociaciones entre las autoridades militares bilaterales devienen una importante vía para poner fin a las hostilidades militares y crear una circunstancia pacífica en la Península Coreana. Las conversaciones de las autoridades militares Norte-Sur.
Se aprovecharán esas oportunidades para discutir globalmente los temas de interés común como eliminar el peligro de conflicto y atenuar el estado de tensión en la zona de la Línea de Demarcación Militar.
Los países relacionados con la división de Corea y sus vecinos, dijo Kim Jong Un, coadyubarán a su reintegración, en vez de fomentar la desconfianza y la confrontación entre el Norte y el Sur.
Corea, en un futuro cercano, sin duda será reunificada y hará gala de su dignidad y majestuosidad como potencia con 80 millones de habitantes y un enorme poderío, como uno de los Estados más civilizados que avanza a la vanguardia del mundo, con su firme espíritu y sobresaliente inteligencia y como potencia de justicia que desempeña un papel significativo en la preservación de la paz en el noreste de Asia y el resto del mundo.