sábado, 3 de diciembre de 2016

AEDHC envía interpelación abierta a la ONU


     Pyongyang, 24 de noviembre (ACNC) -- Con respecto a que el 3º comité del 71º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU aprobó el día 15 de modo coercitivo el "proyecto de resolución de DDHH del Norte (de Corea)", la Asociación de Estudio de Derechos Humanos de Corea (AEDHC) hizo pública el día 23 el acta de interpelación abierta enviada a la ONU.
     Estados Unidos, algunos países satélites de la Unión Europea, los reaccionarios japoneses y otra chusma volvieron a fabricar el "proyecto de resolución de DDHH del Norte", adelanta el documento y prosigue:
     Este hecho es una intolerable violación a la soberanía de la RPDC y un acto terrorista de Estado destinado a derrocar el régimen de ella.
     Para colmo, abusando de la ONU, EE.UU. y las fuerzas seguidoras ofendieron hasta la dignidad de nuestra Dirección Suprema, considerada por todos nuestros militares y habitantes como su vida, destino y futuro, lo cual constituye una provocación de peor calaña que merece el castigo rotundo y despiadado.
     Indignada por el proceder injusto de la ONU que en contra de su imagen de prestigiosa organización internacional, adoptó esa "resolución" egocentrista sin visitar ni una vez al país interesado dejándose llevar por las fuerzas hostiles anti-RPDC e interviniendo en asuntos internos del digno Estado soberano, la AEDHC le formula públicamente las siguientes preguntas:
     1. ¿Conoce la ONU la realidad maravillosa de la RPDC donde las masas trabajadoras comunes ejercen como dueñas de la sociedad el verdadero derecho político, índice fundamental de DDHH?
     2. ¿Sabe la ONU la situación real de la RPDC en que se da prioridad a los intereses del pueblo y se concentran todas las fuerzas en el mejoramiento de las condiciones de la vida del pueblo aún en medio de la persistente sanción y presión de EE.UU. y las fuerzas hostiles?
     3. ¿Está enterada la ONU de que la RPDC garantiza y asegura sustancialmente los verdaderos derechos del hombre, inclusive los derechos a estudiar, recibir la asistencia médica y trabajar?
     4. ¿Es consciente la ONU de que el acto de insultar atrevidamente a la dignidad de la Dirección Suprema de la RPDC constituye imperdonable provocación a todos los militares y civiles coreanos y va a causar la represalia y castigo implacables?
     Al finalizar, la AEDHC subraya que la ONU no debe eludir la respuesta a la presente interpelación abierta.

ACNC comenta la diplomacia vergonzosa de autoridades surcoreanas
     Pyongyang, 24 de noviembre (ACNC) -- Debido al escándalo político de Park Geun-hye y Choe Sun Sil, se ha generado un caos en toda la sociedad surcoreana.
     A pesar de eso, los compinches del Ministerio de Relaciones Exteriores del Sur de Corea tratan de rehabilitar la "diplomacia" de la "presidenta vegetativa", que no puede dirigir ni el "Consejo de Ministros" siquiera, presentándole los planes de "cumbre" y entrevistas con embajadores extranjeros.
     Por otra parte, intentan calmar la indignada opinión pública hablando ruidosamente del "gran dolor de cabeza proveniente del extranjero" y el "estado de vacío diplomático", causados por el resultado de elecciones presidenciales de Estados Unidos.
     Esta conducta deja conocer la fachada miserable de los cómplices que persiguen la "diplomacia para salvar a Park Geun-hye" de la peor crisis.
     A decir verdad, el Ministerio de Relaciones Exteriores del Sur de Corea vino cumpliendo en los escenarios internacionales no las órdenes de Park sino los mandatos de Choe, conocida como "presidenta de la noche".
     De acuerdo con la profecía de Choe sobre el "derrumbe del Norte de Corea (RPDC)", esa cartera suplicó a todo el mundo la "cooperación" en sancionar y presionar a la parte connacional. Además, acató siempre los consejos de la bruja (Choe) en preparar la agenda de viajes al extranjero de Park, el programa de cumbre y la firma de convenios
     Los países circunvecinos lamentan diciendo que la "presidenta" surcoreana con que se trataron hasta ahora no fue Park sino Choe.
     Por primera vez de su historia, el Sur de Corea se ausentó en la Cumbre de APEC (Cooperación Económica de Asia-Pacífico), lo cual demuestra la incómoda situación de la diplomacia surcoreana.
     Los especialistas en los asuntos de unificación, diplomacia y seguridad publicaron la declaración sobre la situación insistiendo en que "se creará una circunstancia tan grave si sigue controlando la diplomacia esa presidenta culpable del actual desorden en las ramas de unificación, diplomacia y seguridad".
     Aunque Yun Pyong Se y otros copartícipes de Park tratan cambiar la opinión pública en demanda de la dimisión de la "presidenta" pretextando la "amenaza nuclear del Norte de Corea", ellos tropezarán con las protestas masivas más fuertes.
     Se les aproxima el día de fin político a esos cómplices del "escándalo Park-Choe" y traidores serviles a grandes potencias.

Sobre la firma de acuerdo militar Sur de Corea-Japón
      La camarilla de Park Geun-hye, que deja consternado a todo el mundo con el escándalo político sin precedentes, comete otra locura de promover la concertación del acuerdo de protección de informaciones militares con Japón.
      El día primero y el 9 de este mes, los traidores surcoreanos acordaron con los japoneses en Tokio y Seúl los párrafos principales de ese convenio.
      El día 14, celebraron en Tokio la 3ª reunión consultiva de trabajo y firmaron previamente el acuerdo que según el anuncio de ellos, puede ser firmado definitivamente dentro del mes en curso.
      Estos pasos apresurados de la camarilla títere surcoreana no pasan de ser el último truco para mantener su precaria vida política, que se va apagando debido al escándalo político, adulando más a sus patrones norteamericano y japonés.
      Todavía la nación coreana guarda el rencor de los agresores japoneses que en el siglo pasado, ocuparon a Corea y la convirtieron en un baño de sangre cometiendo sin vacilación alguna los asesinatos más bárbaros.
      Sin embargo, en vez de arrepentirse sinceramente de sus crímenes del pasado, los reaccionarios japoneses hablan abiertamente de la "movilización automática de las Fuerzas de Autodefensa en el tiempo de emergencia" de la Península Coreana, definida por ellos como primer blanco de agresión a ultramar para realizar su añejado sueño de la "esfera de coprosperidad de la gran Asia Oriental".
      En el caso de que se firme el acuerdo referido con Japón, se le dará a éste, que acecha la oportunidad de reagresión, la garantía legal de tomar parte en la provocación de guerra nuclear contra la RPDC y el suelo surcoreano se convertirá en la doble colonia y en la base avanzada de agresión de EE.UU. y Japón.
      El problema es que la connivencia militar Sur de Corea-Japón, que se profundiza de día en día, es producto de la estrategia de EE.UU. de gobernar a Asia y se impulsa según el control trasero y el plan de este imperio.
      Partiendo de la ambición de mantener su posición hegemónica en la región de Asia-Pacífico y dominar el mundo, EE.UU. promueve en etapa crucial la formación de la alianza militar tripartita con Japón y el Sur de Corea presionando a este último a intensificar la cooperación militar con el país isla.
      Si se suscribe finalmente el acuerdo militar bilateral, se dará más impulso a la formación de la alianza militar tripartita de carácter agresivo y a la estructuración del sistema de defensa antimisil de EE.UU.
      Para aislar y aplastar a la connacional RPDC, los compinches de Park no vacilan en confabularse con EE.UU. y hasta con los reaccionarios japoneses, enemigos jurados de la nación, y entregan en bandeja a estos agresores el sagrado territorio patrio.
      Son basuras de la historia tanto Park Geun-hye, que promueve la firma del acuerdo vendepatria hasta en el tiempo final de su vida política, como sus amos gringo y japonés que intentan utilizarla hasta el final.
      La suscripción del acuerdo agrandará más el peligro de guerra nuclear en la Península Coreana y causará amenaza más grave a la paz y seguridad del Nordeste Asiático y el resto del mundo.

      Todos los compatriotas y los pueblos pacifistas del mundo deben castigar duro a la horda de Park y frustrar tajantemente la firma del pacto militar Sur de Corea-Japón. 

PROGRAMA DE DIEZ PUNTOS DE LA GRAN UNIDAD PANNACIONAL PARA LA REUNIFICACION DE LA PATRIA

KIM IL SUNG
PROGRAMA DE DIEZ PUNTOS DE LA GRAN UNIDAD PANNACIONAL
PARA LA REUNIFICACION DE LA PATRIA
6 de abril de 1993

   Reunificar a la Patria tras poner fin a la historia de cerca de medio siglo, de división y enfrentamiento, es unánime demanda y voluntad de toda la nación. Para lograrlo por vía independiente y pacífica es indispensable alcanzar la gran unidad pannacional. Los que se preocupan por el destino de la nación, sean residentes en el Norte, el Sur o en ultramar, sean comunistas o nacionalistas, desposeídos o poseedores, creyentes o no, en primer lugar deben unirse, como integrantes de un mismo pueblo sobreponiéndose a todas las diferencias, y abrir juntos el camino de la reunificación de la Patria.
   Todos deben dar un aporte específico a la reunificación y al florecimiento y la prosperidad de la Patria reintegrada: la fuerza quien la tenga, los conocimientos quien los posea y el dinero quien disponga de él, para poner fin a la división de la nación y demostrar ante todo el mundo la dignidad y el honor de los 70 millones de coreanos unidos.
   1. Fundar un Estado unificado independiente, pacífico y neutral mediante la gran unidad pannacional.
   El Norte y el Sur deben fundar un Estado unificado pannacional, que represente a todos los partidos, grupos y sectores de los integrantes de la nación, dejando intactos los regímenes y gobiernos existentes en ambas partes. Este debe ser un Estado confederal con igual participación de los dos gobiernos regionales del Norte y el Sur, y un Estado neutral, independiente, pacífico y no alineado, que no se incline hacia ninguna potencia.
   2.  Lograr la unidad basada en el amor a la nación y el espíritu de independencia nacional.
   Todos los integrantes de la nación, ligando su destino con el de ésta, deben amarla con fervor y unirse con la voluntad de defender a riesgo de la vida su independencia. Con la dignidad y orgullo de ser miembros de nuestra nación deben rechazar el servilismo a las grandes potencias y el nihilismo nacional que carcomen el espíritu de independencia de la nación.
   3. Unirse en el principio de fomentar la coexistencia, coprosperidad e intereses comunes y entregarlo todo a la causa de la reunificación de la Patria.
   El Norte y el Sur deben reconocer y respetar recíprocamente la existencia de diferentes ideologías, ideales y regímenes, no atentar uno contra otro, sino gozar juntos del progreso y la prosperidad. Tienen que fomentar los intereses de la nación antes que los regionales y de clases y hacer todos los esfuerzos por alcanzar la causa de la reunificación de la Patria.
   4. Unirse tras poner fin a toda pugna política que fomente la división y el enfrentamiento entre los compatriotas.
   El Norte y el Sur no deben perseguir o fomentar el enfrentamiento, sino eliminar toda forma de pugnas políticas y calumnias. Sin enemistad entre los compatriotas tienen que aunar las fuerzas de la nación para hacer frente en común a la agresión e intervención de las fuerzas extranjeras.
   5. Confiar mutuamente y unirse tras conjurar por igual los temores de agresión al Norte o al Sur, a la victoria sobre el comunismo o a la comunistización.
   El Norte y el Sur no deben amenazarse o agredirse uno a otro, ni imponer su régimen o absorberse uno a otro.
   6. Apreciar la democracia e ir de la mano por el camino de la reunificación de la Patria, sin rechazarse uno a otro por profesar diferentes doctrinas y opiniones.
   Deben asegurarse la libertad de discusión y las actividades en pro de la reunificación y no aplicar la represión, represalia, persecución o castigo a los opositores políticos. No se perseguirá a nadie por ser pronorcoreano o prosurcoreano.
   Se pondrá en libertad a todos los presos políticos, rehabilitándolos, de modo que puedan contribuir a la obra de la reunificación de la Patria.
   7. Proteger los bienes materiales y espirituales del individuo y la organización y fomentar su utilización en favor del logro de la gran unidad nacional.
   Tanto antes como después de la reunificación, hay que reconocer las propiedades estatales, cooperativistas y privadas y proteger el capital y los bienes individuales y colectivos, y las concesiones comunes con el capital extranjero. Serán reconocidos los títulos de honor y de calificación oficiales que tienen los individuos en la ciencia, educación, literatura, arte, prensa oral y escrita, salud pública, deportes, y otros sectores, y se seguirán asegurando los beneficios de que disfrutan las personas beneméritas.
   8. Todos los integrantes de la nación deben comprenderse y confiar unos de otros y unirse mediante contactos, viajes y diálogos.
   Se eliminarán los obstáculos para los contactos y viajes y se abrirán para todos, sin discriminación, las puertas de las visitas. Hay que ofrecer por igual la ocasión de dialogar a todos los partidos, agrupaciones y sectores y capas de la población, y promover conversaciones bilaterales y multilaterales.
   9. Los integrantes de la nación que residen en el Norte y el Sur del país y en ultramar, deben fortalecer la solidaridad entre sí en el camino para la reunificación de la Patria.
   En el Norte y el Sur y en ultramar deben apoyar y respaldar, sin prejuicios, lo que resulte útil a la reunificación de la Patria y rechazar en común lo dañino, y todos, librándose de su estrecho vallado, deben coordinar sus acciones y cooperar. En la empresa patriótica para la reunificación todos los partidos políticos, agrupaciones y compatriotas de distintos sectores y capas deben unirse en lo organizativo.
   10. Apreciar altamente a los que aporten a la obra de la gran unidad nacional y la reunificación de la Patria.

   Hay que brindar beneficios especiales a los que alcanzaron méritos en aras de la gran unidad nacional y la reunificación de la Patria, a los mártires patriotas y sus descendientes. Los que toman el camino patriótico, arrepintiéndose de pasados actos traidores a la nación, deben ser tratados con indulgencia y estimados imparcialmente según sus méritos en la reunificación de la Patria.

INFORME SOBRE LAS LABORES DEL COMITE CENTRAL, PRESENTADO ANTE EL VI CONGRESO DEL PARTIDO DEL TRABAJO DE COREA

KIM IL SUNG

INFORME SOBRE LAS LABORES DEL COMITE CENTRAL, PRESENTADO ANTE EL VI CONGRESO DEL PARTIDO DEL TRABAJO DE COREA

(Extracto)
10 de octubre de 1980

3. REALICEMOS LA REUNIFICACION INDEPENDIENTE Y PACIFICA DE LA PATRIA
   ...
   Basándonos en el noble ideal y los principios manifestados por el Norte y el Sur en su Declaración Conjunta del 4 de Julio y teniendo en cuenta la realidad concreta de nuestro país en que existen ideologías y regímenes diferentes en sus dos partes, debemos encontrar la vía más corta y segura para la reunificación de la Patria y hacer todos los esfuerzos para ponerla en práctica.
   Nuestro Partido considera que el medio más real y racional para reunificar la Patria de manera independiente, por vía pacífica y según el principio de la gran unidad nacional es constituir un Estado confederativo por medio de la unión del Norte y el Sur dejando intactos sus ideologías y regímenes.
   Durante largo tiempo, desde la liberación hasta hoy, en el Norte y el Sur existen diferentes regímenes y rigen distintas ideologías. Dada esta situación, para llevar a cabo la unidad nacional y reunificar la Patria no se debe absolutizar la ideología y el régimen de una parte. Si el Norte y el Sur tratan de absolutizar cada cual su ideología y su régimen e imponerlos a la otra parte, esto provocará inevitablemente el enfrentamiento y el conflicto, lo que profundizará a fin de cuentas aún más la escisión. Como toda la nación considera unánimemente tarea suprema la reunificación de la Patria, las diferencias de ideología y de régimen no pueden constituir obstáculo que la imposibilite. Es posible que dentro de un país convivan hombres con diferentes ideologías y que dentro de un Estado unificado coexistan distintos regímenes sociales. Nunca impondremos nuestra ideología y régimen a Corea del Sur, subordinaremos todo a la unidad de la nación y a la reunificación de la Patria.
   Para reunificar la Patria, nuestro Partido propone fundar una república confederativa en la que el Norte y el Sur, sobre la base del reconocimiento y tolerancia recíprocos de las ideologías y regímenes existentes, instituyan un gobierno unificado nacional con participación igualitaria y, bajo la jurisdicción de este gobierno, ejerzan autonomía regional con iguales facultades y obligaciones.
   Sería conveniente que en ese Estado unificado de carácter confederativo se instituyan una asamblea nacional confederada suprema con igual número de representantes del Norte y el Sur y un cierto número de delegados de los compatriotas en el extranjero y, dentro de la misma, un comité permanente confederado con la atribución de dirigir a los gobiernos regionales del Norte y el Sur y atender el conjunto de trabajos del Estado confederativo.
   La Asamblea Nacional Confederal Suprema y su órgano permanente, el Comité Permanente Confederal, en calidad de gobierno unificado del Estado confederativo discutirán y decidirán sobre el principio de imparcialidad, en consonancia con la aspiración a la unidad, la cooperación y la reunificación de toda la nación, los asuntos políticos, de defensa de la Patria, de relaciones exteriores y otras cuestiones comunes concernientes a los intereses generales del país, de la nación; promoverán trabajos para el desarrollo unificado del país, de la nación, y realizarán la unidad y colaboración del Norte y el Sur en todos los dominios. El gobierno unificado del Estado confederativo respetará los regímenes sociales del Norte y el Sur, así como las opiniones de sus organismos administrativos, de sus partidos políticos y grupos, de todas las clases y sectores de su población, y velará porque ninguna parte imponga su voluntad a la otra.
   Los gobiernos regionales del Norte y el Sur, bajo la dirección del gobierno confederado, aplicarán una política independiente -dentro de los marcos coincidentes con los intereses fundamentales y las exigencias de toda la nación- y se esforzarán por disminuir las diferencias entre ambas partes en todas las esferas y lograr el desarrollo unificado del país, de la nación.
   En cuanto a la denominación del Estado confederativo, sería conveniente llamarlo República Confederal Democrática de Koryo, heredando el nombre de aquel Estado unificado que existió en nuestro país y fue conocido ampliamente en el mundo, y reflejando el ideal político común del Norte y el Sur que aspiran a la democracia.
   La República Confederal Democrática de Koryo será un país neutral que no pertenezca a ninguna alianza o bloque político-militar. Dado que las dos regiones, el Norte y el Sur, con sus diferentes ideologías y regímenes, han de unirse en un Estado confederativo, será indispensable, y desde el punto de vista práctico más racional, que sea un país neutral.
   La República Confederal Democrática de Koryo, como Estado unificado que abarque la totalidad del territorio y de la nación de nuestro país, aplicará una política que se ajuste a los intereses fundamentales y a las exigencias de todo el pueblo coreano.
   Nuestro Partido considera justo que la República Confederal Democrática de Koryo se plantee y cumpla la siguiente orientación política:
   Primero, la República Confederal Democrática de Koryo debe mantener con firmeza la independencia en todas las esferas de la actividad estatal y aplicar una política independiente.
   La independencia es el atributo principal del Estado independiente, es la vida del país, de la nación. Sólo cuando se mantenga invariablemente la independencia y se ejerza la soberanía en las actividades del Estado se podrá defender la dignidad y el honor de la nación y lograr la prosperidad y el desarrollo del país de acuerdo con el deseo del pueblo.
   La República Confederal Democrática de Koryo no será un país satélite de ningún otro, sino un país completamente soberano e independiente, un país no alineado, que no depende de ninguna fuerza extranjera.
   La República Confederal Democrática de Koryo se opondrá a todo tipo de intervenciones de las fuerzas extranjeras y al apoyo en éstas, ejercerá la total soberanía en las actividades interiores y exteriores y resolverá de manera independiente todos los problemas concernientes a la política estatal, en conformidad con los intereses fundamentales de la nación coreana y la realidad del país.
   Segundo, la Republica Confederal Democrática de Koryo debe implantar la democracia en todo el territorio del país y en todas las esferas de la sociedad y promover la gran unidad de la nación.
   La democracia es un ideal político común con que pueden simpatizar y que pueden aceptar todas las personas con diferentes ideologías y criterios políticos; es asimismo un derecho sagrado del que todas las clases y capas del pueblo deben gozar, naturalmente, como dueñas del Estado y la sociedad.
   La República Confederal Democrática de Koryo rechazará la política dictatorial y mediatizada por los servicios de inteligencia y desarrollará de lleno un sistema socio-político democrático que asegure y defienda consecuentemente la libertad y los derechos del pueblo.
   El Estado confederativo asegurará la libertad para la creación y la actividad de los partidos políticos y organizaciones sociales, la libertad de credo, de palabra, de prensa, de reunión y de manifestación, y garantizará a los habitantes del Norte y el Sur el derecho de viajar libremente por todo el territorio del país y realizar sin restricciones actividades políticas, económicas y culturales en cualquier lugar.
   El gobierno confederado aplicará una política justa que garantice con equidad los intereses de las dos regiones, de los dos regímenes, así como de todos los partidos, de todas las clases y capas sociales del país, sin inclinarse ni al Norte ni al Sur. Toda su política ha de partir del principio de la gran unidad nacional y estar destinada a lograr el desarrollo y la prosperidad unificados del país mediante el fortalecimiento de la unidad y colaboración de la nación.
   El gobierno confederado se unirá, sin indagar su pasado, con todas las organizaciones y personalidades aisladas del Norte y el Sur que se esfuercen por el desarrollo del Estado unificado y no permitirá ningún tipo de represalia o persecución política.
   Tercero, la República Confederal Democrática de Koryo tiene que efectuar la colaboración y el intercambio económicos entre el Norte y el Sur y asegurar el desarrollo independiente de la economía nacional.
   En el Norte y el Sur del país hay abundantes recursos naturales que se pueden explotar y utilizar durante largo tiempo, y también las bases económicas creadas en los años pasados. Si después de reunificado el país, el Norte y el Sur se ayudan y colaboran explotando conjuntamente los recursos naturales y aprovechando con eficiencia las bases económicas ya asentadas, la economía nacional de nuestro país se desarrollará con un ritmo muy acelerado y todo el pueblo vivirá feliz sin envidiar nada a nadie.
   La colaboración y el intercambio económicos entre el Norte y el Sur se efectuarán sobre la base del reconocimiento de los diferentes sistemas económicos y de las heterogéneas actividades económicas de las empresas del Norte y el Sur. El gobierno confederado reconocerá y protegerá tanto la propiedad estatal y de las organizaciones cooperativas como la propiedad privada e individual de ambas partes y, en cuanto a la propiedad de los capitalistas y a sus actividades empresariales, tampoco deberá restringirlas ni perjudicarlas mientras contribuyan al desarrollo de la economía nacional, sin perseguir el monopolio ni el entreguismo al capital extranjero.
   El Estado confederativo, coordinando adecuadamente las actividades económicas de todas las unidades productivas y de las empresas de acuerdo con los intereses de las clases y capas sociales, debe lograr que el Norte y el Sur exploten y utilicen juntos los recursos del subsuelo, del mar y otras riquezas naturales y promuevan en amplia escala la división del trabajo y el comercio según el principio de ayuda mutua y conveniencia recíproca. También sería recomendable que las autoridades o las empresas del Norte y el Sur organizaran y gestionaran en forma racional, por ejemplo, compañías y mercados comunes.
   El Estado confederativo convertirá, a través de una amplia colaboración e intercambio, las economías del Norte y el Sur en economías nacionales independientes, relacionadas y entrelazadas orgánicamente entre sí.
   Cuarto, la República Confederal Democrática de Koryo debe realizar el intercambio y la colaboración entre el Norte y el Sur en las esferas científica, cultural y educacional y desarrollar de manera unificada las ciencias y la técnica del país, la cultura, el arte y la enseñanza nacionales.
   Nuestro pueblo tiene largas y brillantes tradiciones de cultura nacional. Desde la antigüedad nuestra nación, inteligente y talentosa, ha venido desarrollando en forma espléndida las ciencias y la técnica, la cultura y el arte. Después de la liberación, en el Norte y el Sur de nuestro país se formó una nutrida promoción de calificados científicos y técnicos y de talentosos exponentes de la cultura y el arte. Si ellos unen sus esfuerzos y su inteligencia mediante el intercambio y la colaboración entre el Norte y el Sur, podrán hacer florecer y desarrollar de manera aún más brillante las ciencias y la técnica, la cultura y el arte nacionales de nuestro país.
   El Estado confederativo organizará investigaciones conjuntas de los científicos y técnicos del Norte y el Sur y amplios intercambios de sus logros y experiencias en este campo, a fin de desarrollar con rapidez las ciencias y la técnica de nuestro país.
   El Estado confederativo promoverá activamente el intercambio y la colaboración entre los artistas y deportistas del Norte y el Sur y organizará entre sus científicos la tarea conjunta de descubrir, proteger y conservar los patrimonios de la cultura nacional, así como de estudiar y desarrollar nuestro propio idioma y sistema de escritura. De esta manera, procurará un mayor florecimiento de nuestra cultura y arte nacionales fomentando de continuo la peculiaridad de nuestra nación homogénea.
   La enseñanza es una labor muy importante que decide el destino futuro de la nación. El gobierno confederado promoverá un sistema de enseñanza popular y prestará una activa ayuda estatal y social a la labor educativa, para formar gran número de excelentes técnicos nacionales y elevar incesantemente el nivel cultural y de conocimientos de todo el pueblo.

   Quinto, la República Confederal Democrática de Koryo debe restablecer el servicio de transporte y de comunicaciones, ahora interrumpido, entre el Norte y el Sur, y asegurar el libre uso de sus medios a escala de todo el país.
   El transporte y las comunicaciones son arterias y nervios del país. Debido a la división del territorio nacional y a la interrupción del transporte y las comunicaciones, nuestra nación sufre inconvenientes de tal naturaleza que los familiares y parientes, aunque vivan muy cerca unos de otros, no pueden verse ni intercambiar noticias. Sólo enlazando de nuevo el transporte y las comunicaciones cortados entre el Norte y el Sur, podremos poner fin a esa desgracia de la nación y efectuar satisfactoriamente el intercambio y la colaboración entre ambas partes en las esferas política, económica y cultural.
   El Estado confederativo rehabilitará las vías férreas y las carreteras que unan el Norte y el Sur y abrirá vías marítimas y aéreas para hacer factible el libre tránsito entre las dos partes por tierra, mar y aire. Además, asegurará por todo el territorio del Norte y el Sur la comunicación telegráfica y telefónica, así como la correspondencia postal libre.
   El gobierno confederado procurará el uso común de los medios de transporte y de comunicación entre el Norte y el Sur y, en forma paulatina, su administración conjunta para unificar en el futuro estos servicios en todo el país.
   Sexto, la República Confederal Democrática de Koryo debe velar por la estabilización de la vida de los obreros, campesinos y otras masas trabajadoras, en fin, de todo el pueblo, y fomentar sistemáticamente su bienestar.
   Las masas trabajadoras son dueñas del Estado, de la sociedad, y creadoras de todos los bienes materiales. Asegurar a los trabajadores una vida estable y elevar sin cesar su bienestar debe ser el principio fundamental de las actividades de un Estado democrático al servicio del pueblo, y esto viene a ser un deber nacional que necesariamente debe cumplir el gobierno unificado.
   En todas sus actividades, el Estado confederativo ha de anteponer la tarea de estabilizar la vida y fomentar el bienestar de los obreros, campesinos y otros trabajadores, de todas las clases y capas del pueblo. Asegurará a todos los trabajadores condiciones básicas de vida: comida, vestido y vivienda, y elevará el nivel de vida de los pobres al de la capa media de modo que todo el pueblo lleve una vida holgada.
   El Estado confederativo debe dar ocupación a todos los hombres aptos para el trabajo, asegurarles las condiciones laborales y de descanso necesarias e implantar un sistema de salarios, una política de precios y un justo sistema tributario que contribuyan a estabilizar la vida de los trabajadores. Tomará medidas para que las empresas medianas y pequeñas y otras diversas entidades normalicen sus actividades productivas y aseguren la vida de los trabajadores y, en particular, ofrecerá un activo apoyo a las economías de los campesinos y pescadores en extrema pobreza y de los pequeños comerciantes y los artesanos.
   El Estado confederativo prestará profunda atención a la instrucción y al fomento de la salud de los trabajadores y tomará las medidas pertinentes para que todos ellos y sus familiares reciban enseñanza y asistencia médica.
   Séptimo, la República Confederal Democrática de Koryo debe eliminar el estado de enfrentamiento militar entre el Norte y el Sur, organizar un ejército nacional unido y defender a la nación de la agresión extranjera.
   El enfrentamiento militar entre el Norte y el Sur con enormes fuerzas armadas es el factor que origina el malentendido y la desconfianza entre ambas partes, engendra la discordia y amenaza la paz.
   Para poner fin al estado de enfrentamiento militar entre el Norte y el Sur y acabar para siempre con el conflicto fratricida, el Estado confederativo debe reducir los efectivos del ejército de cada parte a 100-150 mil hombres. Además, debe eliminar la Línea de Demarcación Militar que divide el país en Norte y Sur, desmantelar todas las instalaciones militares a lo largo de ésta, disolver las organizaciones milicianas en el Norte y el Sur y prohibir los entrenamientos militares de los civiles.
   El Estado confederativo organizará un ejército nacional unido mediante la fusión del Ejército Popular de Corea y el “ejército de defensa nacional” de Corea del Sur. Como fuerzas armadas nacionales del Estado unificado que no pertenecerán a ninguna de las dos partes, el ejército nacional unido cumplirá la misión de defensa de la Patria bajo la dirección unificada del gobierno confederado. De todo el gravamen para el mantenimiento del ejército nacional unido y la defensa de la Patria se encargarán el Norte y el Sur juntos.
   Octavo, la República Confederal Democrática de Koryo debe defender y proteger los derechos e intereses nacionales de todos los compatriotas coreanos en el extranjero. Hoy un gran número de compatriotas coreanos viven en el extranjero.
   Es natural que la República Confederal Democrática de Koryo, como Patria de los compatriotas coreanos en el extranjero, asuma la responsabilidad y el deber de defender y proteger sus derechos e intereses nacionales.
   La República Confederal Democrática de Koryo debe esforzarse para que todos los compatriotas coreanos residentes en el extranjero disfruten de los legítimos derechos y libertades internacionalmente reconocidos, así como apoyar y respaldar firmemente su lucha por los derechos democráticos nacionales.
   El gobierno confederado asegurará a todos los compatriotas en el extranjero el derecho a viajar libremente a la Patria y, una vez repatriados, a vivir y actuar libremente en cualquier lugar.
   Noveno, la República Confederal Democrática de Koryo debe adoptar una justa decisión respecto a las relaciones del Norte y el Sur con otros países contraídas antes de la reunificación, y coordinar en forma unificada las actividades exteriores de los dos gobiernos regionales.
   Sólo cuando estas relaciones sean tratadas con justeza, dentro del Estado unificado, los intereses de toda la nación y de las dos regiones serán asegurados por igual y adecuadamente y el Estado confederativo podrá desarrollar desde una posición imparcial las relaciones amistosas con otros países del mundo. Además, en vista de que aun después de la reunificación, el Norte y el Sur tendrán relaciones independientes con otros países en determinadas esferas, será necesario que el gobierno confederado coordine, de manera unificada, las actividades exteriores de los dos gobiernos regionales.
   La República Confederal Democrática de Koryo anulará los pactos militares y todos otros tratados y convenios contrapuestos a la unidad nacional que el Norte y el Sur concluyeran unilateralmente con otros países antes de la reunificación. En cuanto a las relaciones que el Norte y el Sur mantienen con otros países, las económicas u otras que no contravengan a los intereses comunes de la nación podrán seguir manteniéndolas.
   El Estado confederativo permitirá que el Norte y el Sur cooperen con otros países en el plano económico, independientemente del régimen social. Respetará el capital extranjero invertido en Corea del Sur antes de la reunificación del país y garantizará su continuada concesión.
   La República Confederal Democrática de Koryo debe admitir que los gobiernos regionales del Norte y el Sur mantengan relaciones bilaterales con otros países. El Estado confederativo ha de coordinar correctamente las relaciones exteriores del Norte y el Sur de modo que los dos gobiernos regionales marchen al unísono en sus actividades exteriores.
   Décimo, la República Confederal Democrática de Koryo, como Estado unificado que representa a toda la nación, tiene que desarrollar relaciones de amistad con todos los países del mundo y practicar una política exterior pacífica.
   La República Confederal Democrática de Koryo será el representante único de toda la nación coreana en las relaciones exteriores. El Estado confederativo tomará parte en la ONU y los demás organismos internacionales en representación de toda la nación coreana, así como será el encargado de enviar delegaciones únicas a los actos internacionales en que sea necesario representar a toda la nación.
   La República Confederal Democrática de Koryo debe mantener con firmeza su línea de neutralidad, practicar una política de no alineación y desarrollar las relaciones de amistad con todos los países del mundo sobre la base de los principios de la soberanía, la no ingerencia en los asuntos internos, la igualdad y beneficio mutuo y la coexistencia pacífica. En particular, promoverá activamente las relaciones de buena vecindad con los países colindantes.
   La República Confederal Democrática de Koryo será un país adicto a la paz y aplicará una política exterior pacífica. La Corea reunificada no representará amenaza de agresión para los países vecinos ni otros del mundo y se abstendrá de participar o colaborar en ningún acto agresivo internacional. El Estado confederativo debe prohibir el estacionamiento de tropas y la instalación de bases militares foráneas en el territorio de nuestro país, así como la producción, introducción y el uso de las armas nucleares, para convertir la Península Coreana en una zona de paz duradera y desnuclearizada.
   La orientación política de 10 puntos que debe aplicar la República Confederal Democrática de Koryo refleja correctamente la aspiración y la exigencia comunes de toda la nación coreana y señala con claridad el camino que deberá tomar la Corea reunificada.
   Esta nueva propuesta para la reunificación de la Patria, este programa político de 10 puntos para el Estado unificado que nuestro Partido plantea en esta ocasión contarán con el activo apoyo y aprobación de todo el pueblo coreano y con el caluroso aplauso de los pueblos del mundo.
   Nuestro Partido hará todos sus esfuerzos para que se cumpla cuanto antes la nueva proposición por la reunificación de la Patria y se satisfaga el vehemente deseo de los 50 millones de compatriotas de vivir felizmente en la Patria reunificada.
   Todos los compatriotas coreanos del Norte, del Sur y residentes en el extranjero deben congregarse firmemente en un gran frente unido nacional bajo la bandera de la reunificación de la Patria, por encima de las diferencias de ideología, régimen, integración partidista y criterio político, y luchar por constituir la república confederativa y realizar la reunificación de la Patria según la propuesta de nuestro Partido.
   Todavía siguen en pie múltiples obstáculos y dificultades en el camino de lucha de nuestro Partido, de nuestro pueblo para la reunificación independiente y pacífica de la Patria. Pero los venceremos sin falta y acabaremos por cumplir, cueste lo que cueste, la histórica tarea de la reunificación de la Patria con la fuerza mancomunada de la nación entera.

   Cuando, unida toda la nación y colaborando el Norte y el Sur, lleguemos a constituir la República Confederal Democrática de Koryo y a reunificar la Patria, nuestro país, como Estado soberano e independiente con 50 millones de habitantes, con una brillante cultura y una poderosa economía nacionales, se presentará con la legítima dignidad y autoridad en la palestra mundial y podrá construir un paraíso para el pueblo, aún más poderoso, rico y próspero sobre el territorio de tres mil ríes. 

SOBRE LOS TRES PRINCIPIOS DE LA REUNIFICACION DE LA PATRIA


SOBRE LOS TRES PRINCIPIOS DE LA REUNIFICACIÓN DE LA PATRIA

KIM IL SUNG

(Extracto)
Palabras a los delegados de la parte surcoreana, participantes en las
negociaciones políticas de alto nivel Norte-Sur
3 de mayo y 3 de noviembre de 1972

   Me es grato encontrarme hoy con usted.
   Me siento muy contento y conmovido por este encuentro entre compatriotas al cabo de una larga separación, impuesta por la pisión nacional.
   Usted ha afirmado que para discutir el problema de la reunificación nacional ha venido aquí a despecho de todos los riesgos, lo que considero un acto sumamente valeroso e intrépido. Es muy positivo que las autoridades surcoreanas hayan adoptado la decisión de participar en las negociaciones políticas entre el Norte y el Sur y lo hayan enviado a usted como su representante. Nosotros saludamos calurosamente este gesto.
   En mi discurso del 6 de agosto del pasado año declaré que estamos dispuestos a entablar contactos en cualquier momento con todos los partidos políticos, organizaciones sociales y personalidades inpiduales de Corea del Sur, incluyendo al Partido Democrático Republicano. Unos días después, la parte surcoreana manifestó estar conforme con realizar negociaciones entre las organizaciones de la Cruz Roja del Norte y del Sur, y así pudieron iniciarse las conversaciones preliminares entre ellas y, posteriormente, teniéndolas como punto de partida, pudieron efectuarse las negociaciones políticas bilaterales de alto nivel.
   El que se haya abierto la puerta de los contactos y diálogos entre el Norte y el Sur, que permaneció por largo tiempo herméticamente cerrada, y los delegados de alto nivel hayan llegado a encontrarse directamente e intercambiar con toda franqueza sus opiniones, constituye un gran avance en la solución del problema de la reunificación de la Patria.
   En la hora actual, toda la nación desea por unanimidad la reunificación de la Patria. Para la nación coreana no existe hoy cuestión más apremiante que ésta. Si no se logra reunificar cuanto antes a la Patria y se prolonga su escisión, nuestra nación puede convertirse en un objeto de caprichos de las potencias y separarse para siempre en dos naciones.
   El aspecto más importante que caracteriza a una nación es la comunidad del idioma y de la vida cultural. De gente que se diferencia en lengua hablada y escrita, en cultura y costumbres, no puede afirmarse que procede de una misma nación, aunque herede la misma sangre. Así, pues, como nuestro país ha permanecido mucho tiempo en estado de separación se van diferenciando entre el Norte y el Sur el idioma, la cultura y el modo de vida. Cuanto más dure la pisión nacional tanto más crecerá esa diferencia.
   Después de la liberación, en el Norte algunos propusieron reformar el alfabeto, pero yo me opuse a ese proyecto. Si se lleva a cabo la reforma del alfabeto estando pidido el país, la nación coreana puede separarse para siempre en dos. Por eso, en aquel entonces yo convencí a los lingüistas de que si fuera precisa esa reforma, deberían efectuarla después de que se reunificara la Patria, pero nunca antes. Estando el país pidido, si una parte reforma el alfabeto, el Norte y el Sur lo utilizarán distinto y, en consecuencia, nuestra nación correrá el riesgo de escindirse definitivamente en dos naciones.
No podemos admitir que la nación coreana se pida para siempre en dos.
   Debemos alcanzar cuanto antes la reunificación y legar una sola Patria a las generaciones venideras. Si la logramos, poniendo fin a su pisión, nuestro país será una potencia con 50 millones de habitantes, una brillante cultura nacional y una poderosa economía nacional, por lo que nadie se atreverá a tocarlo.
   Para reunificar la Patria es necesario establecer correctos principios fundamentales que sirvan de base a la solución de este problema. Esta es la cuestión de mayor importancia. Sólo cuando contemos con principios fundamentales de común acuerdo, el Norte y el Sur podrán realizar esfuerzos conjuntos por la reunificación de la Patria y resolver con éxito todos los problemas que surgen en este proceso.
   Considero que el problema de la reunificación de nuestro país debe resolverse, necesariamente, de modo independiente, sin intervención de fuerzas extranjeras, y por vía pacífica, sobre el principio de promover la gran unidad nacional.
   Primero, la Patria debe ser reunificada de manera independiente, sin depender de fuerzas foráneas ni tolerar sus intervenciones.
   Resolver por vía independiente el problema de la reunificación de la Patria, sobre la base del principio de la autodeterminación nacional, es la posición de principios que mantiene invariable el Gobierno de nuestra República.
   Dependiendo de las fuerzas extranjeras es imposible resolver este problema. Este es un asunto interno de nuestro país en todo el sentido de la palabra. Si una nación trata de arreglar sus asuntos con el apoyo de fuerzas foráneas, y no por su propia cuenta, ella se cubrirá de ignominia.
   Actualmente hay algunos que quieren solucionar el problema de la reunificación del país con cierto aseguramiento de las potencias extranjeras. Están en un gran error. Las potencias imperialistas no desean la reunificación de nuestro país. De hecho, ellas prefieren la pisión de otros países y naciones a su unión, porque en este caso es difícil dominarlos, y por eso tratan de pidirlos a toda costa. Por tanto, bajo ninguna circunstancia debe tratarse de resolver el problema de la reunificación de la Patria apoyándose en las potencias. Si nosotros, los connacionales, establecemos contactos y diálogos, es del todo posible disipar los equívocos y la desconfianza, y lograr la unidad y la reunificación de la nación. Siendo así, ¿para qué recurrir a las fuerzas de las potencias?
   No debemos admitir bajo ningún concepto la intervención de fuerzas extranjeras en los asuntos internos de Corea. Ninguna fuerza extraña tiene derecho a inmiscuirse en asuntos internos de Corea, y bajo esa intervención no podemos realizar su reunificación, de acuerdo con el deseo y los intereses de nuestra nación. Este problema debe resolverse únicamente por los esfuerzos de la misma nación coreana, sin injerencia de ninguna fuerza foránea.
   Usted ha jurado que jamás será lacayo ni de Estados Unidos ni de Japón, asegurando que las autoridades surcoreanas también se oponen a la intervención de las fuerzas exteriores y quieren solucionar de modo independiente el problema de la reunificación del país, sin invitar a EE.UU.y Japón. Si eso es verdad, no habrá nada mejor.
   Para realizar la reunificación independiente de la Patria rechazando la injerencia de fuerzas exteriores, hay que oponerse estrictamente al servilismo a las grandes potencias.
   Siempre digo a nuestros funcionarios que si el hombre, la nación y el Partido practican el servilismo a las grandes potencias, el primero se convierte en un don nadie, la segunda se arruina y el tercero fracasa en la revolución y la construcción. Para ser independiente, el hombre nunca debe caer en este servilismo, en la ciega adoración a otro.
   Como quiera que nuestro país está situado geográficamente entre grandes países, el servilismo a las grandes potencias ha tenido una manifestación acentuada entre nuestros hombres a lo largo de la historia. Después de la liberación, obstaculizó el movimiento de avance de nuestro pueblo por la construcción de una nueva sociedad. Por eso, hasta ahora venimos combatiéndolo incansablemente.
   Voy a referirme a un hecho ocurrido a raíz de la liberación. Entonces entre las personas que se autodenominaban comunistas, había no pocas permeadas por el servilismo a las grandes potencias. En Soul, Pak Hon Yong dijo de modo absurdo que haría de nuestro país una república federativa de otro país. Esto ejerció una influencia muy negativa sobre la población surcoreana y creó un gran obstáculo en la solución del problema de la reunificación. Al escuchar sus palabras, algunas personas se preocuparon, pensando si nuestro país no volvería a someterse a otro. Así fue como en un discurso tuve que asegurarle al pueblo que íbamos a construir una sociedad democrática no del tipo Soviet ni norteamericano, sino de tipo coreano, que se ajustara a los intereses de la nación coreana.
   Después de la guerra, cuando planteamos la orientación sobre la cooperativización agrícola, no pocas personas se pusieron a murmurar. Algunos preguntaban cómo era posible cooperativizar la economía rural en Corea donde la industria estaba destruida por completo, mientras este proceso no se llevaba a cabo todavía de lleno, incluso, en los países europeos con una industria desarrollada. Como inpiduos serviles a las grandes potencias dócilmente prestaban oídos a lo que decía la gente de los países grandes, les repliqué con las palabras de Lenin. En cierta ocasión Lenin afirmó que aun una economía común que fusiona simplemente las tierras y aperos agrícolas de los campesinos, muestra ventajas notables sobre la economía privada. Pues les dije que la orientación de nuestro Partido para la cooperativización agrícola convenía al leninismo y partía de la demanda real de nuestro país, y les pregunté cómo podrían considerar como el único camino correcto el de efectuar la cooperativización agrícola después de la industrialización. Por fin, ellos también reconocieron que era justo nuestro planteamiento.
   De hecho, en aquel tiempo nuestros campesinos se encontraban en tal situación, que a menos de juntar sus fuerzas mediante la cooperativizacion no podían subsistir. Debido a la guerra, la agricultura fue espantosamente destruida y los campesinos quedaron con pocos bueyes de labor y aperos agrícolas. Lo mismo ocurrió también con los campesinos ricos. En esta situación, hicimos que los campesinos organizaran las cooperativas sobre la base del principio de la voluntariedad y administraran su economía con fuerzas mancomunadas. Por naturaleza a los coreanos nos gusta unir nuestras fuerzas y ayudarnos unos a otros. Desde la antigüedad, nuestro pueblo tiene una buena costumbre: si un vecino celebra la boda, toda la aldea le ayuda de persas formas, incluso con dinero, y va a la casa para felicitarlo y pertirse juntos. Después de la guerra, nuestro país contaba con un reducido número de máquinas agrícolas modernas, pero, relativamente sin grandes tropiezos y en un breve tiempo, pudimos realizar la cooperativización de la agricultura, porque la propia vida la reclamaba con apremio y los campesinos respaldaban activamente la orientación al respecto.
   También en las relaciones económicas con otros países rechazamos categóricamente la tendencia servilista y nos mantuvimos firmemente en una posición independiente.
   No toleramos ninguna relación que nos pueda someter económicamente a otros países. Hemos establecido y desarrollado las relaciones económicas exteriores basándonos estrictamente en el principio de proteger la economía nacional y el de asegurar una igualdad completa. En el comercio con los países socialistas desarrollados les vendemos las materias primas que nos piden sólo cuando nos dan las que necesitamos, y les compramos las máquinas sólo a condición de que adquieran las nuestras. En la situación en que nuestro país no ha alcanzado todavía un alto nivel de desarrollo tecnológico, si no mantenemos este principio en las relaciones económicas con los países desarrollados, nos veremos obligados a venderles de continuo las materias primas, comprándoles en su lugar productos elaborados. Al final, nos quedarían sólo las montañas horadadas. ¿Acaso podemos dejar en herencia tales montañas a nuestros descendientes?
   Hemos realizado esfuerzos verdaderamente ingentes para autosostenernos en lo económico, sin depender de otros países. Si no logramos el autosostén económico mediante la construcción de una economía nacional independiente, no podemos elevar el prestigio del país en el exterior ni tener voz en la palestra internacional. Si nadie se atreve a ejercer presiones sobre nosotros, es porque hemos aplicado una política independiente en la esfera de la construcción económica y edificado una economía nacional autosostenida.
   En el pasado, el servilismo a las grandes potencias se manifestó muy gravemente en el campo de la literatura y el arte, y nosotros lo combatimos reciamente.
   Algunos escritores y artistas, adoradores de la literatura y el arte de Europa, crearon obras que no se avenían al gusto de los coreanos ni les eran comprensibles. Tiempo hubo en que los poetas idolatraban a Puschkin y los músicos a Tchaikovski y cuando creaban alguna ópera imitaban a la italiana. Era tan fuerte la manifestación de ese servilismo que algunos pintores, al dibujar los paisajes, no creaban cuadros representando bellos ríos y montes de nuestro país, sino la naturaleza de otros países. En el período de la Guerra de Liberación de la Patria, estuve de visita en un hospital y vi colgado en una pared un cuadro con un paisaje siberiano: un oso andando sobre un terreno nevado, bajo un alto árbol. Por eso, critiqué severamente a los dirigentes correspondientes: ¿Por qué han colgado esta pintura en lugar de dibujar y colgar cuadros que representen la hermosa naturaleza de Corea, donde hay muchos montes famosos, entre otros, el Kumgang y el Myohyang? Y ¿qué vale esa pintura para educar al pueblo?
   La nación coreana posee una espléndida cultura y viene viviendo desde tiempos inmemoriales en este territorio de tres mil ríes, tan hermoso como un bordado en oro. En el futuro también tendrá que vivir aquí y no en Siberia o Europa. Por eso, nuestra literatura y arte deben servir siempre para educar a nuestro pueblo en el espíritu patriótico, es decir, en el amor a la Patria. No puede existir el internacionalismo al margen del patriotismo. Quien no ama a su Patria no puede ser fiel al internacionalismo. A los coreanos no les agradan las obras artísticas de estilo europeo y no quieren ver las que no se avengan a su gusto. No necesitamos obras artísticas no amadas por los coreanos y ajenas a sus sentimientos nacionales. Por eso, yo formulé el aforismo de que la literatura y el arte del realismo socialista son aquellos que tienen el contenido socialista y la forma nacional.
   Hemos desarrollado la batalla contra el servilismo a las grandes potencias por el método de la lucha ideológica, el combate teórico llamado a suprimir esas ideas xenófilas en la conciencia de los hombres. A través del prolongado proceso de esta lucha logramos vencer consecuentemente ese servilismo y mantener con firmeza la independencia en todas las vertientes de la revolución y la construcción.
   En la solución del problema de la reunificación de la Patria debemos oponernos de manera terminante a la tendencia servilista de apoyarse en los demás, sin tener confianza en la fuerza de nuestra nación. Unicamente debemos reunificar la Patria de modo independiente, ateniéndonos a la fuerza mancomunada de la nación coreana.
   Segundo, debemos promover la gran unidad nacional por encima de las diferencias de ideología, ideal y régimen.
   El problema de la reunificación de nuestro país no consiste en quién vence a quién. Es una cuestión concerniente al logro de la unidad de la nación escindida por las fuerzas extranjeras y a la realización de la soberanía nacional. Por eso, a fin de realizar la reunificación de la Patria hay que partir de la búsqueda de la forma en que deben unirse el Norte y el Sur y lograr la gran unidad nacional.
   Para realizar la gran unidad nacional es necesario que tanto el Norte como el Sur se sobrepongan a su ideología y su régimen y dejen de aplicar la política de hostilidad.
   Ahora existen ideas y regímenes diferentes en el Norte y el Sur de nuestro país. En estas condiciones, ninguna parte debe tratar de imponer a la otra su ideología y régimen. Nosotros no procuramos imponer al Sur de Corea el régimen socialista e ideas comunistas. Las autoridades surcoreanas, por su parte, tampoco deben tratar de “reunificar el país mediante la victoria sobre el comunismo”, ni imponernos renunciar al comunismo. Es decir, tiene que desistir de la consigna del “anticomunismo”.
   El Norte y el Sur deben abandonar la política de hostilidad que impide la unidad y esforzarse juntos para hallar puntos comunes. Si el uno y el otro, en vez de encontrar puntos comunes, se ponen a enemistarse, acusándose recíprocamente por lo del pasado, el abismo entre ambas partes aumentaría y la reunificación de la Patria se retardaría más. De hacerlo así, cometerían, en última instancia, un grave crimen ante la Patria y la nación.
   Creo que si el Norte y el Sur se esforzaran conjuntamente, partiendo del sincero deseo de unirse, sin duda encontrarían puntos comunes. Nosotros hemos venido haciendo ingentes esfuerzos por encontrar estos puntos con vista a anticipar la reunificación de la Patria.
   Ultimamente las autoridades surcoreanas hablan de la “autodependencia”, “autosostén” y “autodefensa” y en esto vemos la posibilidad de hallar ciertos puntos comunes. Pensamos si no hay algunos puntos convergentes entre la “autodependencia”, “autosostén” y “autodefensa” de que hablan ellas, y la política independiente de nuestro Partido y del Gobierno de nuestra República. Si se encontraran uno por uno los puntos de identidad existentes entre el Norte y el Sur y se lograra la unidad a partir de ellos, podrá anticiparse la reunificación de la Patria.
   El problema importante para lograr la gran unidad nacional es eliminar el malentendido y la desconfianza entre el Norte y el Sur.
   La larga pisión del país profundizó la diferencia entre el Norte y el Sur y engendró muchos equívocos y desconfianza. Con la incomprensión y la desconfianza recíprocas, es imposible realizar una verdadera unidad nacional. No puede formarse una familia sin una profunda confianza entre los cónyuges. Aunque sean esposos, si no se tienen mutua confianza no pueden vivir juntos y, a la larga, se separarán. El Norte y el Sur deben esforzarse tesoneramente por eliminar las incomprensiones y la desconfianza entre sí.
   Con este fin las autoridades y otras personalidades del Norte y el Sur deben tener contactos frecuentes y dialogar con sinceridad. Si se encuentran y se consultan francamente cualquier problema, será posible hacer desaparecer los equívocos y profundizar la confianza.
A través del presente diálogo con usted ya se ha desvanecido en gran medida la incomprensión existente entre el Norte y el Sur. De haberse efectuado antes los diálogos Norte-Sur, habría sido mucho mejor.
   Hasta ahora creímos que los gobernantes surcoreanos, habiéndose convertido en lacayos del imperialismo yanqui y del militarismo japonés, querían venderles el país, pero usted nos aseguró que nunca sucederá tal cosa. Usted afirmó que las autoridades surcoreanas no reintroducirán a los militaristas japoneses en Corea del Sur ni se harán vendepatrias, lacayos de Estados Unidos ni de Japón, y nos rogó reiteradas veces creerlo en absoluto. Pues, daremos crédito a sus palabras y dejaremos de guardar la desconfianza que teníamos hasta ahora.
   Usted me dijo que los gobernantes surcoreanos nos entienden mal, pensando que íbamos a “agredir al Sur” e intentamos “teñir de rojo” al Sur de Corea, pero no tenemos el deseo de hacer ni lo uno ni lo otro. Hasta ahora hemos declarado en varias ocasiones que no tenemos la intención de “agredir al Sur”, y hoy volvemos a afirmárselo claramente a usted. En cuanto a lo de “teñir de rojo” al Sur de Corea, ese no es nuestro propósito ni es algo que puede realizarse simplemente por que lo deseemos. Por eso, creo que ustedes ya podrán disipar la mala interpretación que se hacían con el pretexto de la “agresión al Sur” o de “teñir de rojo”. Si de esta manera vamos eliminando la incomprensión y profundizando la confianza, mediante contactos y diálogos, podremos lograr la gran unidad nacional por encima de nuestra diferencia de ideología e ideario, de régimen y creencia religiosa.
   Otra cuestión importante para realizar la gran unidad nacional es que entre el Norte y el Sur cesen la imputación y la difamación.
   Lo que se necesita para la unidad y cooperación no es la imputación y la difamación, sino el respeto mutuo. Si el Norte y el Sur siguen denigrando uno al otro como hasta ahora, no podrán acercarse, al contrario, se alejarán más. Por eso, ambos deben comenzar por abstenerse de imputarse y desacreditarse renegando uno de otro.
   La colaboración económica entre el Norte y el Sur es también un problema muy importante para lograr la gran unidad nacional.
   El Norte de la República posee abundantes recursos naturales y una industria pesada desarrollada. El Sur de Corea cuenta desde antaño con cierta base de la industria ligera. Si el Norte y el Sur colaboran económicamente y realizan intercambios económicos de conveniencia mutua, podrán resolver de mejor forma los problemas económicos inmediatos y con las propias fuerzas desarrollar con rapidez la economía nacional, sin introducir el capital extranjero. Entonces nuestro país podrá convertirse en un país más rico que Japón u otros países desarrollados.
   El Norte y el Sur deben actuar en común también en la esfera de las relaciones exteriores. Sólo así podrá demostrarse la unidad de nuestra nación.
   Consideramos que si tanto uno como otro aman por igual la nación y están dispuestos a reunificar la Patria, lograrán la gran unidad nacional por encima de sus diferencias de ideología, régimen y conceptos políticos y religiosos. Mientras hasta países o naciones con distintas ideologías y regímenes establecen entre sí relaciones de amistad y se llevan bien, no puede haber motivo alguno para que los miembros de una misma nación, por cuyas venas corre la misma sangre, no lleguen a unirse y cooperar por tener diferentes ideologías y regímenes.
   Eso de profesar el comunismo, el nacionalismo o el capitalismo no puede constituir impedimento alguno para lograr la gran unidad nacional. No nos oponemos a los nacionalistas ni a los capitalistas del Sur de Corea.
   Estos últimos son, en su mayoría, capitalistas nacionales.
   Desde antes hemos venido aplicando una política de proteger a los capitalistas nacionales. Nos uniremos y cooperaremos con los nacionalistas, los capitalistas nacionales y todos los demás sectores de la población del Sur de Corea en aras de la reunificación del país.
   Tercero, es preciso reunificar la Patria por vía pacífica, sin recurrir al uso de las fuerzas armadas.
   Como somos integrantes de una misma nación, el Norte y el Sur no deben pelear entre sí. Nuestro deber es reunificar a toda costa, por vía pacífica, la Patria dividida. En caso contrario, o sea, si se desencadena otra guerra en Corea, nuestra nación sufrirá terribles calamidades. Hoy día, en el mundo incluso las potencias se inclinan a llevarse bien, sin pelearse. Durante su reciente visita a China, Nixon, el presidente estadounidense, manifestó que sería bueno que no se desencadenara la guerra y se preserve la paz durante una generación, y después de recorrer la Gran Muralla de ese país opinó que ninguna barrera debe separar a los hombres de la Tierra. Según el comunicado conjunto chino-estadounidense que se publicó al concluir la visita de Nixon a China, Estados Unidos reconoció los cinco principios de la paz que hasta entonces había venido rechazando. Esto es loable. Desde luego, el tiempo mostrará cómo los norteamericanos cumplen lo que han dicho. Como son muchos los casos en que los imperialistas contradicen con los hechos sus palabras, no podemos saber con exactitud si Nixon fue sincero cuando afirmó eso durante su visita a China.
   Al comentar el viaje de Nixon a China, nuestro periódico “Rodong Sinmun” escribió: Si fueran sinceras las palabras que Nixon pronunció después de su recorrido por la Gran Muralla, ¿por qué entonces no quiere eliminar la Línea de Demarcación Militar que pide a nuestro país a la mitad ni retirar a sus soldados que andan a sus anchas en el Sur con cascos de “MP”? Considero justo ese comentario.
   Mientras hoy hasta las grandes potencias del mundo desean llevarse bien, sin pelearse, ¿acaso es justo que combatamos entre nosotros, que pertenecemos a la misma nación? Dejemos de pelearnos y reunifiquemos la Patria por vía pacífica.
   Para alcanzar ese objetivo, es necesario, ante todo, que el Norte y el Sur reduzcan en gran medida sus efectivos militares. De esta cuestión he hablado más de una vez en mis discursos públicos.
   Sólo reduciendo los efectivos militares es posible aliviar la tensión existente entre el Norte y el Sur y disminuir sus gastos militares, las cuales son enormes en la hora actual. También nos corresponde el deber de eliminar con esfuerzos conjuntos la Línea de Demarcación Militar que secciona al país en Norte y Sur.
   En la situación actual, en que las colosales fuerzas armadas de ambas partes se enfrentan separadas por la Línea de Demarcación Militar, es imposible eliminar el peligro de la guerra. Es posible que si por equivocación de algún comandante de regimiento o de pisión, ubicados en esas zonas, se hace un solo disparo en un punto de esa Línea, ambas partes se tiroteen y, en consecuencia, se desate la guerra. Eso es muy peligroso.
   Si en el futuro el Norte y el Sur llegan a un compromiso de no usar las fuerzas armadas uno contra otro y lo ponen en práctica, resultarán innecesarios las instalaciones y el personal militar que tiene cada uno en las zonas de la Línea de Demarcación Militar y, a la larga, desaparecerá esa misma Línea.
   Por ahora, el Norte y el Sur abogan cada cual por la autodefensa, pero, esa “autodefensa” no debe utilizarse por una parte contra la otra. Ambas partes deben unir las fuerzas para autodefenderse de la agresión exterior.
   La autodefensa de nuestra República es, en todos los casos, para rechazar la invasión extranjera contra nuestra nación. De ninguna manera podemos tolerar que las fuerzas foráneas agredan a nuestro país y nuestra nación.
   Cuando los imperialistas yanquis enviaron su barco espía armado “Pueblo” a las aguas jurisdiccionales de nuestra República, los marinos de nuestro Ejército Popular lo capturaron. Era una justa medida autodefensiva del Ejército Popular que tiene la misión de defender la Patria. Pero, los yanquis, en vez de pedirnos perdón, trajeron al Mar Este el portaviones “Enterprise” y otras muchas fuerzas armadas para amenazarnos e intimidarnos. Esta fue una violación flagrante de la soberanía de nuestra nación y un grave acto provocativo. No nos doblegamos en lo más mínimo ante esa amenaza y presión. Como los yanquis intentaron provocar la guerra, trayendo enormes fuerzas armadas, asumimos la firme decisión de combatirlos. Al ver que no nos rendíamos ante su amenaza y presión los yanquis retrocedieron, sin atreverse a atacarnos. Si ellos nos hubieran atacado entonces, nuestra nación habría pasado otra guerra y hoy las autoridades del Norte y el Sur no podrían reunirse así en un mismo lugar ni sostener conversaciones pacíficas.
   En adelante, si del exterior se perpetra una agresión a nuestro país, el Norte y el Sur deben rechazarla con sus fuerzas unidas. Si toda la nación coreana aúna sus fuerzas, podrá derrotar infaliblemente a cualquier agresor.
   Con esfuerzos conjuntos tenemos que ponerle fin al estado de enfrentamiento militar y aliviar la tensión entre el Norte y el Sur para prevenir otra guerra en Corea y reunificar la Patria de manera pacífica.
   En el presente diálogo hemos encontrado importantes puntos comunes entre el Norte y el Sur y hemos coincidido en el problema más esencial.
   Los tres principios: realizar la reunificación de manera independiente, sin injerencia de las fuerzas extranjeras; lograr la gran unidad nacional por encima de las diferencias de ideología, ideal y régimen, y reunificar la Patria pidida por vía pacífica, sin el uso de las fuerzas armadas, vienen a ser el punto de partida, la piedra angular para la solución del problema de la reunificación de nuestro país.
   Dado que usted ha aprobado la propuesta de solucionar la cuestión de la reunificación del país sobre la base de estos tres principios y ha expresado que la persona de máxima autoridad de Corea del Sur lo hará también, podemos decir que hemos llegado a un completo acuerdo respecto a los tres principios de la reunificación de la Patria.
   Estoy muy satisfecho por el hecho de que en este diálogo se hayan acordado entre el Norte y el Sur los tres principios de la reunificación de la Patria.
   Estos tres principios que el Norte y el Sur han discutido en conjunto y sobre los cuales han llegado a una identidad de criterios, son principios muy justos que permiten resolver el problema de la reunificación de la Patria con arreglo a la aspiración y la exigencia de nuestra nación. Debemos lograr a toda costa la reunificación del país sobre la base de estos tres principios. Usted ha jurado tomarlos como base para sus actividades. Si cumple su palabra, podrá lograrse pronto la reunificación de nuestra nación, resolviéndose con éxito otros problemas concernientes.
   Ahora que se han acordado los principios fundamentales de la reunificación de la Patria, nuestro deber es hallar maneras concretas de aunar toda la nación y reunificar la Patria, aplicándolos. Esas vías concretas hay que buscarlas partiendo siempre de los tres principios de la reunificación de la Patria. Si el Norte y el Sur hacen un profundo estudio y se consultan sinceramente sobre la base de los tres principios: la independencia, la gran unidad nacional y la reunificación pacífica, podrán encontrar caminos correctos para la reunificación de la Patria.
   Con vistas a hallar las vías racionales para la reunificación independiente y pacífica de la Patria, es preciso promover más las negociaciones políticas e intensificar los contactos y diálogos entre el Norte y el Sur.
   Con las recientes conversaciones sostenidas entre los delegados de alto rango del Norte y del Sur podemos decir que se han iniciado ya las negociaciones políticas. Una vez comenzadas éstas, debemos llevarlas adelante hasta lograr magníficos resultados.
   Como usted ha venido primero a Pyongyang, como respuesta nos proponemos enviar en otra ocasión a nuestro delegado a Soul. Si en el curso de los repetidos intercambios de visitas de los representantes del Norte y del Sur se profundiza la confianza entre ambas partes y maduran persas condiciones, será posible, a mi parecer, efectuar conversaciones de más alto nivel.
   En adelante, los delegados del Norte y del Sur deberán intercambiar frecuentes visitas y diálogos.
   Las incomprensiones y la desconfianza entre el Norte y el Sur que se han acumulado durante casi 30 años de pisión, después de la liberación, no podrán desaparecer por completo mediante uno o dos contactos y diálogos. Tampoco podrán encontrarse todas las vías concretas para solucionar el problema de la reunificación de la Patria en el curso de una o dos sesiones de consultas. En nuestra conversación hemos desvanecido la incomprensión que guardaban el Norte y el Sur en cuanto a problemas fundamentales, y hallado importantes puntos comunes, pero todavía quedan muchas cuestiones a resolver para reunificar la Patria. Estas podrán resolverse sólo a través de frecuentes contactos y sinceras conversaciones entre los representantes del Norte y del Sur.
   En el curso de estos diálogos y conversaciones ambas partes deberán someter a discusión todos los asuntos referentes a la reunificación de la Patria, incluidas las cuestiones mal interpretadas. Ningún problema se solucionará si cada uno guarda bajo llave sus opiniones, en vez de hablar francamente. Por muy pequeño que sea el equívoco, hay que someterlo a tiempo a la consulta para disiparlo.
   El diálogo entre el Norte y el Sur debe realizarse siempre sobre la base del principio de profundizar la comprensión mutua, encontrar los puntos comunes y fortalecer la unidad. En cuanto a la búsqueda de las vías de la reunificación de la Patria, es probable que haya diferencias entre las proposiciones de los nuestros y las de ustedes. Por eso, puede haber polémicas acerca de cuáles son justas. No obstante, estas polémicas deben encaminarse siempre a encontrar puntos comunes y lograr la unidad y la reunificación y nunca a mantener la pisión.
   Para coordinar adecuadamente las relaciones entre el Norte y el Sur y solucionar con éxito persos problemas que surgen para la reunificación de la Patria sería conveniente organizar y poner en funcionamiento, por ejemplo, una comisión conjunta Norte-Sur.
   Vale crearla y realizar la labor efectiva de coordinación, porque con meros diálogos generales no pueden esperarse notables progresos en el trabajo para la unidad nacional y la reunificación de la Patria.
   Para constituir la comisión conjunta, basta con que los gobiernos del Norte y del Sur designen respectivamente sus funcionarios de alto rango como copresidentes y que se incorporen otros miembros necesarios. Como por avión puede viajarse entre Pyongyang y Soul en poco tiempo, la comisión puede funcionar viniendo ustedes algunas veces a Pyongyang y yendo otras veces los nuestros.
   Una vez organizada, esta comisión tendrá que coordinar muchos problemas. Ella deberá examinar y coordinar a tiempo persas cuestiones tales como la de poner fin a la imputación y la difamación entre el Norte y el Sur y la de prevenir los conflictos militares, y otras referentes a las relaciones entre ambas partes. Dentro de la comisión conjunta, el Norte y el Sur deberán consultar con seriedad sobre los problemas que se presenten, hasta llegar a un consenso conforme al objetivo de la unidad, sin que una parte trate de imponer su voluntad a la otra.
   Podríamos instalar igualmente una línea telefónica directa entre Pyongyang y Soul y por ella consultarnos a menudo sobre los asuntos que surjan. Si aparece alguna cuestión que pueda obstaculizar la reunificación del país o provocar incomprensiones, aunque sea en lo más mínimo, debemos comunicarnos de inmediato por teléfono y solucionarlo oportunamente mediante la consulta.
   Los tres principios para la reunificación de la Patria, acordados esta vez por el Norte y el Sur, constituyen el programa de reunificación que debe realizar de común acuerdo toda la nación coreana. A mi juicio, sería bueno proclamar estos principios ante el mundo, para ponerlos en conocimiento de toda la nación coreana y otros pueblos del mundo.
   Esto nos servirá para educar a nuestro pueblo y demostrar ante el mundo la unidad de la nación coreana.
   Si damos a conocer el programa de reunificación, acordado por el Norte y el Sur, todos nuestros compatriotas, tanto en el país como en el extranjero, llegarán a una identidad de opiniones al conocer que estamos dispuestos a reunificar de modo independiente la Patria pidida, sobre la base del principio de la gran unidad nacional, y por vía pacífica, y los persos sectores y clases de la población encontrarán en esto un gran estímulo. Además, si se publica ese programa común de la nación para la reunificación, los pueblos del mundo verán que los coreanos forman una gran nación unida, y las fuerzas foráneas opuestas a la reunificación de nuestro país se darán perfecta cuenta de que les será imposible pidir para siempre en dos a la nación coreana, por mucho que lo quieran.
   Sería bueno que la cuestión referente al momento y la forma de la publicación de esos tres principios se discutiera en el curso de los diálogos posteriores.
Podría publicarse una vez que usted haya regresado a Soul y discutido la cuestión con las autoridades de allí y, luego, los delegados de ambas partes vuelvan a reunirse y lleguen a un acuerdo al respecto.
   Como usted ha venido expresamente a Pyongyang, le aconsejaría quedarse un día más para intercambiar opiniones con nuestros funcionarios.
   Considero un gesto patriótico el que usted haya venido a visitarnos. El hombre debe ser patriota y no vendepatria. Uno se cubre de honor y conoce el valor de la vida si trabaja a favor de la Patria y la nación, aunque viva un solo día.

   Podemos considerar exitosas las negociaciones que acaban de realizar el Norte y el Sur. Deseo que usted venga a menudo a Pyongyang.