Pyongyang, 25 de agosto (ACNC) -- El Mariscal Kim Jong Un, Primer Secretario del Partido del Trabajo de Corea,
Primer Presidente del Comité de Defensa Nacional de la República Popular
Democrática de Corea y Comandante Supremo del Ejército Popular de Corea,
publicó el día 25 para Rodong Sinmun y Josoninmingun, órganos del Partido del
Trabajo de Corea y del Ejército Popular de Corea, respectivamente la
declaración "hagamos perpetuas la gran idea revolucionaria de Songun del
compañero Kim Jong Il y sus
hazañas" en ocasión del Día de Songun (25 de agosto).
El texto integro va como sigue:
Nuestro Ejército y otros sectores de la población
acogen, con el fervoroso sentimiento de veneración hacia el gran compañero Kim
Jong Il e inquebrantable fe en el triunfo de la revolución, el 53
aniversario de que él comenzara a dirigir la revolución mediante Songun
(prioridad de los asuntos militares –N.T.)
El Día de Songun en que el General Kim Jong Il
dio inicio a esa orientación constituye, junto con el Día de la Fundación del
Ejército, un hito importante en la historia de la construcción de nuestras
fuerzas armadas revolucionarias y en los anales de la nación coreana. Una fecha
significativa que produjo cambios históricos en el fortalecimiento y desarrollo
de nuestras fuerzas armadas revolucionarias y en el cumplimiento de la causa
revolucionaria del Juche y que dio continuidad a la historia y tradición de
nuestra sagrada revolución de Songun, la cual se ha valido del fusil para su
comienzo, avance y éxitos consecutivos.
Songun es una enorgullecedora tradición de la
revolución coreana que emprendió el gran compañero Kim Il Sung y
dirigieron este y Kim Jong Il, así como la bandera de la victoria y
gloria.
Fueron los grandes Generalísimos quienes exploraron el
camino de la revolución de Songun y escribieron un nuevo capítulo de la
historia abriendo la época de Songun.
Kim Il Sung expuso
tempranamente la verdad de la lucha revolucionaria de que solamente con las
armas se puede vencer al enemigo armado y presentó la idea y el lineamiento que
conceden prioridad al fusil y a los asuntos militares. Consideró la
construcción de las fuerzas armadas como uno de los asuntos fundamentales de la
revolución, prestó atención primordial a organizar y consolidar el cuerpo
armado y logró la histórica obra de la liberación nacional, con el Ejército
Revolucionario Popular de Corea como pilar.
Recurrió al fusil de la revolución en su sabia
dirección de las dos guerras revolucionarias, las dos fases de la revolución
social y la construcción socialista, hasta que levantó el socialismo a nuestro
estilo que coloca en su centro a las masas populares y elevó la dignidad y el
honor de la nación.
Fiel a su idea y obra, Kim Jong Il superó las
duras pruebas de la historia y condujo a nuestra revolución por el glorioso
camino de la victoria, al dirigir a la nación con el original método de Songun.
Fue el 25 de agosto de 1960 cuando dejó sus primeras
huellas de dirección en la División Guardia de Tanques 105 “Seúl” Ryu Kyong Su,
acontecimiento histórico que manifestó su decisión de continuar la causa
revolucionaria del Líder y significó el comienzo de su orientación mediante
Songun.
Songun fue su idea y práctica revolucionarias, su
ideal y método políticos.
En sus continuos viajes de inspección a las unidades
del Ejército Popular durante más de medio siglo desde que comenzó a dirigir la
revolución mediante Songun, consolidó al Ejército Popular como indestructibles
fuerzas armadas revolucionarias y, valiéndose de Songun, logró el victorioso
avance del proceso revolucionario y constructivo.
Consolidar al ejército fue para él el quehacer más
importante en la empresa de Songun: al convertirlo en indestructibles tropas
revolucionarias del Líder, infinitamente fieles a la causa del Partido, lo
enalteció como pilar y fuerza principal de la revolución y alcanzó triunfos
históricos en los cruentos enfrentamientos con el imperialismo y con Estados
Unidos para salvaguardar la seguridad de la patria y el socialismo. Denominó
como espíritu revolucionario de los militares, espíritu que simboliza y
representa la era de Songun, los rasgos puestos de manifiesto por los soldados
del Ejército Popular, como la disposición a defender al Líder y cumplir sus
enseñanzas al riesgo de la vida y el sacrificio heroico, y encauzó a todos los
militares y civiles para que vivieran y lucharan con ese espíritu, registrando
con ello un gran auge en todos los dominios de la revolución y su construcción.
Con el objetivo de afianzar los éxitos de su
orientación mediante Songun y materializar en todas las esferas la política de
Songun, dispuso que la primera reunión de la Asamblea Popular Suprema de la
República Popular Democrática de Corea en su X legislatura adoptara una
Constitución Socialista que reflejara la idea y los principios revolucionarios
de Songun. Asimismo estableció un nuevo sistema de administración estatal que
tuviera como eje el Comité de Defensa Nacional y condujo sabiamente para que
todas las actividades del Estado se realizaran bajo el principio de la
preponderancia militar.
La inaudita historia de su orientación de la
revolución mediante Songun se caracteriza por la independencia antiimperialista
a carta cabal y abnegación patriótica sin parangón, por las sublimes muestras
de absoluta confianza y amor paternal hacia los oficiales y soldados del
Ejército y otros sectores de la población.
Gracias a su dirección, nuestra revolución ha podido
cosechar sucesivas victorias contra viento y marea. Gracias a sus superintensas
jornadas de trabajo para el bienestar de la nación, nuestro ejército y otros
sectores de la población han podido engendrar milagros que jamás ha conocido la
historia de la humanidad.
De hecho, Songun fue el inconmovible credo
revolucionario que nuestro General abrigaba y plasmó en toda su vida, así como
una grandiosa práctica revolucionaria mediante la cual engalanó la historia
nacional con brillantes victorias y sempiternas hazañas.
Al formalizar y enriquecer la idea de Songun en el
proceso de su orientación sin precedentes, les preparó a nuestro pueblo y otros
revolucionarios del mundo las directrices y la bandera para sus consecutivos
triunfos en su empeño por verificar la causa de la independencia.
Estamos hablando de una idea que prioriza los asuntos
militares en la causa de las masas populares por la independencia y el
socialismo y que impulsa todo el proceso revolucionario y constructivo teniendo
como núcleo al ejército revolucionario.
Esa idea parte de un principio de la revolución
sustentado en la idea Juche, consistente en que el fusil de la revolución
decide el triunfo de la causa revolucionaria y responde de manera científica y
práctica a los asuntos clave para la victoria de la revolución.
Enuncia la teoría revolucionaria sobre la necesidad de
fortalecer el fusil de la revolución, el ejército de la revolución, consolidar
el sujeto de la revolución tomándolo como núcleo y apoyarse en él para el
victorioso avance del proceso revolucionario y constructivo.
Su mayor exigencia es dar importancia a los asuntos
militares, prestar atención primordial a la construcción del ejército y
consolidar al ejército como el del Partido y el líder, indestructibles fuerzas
armadas revolucionarias capaces de derrotar a cualquier enemigo poderoso.
Para forjar su destino y lograr la causa socialista en
medio del intenso enfrentamiento con el imperialismo y del peligro permanente
de la guerra, las masas populares deben consolidar ante todo el fusil de la
revolución y empuñarlo más firmemente. La historia del movimiento socialista
mundial nos enseña la seria lección de que con un ejército débil e
inconsecuente no se puede defender el destino de los pueblos ni el socialismo.
Robustecer el sujeto de la revolución tomando al
ejército como fuerza principal y valerse de su papel protagónico para impulsar
la lucha revolucionaria y la labor de construcción deviene una nueva teoría
revolucionaria dilucidada por la idea de Songun.
La revolución es una lucha a muerte o vida entre
revolucionarios y contrarrevolucionarios y su destino depende de cómo se
robustece el sujeto de la revolución y se eleva su papel.
Un ejército revolucionario dirigido por el líder es el
más revolucionario, organizado, disciplinado y combativo de todos los
colectivos sociales que constituyen las fuerzas revolucionarias en una sociedad
socialista donde las masas populares son sus dueñas. Por su idea, fuerza
espiritual y temperamento revolucionarios, es capaz de orientar al conjunto de
la sociedad e impulsar la lucha revolucionaria y la labor de construcción. Sus
potencialidades se hacen incomparablemente grandes si toma la delantera y,
unido monolíticamente con toda la población, lucha con el espíritu y
temperamento que lo caracterizan.
La idea revolucionaria de Songun ha abierto un nuevo
camino, un camino de la victoria que permite consolidar el sujeto de la
revolución y elevar su papel para el exitoso avance de la causa de las masas
populares por la independencia y el socialismo.
Expone por primera vez la teoría de que Songun es la
política más poderosa y el principal método político del socialismo.
La idea y el ideal se hacen realidad a través de la
política, factor que decide el destino de las masas populares, la prosperidad o
la decadencia de un país y una nación.
Por primera vez en la historia el gran compañero Kim
Jong Il expuso que, por su objetivo de materializar en todos los aspectos
la aspiración de las masas populares a la independencia y defender sus
intereses, la política socialista debe ser necesariamente Songun y lo formalizó
como principal método de la política socialista.
Como él señalara, esta política sitúa los asuntos
militares por encima de todos los demás quehaceres del Estado, defiende a la
patria, la revolución y el socialismo e impulsa con dinamismo la construcción
socialista en su conjunto, teniendo al Ejército Popular como fuerzas medulares
y principales. Se trata de un método de carácter independiente que encarna
integralmente los principios y fórmulas que emanan de la idea Songun.
Con el nacimiento de la mencionada política como
método principal de política socialista, se han producido cambios
trascendentales en la historia política de la humanidad y del socialismo y
hemos llegado a tener un medio omnipotente para realizar con éxito el ideal y
los principios de socialismo.
La idea Songun del compañero Kim Jong Il es un
pensamiento revolucionario que se rige por una firme posición independiente y
antimperialista y por el noble amor a la patria, la nación y el pueblo y que se
basa en una férrea convicción y voluntad.
Este término de la época actual nace de la
inconmovible fe y voluntad y el gran valor que caracterizaban al compañero Kim
Jong Il quien, al asumir plena responsabilidad del destino y el futuro de
la nación y el pueblo, resolvió todos los problemas a favor de sus exigencias e
intereses y a nuestra manera en medio de un duro y prolongado enfrentamiento
con las potencias imperialistas. Su gran idea revolucionaria, Songun, nos permite
defender firmemente y con nuestras fuerzas y armas la dignidad del país, la
independencia del pueblo y las conquistas del socialismo y garantiza el
fortalecimiento y la prosperidad de la patria y el luminoso futuro de la
nación.
Enriquecida en la lucha para llevar a la práctica la
idea Juche, es una teoría científica y revolucionaria que ayuda materializar
impecablemente y en todos los aspectos las exigencias de tal idea.
Gracias a su formalización y desarrollo por el
compañero Kim Jong Il, se ha enriquecido el archivo de pensamientos de
nuestra revolución y han alcanzado niveles desconocidos la fuerza de atracción
y la vitalidad de la idea Juche.
Esta es la raíz de Songun, su fiel reflejo.
Es gracias a la idea Songun que la Juche, puesta en la
práctica revolucionaria, cobra mayor vigencia como gran directriz que garantiza
la marcha triunfante y culminación de la causa de las masas populares por la
independencia.
Kim Jong Il condujo con
habilidad el proceso revolucionario de Songun, realizando imperecederos méritos
para la patria, la revolución, la época y la historia.
Defendió con honor el socialismo del Juche establecido
por nuestro Líder y aseguró la continuidad de la causa revolucionaria del
Juche, la de Songun.
El socialismo del Juche es un inapreciable logro de
nuestra revolución que el gran Líder consiguió con el esfuerzo de toda la vida
y constituye la vida de nuestro pueblo y la cuna de su verdadera existencia y
felicidad. La década de 1990 fue un período muy duro para nuestra revolución,
pues había llegado a colmo la descabellada intención del imperialismo
estadounidense y sus aliados de detener el avance victorioso de nuestra
revolución y acabar con nuestro socialismo. Cuando los coreanos se encontraban
ante el dilema de triunfar como pueblo y combatientes independientes o
someterse una vez más al imperialismo como esclavos coloniales, nuestro General
defendió firmemente el socialismo del Juche y logró un brillante triunfo
enarbolando en alto la bandera de Songun, un milagro de la historia que no
puede ser engendrado por ningún otro ser humano.
Fue él quien al frente de la revolución de Songun
preparó una sólida base para la prosperidad de la patria y la culminación de la
causa revolucionaria del Juche y dio la plena garantía de su triunfo.
El requisito más importante para el triunfo de la
revolución es fortalecer su Estado Mayor que es el partido y agrupar
compactamente al ejército y el pueblo a su alrededor, reforzando así las
fuerzas que protagonizan la revolución.
El principio fundamental que nuestro General había
venido manteniendo de manera invariable en la construcción del partido fue
lograr que nuestro Partido fuera del Líder Kim Il Sung. Definió la
identificación de todo el Partido con el kimilsungismo como objetivo general de
su construcción y condujo con inteligencia la labor encaminada a afianzar el
sistema de ideología y dirección única en todas sus instancias. Como resultado,
nuestro Partido se ha convertido en una invencible agrupación revolucionaria,
infinitamente fiel a la idea y dirección de su Líder, con alto sentido de
organización y disciplina, con un fuerte arraigo en las masas y el ejército, y
cumple satisfactoriamente su misión y papel como orientador de la revolución de
Songun. Nuestro General logró la unidad monolítica del Partido, el Ejército y
el pueblo en torno al líder, planteándola como la tarea más importante de la
revolución, y así multiplicó el poderío de las fuerzas impulsoras de la
revolución de Songun.
También hizo invencible al Ejército Popular y, con
este como núcleo, consolidó las potencialidades militares del país, firme
garantía para el triunfo de la causa revolucionaria del Juche.
Bajo su entusiasta dirección, nuestro Ejército Popular
se ha convertido en un destacamento de la revolución de Songun que tiene como
razón de ser defender al Líder a riesgo de la muerte y cumple infaliblemente
las órdenes del Comandante Supremo, tomando siempre la delantera. Adecuar a las
condiciones propias del país, modernizar e informatizar en la industria de
defensa nacional se han impulsado a tal grado que hoy podemos producir
cualquier armamento moderno que deseemos con nuestros propios recursos. Gracias
a la destacada dirección de la revolución de Songun por nuestro General, el
Ejército Popular ha crecido como una fuerza revolucionaria incomparablemente
poderosa, nuestro país ha hecho gala de su ímpetu como potencia Paektusan que
fabrica y lanza satélites artificiales y posee armas nucleares, y hemos
defendido fidedignamente la soberanía y dignidad del país frustrando todas las
agresiones y provocaciones de los imperialistas.
El gran General asentó una firme base material y
técnica para la construcción de un Estado socialista poderoso y próspero.
Gracias a él, durante la Marcha Penosa, la Forzada,
período en que nuestra revolución pasaba severas pruebas, se trazó un gran
proyecto de dicha construcción para el enriquecimiento y la prosperidad de la
patria y en todo el país se desató una fiebre para alcanzar nuevos éxitos
portentosos e innovaciones. Se levantaron las furiosas llamas de la revolución
industrial en la nueva centuria, se abrió la era de la economía del
conocimiento, se levantaron por doquier construcciones monumentales que
representan a la época y se crearon muchos modelos de la cultura de Songun. Los
valiosos bienes y realizaciones generados en la era de Songun por nuestro
Ejército y toda la población bajo la sabia dirección del gran General, devienen
preciosos haberes para el enriquecimiento y la prosperidad de la nación de Kim
Il Sung y la Corea de Kim Jong Il.
Al dirigir la revolución mediante Songun, el gran
General imprimió nuevos cambios en el empeño por reunificar a la patria de
manera independiente y preservó la paz y la seguridad en el mundo. Abrió la Era
de la Reunificación del 15 de Junio, sustentada en el ideal “entre nosotros,
los connacionales”, preparó un valioso caudal para la reintegración y
coprosperidad nacionales y desbarató las interminables maquinaciones de los
imperialistas encaminadas a provocar una guerra, defendiendo la paz en Asia y
el resto del mundo.
Las grandes hazañas realizadas por el compañero Kim
Jong Il para la patria, la revolución, la época y la historia durante más
de medio siglo de su infalible dirección mediante Songun, brillarán eternamente
en el victorioso avance de nuestra causa revolucionaria.
Debemos heredar fielmente y perpetuar la gran idea
revolucionaria de Songun del compañero Kim Jong Il y sus proezas.
La idea revolucionaria de Songun es la gran guía
rectora de nuestra revolución y los méritos realizados por el gran General en
su dirección mediante Songun son móviles de la victoria.
Heredar y llevar a cabo la causa revolucionaria del
Juche enarbolando invariablemente la bandera de Songun es una inconmovible
disposición y férrea voluntad de nuestro Partido, Ejército y pueblo.
Tenemos que seguir por el camino de Songun, el de la
independencia y socialismo que el gran General recorrió en toda su vida, hacer
realidad su legado y culminar con éxito la causa revolucionaria del Juche y la
de Songun.
Todos los funcionarios, militantes del Partido y otros
trabajadores se armarán firmemente con la idea revolucionaria de Songun del
compañero Kim Jong Il, conocerán a fondo los grandes méritos que él
realizó practicando Songun, los plasmarán al pie de la letra en los procesos
revolucionario y constructivo y los harán perdurar.
Es preciso materializar cabalmente el lineamiento que
concede importancia al fusil, a los asuntos militares, y consolidar la
capacidad defensiva del país por todos los medios.
Debemos hacer del Ejército Popular tropas de firme
ideología y fe, poderosas tropas revolucionarias de Paektusan.
La dirección del Partido es como la vida para el
Ejército Popular, pues el poderío de éste es inconcebible al margen de esa
dirección. El Ejército Popular tiene un solo rumbo que seguir: avanzar recto
con el fusil apuntando hacia la dirección que señale el Partido. Nuestro fusil
siempre ha de ser un inmutable punto de apoyo que ofrezca seguridad al Partido
y a su causa.
Ante cualquier prueba o cambio de situación, los
oficiales y soldados del Ejército Popular reconocerán únicamente al Partido y
el Líder y arderán de una sola idea y determinación de defenderlos a ultranza.
Se pertrecharán con la ideología revolucionaria de nuestro Partido y tendrán la
inconmovible disposición a defender a costa de la vida la bandera roja de la
revolución, la bandera del Partido del Juche.
Todo el Ejército se dedicará con gran fervor al
entrenamiento como lo hicieron los guerrilleros del monte Paektu, para formar a
todos los militares como valerosos combatientes capaces de vencer uno a cien
enemigos, que dominan las estrategias y tácticas militares de Kim Il Sung
y Kim Jong Il y poseen el heroico espíritu y formidable preparación para
el combate, así como implantar una férrea disciplina en las unidades y dotarlas
de cualidades propias de las fuerzas regulares.
Para el mejor servicio de los militares,
acondicionarán los puestos y cuarteles como sus propios hogares y crearán para
ellos óptimas condiciones de la vida material y cultural.
Los oficiales y soldados del Ejército Popular,
mientras cumplen su misión principal que es defender el país, deben dar grandes
pasos de avance en distintos renglones e importantes obras de la construcción
socialista y ser los primeros y siempre insatisfechos benefactores del pueblo.
Se requiere un gran empeñó en el desarrollo de la
industria de defensa nacional. En el sector se concentrarán en lograr mayores
éxitos en el esfuerzo por hacer de nuestro país la mayor potencia militar y
producirán más y mejores armamentos de gran precisión, ligeros, automáticos e
inteligentes.
La Guardia Roja Obrero-Campesina elevará su
combatividad mediante intensos ejercicios militares y políticos y se preparará
para defender ante cualquier eventualidad sus provincias, distritos y suelo
patrio.
Hay que dar grandes saltos e innovaciones en todos los
sectores de la construcción socialista.
Se debe impulsar más la construcción de una potencia
económica en fiel acato a la línea de nuestro Partido sobre el desarrollo
paralelo (impulsar simultáneamente la construcción económica y la de las
fuerzas armadas nucleares – N.T.), a fin de elevar notablemente el nivel de la
vida de la población.
Se renovarán la agricultura y la industria ligera,
renglones principales para la construcción de la potencia económica, y se
acelerará la construcción de viviendas para que los habitantes lleven una vida
holgada y dichosa.
Se pondrá énfasis en el sector priorizado de la
economía nacional, la industria básica, de manera que tenga efecto la base
independiente que hemos creado y se promoverán la modernización y la normal
producción de la rama. Particularmente, se pondrá gran empeño en las industrias
eléctrica y carbonífera, mientras que la metalúrgica y la química serán
columnas gemelas que hagan progresar el conjunto de la economía nacional.
Nos compete acelerar el desarrollo científico y
tecnológico y preparar a todos los habitantes como científicos y técnicos de
gran talento, para así elevar el nivel de la modernización de la economía
nacional, su dotación con la tecnología de CNC y completar su estructura
conforme a la demanda de la era de la economía de conocimientos.
Es preciso acelerar la construcción de un Estado
socialista civilizado. Convertiremos a todos los miembros de la sociedad en
artífices de la cultura socialista que también sepan disfrutar de ella, daremos
un gran avance en todos los aspectos de la construcción cultural y haremos
realidad el deseo de nuestra población de gozar de una vida sana y culta.
Con miras a lograr un cambio decisivo en la
construcción de un Estado socialista, poderoso y próspero, es menester elevar
más la función y el papel combativos de las organizaciones del Partido.
Estas últimas son unidades de vanguardia de la
revolución de Songun y por medio de ellas se materializan la ideología y la
dirección del Partido. Al tomar como línea principal de su trabajo implantar el
sistema de dirección única del Partido, conducirán a todos los cuadros,
militantes y demás trabajadores a ser fieles a la ideología y orientación de su
líder y desarrollar todas las actividades de acuerdo con el pensamiento y
propósito del Partido.
En la ofensiva general de hoy deben explotar al máximo
la fuerza espiritual de los cuadros, miembros del Partido y trabajadores. La
madre del prodigio es la fuerza espiritual de las masas y la llave maestra que
abre una nueva era de prosperidad en la construcción del Estado poderoso y próspero
está en poner fuego en el alma de ellas.
Las organizaciones del Partido se esmerarán en la
educación de los cuadros, militantes y trabajadores encaminada a persuadirlos
de la grandeza de la idea revolucionaria de Songun y los méritos del General Kim
Jong Il y darles continuidad. Desarrollarán entre las masas una dinámica
labor política, similar a la que se hace en las trincheras en plena guerra,
hasta que todos los cuadros, miembros del Partido y demás trabajadores hagan
suyos el espíritu y estilo de trabajo de los militares del Ejército Popular,
dispuestos a sacrificarse para defender al Líder y materializar sus
instrucciones, y aviven las llamas de la creación de la “velocidad en el monte
Masik”, exhibiendo plenamente el patriotismo de Kim Jong Il.
Es indispensable vigorizar la gran campaña de la
construcción socialista mediante la cooperación de los militares y civiles.
Estamos hablando de un eficaz modo de trabajo que le
permite a nuestro ejército y pueblo desarrollar una ofensiva recia, unidos
compactamente. Los altos cargos militares y civiles se esmerarán en la
organización y el mando a favor de esa cooperación, recurrirán a la fuerza
espiritual de los militares y civiles y a todos los medios para cumplir
infaliblemente y a tiempo las tareas que asumen sus respectivas unidades.
En fiel acato al legado y el noble propósito de los
grandes Generalísimos, debemos esforzarnos con denuedo por abrir una nueva
coyuntura de la reunificación de la patria, prevenir las agresiones y la guerra
y defender la paz y seguridad en el mundo.
Invencibles son nuestra ideología y causa de la
revolución de Songun.
Mientras la gran idea Juche, la idea revolucionaria de
Songun, nos ilumina el camino a seguir y contamos con la sabia orientación del
Partido, la unidad monolítica militar-civil y el indestructible Ejército
Popular, es definitiva la victoria de la causa revolucionaria del Juche, la de
Songun.
Como en el pasado, cosecharemos para siempre la
victoria, enarbolando la gran bandera del Songun.