lunes, 23 de enero de 2012

Los crímenes del "poder" de Lee Myung Bak

Pyongyang, 20 de enero (ACNC) -- El Instituto de Desarme y Paz del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Republica Popular Democrática de Corea publico el día 19 un informe de estudio que revela los crímenes del "poder" de Lee Myung Bak que ha perturbado gravemente la paz y la seguridad de la región del Nordeste Asiático.
Durante 4 años de su mandato, el "poder" de Lee llevo las relaciones intercoreanas a la peor coyuntura, puso en serio peligro la paz y la seguridad del Nordeste Asiático y generó grandes obstáculos para el proceso de desnuclearización, comienza el texto y continúa:
El "poder" de Lee sirve de mecha de guerra en la Península Coreana.
Enloquecido por su ambición de la "reunificación a modo de absorción", Lee se dedico a la campaña conflictiva con el Norte (de Corea) planteando hasta el "impuesto de reunificación" y empeoró la situación de la Península Coreana a tal punto que el Norte y el Sur intercambiaron los obuses de artillería por primera vez después de la guerra coreana del 25 de junio de 1950.
Ahora, cientos de miles de efectivos surcoreanos desplegados en la parte sur de la línea de demarcación militar están pasando prácticamente al estado de guerra como el de "ataque preventivo, el de punto de origen".
El "poder" de Lee es el perturbador de la paz y la seguridad de la región del Nordeste Asiático.
Esta región es la mas delicada donde las potencias militares y los países poseedores de armas nucleares del mundo están colindados o se enfrentan militarmente.
En marzo de 2010, ocurrió en el Sur de Corea el hundimiento de la corbeta "Cheonan".
Como si hubiera esperado ese caso, el "poder" de Lee lo relaciono injustamente con la RPDC.
Aprovechándolo, EE.UU. dio una importante coyuntura estratégica capaz de impedir en lo militar China a su favor al mandar su flotilla de portaaviones al Mar Oeste de Corea en función de su compromiso a la defensa del Sur de Corea.
Mientras que el "poder" de Lee rechazaba hasta el final la demanda del grupo de inspección del Comité de Defensa Nacional de la RPDC sobre el esclarecimiento imparcial de lo ocurrido realmente en ese incidente, EE.UU. termino en unos meses bajo el cartel de "contramedidas" y ejercicios militares conjuntos la preparación de sus fuerzas militares distribuidas en las zonas avanzadas del Nordeste Asiático para cumplir las misiones de cercar, disuadir y atacar con movilidad a sus rivales.
Como resultado, se crea entre China y EE.UU. el peligroso estado de confrontación militar y se agudizan las contradicciones militares entre Rusia y EE.UU. en torno al establecimiento del sistema antimisiles. Mientras tanto, en Japón toma auge el lanzamiento de satélites artificiales de espionaje y se descubrió una reserva de plutonio no declarada, lo cual causa seria preocupación del mundo.
Se realizan con más frecuencia los ejercicios miliares conjuntos EE.UU.-Sur de Corea y esta tomando el perfil la alianza militar tripartita que incluye además a Japón. Este hecho esta centrando la mirada de desconfianza de los países vecinos.
Por otra parte, muchos expertos militares nacionales y extranjeros reconocen unánimemente que la construcción de una base naval de gran dimensión en la isla Jeju, muy lejana de la Línea de Demarcación Militar, no es una medida frente a la RPDC sino la que conviene a la estrategia de EE.UU. de restringir el teatro operacional de las fuerzas navales y aéreas de China y Rusia.
En fin de cuentas, el "poder" de Lee es el lacayo de guerra que actúa como guía y puente de EE.UU. que persigue el "retorno a Asia" para realizar su antaño sueño de tomar la hegemonía mundial.
El "poder" de Lee es el que estropea la desnuclearización de la Península Coreana.
La desnuclearización de esta región es un eslabón de la del mundo entero y constituye la aspiración unánime del pueblo coreano y sus vecinos y la humanidad pacifista del mundo.
Las autoridades surcoreanas son las únicas que no se suman a los esfuerzos de los demás participantes en las conversaciones a 6 bandas, inclusive la RPDC, por reanudar esta cita.
A decir la verdad, este dialogo es un espacio incomodo para el "poder" de Lee porque no conviene a su "política sobre el Norte". Si se reanuda la cita, se impulsara de modo automático la implementación de la Declaración Conjunta del 19 de Septiembre que prevé normalizar las relaciones entre todos los países participantes y asegurar a la RPDC la recompensación económica y otras cooperaciones para solucionar el problema nuclear.
Tal evolución de la situación puede frustrar el designio de las autoridades surcoreanas que suplicaron a sus amos mantener la "estrategia de espera" y la política de "paciencia estratégica", deseando que la RPDC se desplome o se rinda por sus dificultades económicas.
Si se pierde para siempre la oportunidad de reanudar las conversaciones a 6 bandas, la responsabilidad recaerá sobre el "poder" de Lee que se dedica a las artimañas por sus intereses faltos de visión y egoístas.
Como sucedió en el caso de neoconservadores de EE.UU., los elementos de confrontación anti-RPDC surcoreanos, insensibles a la corriente de la época y cortos de visión, tuvieron que retirarse ya en medio de condenación de todo el mundo. Así será el destino del "poder" de Lee Myung Bak.
Todos los países de la región interesados en la paz, la estabilidad y la desnuclearización deberán tomar buenas medidas para minimizar las consecuencias de lo que ha cometido el "poder" de Lee.

martes, 17 de enero de 2012

Acupuntura Coreana

Gracias al convenio entre la Municipalidad de Breña y la Federación de Ciudades de Corea, damos a conocer que tienen a disposición los servicios del Dr. PAK CHOL Especialista en Medicina Interna y Medicina Tradicional Oriental que cuenta con 30 años de experiencia de terapia en Corea, Rusia y Perú.
Se atienden: Toda clase de enfermedades.
Se asegura el servicio de acupuntura a nivel máximo.
El precio de tratamiento médico es económico, por que el tratamiento de acupuntura constituye en general un servicio solidario.
Lugar: Sótano de la Municipalidad de Breña., Av. Arica 500
De: Lunes a sábado de 9:00 a 12:00 p.m.- 2:00 - 7:00 p.m.
Cel: 980418483

domingo, 15 de enero de 2012

ESENCIA DE LA IDEA JUCHE‏

"Año del Centenario del Presidente KIM IL SUNG"


El hombre es el dueño de su destino
La esencia de la idea Juche consiste en que el hombre es el dueño de su destino. Es decir el ser humano tiene el derecho y el deber de forjar su destino bajo su responsabilidad, de acuerdo con su voluntad y exigencia. El hombre puede escoger y allanar con iniciativa el camino de su existencia. Por supuesto el medio ambiente ejerce influencia indespreciable sobre la vida humana. Como es conocido, la civilización humana nació en cuencas de ríos con paisajes hermosos y tierras fértiles como las del Taedong, Indus, Huanghe y Nilo. Los hombres primitivos se establecieron en los lugares con fuentes de agua y buenas condiciones naturales.
Cristóbal Colón, influenciado por las ideas de los astrónomos italianos quienes sostenían que la distancia oceánica entre Europa e India por occidente era más corta que por oriente, emprendió la navegación marítima en 1492 y descubrió América. Los europeos se trasladaron en masas al mundo nuevo para saquear sus riquezas. Como consecuencia desapareció en la Tierra la preciosa cultura Inca creada por los indígenas. El ambiente natural y el político ejercen influencia importante sobre el destino del hombre.
No obstante, éste no es de ninguna manera existencia obediente a las circunstancias. En la sociedad feudal los campesinos obligados a obedecer incondicionalmente a los terratenientes por las relaciones feudales de posesión de tierras, sufrieron la humillación infrahumana. A través de la lucha prolongada ellos acogieron la nueva época en que ocurrió el cambio trascendental en su destino.
Por ejemplo, los campesinos de Corea se liberaron de la explotación y opresión feudales en virtud de la reforma agraria que se efectuó en marzo de 1946 bajo la dirección del Presidente Kim Il Sung que lanzó el lema “¡La tierra a los campesinos que la trabajan!”. Así los campesinos escogieron el camino de forjar su destino según su propia voluntad.
El hombre tiene el deber y la capacidad de abrir el camino de la vida con sus propias fuerzas.
En tiempos pasados las personas tenían la tendencia de atenerse más a las fuerzas exteriores. Mucha gente creía que la agricultura dependía enteramente del cielo y le atribuía la causa de la mala cosecha. Por supuesto todos los seres vivientes mantienen la vida en estrecha relación con la naturaleza. El girasol y la primavera de noche por ejemplo viven en virtud de la luz del Sol y la Luna. La ley de gravitación universal ejerce influencia sobre los seres humanos.
Las personas idearon la manera de incrementar el rendimiento de cosechas sin quejarse solo de mal tiempo e inventaron la técnica de controlar hasta nubes de lluvia del cielo. En el largo período de la lucha ardua tuvieron la convicción de su capacidad y responsabilidad de vivir por propia cuenta sin atenerse a las fuerzas ajenas.
Esta verdad fue aclarada por la doctrina Juche después de decenas de siglos desde el nacimiento del pensamiento filosófico de la humanidad sobre su destino. Según la ideología y la filosofía de los gobernantes, el destino del hombre es incognoscible y se determina por la fuerza sobrehumana y misteriosa que predestina la dicha o la desdicha de cada persona. Y las personas deben obedecer a su destino fatal, porque no tienen la capacidad de controlarlo. Durante largo tiempo la gente consideraba inevitable su destino fatal.
Con todo y eso las personas se esforzaron para conocer el secreto de su destino fatal. El interés por su destino fue igual para cada individuo, nación y Estado. Y la historia humana fue la de la lucha por defender el destino de cada persona individual, la familia real, la nación y el Estado. Creían que la única medida para salvaguardar su destino consistía en atraer la atención y el amor de Dios del cielo que administra la suerte de todo el universo, y desde la Edad Antigua en todos los países grandes y pequeños se efectuaron los actos para aceptar la opción de Dios ofrendándole mayor parte de sus riquezas y construyendo majestuosas y lujosas iglesias y templos.
Por otra parte surgieron ideólogos y filósofos que sostenían que no pueden existir la alegría y la dicha en el destino del ser humano. Con el problema de su destino los seres humanos padecieron incesantes sufrimientos. Nació hasta el criterio que calificó de correcta opción el abandonar la vida y morir al ignorar quién es el timonel de su destino. En la larga historia de ideologías y filosofías predominaba el punto de vista de que el hombre es el ser impotente que debe adaptarse a la circunstancia determinada o morir. La humanidad pasó largo tiempo sin saber que tiene la posibilidad y capacidad de realizar su ideal y forjar su destino por propia cuenta.
La idea Juche presentó por primera vez en la historia humana que todos los seres humanos tienen el derecho absoluto y la obligación de forjar su destino bajo su responsabilidad. Es decir uno debe y puede responsabilizarse de sí mismo. Este pensamiento se basa en la convicción científica de la voluntad y la capacidad del hombre.
Por la idea Juche ha cambiado la anterior concepción del ser humano. Según esta doctrina, el hombre debe allanar el camino de la vida a través de la lucha por forjar su destino. La idea Juche esclarece que el destino del hombre se determina por la amplitud y la altura de su esfuerzo y lucha.
En virtud de la idea Juche, el pueblo coreano se hizo dueño y forjador de su destino. Venció al imperialismo japonés que le obligó el destino de esclavo colonial y al imperialismo norteamericano que se jactaba de la supremacía mundial, estableció el régimen socialista centrado en las masas populares, y hoy defiende la dignidad nacional.
Hwang Chol Myong

Kim Jong Un Inspecciona proyectos de construcción emprendidas por KPA

"Año del Centenario del Presidente KIM IL SUNG" 

Comandante Supremo de las Ejército Popular de Corea Kim Jong Un, líder supremo del Partido de los Trabajadores de Corea, el estado y el ejército, inspeccionó varios proyectos de construcción realizados por personal de servicio Ejército Popular de Corea como el Parque del Pueblo de Pyongyang y la carnicería en la calle Héroe.
Fue recibido en el lugar por los comandantes de las unidades dedicadas a la construcción.

Corea, país de origen de soya

"Año del centenario del Presidente 
KIM IL SUNG"

Pyongyang, 7 de enero (ACNC) -- Corea es el país de origen de soya, uno de los cultivos principales del mundo por su alto valor nutritivo y productividad.
Desde hace más de 6 mil años, los coreanos comenzaron a cultivar el soya semi-cultivable, evolucionado de soya silvestre. Y desde hace más de 4 mil 500 años, sembraron la soya de subespecie coreana.
Se desenterraron los granos quemados de soya en los vestigios históricos en la ciudad de Hoeryong de la provincia de Hamgyong del Norte y en el municipio de Samsok de la ciudad de Pyongyang, lo cual muestra que ya antes de varios milenios los coreanos cultivaban la soya en distintas localidades del país y la utilizaban en la vida alimentaria.
En el 61 (1972) de la Era Juche se descubrió la soya semi-cultivable que está distribuida en algunas regiones en torno a Corea. Según los estudios de los científicos, esta variedad fue evolucionada de soya silvestre hace más de 6 milenios.
Según los datos históricos, China comenzó a cultivar la soya coreana desde hace 2 mil 700 años, y Japón, desde hace unos 2 mil años.
En Europa el cultivo de soya empezó en la era moderna.
Esto significa que es más larga la historia de evolución de la soya de subespecie coreana y que Corea es el país de origen de este cultivo.
Las comidas de soya y la tecnología de elaboración de soya, cuyas variedades alcanzan a centenares, se desarrollaron y se extendieron desde Corea a varios países del mundo.

EL SISTEMA DE SALUD‏ EN LA RPDC

"Año del centenario del presidente KIM IL SUNG"

La asistencia médica gratuita general se creó en las bases guerrilleras-zonas liberadas durante la Lucha Revolucionaria Antijaponesa por iniciativa del entonces general Kim Il Sung, entró en vigencia a partir de enero de 1953 cuando se libraba la cruenta Guerra de Liberación de la Patria contra el imperialismo yanqui, y fue perfeccionándose con el avance de la construcción socialista posbélica.


Hoy a cualquier coreano se le ofrecen gratuitamente medicamentos, diagnosis, experimento de laboratorio, hospitalización, operación y demás gastos necesarios durante ella, rehabilitación en sanatorios y sus viajes, examen, consulta, inyección y otros servicios de carácter preventivo, y hasta aparatos ortopédicos, independientemente del sexo, edad, profesión, residencia y calidad y cantidad del trabajo hecho.



Partiendo de la demanda intrínseca de la medicina socialista, cuya misión fundamental consiste en prevenir los males, proteger la vida y fomentar la salud del hombre, el Estado pone en marcha las labores profilácticas y se concentra en la prevención de enfermedades, la labor higiénico-preventiva, la lucha contra la contaminación ambiental y la propaganda higiénica.

El avanzado sistema de médico de familia determina la zona de la incumbencia de cada cual mediante la orgánica combinación de unidades productivas con las residencias, exige a los médicos atender periódicamente la salud del grupo de ciudadanos que están a su cargo y así tomar medidas de asistencia científica.

El Estado protege particularmente la salud de mujeres y niños con ayuda de medidas como vacaciones antes y después del parto.

domingo, 1 de enero de 2012

Editorial conjunto de los periódicos Rodong Sinmun, Joson Inmingun y Chongnyon Jonwi

"Año del Centenario del Presidente KIM IL SUNG"


En acato al legado del gran camarada Kim Jong Il, hagamos del 2012 un año de triunfos enorgullecedores que anuncian el inicio de una era de fortalecimiento y prosperidad
Hoy, nuestro Ejército y pueblo despiden el 2011 derramando lágrimas de sangre y acogen el Año Nuevo 101 de la era Juche (2012). 
Hacer votos cada año por que el gran camarada Kim Jong Il tuviera buena salud y emprender el camino de la marcha del Año Nuevo era una larga tradición de nuestro pueblo. Su respetado nombre e imagen del Sol fue, para nuestro pueblo, bandera de la victoria y fuente de la fuerza espiritual que le redoblaba la voluntad y convicción en la victoria segura. Ahora, todos los militares y demás sectores del pueblo, convirtiendo la indecible tristeza en fuerza y coraje multiplicados miles de veces, están emprendiendo la marcha por el magno avance con vistas al fortalecimiento y prosperidad en la nueva centuria de la era Juche, bajo la dirección del querido camarada Kim Jong Un.
El año pasado nos despedimos tan de repente e inesperadamente del gran camarada Kim Jong Il, lo cual fue la máxima pérdida en la historia de cinco milenios de nuestra nación  y la mayor tristeza de nuestro Partido y pueblo.
El gran camarada Kim Jong Il fue un destacado ideólogo y teórico, extraordinario veterano político de todos los tiempos y General del Songun sin precedentes, quien, con profundas ideas y teorías y excepcional dirección, condujo la causa revolucionaria del Juche por el único camino de victorias, así como patriota sin par y Padre generoso del pueblo que bordó toda su vida revolucionaria con sublimes desvelos por la Patria y el pueblo. En virtud de su conducción, la inmortal idea Juche y la ideología Songun, creadas por el Líder paternal, pudieron expedir brillos como doctrina directriz de la época de la independencia, las tradiciones revolucionarias del Paektu fueron salvaguardadas con firmeza, el poderío de nuestro Partido y Ejército y la capacidad del país han llegado al sumo grado y se ha abierto la era de gran prosperidad nacional, nunca vista en la historia de cinco milenios de la nación coreana.
En los años cuando nuestra revolución sufría las más duras pruebas defendió con firmeza las conquistas del socialismo, preciosa herencia del Líder paternal, y cimentó fuertes bases políticas, militares y económicas para la eterna prosperidad nacional. Estas brillan como mayores méritos que él acumuló en el proceso de la causa revolucionaria del Juche.
Hoy, nuestro Ejército y pueblo sienten en lo profundo de su corazón qué gran Dirigente tenían como Padre y Sol de la nación en el proceso de la revolución y están ardientemente decididos a hacer realidad hasta el fin el deseo del camarada           Kim Jong Il y culminar su causa.
El año pasado fue un año de triunfos cuando se registraron grandes innovaciones y avances en la construcción de un Estado poderoso y próspero bajo la entusiasta orientación del gran camarada Kim Jong Il.
Celebrar con mayor solemnidad y significación el centenario del nacimiento del gran Líder, Presidente Kim Il Sung, como gran fiesta cuando suenen los cañonazos de triunfos del gran auge de Songun, fue el noble propósito del querido General. Con miras a lograr este triunfo trabajó con un entusiasmo sobrehumano conduciendo el avance de todo el pueblo situándose en su frente. Realizó hasta el último aliento de su vida el viaje de trabajo visitando los importantes lugares de combate de la construcción de la gran potencia próspera, los puestos de defensa en la primera línea del frente y todos los rincones del país. Gracias a su dirección la crónica de los cien años de la era Juche ha podido coronarse brillantemente como historia de grandes cambios y victorias.
El año pasado se registraron enormes éxitos en la gran marcha para el mejoramiento de la vida poblacional y la poderosa base para la potencia económica del siglo XXI se ganó en la mayor solidez.
En virtud de los incansables desvelos del gran General se encendió la antorcha de la revolución industrial de la nueva centuria que permitió a nuestra economía emprender el camino de la construcción de una potencia con tendencia a la economía de conocimientos. Por doquier se han levantado creaciones monumentales dedicatorias al gran festival del 2012, entre otras la Central Hidroeléctrica de Huichon, y encendido con fuerza la llama de Hamnam (Provincia de Hamgyong del Sur). En el fragor de la marcha de gran auge por el mejoramiento de la vida del pueblo numerosas fábricas de industria ligera se han renovado y puesto a punto y construido aquí y allá del país bases de ganadería, piscicultura y de producción de frutas de gran envergadura, que servirán de modelo para el nuevo siglo. Esto es un gran resultado de la estrategia de nuestro Partido en cuanto al fortalecimiento y prosperidad nacionales. Hoy, con gran orgullo de triunfadores, hablamos con seguridad que hemos alcanzado la línea de viraje de abrirle las puertas a un Estado poderoso y próspero.
En todos los aspectos, el país se ha cambiado completamente de su fisonomía, acorde a su condición de potencia próspera. Según el magno proyecto del gran camarada Kim Jong Il, se llevan a cabo en gran escala las obras por convertir Pyongyang en una majestuosa y hermosa ciudad de alcance mundial y surgieron por doquier bellas aldeas socialistas en Ryongrim, Taehung, Hoeryong y otras zonas. Se han creado una tras otra obras artísticas escénicas monumentales como el teatro Hoy quedará en nuestros recuerdos que representan el arte y la literatura de la época del Songun y se ha abierto la nueva era de florecimiento del arte de masas.
El año pasado se puso de manifiesto en sumo grado la firme disposición de nuestro Ejército y pueblo a seguir al gran Partido para llevar a cabo la revolución.
La situación fue tensa y compleja, pero la disposición de nuestro pueblo a marchar al compás del Dirigente ha sido siempre inmaculada e invariable.
El período de duelo al gran camarada Kim Jong Il fue una ocasión para demostrar que el lazo consanguíneo entre él, General padre, y el pueblo, trabado a base del propósito y el amor, es el más sólido, eterno e invariable. La inenarrable tristeza de nuestros militares y civiles es una expresión de la auténtica unidad, pura y eterna, y una manifestación de su firme juramento de seguir hasta el fin al Partido. Los rasgos ideo-espirituales de nuestro pueblo, poseedor del más noble sentido de obligación
moral, hicieron temblar de miedo a los enemigos y provocaron admiración en todo el mundo.
Mientras contamos con el invencible Partido, Ejército y Estado, avezados y desarrollados por el gran camarada Kim Jong Il, con la sabia dirección del camarada   Kim Jong Un, continuador de la causa revolucionaria del Juche, y con un buen pueblo que sigue fielmente, generación tras generación, a su Dirigente, la victoria de la causa de la construcción de un Estado poderoso y próspero, es segura; esta es una verdad férrea que concebimos todos nosotros que iniciamos la nueva marcha.
Este 101 de la era Juche (2012) es el año en que se hará realidad brillantemente el proyecto del gran camarada Kim Jong Il para el fortalecimiento y la prosperidad del país y año de majestuosa y gran marcha en el que se inicia la nueva centuria de la Corea de Kim Il Sung.
El gran Dirigente, camarada Kim Jong Il, dijo:
“Nosotros debemos continuar la revolución hasta el fin. Llevar al término la revolución que emprendimos siguiendo al Líder ha llegado a ser hoy una firme e inmutable voluntad de nuestro Partido y pueblo.”
La marcha que emprendemos en la nueva centuria de la era Juche es la continuación de la revolucionaria iniciada en el monte Paektu. Llevar adelante, siempre victoriosamente, bajo la dirección del camarada Kim Jong Un, nuestra revolución iniciada por el gran Líder Kim Il Sung y coronada de grandes triunfos por el General Kim Jong Il, es la invariable y firme voluntad de nuestro Ejército y pueblo. En la gran marcha de la nueva centuria, lo que debemos tomar como faro son las ideas revolucionarias de los grandes hombres del monte Paektu, y el sable todopoderoso es el coraje y modo de ataque de esos Comandantes. Al seguir constantemente el camino de independencia, de Songun y de socialismo allanado por el gran Líder, camarada Kim Il Sung, debemos hacer continuar la historia revolucionaria del Líder y la de la dirección del General sobre la revolución mediante el Songun.
El centenario del Líder paternal será una importante ocasión para hacer alarde del poderío de Corea que avanza con denuedo hacia el mundo y constituirá un gran festival revolucionario que manifestaría la firme e invariable continuidad de la revolución coreana que mantiene constantemente una ideología, una estirpe. Debemos hacer de este año el de una majestuosa marcha general en el que continuamos, generación tras generación, la historia de gran auge siguiendo al gran Partido orientador.
Hoy tenemos por delante la importante tarea de alcanzar a todo trance la meta de la etapa histórica prevista hasta el 2012 conforme al legado del gran General. Al llevar a la victoria el empeño de este año para abrir las puertas a un Estado poderoso y próspero, debemos pasar a una fase nueva, superior, en la que construiremos la gran potencia socialista próspera en todos sus aspectos.
“¡En acato al legado del gran camarada Kim Jong Il, hagamos del 2012 un año de triunfos enorgullecedores que anuncian el inicio de una era de fortalecimiento y prosperidad!”, esta es la consigna combativa que este año todo el Partido, todo el Ejército y todo el pueblo deben sostener en alto.
Debemos reforzar por todos los medios nuestro poderío ideo-político y de unidad.
La primera potencialidad de la Corea de Kim Il Sung fue, es y será el poderío de la ideología y de la unidad. El 2012 será un año de unidad monolítica, un año de fidelidad, en que se manifestará al máximo el poderío ideo-político que acumulamos de generación en generación siguiendo al gran Líder y el gran Partido.
Nosotros somos todos hijos del Líder paternal, camarada Kim Il Sung, que heredamos su ideología y causa, y soldados y discípulos del camarada Kim Jong Il. Debemos mostrar ante todo el mundo de qué noble moral somos poseedores nosotros que tenemos a los grandes hombres sin iguales como nuestro eterno padre y eterno maestro. Precisa hacer máximo empeño para acoger el centésimo aniversario del gran Líder, camarada Kim Il Sung, con elevado entusiasmo ideo-político y portentosos éxitos laborales.
Los méritos realizados por el gran camarada Kim Jong Il en la revolución y su legado constituyen la fuente nutriente a la que debemos atenernos constantemente y un tesoro de eterna duración de nuestra revolución. Por muy duras que sean las adversidades que enfrentamos, debemos defender firmemente la herencia revolucionaria dejada por el gran General. Materializar su legado y política al pie de la letra, sin la menor concesión, incondicionalmente y de modo consecuente, y seguir invariablemente en este empeño, esta es la firme voluntad de nuestro Partido. Debemos mantener consecuentemente el firme concepto de que nuestro socialismo emprendido por el Líder paternal y orientado por el gran General es el más justo, y la posición de principios de defender hasta el fin nuestro socialismo centrado en las masas populares sin importarnos lo que digan otros.
Tenemos que fortalecer y desarrollar sin cesar nuestra unidad monolítica como la más sólida que se hereda de generación en generación. El camarada Kim Jong Un, Máximo Dirigente de nuestro Partido y pueblo, es la bandera de la victoria y gloria de la Corea de Songun y el eterno centro de la unidad. El querido camarada               Kim Jong Un es precisamente el gran camarada Kim Jong Il. Todo el Partido, todo el ejército y todo el pueblo deben tener la consecuente determinación de defender a vida o muerte al camarada Kim Jong Un, hechos fortaleza y escudos, y seguir para siempre al gran Partido. Seamos hombres sinceros que marchamos al compás de su Líder cuando más difíciles sean los tiempos y camaradas de verdad que más se esfuerzan para materializar con éxito su propósito.
Debemos lanzarnos con ímpetu al ataque general para realizar la magna estrategia de nuestro Partido por el fortalecimiento y prosperidad.
El año pasado el gran camarada Kim Jong Il enseñó encarecidamente que todo el Partido, todo el Estado y todo el pueblo, enarbolando la bandera de la revolución industrial en el nuevo siglo y sosteniendo la llama de Hamnam, dieran grandes saltos en todos los frentes de la revolución y su construcción. Su legado programático deviene la más científica y revolucionaria orientación presentada sobre la base de la clarividente consideración del estado actual de la construcción de un Estado poderoso y próspero y nuestra inagotable potencialidad. En cumplimiento del juramento hecho ante el difunto gran General, debemos consagrar toda nuestra fuerza, inteligencia y entusiasmo al empeño para realizar su propósito de fortalecimiento y prosperidad del país.
La llamarada de Hamnam sirve de bandera del ataque general para lograr una
gran victoria en el año 2012 y para producir un nuevo cambio. Representa la idea de pertinaz combate de ataque de cumplir en menos tiempo y en el nivel más alto las tareas asignadas por el Partido, el fuerte espíritu de autoestima nacional de llegar con sus propios esfuerzos al nivel mundial y la disposición de pioneros a abrir en su pueblito  y su lugar de trabajo, antes que nadie, las puertas a un Estado poderoso y próspero.
En los sectores de la industria ligera y la agricultura, frentes principales de la construcción de un Estado poderoso y próspero, hay que hacer arder más fuertemente las llamas de gran innovación de Hamnam.
En el sector de la industria ligera concentrarán la mayor fuerza en lograr que las modernas bases productivas preparadas en virtud de la gran solicitud de nuestro Partido surtan gran efecto, y procurarán que se entreguen mayor cantidad de artículos de calidad, que le gusten al pueblo y tengan su aceptación. Se empeñarán constantemente en sustituir las materias primas y los materiales necesarios para el sector de la industria ligera con los domésticos y desarrollar la industria local.
En la actualidad resolver el problema de alimentos del pueblo, el de las provisiones, es la tarea primordial para construir un Estado poderoso y próspero, y constituye el cartabón para medir la combatividad de las organizaciones partidistas y el afán por la revolución de los cuadros. Materializarán al pie de la letra la orientación de la revolución agrícola del Partido e incrementarán notablemente el rendimiento de cereales por hectárea en todos los lugares, sean llanos o montañosos. Introducirán activamente el sistema de producción circular en cadena que combina la agricultura y la ganadería y los métodos de cultivo orgánico de nuestro estilo y suministrarán a tiempo y en cantidad requerida los materiales y equipos necesarios para alcanzar la meta de producción agrícola. Lograrán que las modernas bases ganaderas, avícolas y de piscicultura y las extensas granjas de frutas den el máximo rendimiento.
El sector de vanguardia de la economía nacional, el de industria básica, constituye el arremetedero para impulsar, en pos de la llama de Hamnam, la gran marcha de la nueva centuria. Debemos solucionar a todo trance y de modo prioritario la escasez de la electricidad. Al sector de la industria eléctrica le incumbe la tarea de impulsar de continuo y con fuerza la construcción de las centrales hidroeléctricas de gran tamaño y mejorar sin cesar el mantenimiento de los equipos y administración tecnológica de las plantas, para normalizar en el alto nivel la producción de la electricidad. En el sector de la industria carbonífera concentrarán las fuerzas en abastecer de suficiente carbón a las centrales termoeléctricas y las fábricas químicas y metalúrgicas y explotarán activamente nuevos yacimientos en las minas. Los funcionarios y obreros del sector de la industria metalúrgica deben incrementar más la capacidad de producción del hierro por el método autóctono, introducir activamente la tecnología de combustión con el aire de alta temperatura basada en los combustibles domésticos e impulsar con fuerza la modernización del proceso de laminación. La tarea del sector del transporte ferroviario es impulsar con prioridad la renovación del ferrocarril del país, elevar la capacidad del acarreo y consolidar más la base material y técnica. Al sector de la industria química le compete afianzar más el sistema autóctono de producción de abonos, aumentar bruscamente la capacidad de producción de estos, y
normalizar en alto nivel la fabricación de vinalón y otras fibras químicas y resinas sintéticas.
La revolución industrial en la nueva centuria es un sagrado empeño para levantar con la superación de lo más avanzado la potencia económica de los conocimientos a nuestro estilo y la magna línea estratégica de la construcción socialista trazada por nuestro Partido.
Con el espíritu de explotación y modo de creación Ryonha que hicieron dar saltos en la producción de las máquinas herramienta de CNC, de último tipo, debemos elevar a un nivel nuevo, superior, el equipamiento técnico general. En todos los sectores y todas las unidades de la economía nacional aumentarán decisivamente la propia capacidad de explotación de las nuevas tecnologías y los productos e impulsarán con vistas al futuro la tarea de transformar nuestra economía en otra de intensidad tecnológica.
En las instituciones de investigación científica concentrarán mayores fuerzas en el fomento de las tecnologías básicas medulares como la informática, la nanotecnología y biotecnología, y otras de importantes campos, y obtendrán más éxitos que superen el nivel mundial. Mantendrán firmemente el Juche en el desarrollo de las ciencias y técnicas, materializarán plenamente el colectivismo y combinarán estrechamente las ciencias y tecnologías con la práctica productiva. Presentarán activamente en el primer plano a los científicos y técnicos, preciosos talentos del país, y les asegurarán en el nivel más alto las condiciones de trabajo.
Debemos hacer del nuestro un país socialista altamente desarrollado y civilizado.
Situarse al frente de la civilización humana en todos los dominios de la vida social fue la voluntad patriótica de Kim Jong Il y es la unánime aspiración de nuestro pueblo. El sector de la enseñanza debe alcanzar una altura superior en cuanto a su contenido, forma, condiciones y ambiente, en concordancia con las exigencias de la era de la economía de conocimientos. A la esfera artístico-literaria le corresponde materializar cabalmente la orientación del Partido de producir, componer y representar a nuestra manera, además de lograr la prolífica producción de obras maestras, impecables en todos los sentidos. Es preciso fomentar actividades artísticas de masas, vívidas, de fácil comprensión y que se nutre de la palpitante realidad del gran auge, así como crear óptimas condiciones para las ricas actividades culturales y emocionales de los jóvenes y demás habitantes. Es necesario promover el interés social por el deporte y hacerlo parte de la vida y un hábito, excitando aún más la intensa fiebre del mismo.
Nos toca seguir profundizando más en las labores para el pleno florecimiento de nuestras mejores cultura, moral y modo de vida. Al librar una intensa lucha para impedir la infiltración ideológico-cultural del imperialismo y desarraigar las extravagantes maneras de vivir, hemos de saturar toda la sociedad de un aire sano y revolucionario.
Cambiar la fisonomía de la ciudad de Pyongyang es una tarea de suma importancia para festejar por todo lo alto el centenario del Líder paternal y un legado encarecido que el gran General nos dejó. Hace falta impulsar en el máximo nivel la construcción en la zona de Mansudae y otras obras importantes y producir cambios radicales en la urbanización, reforestación y creación de áreas verdes, para abrir en la
era de Songun un nuevo período de prosperidad de Pyongyang. En provincias, ciudades y distritos, imprimirán las peculiaridades de su localidad en el urbanismo y modernizarán decisivamente las calles y los poblados.
Es necesario consolidar por todos los medios la capacidad de defensa nacional, con la bandera del Songun en alto.
El Ejército Popular es el pilar y fuerza fundamental de la revolución Songun y la brigada de choque en la edificación de un Estado poderoso y próspero.
En este significativo año en que vamos a conmemorar el centenario del Líder paternal y el aniversario 80 del Ejército Popular de Corea, este tiene el deber de avivar las llamas del Movimiento por el Título de Séptimo Regimiento de O Jung Hup y renovar todas las labores militares y políticas, en plena demostración de su heroico temple e insuperable combatividad como fuerzas del Líder y el Partido.
Imbuidos del noble deber moral e inconmovible fe en que el gran camarada     Kim Jong Il vive eternamente en los militares, estos defenderán resueltamente con el fusil y perpetuarán sus méritos en la construcción de las fuerzas armadas.
Enarbolando la consigna “¡Defendamos a vida o muerte al Comité Central del Partido encabezado por el querido camarada Kim Jong Un!”, todos ellos deben depositar en este su absoluta confianza, seguirle y defenderlo a toda costa convirtiéndose en miles y miles de balas y bombas.
Ahora que la original causa de la construcción militar ha entrado en una nueva fase de cambios históricos, a todo el ejército le incumbe intensificar más la labor partidista y política dirigida a implantar cabalmente el sistema de mando único del camarada Kim Jong Un, Máximo Dirigente de nuestras fuerzas armadas revolucionarias. En acato al propósito del gran camarada Kim Jong Il, serán los primeros en seguir con lealtad la orientación de la revolución Songun del camarada Kim Jong Un, destacado Comandante del Paektu, y establecerán en su seno el ambiente revolucionario de acatar sus órdenes e instrucciones al pie de la letra e incondicionalmente.
El fusil de Songun vela por el bienestar de la patria y el pueblo, puestos al cuidado del ejército por el difunto camarada Kim Jong Il, y promete el triunfo en la edificación de un Estado poderoso y próspero. Es menester elevar con fuerza el calor de entrenamiento con el espíritu del Paektu, bajo la consigna “¡El entrenamiento también es un combate!”, de manera que todos los oficiales y soldados cumplan la misión por su propia cuenta e iniciativa y se preparen como combatientes capaces de aniquilar uno a cien enemigos y dispuestos a inmolarse en aras de la reunificación nacional. Estarán en total disposición para la guerra a muerte, a fin de reaccionar con inmediato e inclemente escarmiento a la atrevida violación de nuestra dignidad y soberanía por parte del enemigo y lograr la reunificación de la patria.
Pondrán gran empeño en el mando, administración y disciplina de las unidades, estableciendo en todo el ejército una férrea disciplina, una estructura regularizada y un ambiente de noble ética. Seguirán dedicando ingentes esfuerzos al fortalecimiento de compañías, hasta convertir todas estas en excelentes unidades de combate, acogedores nidos y añorados hogares.
Deben consagrarse a hacer feliz al pueblo, en fiel acato al propósito que el Partido perseguía al definir el presente como Año para el Pueblo, y hacer realidad la idea del gran camarada Kim Jong Il de identificar al ejército con el pueblo.
En todos los frentes de la construcción del Estado poderoso y próspero, desplegarán el espíritu que encierra el lema De un tirón, al tiempo que realizarán proezas sempiternas con la Velocidad de Asalto, la de Uno contra Cien, del heroico Ejército Popular de Corea, para el que nada es imposible.
Es necesario explotar al máximo el inmenso potencial de la industria de defensa nacional que instituyera el Líder paternal y consolidara el gran General en su incansable orientación de Songun.
Consolidar al Partido y elevar por todos los medios su papel orientador son factores decisivos para acatar el legado del gran camarada Kim Jong Il y abrir una nueva era de fortalecimiento y florecimiento.
Para nuestro Partido y revolución este es un momento de gran trascendencia y responsabilidad en la continuación de la causa revolucionaria jucheana. La actual realidad requiere que todas las labores y actividades del Partido respondan al espíritu de la marcha del Paektu y el de la revolución continua, que exigen llevar a cabo la revolución de modo consecuente, unidos monolíticamente en torno al querido camarada Kim Jong Un.
Hoy, mañana y siempre, asumirán como tarea primordial seguir consolidando el sistema de dirección única del Partido. Debemos fortalecer todo el Partido como un cuerpo organizativa e ideológicamente puro, regido por una sola voluntad de acatar incondicionalmente el propósito de su dirigente. 
A las organizaciones partidistas les incumbe estar al tanto de la opinión pública, como exige la línea de masas del Partido, e imprimir un nuevo cambio en la labor para con ellas. Es necesario respetar sus opiniones y tenerlas en cuenta para profundizar en las labores partidistas, para así demostrar a plenitud la política abarcadora y de virtudes de nuestro Partido en el presente año en que se celebra el centenario del Presidente Kim Il Sung. 
La organización partidista más fuerte es aquella que lleva a la práctica el sueño que acariciaba Kim Jong Il. Todas las organizaciones partidistas concentrarán sus esfuerzos en las tareas de avivar con fuerza la llama de Hamnam y acelerar la revolución industrial de la nueva centuria. Desarrollarán refrescantes y enérgicas labores de propaganda y agitación que convoquen a las masas a vivir con un espíritu y avanzar a una velocidad, propios de la Marcha Forzada del gran camarada         Kim Jong Il.
Esta época de gran auge exige mejorar de manera decisiva el estilo de lucha y la capacidad rectora de los funcionarios. 
Es importante que aprendan de modo activo el espíritu combativo de los comandantes del Ejército Popular, quienes cristalizan con mayor prontitud y puntualidad el propósito del querido camarada Kim Jong Un. El funcionario más indicado para el actual gran ascenso emprende sin demora una ambiciosa obra si se lo propone el Partido, cumple cualquier tarea difícil de modo tridimensional y con celeridad, y todo lo asocia con el futuro, creando obras impecables y duraderas. 
“¡Hagamos más trabajos útiles para el pueblo!”, este es el slogan de la práctica y
la conciencia de los cuadros que siguen fieles al pensamiento del gran Partido. Tendrán la elevada conciencia de que existen para el pueblo, el inconmovible concepto de que la opinión y los intereses de este deben regir todas sus actividades, y la humilde actitud del que pone a prueba su espíritu partidista ante él. Realizarán a carta cabal la exigencia del Partido de que prioricen sus comodidades y laboren con abnegación a favor de él e incondicionalmente.
Multiplicar la fuerza espiritual de las amplias masas es un factor importante para lograr la victoria en la gran marcha de este año.
El espíritu de las masas lo decide todo. Con la férrea convicción de que Corea cumple lo que se propone, han de asimilar la fuerza espiritual y la capacidad de práctica de Hamnam donde fabricaron por propia cuenta los equipos más avanzados, para la admiración de todos. Promoverán por doquier la emulación socialista y otros movimientos de masas encaminados a despertar el espíritu de estas.
Como señalara el gran General, cuando bullen las organizaciones de trabajadores, bulle el país entero. Las de la Unión de la Juventud deben formar a toda su militancia como auténtica vanguardia de Songun que hereda de modo brillante las tradiciones de milagro, innovación y optimismo revolucionario, plenamente manifestadas en cada etapa de la revolución coreana. Cantando con orgullo la Marcha de la Juventud Coreana, realizarán hazañas en todas las obras para la construcción de una gran potencia próspera y levantarán más creaciones monumentales de la era de Songun, bautizadas con el calificativo “Juventud”. A las organizaciones de la Unión de Mujeres les corresponde llevar a cabo con dinamismo distintas labores útiles como el Movimiento de la Brigada de Choque y hacer aportes sustanciales a establecer en todo el país un revolucionario y noble ambiente de vida. A todas las agrupaciones de trabajadores les incumbe cumplir excelentemente sus deberes como unidades de la educación ideológica para que sus miembros exhiban su honor de participantes y triunfadores en la empresa de construir una gran potencia próspera.
Es preciso materializar cabalmente los legados sobre la reunificación de la Patria de Kim Il Sung, eterno Sol de la nación, y el estimado camarada Kim Jong Il.
La reintegración fue el deseo de toda la vida de las figuras célebres del monte Paektu y es el supremo quehacer nacional para nuestra generación. El gran General consagró toda su vida a allanar el ancho camino para la causa de la reintegración nacional del Líder paternal. Hoy tenemos a otro eminente patriota, el estimado camarada Kim Jong Un, a la cabeza de la empresa que llevamos a cabo enarbolando como eternas banderas las Tres Cartas para la Reunificación de la Patria y la Declaración Conjunta Norte-Sur. Y el anhelo secular de la nación se realizará sin falta en un futuro cercano, porque contamos con una sólida base para ello y con 70 millones de compatriotas  que profesan fervoroso amor a la patria.
Movidos por la voluntad patriótica de abrir una nueva coyuntura para la reunificación y la prosperidad, el año pasado propusimos a las autoridades surcoreanas efectuar con gran amplitud las conversaciones y las negociaciones, nos esforzamos invariablemente para llevarlo a vías de hecho. Sin embargo, esas fuerzas conservadoras, contraviniendo la tendencia de la época y la opinión pública, nos respondieron con el servilismo a Estados Unidos, el enfrentamiento a los compatriotas norteños y las maniobras bélicas para una guerra contra el Norte. Los
actos antimorales y antinacionales que cometió la banda de traidores al hacer la vista gorda ante la gran desgracia que fue el deceso del Dirigente Kim Jong Il e impedir persistentemente expresarle condolencia, provocó que toda la nación, profundamente indignada, la denunciara enérgicamente. Solo les espera el severo castigo del pueblo.
El curso de la situación del año pasado ha confirmado una vez más la verdad histórica de que ninguna fuerza es capaz de doblegar la voluntad nacional de la reunificación independiente, prosperidad y paz, y que los opositores a la reintegración serán derrotados infaliblemente.
En el año nuevo celebramos el 5 aniversario de la Declaración del 4 de Octubre, un programa para llevar a la práctica la Declaración Conjunta del 15 de Junio. 
Enarbolando el lema ¡Todos los compatriotas, llenos del ánimo renovado, abriremos la puerta a la reintegración de la Patria!, registraremos en este significativo año cambios decisivos en dicha causa.  
Tenemos que mantener firmemente una posición que aboga por la independencia y la preponderancia de la nación.
Rechazar las fuerzas extranjeras agresoras y dar solución al problema de las relaciones Norte-Sur con el esfuerzo de toda la nación es la exigencia de la Época de la Reunificación del 15 de Junio. Todos los compatriotas en el Norte, Sur y extranjero debemos anticipar el luminoso futuro de la reintegración, convencidos de que nuestra nación es la mejor y que nada es imposible cuando adoptamos la independencia nacional como una actitud intransigente. Que con motivo del quinto aniversario de la Declaración del 4 de Octubre reine en todo el territorio el ambiente que favorezca el activo apoyo de las declaraciones intercoreanas y su implementación. En Corea del Sur avivarán más la lucha de masas para frustrar resueltamente las maquinaciones de los sumisos a las potencias que, en contubernio con éstas, pisotean los intereses de la nación.
La reconciliación y unidad nacionales son premisas y garantes de la reintegración. 
Es necesario colocar los intereses nacionales por encima de todo, subordinándolo todo a estos. Debemos oponernos resueltamente al enfrentamiento Norte-Sur que conduce a la crisis las relaciones bilaterales. Jamás serán toleradas las maniobras anti-reunificación que desacreditan nuestra dignidad y siembran desconfianza y aversión entre norteños y sureños. Hemos de librar una lucha de toda la nación para frustrar la política de la banda de traidores que se opone a la reunificación al impedir la conciliación y unidad, y promueve la hostilidad contra los compatriotas norteños mediante el recrudecimiento del enfrentamiento. 
Frustrar las maniobras de los belicistas de dentro y fuera del país es la acuciante demanda de la actualidad.
Toda la nación, bajo la consigna a favor de la paz y contra la guerra, debe desbaratar cada una de las insensatas provocaciones militares, el incremento de fuerzas armadas y los simulacros de guerra contra nuestra República. Es preciso redoblar la vigilancia ante la peligrosa confabulación de los belicistas del interior y exterior del país y expulsar de Corea del Sur a las tropas yanquis, mayor obstáculo de la paz en la Península Coreana.
La actual lucha por llevar a buen término el legado del gran General sobre la reunificación de la Patria es una labor patriótica relacionada con el destino de la
nación en la nueva centuria de la era Juche. Este año todos los compatriotas del Norte, el Sur y el extranjero deben abrir un arremetedero para la reintegración independiente, al impulsar este movimiento unidos firmemente bajo la bandera de la Declaración Conjunta del 15 de Junio y la Declaración del 4 de Octubre. 
Muy compleja fue la situación internacional del año pasado, pero nuestra revolución siguió su avance por el camino del triunfo, trazado por el gran General.
El gran camarada Kim Jong Il fue un defensor de la justicia que, mediante prolongadas y enérgicas actividades diplomáticas bajo la bandera de la independencia y el antiimperialismo, elevó considerablemente la posición y la dignidad de la Corea de Songun en la arena internacional e hizo imperecederas contribuciones a la causa de la humanidad por la independencia. Sus históricas visitas a China y Rusia en el año pasado contribuyeron de modo especial a la paz mundial, la seguridad en el noreste asiático y el desarrollo de las tradicionales relaciones de amistad. Ningún cambio de la situación internacional ni desesperado intento del imperialismo pueden detener nuestro avance por el camino del socialismo. En adelante seguiremos manteniendo invariable el ideal del Partido de la independencia, amistad y paz, y estrecharemos las relaciones de buena vecindad y amistad con otros países que respetan nuestra soberanía.
Nuestro Ejército y pueblo, que acogen la segunda centuria de la era Juche sobreponiéndose al profundo dolor ocasionado por la irrecuperable pérdida, llevan en sí una resuelta determinación y una fe en el triunfo infalible. 
En el corazón de todos ellos, que hoy dan nuevos pasos de su gran avance, siguen y seguirán eternamente presentes el gran camarada Kim Il Sung y el estimado camarada Kim Jong Il. Por contar con el camarada Kim Jong Un, comandante preeminente que conduce nuestra revolución, con el invencible ejército revolucionario que sigue fielmente a su orientador, el Partido del Trabajo de Corea, y con millones de hombres y mujeres unidos monolíticamente, la victoria de la causa revolucionaria del Juche es definitiva.
Nuestra revolución que comenzó en el monte Paektu no detendrá sus pasos firmes y agigantados hasta lograr el triunfo de Songun, el fortalecimiento y el florecimiento de la nación coreana.
Hagamos de la nueva centuria de la Corea de Kim Il Sung una era del poderío y prosperidad, una etapa de triunfos enorgullecedores, siguiendo la orientación del camarada Kim Jong Un, Máximo Dirigente de nuestro Partido, Estado y Ejército.

martes, 20 de diciembre de 2011

KIM JONG IL: EL SOCIALISMO ES CIENCIA

Como homenaje al gran Dirigente Mariscal KIM JON IL publicamos este importantísimo trabajo que muestra lo irreparable de su pérdida y lo inmortal de su legado, por ello esperamos sea de su agrado y compartan este homenajes póstumo.
Atte. 
Yuri Castro Romero
 Sec. Gral del Instituto Cultural y de amistad Peruano Coreano



El socialismo es ciencia. En diferentes países se frustró, pero sigue en pie como ciencia en el corazón de los pueblos. En vista de la situación por la que atraviesan algunos países que lo construían, los imperialistas y otros reaccionarios hablan ruidosamente del “fin del socialismo”. Los renegados arguyen que la misma idea socialista es una equivocación para justificar su abominable acto traidor. Pero es imposible tapar la verdad y eliminarla. El derrumbe del socialismo en varios países no significa su fracaso como ciencia sino el descrédito del oportunismo que lo degeneró. Aunque sufre temporalmente un doloroso revés a causa del oportunismo, con seguridad resurgirá y triunfará al fin por su cientificidad y veracidad.

El socialismo es el ideal y la bandera revolucionaria de las masas populares que luchan por la independencia, la cual se alcanza con el socialismo y el comunismo En la sociedad de clases antagónicas, la independencia de las masas populares sigue siendo objeto de brutal violación. Es ley que donde hay opresión existe resistencia y donde hay resistencia surge una revolución. A lo largo de un prolongado proceso histórico las masas populares han venido sosteniendo vigorosas luchas por la independencia, y en este trayecto se han intensificado esas luchas a la par que se sucedían las sociedades de clases. Pero este cambio sólo propició la sustitución de una forma por otra de la supresión de la independencia de las masas populares, sin que éstas se libraran del sometimiento socio-político.

Si en las sociedades de clases antagónicas es imposible alcanzar la independencia de las masas, es porque todas se basan en el individualismo, producto del régimen de propiedad privada. La sociedad basada en la propiedad privada y el individualismo que se deriva de ésta, se divide inevitablemente en clases antagónicas, crea conflictos clasistas y desigualdades sociales y conlleva a la explotación y opresión de las masas populares por una minoría clasista gobernante. La historia demuestra que en esa sociedad es imposible que las masas populares realicen su independencia. La síntesis de la historia del desarrollo de la sociedad comprueba que para alcanzar este objetivo es preciso pasar de la sociedad cimentada en el individualismo a la socialista y comunista, sustentada en el colectivismo.

El capitalismo convirtió el individualismo en ilimitada codicia de un puñado de capitalistas y llevó al extremo las contradicciones antagónicas en esa sociedad. Mientras tanto, la lucha de las masas populares por la soberanía entró en una nueva etapa de desarrollo. La presente es la época de la independencia, en la que las masas populares surgen como dueñas de su propio destino y que dominan el mundo. Esto testimonia que el paso de la sociedad apoyada en el individualismo a la sustentada en el colectivismo constituye una irrenunciable demanda del desarrollo de la historia.

El colectivismo implica la exigencia connatural del hombre. Sólo integrando una colectividad y actuando dentro de ella éste puede existir y progresar. Unicamente, mediante la cooperación colectiva de los miembros de la sociedad, y no de manera individual, es posible transformar la naturaleza y la sociedad y hacer realidad la demanda de independencia. Para integrar una colectividad y vivir en ella el hombre debe hacer realidad tanto su demanda individual como la de ésta en cuanto a la soberanía. La demanda de independencia de la colectividad es común a todos sus miembros y sirve para mantener su existencia y desarrollarse. La individual es de un miembro de la colectividad, y lógicamente puede ser garantizada por ésta por lo que él le aporta. La demanda de independencia del individuo es totalmente diferente a la codicia individualista que ignora la colectividad y lo subordina todo a intereses particulares. La independencia colectiva e individual pueden concretarse de modo inmejorable sólo a través del colectivismo. Las demandas del individuo desvinculadas del colectivismo se convierten en codicia individualista y en este caso llegan a lesionar a las de otros miembros de la colectividad y a obstruir su unidad y cooperación. Unicamente el colectivismo permite fortalecer la unidad y cooperación de la colectividad, aumentar el entusiasmo creador de todos sus integrantes y hace posible entrelazar con acierto la demanda de ésta y la de los individuos en cuanto a la independencia, y cumplirlas en conjunto y a plenitud. Integrar la colectividad y actuar dentro de ella es el modo de vida del hombre y su demanda de independencia puede hacerse realidad a plenitud sólo por medio del colectivismo. Por esta razón, la sociedad socialista y comunista, basada en él, es la sociedad más progresista, la que se aviene a la naturaleza independiente del hombre.

Por supuesto, el establecimiento del régimen socialista no significa la implantación inmediata y plena de los principios colectivistas en todas las esferas de la vida social. Es así porque en esta sociedad perduran por cierto tiempo los vestigios de la anterior. Pero este fenómeno es transitorio, y a medida que avanza el socialismo se va superando de modo gradual, y en todas las esferas de la vida social se aplican de lleno los principios del colectivismo.

Aunque el socialismo constituye una etapa inevitable del desarrollo de la historia y es la sociedad más progresista, y que corresponde a la naturaleza independiente del hombre, no se implanta por sí solo. Para realizar el socialismo es imprescindible preparar las fuerzas revolucionarias capaces de asumir y cumplir esta empresa, y adoptar correctos métodos de lucha. De lo contrario, la demanda independiente de las masas populares que aspiran al socialismo quedará como un mero anhelo. La idea de acabar con la explotación, la opresión las desigualdades sociales y la propiedad privada que las alimenta, y de levantar una sociedad equitativa, sustentada en la propiedad social, fue planteada hace mucho tiempo por los socialistas utópicos. Sin embargo, si bien compadecían a las masas trabajadoras por su lamentable situación de explotadas, no veían en ellas las fuerzas revolucionarias capaces de enterrar la sociedad explotadora y construir otra. Consideraban posible reparar los aspectos irracionales de la sociedad capitalista mediante la ilustración de las personas y la apelación a la “buena voluntad” de las clases explotadoras. Esperar de la “buena voluntad” de estas clases, cuya naturaleza es la codicia, constituye una ilusión, carente de fundamentos científicos. Esa esperanza se debía a sus limitaciones históricas.

Los explotadores y sus acólitos, preconizando la “colaboración entre las clases”, maniobraron para impedir la lucha de las masas trabajadoras contra la explotación y la opresión. En el seno del movimiento comunista los reformistas y revisionistas abogaron por esa “colaboración”, causando grandes daños al desarrollo del movimiento revolucionario. En la actualidad, los renegados del socialismo, ilusionados con el capitalismo y depositando esperanzas en la “ayuda” Y “cooperación” de los imperialistas, levantan una tumultuosa campaña de retorno a él. La historia demuestra que esperar de la “buena voluntad” de los explotadores o de la “colaboración entre las clases”, es hacer que la revolución fracase.

El marxismo vinculó la demanda de las masas populares trabajadoras por el socialismo con las fuerzas revolucionarias y sus métodos de lucha. Dilucidó que en la sociedad capitalista existen contradicciones entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, las cuales se resuelven por medio de la lucha de las masas trabajadoras contra las clases explotadoras, y los obreros son los destinados para encargarse de esta batalla y conducirla. Como resultado de que en virtud del marxismo se esclareció la inevitabilidad de la derrota del capitalismo y de la victoria del socialismo, y el deseo de las masas trabajadoras explotadas que aspiraban al socialismo se conectó con las fuerzas prácticas revolucionarias y sus métodos de lucha susceptibles de hacerlo realidad, el socialismo se transformó de utopía en ciencia, y se registró un viraje revolucionario en la historia de la lucha por la liberación de la humanidad.

No obstante, la doctrina socialista precedente, fundamentada en la concepción materialista de la historia, no pudo evitar limitaciones de índole histórica. No consideraba el movimiento socio-histórico como movimiento de su sujeto, las masas populares, que con su acción y rol iniciativos lo mueven e impulsan, sino como un proceso histórico natural que cambia y avanza principalmente por factores materiales y económicos. Según el principio que emana de esa concepción materialista de la historia, en la sociedad capitalista, a medida que se desarrollan las fuerzas productivas, se profundizan las irremediables contradicciones entre éstas y las relaciones de producción y las antagónicas entre las clases explotadoras y las explotadas, se incrementan y fortalecen las fuerzas revolucionarias, incluida la clase obrera, y consecuentemente, va madurando más y más la revolución. La anterior teoría sobre el socialismo consideró como lo principal el factor material y económico en la lucha revolucionaria, y no planteó como vía fundamental de la revolución el fortalecimiento de su sujeto y la elevación del papel de éste.

En lo tocante a la influencia que ejerce el desarrollo de las fuerzas productivas en la sociedad capitalista, no hay que considerar sólo un aspecto. Además de profundizar la polarización en “ricos y pobres” y las contradicciones entre las clases, incrementa la posibilidad de que los capitalistas monopolistas empleen una parte de sus altas ganancias monopólicas para paliar estas contradicciones. Del mismo modo, diferenciando a los campesinos y demás integrantes de la clase pequeñoburguesa, en grosa las files de los obreros industriales, al tiempo que aumenta en el sector de la producción la proporción de trabajadores que realizan labores intelectuales y técnicas, y la de los destinados al sector no productivo.

Por supuesto, en la lucha revolucionaria las condiciones objetivas ejercen influencias importantes. Pero, el factor que decide el triunfo o el fracaso de una revolución no reside en ellas, sino en cómo se fortalece su sujeto y eleva su papel. Si se cumple con éxito esta tara, es posible alcanzar la victoria del socialismo en cualquier país, no importa que el capitalismo esté o no desarrollado en él. La historia muestra que el socialismo triunfó en países relativamente atrasados antes que en los capitalistas desarrollados. Las experiencias de nuestra revolución, que ha avanzado bajo la bandera de la idea Juche, proporcionan pruebas fehacientes de que si se fortalece el sujeto de la revolución y eleva su papel, no sólo es posible aprovechar con acierto las condiciones objetivas dadas, sino también, convertirlas de desfavorables en favorables, las coyunturas negativas en positivas, el mal en bien, y así asegurar la victoria de la revolución.

Las limitaciones de la teoría precedente basada en el concepto materialista de la historia se pusieron de relieve en la construcción del socialismo, después de establecido este régimen.

En general, con el desarrollo de la sociedad se eleva el papel de las masas populares, sujeto de sus movimientos, porque, al mismo tiempo, se incrementan la conciencia independiente de las masas populares y su capacidad creadora. En la sociedad socialista su rol como sujeto de los movimientos sociales experimenta un incremento sin precedentes. Esta sociedad se desarrolla por la capacidad creadora de las masas populares dotadas de elevada conciencia ideológica y unidas en un solo cuerpo. En ella la transformación del hombre, la de su ideología, se presenta como la tarea perentoria, más importante que la preparación de las condiciones materiales y económicas, y sólo concediéndole la prioridad es posible reforzar el sujeto de la revolución e incrementar su papel para edificar con éxito el socialismo. Si se descuida esta tarea, mientras se da la importancia decisiva a las condiciones materiales y económicas objetivas, y se aferra a la construcción económica, relegando al segundo plano la transformación ideológica de las masas populares, es imposible construir con éxito el socialismo en todos sus aspectos y evitar el estancamiento en la misma edificación económica. Muchos fenómenos de esa índole se produjeron en algunos países que construían el socialismo, y los renegados, sacándoles partido, pusieron en marcha la “reorganización” y perpetraron el acto contrarrevolucionario de destruir el régimen económico socialista.

Si los creadores del marxismo desarrollaron la doctrina socialista fundamentándola en las condiciones materiales y económicas, fue porque se enfrentaban a la importante tarea histórica de combatir la teoría burguesa reaccionaria, la cual, preconizando el misticismo y fatalismo, santificaba el capitalismo y predicaba su “perpetuidad”. Hoy los traidores al socialismo, haciéndose ilusión con el capitalismo, se pronuncian por la preponderancia de lo material y lo económico, para resucitarlo.

Asentar el socialismo sobre un nuevo cimiento científico es una tarea de primer orden no sólo para superar las limitaciones históricas de la doctrina socialista precedente, sino también para defender el socialismo de la tergiversación de los oportunistas de toda laya y del ataque de los imperialistas.

Las experiencias prácticas de nuestra revolución comprueban lo científica y veraz que es esta teoría. Nuestro pueblo inició la batalla por el socialismo en la peliaguda situación de atraso de la sociedad colonial y semifeudal y se vio obligado a llevar a cabo la revolución y la construcción en condiciones más difíciles que otros. No obstante, nuestro Partido, al tomar firmemente como el eslabón principal la tarea de fortalecer el sujeto de la revolución y elevar su papel, aglutinando con solidez, en lo organizativo e ideológico, a las masas populares en torno suyo y del Líder según los postulados de la idea Juche, ha podido allanar de manera relevante el camino socialista. En la edificación del socialismo, al mismo tiempo que fortalecía por todos los medios el poderío político e ideológico de nuestra revolución anteponiendo seguramente la transformación de las personas, la de su ideología, a las demás tareas, consolidó la economía nacional independiente y la capacidad militar autodefensiva, gracias a lo cual, pese a tan complicada situación de hoy, se mantiene imperturbable e impulsa con energía la revolución y construcción. La experiencia muestra palpablemente que el socialismo de nuestro país fundamentado en la idea Juche, es el más científico y vital.

Nuestro socialismo está fundamentado en el criterio y la actitud jucheanos sobre el ser humano.

El criterio y la actitud respecto al hombre constituye el fundamento en la concepción y actitud con que se trata y comprende el desarrollo de la sociedad y la revolución. Del mismo modo viene a ser la pauta para valorar la cientificidad y justeza de las ideas y teorías, las políticas y los lineamientos. El carácter científico y la veracidad de nuestro socialismo radican precisamente, en que está fundamentado en el punto de vista y actitud más correctos y originales sobre el ser humano.

La cuestión de cómo verla no es un simple asunto teórico, sino un problema socio-político que refleja los intereses de clases. Históricamente, entre el progreso y la reacción se desplegaron serios debates filosóficos al respecto.

Las clases gobernantes reaccionarias y sus portavoces tergiversaron la esencia del ser humano conforme a los intereses de los explotadores y la utilizaron para justificar su régimen. En otros tiempos, en los debates filosóficos prevalecían dos criterios: uno, que consideraba al hombre como ente espiritual y, otro, que lo veía como materia. Para la concepción religiosa e idealista, que lo consideraba como un mero espíritu, el hombre es producto de un ser misterioso y sobrenatural y su destino lo decide éste. La utilizaron las clases gobernantes reaccionarias y sus portavoces para predicar que la desgraciada situación de las masas trabajadoras, explotadas y oprimidas, es inevitable, y por consiguiente, deben seguir el predestinado destino. La concepción que valora al hombre como un simple ser natural, biológico, no deja apreciar la diferencia cualitativa entre el hombre que, medido y controlado por la conciencia, actúa con fines bien definidos, y los seres biológicos que actúan por instinto. Las clases gobernantes reaccionarias y sus portavoces la emplearon para defender la sociedad capitalista donde reina la ley de la selva. Los traidores al socialismo restauran el capitalismo introduciendo la libertad burguesa y la economía de mercado capitalista, porque parten de ese criterio y posición reaccionarios sobre el hombre.

El hombre no es un ser puramente espiritual, ni un simple ente biológico. Es un ser social que vive y actúa en el marco de las relaciones sociales. Esta es la importante característica que lo distingue.

El marxismo definió la esencia del hombre como el conjunto de las relaciones sociales, lo cual hizo un aporte histórico a combatir el criterio no científico y reaccionario que lo consideraba como un ser puramente espiritual o simplemente biológico. Sin embargo, esa definición no es una evaluación integral de sus características esenciales, y por ende, tampoco puede explicar correctamente los vínculos entre él y el mundo, ni el papel y lugar que ocupa en éste.

La idea Juche ha sido la primera en aclarar de modo científico las características esenciales del hombre, y sobre esta base ha explicado de un nuevo modo el papel y lugar que ocupa en el mundo.

En otros tiempos, hubo también muchas tentativas de explicar la esencia del hombre partiendo principalmente de sus características. Podemos citar como ejemplo la determinación del hombre como ente de palabra, trabajo y pensamiento. Pero esto es sólo la observación de un determinado aspecto de sus actividades, las cuales son la manifestación de sus atributos esenciales.

El hombre es un ser social con espíritu independiente, espíritu creador y conciencia. He aquí sus características esenciales.

El espíritu independiente es un atributo del ser social, el cual, siendo dueño del mundo y de su propio destino, quiere vivir y progresar de manera independiente, sin verse sometido ni restringido. El espíritu creador es otro de sus atributos, éste le permite, con fines bien definidos, transformar el mundo y forjar su destino conforme a las demandas suyas. Y la conciencia es el atributo que le posibilita determinar todas sus actividades encaminadas a conocer y transformar al mundo y a sí mismo. Garantiza el espíritu de independencia y el creador. Por actuar de manera independiente y creadora guiado por la conciencia, el hombre se distingue cualitativamente de los animales, que se mueven según los instintos. Su acción es un proceso en el que exterioriza su espíritu independiente, espíritu creador y conciencia, mientras sus actividades independientes, creadoras y conscientes son su modo de ser.

Al margen de su organismo desarrollado, en especial, de su cerebro altamente desarrollado, es inconcebible que se valore como ente social con espíritu independiente, espíritu creador y conciencia. Este organismo, biológicamente es la base que le permite poseer espíritu independiente, espíritu creador y conciencia. Mas, no tiene en sí la capacidad para engendrarlos espontáneamente. Estos son atributos sociales que se forman y desarrollan en el proceso de sus actividades socio-históricas dentro del marco de las relaciones sociales.

Por poseer independencia, espíritu creador y conciencia el hombre puede forjar su destino con sus propias fuerzas. Para un ente biológico, su destino depende de cómo se adapta al medio ambiente; puede afirmarse que es parte de la naturaleza. Al contrario, el hombre es el dueño y artífice del mundo; forja su destino por su cuenta y transforma el mundo conforme a sus necesidades. A medida que se desarrollan la independencia, el espíritu creador y la conciencia, se fortalecen su posición y papel de dueño y artífice del mundo, lo cual se manifiesta en su esfuerzo por transformar la naturaleza y la sociedad. A la par que se desarrollan la conciencia ideológica independiente y las facultades creadoras del hombre y se eleva su papel, se incrementan las riquezas de la sociedad y mejoran las relaciones que rigen en ella. En el proceso de desarrollo histórico todas las generaciones toman esas riquezas y las relaciones creadas por las antecesoras, o sea, aprovechan las condiciones objetivas dadas. Aunque éstas desempeñan un rol importante en el desarrollo de la sociedad, no son sino un producto histórico de las actividades independientes, creadoras y conscientes del hombre, y éste es quien las aprovecha y desarrolla. Aunque ellas sean favorables, la sociedad no puede avanzar con rapidez si no son elevadas ni se despliegan a plenitud el espíritu independiente, la creatividad y la conciencia del hombre que las aprovecha y desarrolla; pero en contraste, aunque sean desfavorables, si son elevadas y despliegan plenamente, su desarrollo puede ser rápido. Esto significa que el proceso histórico del desarrollo social lo determina el grado del progreso y el despliegue de esos atributos del hombre. Las masas trabajadoras explotadas desearon desde temprano una nueva sociedad, de igualdad, libre de explotación y opresión; pero si no pudieron lograrla en otras épocas es porque su conciencia ideológica independiente y su facultad creadora no estaban desarrolladas y su papel fue limitado. El hombre transforma la naturaleza y la sociedad, y lleva hacia adelante la historia, y cuanto más rápidamente se desarrollan su conciencia ideológica independiente y capacidad creadora y se eleva su papel, tanto más se acelera el progreso de la sociedad y la historia, y con más éxito se impulsa el proceso revolucionario y constructivo. Puede decirse que la historia del desarrollo social es, en definitiva, la de la evolución del espíritu independiente, espíritu creador y la conciencia del hombre.

El hombre, por su independencia, creatividad y conciencia, deviene el ser más valioso y potente. Es el único dueño y transformador del mundo. En éste no hay otro más valioso y poderoso que él.

Sin embargo, los reaccionarios burgueses no lo consideran desde este punto de vista sino como medio de producción de bienes materiales, un ente insignificante que se compra y vende como una mercancía con capacidad de trabajo. Tampoco lo estiman como un ente poderoso que forja por su cuenta su propio destino sino como un incapaz que se gobierna por el oro. Si los traidores al socialismo han restaurado el capitalismo y abolido todas las disposiciones populares, considerando el desempleo y la pobreza como un medio de presión para incentivar el interés por la competencia e incrementar la intensidad del trabajo, y si, desconfiando de la fuerza de sus pueblos, depositan esperanzas en la “ayuda” y la “cooperación” de países capitalistas del Occidente, y adulan y obedecen a los imperialistas, esto también tiene que ver con su criterio burgués reaccionario acerca del hombre.

El socialismo, centrado en el hombre, se basa en el principio socio- histórico, sustentado en la idea Juche, que aclara original y científicamente las leyes del desarrollo de la sociedad y la historia, circunscribiéndose al ser humano. Se trata de un socialismo muy científico que, partiendo de la concepción y la actitud jucheanas acerca del hombre, permite ponerlo todo a su servicio y solucionar todos los problemas con la elevación de su papel creador. Nuestro socialismo defiende y asegura de manera consecuente la independencia del hombre, incrementa con rapidez y pone de pleno manifiesto su conciencia ideológica y capacidad creadora, de modo que se eleva extraordinariamente su posición y papel come dueño y transformador del mundo, y se impulsan con vigor la revolución y la labor de construcción.

Además, la idea Juche ha esclarecido de manera original la esencia de la vida del hombre y el valor de su existencia.

Considerando al hombre como un organismo biológico, su vida significa, precisamente, la física. Pero él no tiene sólo vida física. La idea Juche ha sido la primera en la historia en definir que el hombre, además, tiene la vida socio-política. Si la física le es consustancial por ser un organismo biológico, la socio-política la adquiere como ente social. Como ente social le es propia la vida socio-política.

Para el hombre la vida física es valiosa. Sólo si la posee, también puede tener la socio-política. En este sentido puede decirse que la vida material, que cubre las demandas de la vida física, satisface la primera necesidad del hombre. Como éste es un ser social, a diferencia de un simple ente biológico, su demanda por la vida material crece sin cesar, ejerciendo influencia sobre la socio-política a medida que se eleva su grado de independencia, facultad creadora y conciencia, y se desarrolla la sociedad. La vida material, estable y sana, no sólo cubre satisfactoriamente las demandas vitales, sino que también sirve de garantía material para mantener y hacer brillar la socio-política.

Para el hombre, desde luego, es valiosa la vida física, pero lo es más la socio-política. Valorar más ésta que aquélla es una demanda intrínseca del hombre, ente social. Si, haciendo caso omiso de las demandas de la vida socio-política, se atienden sólo las de la física, no puede ser una vida de gran valor aunque se asegure una rica vida material, sino resultará deformada y vacua como la de un animal, por contravenir la naturaleza del ser humano.

La independencia es la vida para el hombre. Este, ente social independiente, quiere vivir de manera soberana, sin verse sometido, ni restringido por nada. Vivir independiente significa defender su posición, y ejercer sus derechos como dueño del mundo y de su propio destino. Sólo cuando el hombre, ente social, materializa sus exigencias de independencia, y goza del derecho a ella puede decir que vive con dignidad, disfrutando de la vida socio-política. Si uno pierde la independencia y se somete a otros, aunque esté vivo, no se diferencia de un muerto en el plano social y político. La demanda del hombre de vivir en independencia se realiza, ante todo, mediante la actividad política independiente. Esta actividad es inconcebible si el hombre está avasallado política o socialmente.

Como la vida socio-política es la más valiosa para el hombre, poseerla y hacerla brillar proporciona un alto valor para vivir. El hombre la recibe del colectivo social. Este es, pues, la matriz de esa vida. Por tanto, la existencia del hombre se valora según cómo se une con el colectivo social. Resulta valiosa si disfruta del afecto y la confianza de la colectividad social; de lo contrario no tiene valor. El individuo puede gozar de ese afecto y confianza cuando pone los intereses de la colectividad por encima de los personales y le sirve con lealtad. En resumidas cuentas, el hombre disfruta de la más valiosa y digna vida cuando une su destino al del colectivo y le sirve con abnegación, y cuando en medio de su afecto y confianza despliega actividades independientes y creadoras. He aquí, precisamente, el camino que conduce a hacer brillar su vida socio-política y vivir con dignidad como ser social.

En la actualidad, los reaccionarios burgueses y los traidores al socialismo consideran como un fenómeno normal la explotación y dominación del hombre por el hombre y consideran a éste como un ente vil que persigue sólo su propia ambición material; 10 que es una evidente expresión del carácter reaccionario de su punto de vista y actitud burgueses en cuanto a la esencia de la vida del hombre y el valor de su existencia.

La auténtica vida con que todas las personas pueden hacer brillar la valiosa socio-política, y satisfacer plenamente las exigencias de la física, puede darse sólo, por excelencia en la sociedad socialista basada en el colectivismo. Esta sociedad les posibilita desenvolverse de manera independiente y creadora en las actividades socio-políticas y demás planos sociales, libres de toda clase de explotación y opresión, de dominación y sojuzgamiento. Para que en ella las personas gocen de una existencia independiente y creadora, con alta conciencia y capacidad como dueñas de la sociedad, es preciso programar con acierto sus actividades orgánico- ideológicas y culturales. Sólo cuando ellas posean una firme conciencia ideológica independiente y capacidad creadora desarrollada integralmente adquiridas a través de las actividades organizativo-ideológicas revolucionarias y las culturales sanas y fecundas, pueden hacer activos aportes a la sociedad y al colectivo, y disfrutar de una vida de gran valor como dignos miembros de la sociedad.

El nuestro es un socialismo auténtico, centrado en el hombre: valora al hombre en todas sus magnitudes, encarna a plenitud sus exigencias consustanciales, y así permite a todos poseer y hacer valer constantemente la vida socio-política, y satisface a plenitud las demandas de su vida física. El socialismo humano céntrico propicia que todos los miembros de la sociedad, con elevada conciencia ideológica y facultad creadora, se entreguen a la sociedad y el colectivo y lleven por igual y a sus anchas, en medio de su afecto y confianza, una existencia armoniosa, digna y valiosa.

Nuestro socialismo está cimentado en el criterio y la posición jucheanos en cuanto al las masas populares.

La verosimilitud y superioridad del socialismo se manifiestan en el apoyo y la confianza que depositan en él las masas populares. Nuestro socialismo es el más potente y ventajoso porque al estar sustentado en el criterio y la posición jucheanos acerca de las masas populares, disfruta de su absoluto apoyo y confianza.

Las masas populares son el sujeto de la historia. Forman una colectividad social integrada principalmente por los trabajadores sobre la base de la comunidad de sus exigencias por la independencia y de sus actividades creadoras.

En la sociedad de clases el término masas populares reviste un carácter clasista. En ella, según posean o no los medios de producción y el poder estatal, se dividen en clases explotadoras y explotadas, en dominantes y dominadas. Las clases explotadas y sometidas son las principales integrantes de las masas populares. La composición clasista de éstas no es inmutable, sino cambia en el proceso del desarrollo social y la historia. En la sociedad capitalista las componen no sólo los obreros y los campesinos sino también los trabajadores intelectuales y otras clases y sectores que luchan por defender su independencia. En la socialista las integran todos los sectores y las capas, transformados en trabajadores socialistas. Por supuesto, también en esta sociedad continúa actuando una ínfima minoría de elementos hostiles y en las filas revolucionarias pueden surgir traidores. Por eso, es necesario distinguir acertadamente las masas populares de los elementos negativos.

El término masas populares refleja las relaciones socio-clasistas, pero no es una simple concepción clasista. Originalmente, a éstas las conforman diversas clases y sectores. Para distinguir a sus integrantes de los que no lo son se debe tener en cuenta su situación socio-clasista, pero no hay que absolutizarla. La ideología y acción del hombre no sólo son susceptibles de la influencia de esta situación. Si recibe influencias revolucionarias y asimila ideas avanzadas, puede servir a las masas populares, independientemente de su situación socio-clasista. La principal pauta para distinguir a los miembros de las masas populares no es su origen socio-clasista, sino su ideología. La ideología socialista y comunista no es la única que sirve de fundamento ideológico para aglutinar a las personas de todos los sectores y clases en masas populares. Cualquiera que ame al país y el pueblo puede servir a éste y, por consiguiente, ser integrante de las masas populares.

Partiendo de esta posición, el gran Líder, camarada Kim Il Sung, impulsó con éxito el proceso revolucionario y constructivo agrupando en sus distintas etapas a todas las personas que tenían la idea de servir a la Patria, al pueblo y a la nación, en una sólida fuerza revolucionaria. Nuestro Partido confía en los integrantes de todas las clases y sectores que tienen interés en la revolución, considerándolos acompañantes no temporales sino eternos de la revolución, y los guía por el camino del socialismo y el comunismo.

Por su naturaleza clasista, los imperialistas y otros reaccionarios se oponen a las masas populares y, en consecuencia, temen a la misma palabra pueblo. Suelen utilizar la palabra “conciudadanos” para encubrir los enfrentamientos y contradicciones clasistas de su sociedad. También los traidores al socialismo tratan de enmascarar sus actos antipopulares con el término “ciudadanos”, prometiendo la construcción de una “sociedad cívica” o cosas por el estilo. Por supuesto, a menudo se les oye decir hipócritamente, a unos y otros, “pueblo”. Pero con esto no pueden encubrir la naturaleza antipopular de esos elementos hostiles al pueblo y de los que lo traicionaron. Pueblo es una palabra sagrada que sólo pueden utilizar con dignidad los que le son fieles, los comunistas que luchan con toda abnegación en aras de las masas populares.

Desde hace mucho tiempo el gran Líder, camarada Kim Il Sung, enalteciendo al pueblo como el cielo, hizo incluir esta palabra en la denominación del Estado, del ejército, de las obras monumentales y de muchas cosas valiosas y hermosas del país. Por valorar tan altamente al pueblo, nuestro socialismo resulta un socialismo centrado en las masas populares, el socialismo más ventajoso, en el que están materializadas de modo consecuente sus demandas de independencia.

Las masas populares son dueñas de todo lo que hay en la sociedad. Esto es porque son sus creadoras.

Ellas poseen la capacidad creativa más poderosa, que le permite transformar la naturaleza y la sociedad. La fuerza y la inteligencia del individuo tienen límites, pero las de las masas populares son inagotables. Si en este mundo existe un ser omnipotente, éste es exactamente el pueblo. Gracias a sus fuerzas y talento inagotables se crean todas las cosas de la sociedad, avanza la historia y se promueve la revolución.

Las masas populares transforman la naturaleza, desarrollan las fuerzas productivas y crean las riquezas materiales. Es obvio que también la clase capitalista se interesa por el desarrollo de esas fuerzas para obtener más ganancias, pero no crean los bienes materiales con sus propias manos. Las masas populares producen las riquezas ideológicas y culturales y, además, de ellas salen ideólogos avanzados, científicos competentes y literatos y artistas talentosos. También las clases explotadoras presentan portavoces de su ideología y cultura, mas sus creaciones contaminan la vida sana y el progreso de la sociedad. Las masas populares transforman la sociedad. Pero, las clases explotadoras reaccionarias no tienen interés por ello, sino, únicamente, por el mantenimiento y la consolidación de su viejo régimen. La farsa de la “reforma” que escenifican los gobernantes burgueses, es, en todos los casos, para evitar la crisis capitalista. La transformación progresista de la sociedad sólo la llevan a cabo las masas populares concientizadas y unidas. Como éstas son creadoras de todas las cosas de la sociedad, es natural que sean sus dueñas. Pueden serlo en el verdadero sentido de la palabra sólo en la sociedad socialista donde les pertenecen el Poder estatal y los medios de producción.

Por esta razón, en calidad de dueñas, tienen que ocupar su posición, ejercer sus derechos, cumplir con su responsabilidad y papel y disfrutar de una vida valiosa y feliz.

Como dueñas de todas las cosas de la sociedad han de ocupar su lugar y ejercer sus derechos.

Esta es su demanda independiente. La independencia es su vida, y la posición y derechos independientes constituyen una condición esencial que decide su destino. Siendo, como son, dueñas del Estado y la sociedad, tienen que ocupar el lugar merecido y ejercer los derechos correspondientes en todas las esferas de la vida social, como la política, la económica y la cultural.

Con miras a defender con firmeza la independencia de las masas populares y concretarla, hay que trazar todos los lineamientos y las políticas, reflejando sus demandas, y llevarlos a la práctica apoyándose en sus fuerzas.

Esas demandas son la pauta que mide la exactitud de la política y los lineamientos. La única vía que permite evitar el subjetivismo y los reveses en la revolución y la construcción reside en compenetrarse con las masas populares y prestar oídos a sus opiniones y exigencias. Estas son maestras en todos los asuntos. La sintetización de esas opiniones y demandas independientes da origen a ideas, lineamientos y política, el partido de la clase obrera siempre debe entrar en las masas populares y oir sus opiniones y demandas. Este ha de ser el primer proceso también en el trabajo de los funcionarios. Si nuestro Partido ha podido implantar el régimen socialista más avanzado y hacerlo brillar sin cesar aun en complicadas y difíciles circunstancias, ha sido porque se compenetró con las masas populares y trazó los lineamientos y la política reflejando sus exigencias independientes y las hizo realidad de modo consecuente apoyándose en sus fuerzas. Esta es, justamente, la llave que ha permitido a nuestro socialismo avanzar victoriosamente por el camino más científico, sin conocer ninguna desviación ni altibajos.

A fin de defender y concretar la independencia de las masas populares hay que salvaguardar con firmeza la del país y la nación.

Practicar la independencia en la política, la autosuficiencia en la economía y la autodefensa en la salvaguardia nacional constituye el principio revolucionario que nuestro Partido mantiene invariablemente. Al sostener de modo estricto este principio revolucionario aun bajo la presión de los imperialistas y dominacionistas, teniendo en alto aprecio la independencia del país y la nación nuestro Partido y pueblo han defendido con firmeza su soberanía y dignidad, y hoy dignidad, y hoy también siguen avanzando según su convicción, enarbolando la bandera del socialismo.

En la actualidad, los imperialistas se inmiscuyen de manera arbitraria en los asuntos internos de otras naciones y violan la soberanía de sus pueblos, pero tratan de justificarlo con el pretexto de la “defensa de los derechos humanos”. Los derechos humanos son inconcebibles fuera de la soberanía del país y la nación. Nunca se les pueden asegurar a los pueblos dominados por las fuerzas extranjeras. Son derechos independientes que los pueblos deben ejercer en todas las esferas de la vida social, sobre todo en la política, la económica, la ideológica y la cultural. Los “derechos humanos” que pregonan los imperialistas son los privilegios de los ricos porque su dinero les permite cometer cualquier vileza. Ellos no consideran un derecho humano el de los desempleados al trabajo y el de los desamparados y huérfanos a subsistir. Ellos, que privan a los trabajadores del más elemental derecho a la existencia y aplican la política antipopular, la de discriminación racial y nacional, y la colonialista, no tienen cara para hablar de los derechos humanos. El primer enemigo de los derechos humanos son los imperialistas que violan la soberanía de los pueblos e intervienen en los asuntos internos de otros países bajo el rótulo de “defensa de los derechos humanos”. No toleraremos en absoluto la injerencia y arbitrariedad de ellos que tratan de violar a su antojo la soberanía de nuestro país y nación, y la defenderemos resueltamente.

Las masas populares, como dueñas de todo lo que hay en la sociedad, deben cumplir con la responsabilidad y el papel que les corresponden como tales.

Sólo entonces pueden defender su lugar y derechos. La revolución y la construcción son obras para y de las masas populares. Estas tienen que resolver bajo su responsabilidad y con sus propias fuerzas todos los problemas que surgen en estos procesos.

Para que cumplan a plenitud con dicha responsabilidad y papel, deben elevar su conciencia de dueñas, y para lograrlo, anteponer la transformación ideológica, la labor política, a otras tareas. Hacerlo así constituye una demanda consustancial de la sociedad socialista. En ésta, donde las masas populares son dueñas del Estado y la sociedad, la principal fuerza motriz de su desarrollo es el elevado entusiasmo revolucionario y la actividad creadora que ellas manifiestan, dotadas con conciencia ideológica independiente y unida monolíticamente en torno al partido y al líder. Sólo cuando priorizando la transformación ideológica y el trabajo político, se transforman todos los miembros de la sociedad por vía comunista y se eleva su entusiasmo revolucionario y actividad creadora, es posible impulsar vigorosamente la revolución y la construcción, y manifestar plenamente la superioridad del socialismo. Por seo, en la construcción socialista hay que prestar atención principal a la educación de las masas populares y la elevación de su entusiasmo revolucionario y actividad creadora sin dejar de conceder prioridad a la transformación ideológica, a la labor política. Para impulsar la construcción socialista, no hay mejor manera que la de elevar así el papel de las masas populares. Tratar de mover a los hombres con dinero contraviene la naturaleza de la sociedad socialista y con tal práctica no se puede poner de manifiesto las ventajas del socialismo. Si se aferra a ese método capitalista, no es posible elevar el entusiasmo revolucionario y la actividad creadora de las personas y, además, da como resultado que se pone en peligro el mismo sistema socialista, al degenerarlo. Con la segura priorización de la transformación ideológica y la labor política, nuestro Partido ha venido impulsando enérgicamente la revolución y la labor de construcción, y ha puesto en pleno manifiesto la superioridad del socialismo, apoyándose en el entusiasmo revolucionario y la actividad creadora de las masas populares. El elevado celo revolucionario y espíritu creador de éstas, agrupadas sólidamente en torno al Partido y al Líder, constituyeron la fuente de la fuerza que le permite a nuestro socialismo centrado en las masas populares y científico en todas sus magnitudes, mostrar su superioridad e invencibilidad.

Para que las masas populares cumplan con su responsabilidad y papel como dueñas de toda la sociedad, es preciso desarrollarles la capacidad creadora. Esta es una cuestión importante a la que se debe restar atención primordial y constante en la revolución y en la labor de construcción. Como las masas populares son creadoras de todo lo que existe en la sociedad, los éxitos de estos procesos dependen del grado de su preparación como ente poderoso. Formarlas como un ser poderoso significa elevar su capacidad creadora junto con su conciencia de independencia. En la sociedad capitalista no puede cumplirse adecuadamente su demanda de desarrollarse de modo constante como ente independiente y creador. Los imperialistas y capitalistas no necesitan hombres concientizados con espíritu independiente y creador, y multilateralmente desarrollados, sino dóciles servidores que les proporcionen plusvalía. Así es como, recurren a cualquier medio y método, para convertir a los trabajadores en esclavos del capital, los corrompen ideológicamente y deforman su capacidad creadora. La exigencia de las masas populares por progresar como ente independiente y creador puede ser realidad de modo satisfactorio sólo en la sociedad socialista. Nuestro Partido, al implantar el más avanzado sistema de enseñanza socialista y el de estudio de todo el pueblo, y ponerlos en funcionamiento a expenses del Estado y la sociedad, está cumpliendo con éxito la formación de todos los miembros de la sociedad como constructores del socialismo y el comunismo, integralmente desarrollados. Es por eso que nuestro pueblo impulsa con denuedo la construcción socialista, aun bajo condiciones extremadamente difíciles, resolviendo todos los problemas con sus propias fuerzas y sabiduría bajo la bandera del apoyo en los propios esfuerzos.

Las masas populares, siendo dueñas de todas las cosas de la sociedad, merecen disfrutar de una vida digna y feliz. Para ello la vida material ocupa un lugar importante. Constituye la esfera bajo el socialismo las masas populares son dueñas del Estado y la sociedad, es natural que disfruten de una existencia material abundante y culta. Al acelerar con vigor la edificación económica nuestro Partido consolidó y desarrolló el sistema económico socialista y construyó una poderosa economía nacional auto sostenida, y así logró preparar una sólida garantía para asegurar con las fuerzas propias la vida material del pueblo. Es muy grande el potencial de la economía nacional independiente que hemos construido con tenaces esfuerzos, y apoyándonos en nuestras propias fuerzas; viene a ser un valioso fundamento que asegura a todo el pueblo una vida material, sana y estable. Seguiremos dedicando grandes fuerzas a la construcción económica socialista para aumentar el poderío del país y elevar sin cesar el nivel de vida material del pueblo conforme a la demanda del socialismo.

El contenido esencial de la vida digna y feliz de las masas populares, es hacer brillar la vida socio-política y gozar de una existencia digna en medio del afecto y confianza de la colectividad social.

Por su naturaleza, el pueblo exige vivir así, pero no es factible en la sociedad explotadora. La explotación y opresión del hombre por el hombre es incompatible con el afecto y confianza en el pueblo, y entre los explotadores y explotados no pueden existir verdaderos sentimientos de afecto y confianza. En la sociedad capitalista donde la dignidad del hombre se convierte en valor de cambio, se evalúa por el dinero y las riquezas, no se puede hablar del afecto y la confianza en las masas populares. Que los reaccionarios burgueses parloteen acerca del amor por encima de las clases, es una taimada treta encaminada a encubrir la esencia del régimen explotador capitalista y opacan las contradicciones clasistas. La teoría precedente de la clase obrera reveló el carácter reaccionario del amor por encima de las clases que preconizaban hipócritamente los reaccionarios burgueses y asentó que en la sociedad clasista también el amor tiene carácter clasista. Esto no significa que el amor y la confianza pueden compartirse sólo entre los hombres de la misma situación socio-clasista. Estas relaciones pueden establecerse también entre quienes se esfuerzan juntos por defender la independencia de las masas populares y realizan en conjunto actividades creadoras, pese a sus diferentes situaciones socio- clasistas.

Una vez asentado el régimen socialista, se elimina el antagonismo de clase, y las relaciones antagónicas y de desconfianza entre los hombres se convierten en las de afecto y confianza. En la sociedad socialista el afecto y la confianza se fomentan entre los colectivos sociales y sus integrantes y entre los miembros individuales, y tienen su manifestación suprema entre el líder y sus soldados. La más valiosa y bella vida es la que une a los soldados con su líder, al pueblo con el partido mediante los lazos de afecto y confianza, y que con la conversión de toda la sociedad en un ente socio- político permite a todos sus integrantes hacer brillar constantemente su vida socio-política, y la sociedad que logra hacer realidad esta existencia es la más sólida y vital.

El socialismo centrado en las masas populares materializa de modo inmejorable las relaciones de solidaridad y cooperación camaraderiles y de afecto y confianza en todas las esferas de la vida social, y también basa la política en estos sentimientos. El afecto y la confianza constituyen la esencia de la política en la sociedad socialista donde las masas populares, otrora objeto de la política, se convierten en sus protagonistas. Nosotros llamamos política de virtud a la que se basa en el afecto y la confianza. Los imperialistas embellecen la política burguesa con cosas como el “pluripartidismo” y la “democracia parlamentaria” y denigran la socialista, pero no pueden convertir lo blanco en negro. La política burguesa, aliada con el poder monetario, es opresora y saqueadora, cruel y astuta.

Para aplicar una genuina política de virtud en la sociedad socialista es indispensable contar con un dirigente político que ame al pueblo ilimitadamente. El tiene que poseer capacidad, pero, más que todo, la alta virtud de amar infinitamente al pueblo. Esto es así porque la política socialista es en su esencia la de virtud. Si el dirigente político en el socialismo no posee suficiente capacidad, es posible que como consecuencia dilate el desarrollo de la sociedad, pero si carece de las cualidades humanas, puede traicionar al pueblo y llevar el socialismo a la ruina.

Para aplicar la política de afecto y confianza en la sociedad socialista es indispensable que el partido en el poder se convierta en un partido madre.

El partido de la clase obrera es la organización política rectora de la sociedad, razón por la cual de cómo se estructure éste depende cómo sirven al pueblo los organismos estatales y demás instituciones de la sociedad socialista. Su conversión en un partido madre es la primera condición para hacer de unos y otras servidores del pueblo. Construir tal partido significa estructurarlo como un auténtico orientador y protector del pueblo que atiende con tino, y bajo su responsabilidad, el destino de las masas como una madre ama y cuida sinceramente a sus hijos. En otros tiempos, el partido se consideró principalmente como un arma en la lucha de clases. Desde luego, el partido de la clase obrera tiene que desplegarla, pero toda su actividad debe partir, en todos los casos, del infinito afecto y confianza en el pueblo. Tiene que poner en el primer plano la tarea de defender los intereses de las masas populares y luchar contra aquellos que los lesionen. Si muchos partidos perdieron el apoyo y la confianza de ellas y como consecuencia dejaron de existir, fue porque en vez de atender bajo su responsabilidad y sinceramente, con el sentimiento de una madre, el destino del pueblo, degeneraron en organizaciones burócratas ostentosas y abusadoras de autoridad.

Con miras a construir como partido madre al que está en el poder socialista, hay que educar a todos los cuadros y militantes en el espíritu de amar sin pueblo y servirle con lealtad.

Para ser un fiel servidor del pueblo, tiene que saber pensar primero en él que en sí mismo y considerar sus alegrías y penas como las suyas. Servirle con lealtad constituye un sublime deber del comunista y en esto está el auténtico valor de su existencia. Los revolucionarios ingresan en el partido de la clase obrera no persiguiendo intereses personales, notoriedad y autoridad, sino para servir mejor al pueblo. El verdadero comunista y miembro del partido de la clase obrera es quien primero se ofrece para vencer reveses y deja atrás las satisfacciones personales, se encarga voluntariamente del trabajo difícil y cede el éxito a otros. Para preparar así a los militantes, es necesario intensificar entre ellos la educación ideológica para orientarlos a servir con abnegación al pueblo.

En la construcción del partido en el poder socialista como un partido madre lo importante es concientizar estrictamente de manera revolucionaria a los cuadros y desplegar entre ellos una lucha enérgica contra el abuso de autoridad, el burocratismo y las prácticas ilícitas y decadentes. Estos fenómenos surgidos entre los cuadros son los elementos principales que obstaculizan la aplicación de la política virtuosa en la sociedad socialista. El socialismo se opone a los privilegios de toda índole. Con la implantación del régimen socialista desaparece la clase privilegiada. Mientras el poder estatal y los medios de producción estén en manos del pueblo, no puede reaparecer esa clase. Sin embargo, si en esta sociedad no se desarrolla la lucha contra el abuso de autoridad, el burocratismo y los actos ilícitos y depravados, es posible que algunos cuadros mal preparados se deterioren en el plano ideológico y, separándose del pueblo, se conviertan en una capa especial oda política del partido y el Estado se ejecuta por medio de los cuadros, razón por la cual, por muy buena que sea, no puede plasmarse exactamente si aquéllos abusan de la autoridad y practican el burocratismo. Si ellos proceden así y perpetran actos ilícitos y decadentes resultará que el partido en el poder socialista pierde el apoyo y la confianza de las masas y como consecuencia deje de existir. La lección histórica muestra que si el partido en el poder socialista permite a los cuadros cometer esos actos es como cavar su propia tumba.

Hace ya mucho tiempo que nuestro Partido, percatándose de la peligrosidad del abuso de autoridad, el burocratismo y los actos ilícitos y depravados que pueden surgir en el partido en el poder viene desplegando infatigablemente la lucha contra ellos. Hoy, nuestros, en fiel acato a la consigna del Partido: “! Servimos al pueblo!”, trabajan con lealtad para éste, convirtiéndose en sus servidores. Pero, no debemos descuidar en ningún momento esta lucha porque esos fenómenos tienen sus raíces en los remanentes de las ideas caducas y no cesan las maniobras de infiltración ideológico-cultural de los imperialistas, encaminadas a fomentar en nuestro seno ideas trasnochadas. Nos compete seguir impulsando con vigor la educación y la lucha ideológica para erradicarlos entre los cuadros.

La política de afecto y confianza, la de virtud, de nuestro Partido constituye el principal factor que determina la superioridad e invencibilidad de nuestro socialismo.

Gracias a esta política, implantada por el Partido y el Líder, nuestro pueblo disfruta de una existencia de alto valor y digna bajo el régimen socialista a nuestro estilo, centrado en las manas populares, haciendo brillar su valiosa vida socio-política. Toda la sociedad forma una grande y armoniosa familia, cuyos miembros, felices y conscientes del valor de vivir, mutuamente confían, se aman y se ayudan. He aquí el verdadero rasgo de nuestra sociedad.

En nuestro país, todo el pueblo enaltece y respeta al Líder como su propio padre, sigue al Partido viendo en él el regazo maternal, y el Líder, el Partido y las masas, integrados en un ent socio-político, comparten un mismo destino. En todo su ámbito se manifiestan bellos rasgos comunistas: hay quienes sacrifican sin vacilar su vida para salvar la de los compañeros revolucionarios; jóvenes de uno y otro sexo contraen matrimonio con quienes quedaron honrosamente inválidos en el ejército, y existen también los que atienden con el verdadero sentimiento de familia a los huérfanos y los ancianos desamparados. Todo esto es un relevante fruto de la política benévola de nuestro Partido.

La vitalidad de esta política se verifica no sólo en los nobles rasgos espiritual-morales del pueblo, sino también en su vida material y cultura, sana y equitativa, que continúa mejorando. Todos están libres de las preocupaciones por problemas del alimento, vestido y vivienda, y beneficiados por los sistemas gratuitos de enseñanza obligatoria y de asistencia médica, estudian toda la vida, sin interrupción y disfrutan de salud. El Estado asegura puestos de trabajo estables a todos los aptos, garantiza con responsabilidad las condiciones vitales a los habitantes e, incluso, atiende con solicitud a los impedidos para el trabajo temporal o definitivamente y a los ancianos desamparados. Los veteranos de la revolución y de la guerra, los militares heridos de honor y los beneméritos llevan una vida digna bajo la protección estatal y disfrutando del alto respeto y amor del pueblo.

Los beneficios de la política benévola de nuestro Partido llegan con mayor calor a las nuevas generaciones. Sus integrantes son continuadores de la revolución y representan el porvenir de la nación. La perspectiva de la revolución y la prosperidad de la nación dependen de cómo ellos se forman. Por esta razón, esta tarea no puede ser sólo de la incumbencia de sus padres. En la sociedad capitalista donde el destino de los integrantes de la joven generación lo decide el dinero de sus padres, es inevitable que ellos caigan víctima de la desigualdad y los males sociales. Hoy, muchos niños y demás miembros de la joven generación del orbe pierden la vida o se convierten en inválidos, o vagan por las calles, o toman el camino de la delincuencia y de la degeneración, a causa de la guerra, de los conflictos sociales, de las enfermedades y el hambre, consecuencias de la agresión e injerencia de los imperialistas y del saqueo de las clases explotadoras. En contraste, en nuestra sociedad socialista donde se aplica la política de virtud, todos los integrantes de la nueva generación crecen a expensas del Estado. Nuestro Partido y Estado los atienden con máxima solicitud y cariño. El Estado les ofrece los uniformes, los artículos de uso escolar y otras cosas, y les asegura el más avanzado sistema de enseñanza obligatoria integral de

11 años para que estudien a sus anchas. En virtud del profundo cariño y atención del Partido y el Líder, del Estado y la sociedad, los integrantes de nuestra joven generación crecen felices sin tener nada que envidiar.

Todas las medidas políticas populares que hoy se aplican en nuestro país comprueban la superioridad del régimen socialista a nuestro estilo, centrado en las masas populares, y se han originado del sublime amor del Partido y el Líder hacia ellas. La política de virtud es la forma tradicional de la política cuya raíz histórica preparó el gran Líder, camarada Kim Il Sung, en los años de la Revolución Anti-japonesa, y que profundizó y desarrolló con el avance de la revolución y la construcción.

El estimado Líder, camarada Kim Il Sung, fue el afectuoso padre de nuestro pueblo que encarnó en el nivel superior el amor a éste. Desde temprano, considerando como su máxima “apreciar al pueblo como el cielo”, estuvo siempre entre el pueblo y compartió con él las penas y alegrías, consagrándole todo su ser. Por tener su Líder en el respetado camarada Kim Il Sung, quien con sus nobles virtudes lo amaba ilimitadamente, pudo escribirse en nuestro país una brillante y auténtica historia de la política popular, política benévola.

Nuestro Partido lleva adelante y desarrolla sin cesar la brillante tradición de esa política elaborada por el gran Líder, camarada Kim Il Sung. Se trata de una política que les dispensa profundo afecto y confianza a todos los sectores del pueblo sin distinción. En ses sentido la llamamos también política de altos vuelos. Repito que esta es la política de invariable afecto y confianza con que nuestro Partido orienta responsablemente la vida socio- política de cada persona. Aunque se trate de un hombre que ha cometido un error, no lo abandona sino lo educa, transforma y conduce por el camino correcto, para que haga brillar hasta el fin su vida socio-política.

El sublime afecto y confianza del Partido y el Líder hacia nuestro pueblo infunde a éste infinitos sentimientos de fidelidad a aquéllos. Desde antaño, nuestro pueblo es ampliamente conocido como un pueblo laborioso, valiente, cortés, y de fuerte sentido de justicia y obligación moral. Estas excelentes cualidades se perfeccionan y desarrollan a plenitud en nuestra época, sobre una nueva base espiritual y moral. Nuestro pueblo agradece profundamente la benigna política del Partido y el Líder, y lucha en cuerpo y alma corresponderle con fidelidad. Su lealtad al padre Líder, camarada Kim Il Sung, se manifiesta en un nivel más alto hoy, cuando lo perdimos inesperadamente. Es la voluntad inmutable de nuestro pueblo enaltecerlo para siempre, de una generación a otra, y de todo corazón, como Líder de nuestro Partido y la revolución. En fiel acato a su legado y bajo la dirección del Partido, se esfuerza con mayor tenacidad para alcanzar nuevas victorias. No hay un pueblo como el nuestro, que con sus nobles rasgos espirituales y morales, sea fiel sin límites al Partido y al Líder y se entregue en aras de la Patria, la sociedad y la colectividad. Sentimos un gran orgullo por tener tan magnífico pueblo. El haberlo formado así es un gran mérito de nuestro Partido y un sobresaliente triunfo de su política de virtud.

La política virtuosa de nuestro Partido sirve de fuente a la monolítica unidad volitiva del Líder, el Partido y las masas. Esta unidad es más sólida por basarse en el amor y la fidelidad, y nuestro socialismo es invencible por tener esta unidad como su fundamento.

El mundo admira nuestro socialismo elogiándolo como ideal. Esto es porque es un auténtico socialismo, centrado en las masas populares, que encarna de manera estricta el principio de envolverlas en amor y confianza.

El que las masas populares ocupan la posición y ejerzan los derechos que les corresponden como dueñas del Estado y la sociedad, y somo tales cumplan con su responsabilidad y papel y disfruten de una existencia valiosa, es prueba de que nuestro socialismo es un socialismo invencible que ellas apoyan y en el que confían de modo absoluto.

Nuestro Partido seguirá ejerciendo de modo consecuente la política genuinamente popular, la de virtud, que siempre presenta como un ente supremo a las masas populares, dueñas de todas las cosas de la sociedad y les dispensa amor y confianza ilimitados. Hoy, nuestro Partido y pueblo tienen por delante la honrosa y pesada tara de llevar adelante y completar, generación, la causa socialista del Juche, iniciada y dirigida por el gran Líder, camarada Kim Il Sung. En el futuro, nuestro Partido la culminará confiando en el pueblo y apoyándose en su fuerza, tal como lo hizo hasta ahora para salir siempre victorioso.

El socialismo centrado en el hombre, en las masas populares, es más científico, más ventajoso y más poderoso. Triunfará infaliblemente por su cientificidad y veracidad.