domingo, 6 de noviembre de 2011

KIM JONG IL: ARMEMONOS FIRMEMENTE CON LAS TEORIAS JUCHEANAS SOBRE LA ADMINISTRACION ECONOMICA SOCIALISTA


Estimados amigos al acercarse el mes de diciembre, mes de conmemoración de la elección del Dirigente KIM JONG IL como presidente del Comité de Defensa Nacional, publicamos este importantísimo trabajo sobre la economía socialista para su conocimiento y difusión, como siempre nuestro Instituto haciendo los esfuerzos necesarios para mantener a ustedes con toda la información sobre nuestra hermana RPDC.
Los instamos a seguir visitando nuestro blog y a difundirlo entres sus contactos.


Atte.


Yuri Castro Romero

Sec. Gral. Del Instituto Cultural y de Amistad Peruano Coreano


¡TRABAJADORES DEL MUNDO ENTERO, UNIOS!


KIM JONG IL

ARMEMONOS FIRMEMENTE CON LAS TEORIAS JUCHEANAS SOBRE LA ADMINISTRACION ECONOMICA SOCIALISTA

Mensaje enviado a los profesores, empleados
y estudiantes del Instituto Superior de
Economía Nacional, que celebran el
Aniversario 45 de su fundación


1° de julio de 1991
I N D I C E
1. Acerca del principio fundamental de la administración de la economía socialista
2. Acerca del sistema de gestión de la economía socialista
3. Acerca del método de administración de la economía socialista
Han transcurrido 45 años desde que el gran Líder, camarada Kim Il Sung, fundó el Instituto Superior de Economía Nacional. En este decursar el plantel siguió con lealtad la dirección del Partido y cumplió excelentemente la misión revolucionaria encomendada.
Quiero hacer llegar un caluroso saludo de felicitación a todos sus profesores, empleados y estudiantes quienes festejan el 45 aniversario de la fundación del Instituto, recordando con gran orgullo la trayectoria que han recorrido con una constante e invariable fidelidad bajo la dirección del Partido.
Bajo la sabia dirección del Partido y del Líder, el Instituto Superior de Economía Nacional se ha consolidado y desarrollado como centro para la formación de cuadros de nuestro Partido, digno de confianza. El colectivo docente se ha nutrido con competentes especialistas y profesores, y las bases materiales y técnicas para la enseñanza, incluyendo los gabinetes de investigación para las distintas ramas de la economía, han sido establecidas firmemente, así como se han implantado, de manera estricta, un original sistema y método de docencia a nuestro estilo. Tanto desde el punto de vista del contenido que se imparte
y el método de enseñanza empleado, como de las condiciones docentes, en que se realiza, será difícil encontrar en otros países un centro de formación de cuadros administrativos económicos del Estado tan excelente como el Instituto Superior de Economía Nacional.
Hasta la fecha, en este centro se han formado innumerables cuadros leales al Partido y al Líder y versados en la economía, haciendo así un gran aporte a la consolidación de nuestro Poder popular y a la aceleración de la revolución y la construcción.
Entre los funcionarios dirigentes de los organismos administrativos y económicos del Estado y de las fábricas y empresas existen muchos graduados de este plantel, los cuales desempeñan un papel medular en la administración del Estado y en la edificación económica. A la par que impulsaba con fuerza la labor de armar a los funcionarios con las ideas y teorías de nuestro Partido sobre la administración económica, ha contribuido de manera activa a las tareas de reglamentar la administración económica, entre las que se encuentran las de formular y divulgar los reglamentos de la gestión económica socialista, crear la unidad ejemplar en la administración empresarial y generalizar sus experiencias.
Valoro en alto grado los éxitos obtenidos por el Instituto hasta ahora y expreso, en nombre del Comité Central del Partido y en el mío propio, un cálido agradecimiento a todos sus profesores, empleados y estudiantes, quienes con infinita fidelidad al Partido y al Líder se esfuerzan abnegadamente para materializar la orientación del Partido relacionada con la formación de cuadros.
El Instituto Superior de Economía Nacional es el emporio supremo de formación de cuadros administrativos y económicos de importancia para el Estado.
Hoy, el mismo encara la importante tarea de apoyar y defender las teorías jucheanas en cuanto a la administración económica socialista y aplicarlas a cabalidad. Todos sus profesores, empleados y estudiantes, bien conscientes del pesado cometido asumido ante el Partido y la revolución, deben apoyarlas y defenderlas firmemente y materializarlas de modo consecuente en cualesquier circunstancias. El Instituto ha de armar con firmeza a los funcionarios administrativos económicos del Estado y los estudiantes con estas teorías.
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1. ACERCA DEL PRINCIPIO FUNDAMENTAL DE LA ADMINISTRACION DE LA ECONOMIA SOCIALISTA
La teoría jucheana acerca de la administración de la economía socialista es una teoría original, centrada en el hombre, ya que se desarrolla considerando a las masas populares como protagonistas de la gestión económica.
La administración económica consiste en dirigir las actividades económicas de las personas encaminadas a alcanzar un determinado objetivo. En cualquier sociedad, allí donde se desarrollan actividades económicas basadas en el trabajo colectivo, es indispensable la administración económica. Su esencia y sus principios fundamentales, y su sistema y sus métodos son radicalmente diferentes según quiénes sean sus protagonistas.
En la sociedad capitalista donde se enseñorean los capitalistas, la administración económica tiene la facultad de oprimir y explotar a los trabajadores, para proporcionarles ganancias a los capitalistas. En contraste con esto, en la sociedad socialista donde las masas populares son las protagonistas de la administración económica, ésta es una facultad de dirección social destinada a asegurar las actividades económicas independientes y creadoras de los trabajadores.
El principio fundamental de la administración económica socialista es convertir a las masas populares en reales protagonistas de ella. Es decir, es hacer que esas masas ejerzan efectivamente su derecho y cumplan con su responsabilidad y su papel como protagonistas en la administración económica.
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Esta es la cuestión fundamental que se plantea en la administración económica socialista y según cómo ésta se solucione se definirá el éxito de la construcción económica socialista y el destino del sistema socialista.
Si las masas populares se convierten en dueñas del poder estatal y de los medios de producción, se dan las condiciones sociales que les permiten ocupar la posición de protagonistas en la administración económica y cumplir con su responsabilidad y rol como tales. Pero esto no se logra espontáneamente con la creación de esas condiciones.
Para lograrlo, la administración económica de la sociedad socialista debe realizarse a favor de los intereses y las demandas de las masas populares. Aunque se hayan creado tales condiciones mediante la eliminación de la propiedad capitalista y la implantación de la socialista, si la economía no es administrada según la voluntad y las exigencias de las masas populares, es imposible que ellas ejerzan su derecho y cumplan con su responsabilidad y su papel como protagonistas en la gestión económica.
Sólo si la administración económica responde a la voluntad y a las demandas de las masas populares y se convierte en una obra propia de éstas, todos los trabajadores pueden participar en ella como protagonistas y desplegar sin reservas su capacidad creadora en la edificación económica. Para que materialicen esta posibilidad, es preciso elevar su conciencia política y su entusiasmo creador. En la administración económica socialista hay que resolver todos los problemas mediante la elevación de la conciencia política de sus protagonistas, las masas populares, y la movilización de su fuerza e inteligencia creadoras. Sólo cuando ellas se convierten en reales protagonistas de la administración económica, es posible que la economía del país, siendo un mecanismo orgánico de producción, manifieste plenamente el poderío del colectivismo y se desarrolle sin interrupción y a un alto ritmo.
Consolidar y promover sin descanso las relaciones de unidad y colaboración camaraderiles en la gestión económica socialista constituye un asunto fundamental para convertir a las masas populares en reales protagonistas de ésta. Las actividades económicas, independientes y creadoras, que ellas realizan como protagonistas, pueden obtener éxitos sólo apoyándose en el colectivismo. Como el hombre es un ente social que vive y actúa manteniendo relaciones sociales, sólo en el colectivo social puede hacer efectiva su demanda por la independencia y desempeñar su papel creador. En la sociedad socialista las masas populares ocupan la posición de dueñas y cumplen con la responsabilidad, con el rol que desempeñan como tales en la administración económica, esto está relacionado con que este tipo de sociedad se basa en el colectivismo y el fundamento de sus relaciones lo constituyen la unidad y la cooperación. En cuanto a la administración económica socialista, es posible hacer que las masas populares sean sus protagonistas reales, sólo cuando las actividades económicas del colectivo y de los trabajadores en particular se organizan de manera unificada, según el orden de la gestión económica basado en el colectivismo, y se establecen con acierto las relaciones de unidad y cooperación camaraderiles.
El principio fundamental de la administración de la economía socialista refleja el carácter de la sociedad socialista, la cual, siendo la fase inferior de la sociedad comunista cobra carácter comunista y a la vez tiene carácter transitorio por ser inmadura en comparación con la fase superior.
A medida que avanza la construcción económica socialista y se supera el carácter transitorio de la sociedad socialista, ese principio llega a materializarse de modo más consecuente y, sobre esta base, el sistema y el método de administración económica se perfeccionan aún más.
Por reflejar el carácter comunista de la sociedad socialista, la administración económica socialista posee característica peculiar que la distingue de la gestión empresarial capitalista, basada en el individualismo.
La administración económica socialista exige atenerse principalmente a la dirección política.
La dirección del partido constituye la línea respiratoria de la gestión económica socialista y la fuente principal de su superioridad y vitalidad. Se realiza a través de la dirección política de las actividades económicas de las personas. Sólo guiada por esta dirección política, la economía socialista puede manejarse y administrarse de manera correcta y conforme a su naturaleza.
La dirección política del partido es la garantía principal para poner plenamente de manifiesto la capacidad creadora de las masas populares en las actividades económicas. La superioridad de la economía socialista radica en el pleno despliegue de la inagotable capacidad creadora de sus protagonistas, las masas populares. Esta capacidad se manifiesta al máximo cuando ellas se conforman un ente socio-político, basándose en la concepción de la vida colectivista. Quien las aglutina como ente socio-político con una poderosa capacidad creadora, es el partido de la clase obrera. Sólo bajo su dirección pueden concientizarse y organizarse hasta unirse estrechamente al líder y poseer una inquebrantable fuerza.
Únicamente cuando se asegura de manera precisa la dirección política del partido es posible armar firmemente a todos los que participan en las actividades económicas con la idea revolucionaria del líder y agruparlos compactamente en torno a éste y al partido, y conducirlos para que dediquen toda su fuerza e inteligencia creativas para impulsar con dinamismo la edificación económica socialista.
La dirección política del partido permite a las instituciones económicas y a las empresas administrar la economía de acuerdo con las exigencias y los intereses de las masas populares.
La guía directriz de estas actividades económicas son la línea y la política del partido, las cuales definen el objetivo y la orientación, la estrategia y las tácticas, y las tareas y los métodos concretos para la lucha por defender y hacer efectiva la independencia de las masas populares en cada período y etapa de la revolución y la construcción. Si el Partido ejerce una firme dirección política sobre todos los organismos económicos y las empresas para que defiendan y materialicen de manera consecuente su línea y política, es posible administrar y manejar la economía conforme a las demandas y los intereses de las masas populares.
Esa dirección es indispensable para mantener y materializar los principios revolucionarios en la administración económica.
Cuando ésta se asegura con firmeza, es posible eliminar por completo los elementos capitalistas y todas las demás desviaciones de derecha y de izquierda en la administración económica y mantener y defender, consolidar y desarrollar sin interrupción el régimen económico socialista, basado en el colectivismo.
La administración económica socialista requiere que la economía se planifique bajo la dirección unificada del Estado.
Desarrollarla así con rapidez es una demanda consustancial de la economía socialista, pues de este modo es posible consolidar y desarrollar sin cesar el sistema económico socialista y acelerar el incremento de las fuerzas productivas hasta poder garantizar plena y materialmente la vida independiente y creadora de las masas populares.
El desarrollo planificado y equilibrado de la economía socialista y su alto ritmo ininterrumpido se logran cuando la economía es administrada y manejada bajo la dirección unificada del Estado. Sólo si el Estado la controla y dirige de manera unificada, puede elaborar el plan de desarrollo de la economía nacional según la voluntad y las exigencias de las masas populares, organizar y dirigir con acierto su ejecución e implantar la disciplina en el cumplimiento del plan estatal para lograr así un planificado, equilibrado y rápido desarrollo de la economía nacional. Al gestionarla, de modo planificado, bajo la dirección unificada del Estado, se pueden utilizar racionalmente los recursos humanos y naturales del país y organizar con arreglo a un plan la producción y distribución, la acumulación y el consumo para promover en gran escala la reproducción ampliada socialista, así como elevar la efectividad de la producción mediante el rápido desarrollo de la ciencia y la técnica en el país y su combinación racional con la producción.
Los imperialistas y demás reaccionarios hacen alevosos esfuerzos para convertir la economía planificada socialista en capitalista de mercado, denigrándola al decir que ésta tiene un bajo nivel de productividad, impide el desarrollo técnico y limita la facultad creadora de los productores, porque se gestiona “de manera burocrática y administrativa” por el Estado. Por mucho que traten de embellecer, la economía de mercado capitalista no puede encubrir su naturaleza antipopular, pues lleva la explotación y la opresión, el desempleo y la pobreza a las masas populares. Por ahora, en los países donde la economía socialista planificada se convirtió en capitalista de mercado por culpa de los restauracionistas burgueses, la propiedad socialista se ha convertido en capitalista, la economía cae en un estado caótico y de parálisis y se transforma en una economía dependiente, así como la vida del pueblo se empobrece cada día más debido a la reducción de la producción, el desempleo masivo, la escasez de mercancías y el alza de sus precios. La única vía para defender la economía planificada socialista y poner plenamente de manifiesto sus ventajas es intensificar la dirección unificada del Estado bajo la guía del partido. Debemos frustrar categórica y enérgicamente las maquinaciones de los imperialistas y los restauracionistas burgueses, encaminadas a convertir la economía socialista planificada en capitalista de mercado, y defender y asegurar con firmeza la dirección unificada del Estado.
La gestión de la economía socialista requiere materializar a carta cabal la línea de masas.
En la sociedad socialista, donde las masas populares son las dueñas, hay que aplicar estrictamente la línea de masas también en la administración económica a tenor de su naturaleza. La línea de masas de nuestro Partido es el principio básico para la dirección de las masas, dilucidado desde un nuevo ángulo por los principios de la idea Juche. En la gestión de la economía socialista, según las exigencias de esta línea debe respetarse la voluntad de las masas productoras, defenderse sus intereses y resolverse todos los problemas apoyándose en su entusiasmo revolucionario y su actividad creadora. Los funcionarios dirigentes de los organismos económicos estatales y las empresas, según demanda esa línea, siempre deben defender firmemente los intereses de las masas populares, servirles con lealtad, así como confiar en sus fuerzas, compenetrarse y compartir sus alegrías y sus penas, movilizando su fuerza e inteligencia. Si esto se logra, se podrá resolver con éxito cualquier problema que se presente en la administración económica.
En la gestión de la economía socialista la línea de masas puede materializarse consecuentemente cuando se combina con la dirección unificada del Estado. Al aplicarse cabalmente la citada línea la administración económica socialista se convierte en una actividad que sirve genuinamente a los intereses de las masas populares, una actividad propia de las mismas que las orienta para que participen como dueñas en la gestión económica y cumplan puntualmente la política del Partido y su materialización, el plan estatal, ayudándose y conduciéndose unas a otras y desplegando su gran entusiasmo revolucionario y su facultad creadora.
Las experiencias prácticas de la gestión económica socialista en nuestro país demuestran que sólo mediante una enérgica lucha por la materialización de la línea de masas en la administración económica, ésta puede servirles y convertirse con seguridad en una obra de las propias masas. Nuestro Partido condujo a los funcionarios de los organismos económicos estatales a llevar adelante una lucha sin tregua contra el burocratismo y por la cristalización de la línea de masas en la dirección y administración de la economía socialista y en este proceso implantó el sistema y el método de trabajo revolucionarios, logrando solucionar de modo brillante la materialización de la línea de masas en dicha actividad.
La administración de la economía socialista tiene también la característica que refleja el carácter transitorio de la sociedad socialista. Aunque este carácter transitorio no puede determinar su característica esencial, es muy importante tomarlo en consideración en la gestión económica. Partiendo del carácter transitorio de la sociedad socialista, las empresas poseen autonomía relativa en la gestión económica socialista y para esta gestión utilizan como medios la estimulación material con respecto al trabajo, las relaciones mercantiles y monetarias y la ley del valor.
En la administración económica socialista no debe menospreciarse el carácter transitorio de la sociedad socialista, absolutizándose sólo su carácter comunista.
En ella, hay que considerar por igual el carácter comunista y el transitorio de la sociedad socialista. Para resolver la cuestión de la administración económica conforme a estos dos caracteres, lo importante es aplicar de manera correcta, de acuerdo con la naturaleza colectivista de la sociedad socialista, las leyes y categorías económicas que reflejan ese carácter transitorio, las cuales representan las condiciones socio-económicas del sistema socialista donde aún subsisten remanentes de la vieja sociedad. En la gestión económica socialista no hay que menospreciar la aplicación de estas, ni absolutizarlas concediéndole demasiada importancia. Si las absolutizan resulta que crecerán los elementos capitalistas que traerán graves consecuencias tales como convertir la economía socialista en capitalista.
En la gestión económica socialista hay que aprovechar estas leyes y categorías económicas con eficacia conforme a la naturaleza colectivista de la sociedad socialista, convirtiéndolas así en palancas económicas que sirven para manifestar la superioridad del régimen socialista.
En la actualidad, los socialdemócratas contemporáneos las subrayan y absolutizan hasta el punto de introducir la economía de mercado capitalista. Este es el camino que conduce a abandonar el socialismo y restaurar el capitalismo. En la sociedad socialista hay que utilizar estas palancas, en todos los casos, para establecer mejor las relaciones de unidad y cooperación basadas en el colectivismo y fortalecer la economía socialista planificada, y no para fomentar el individualismo y el egoísmo y restaurar la economía de mercado capitalista. El colectivismo y el individualismo se contraponen radicalmente y no son compatibles jamás la economía socialista planificada y basada en el colectivismo y la economía capitalista de mercado fundamentada en el individualismo.
Al utilizar, de manera correcta, de acuerdo con la peculiaridad esencial de la gestión económica socialista, las palancas económicas que reflejan ese carácter transitorio, debemos lograr que ellas sirvan de forma eficaz para oponerse al individualismo y al egoísmo, materializar cabalmente el principio del colectivismo, intensificar la administración de la economía planificada y unificada por el Estado y manifestar plenamente la superioridad de la economía socialista planificada.
La misión principal de la gestión económica socialista consiste en acelerar al máximo la construcción económica socialista desplegando a plenitud las ventajas del régimen económico socialista, para así asentar sólidamente las bases materiales y técnicas del socialismo y el comunismo y garantizar la vida independiente y creadora de las masas populares. La superioridad del régimen económico socialista puede manifestarse en alto grado cuando la dirección y la gestión de la economía son llevadas a buen término bajo el sabio liderazgo del partido y del líder. En nuestro país esto sucede gracias a que se le dio la solución más correcta al problema de la gestión económica socialista bajo la sabia dirección del Partido y el Líder.
El principio fundamental de la administración económica socialista está reflejado en los preceptos principales de la gestión económica.
El gran Líder, camarada Kim Il Sung, organizando y dirigiendo con acierto el proceso de la construcción económica socialista, generalizó las ricas experiencias acumuladas en la gestión económica y definió de modo científico los preceptos principales de la administración económica socialista.
Estos consisten en combinar de manera adecuada la dirección política y la económico-técnica, la dirección unificada del Estado y la iniciativa creadora de cada unidad, la democracia y el mando único, el estímulo político-moral y el material. En otras palabras, residen en que los organismos económicos del Estado ejerzan la dirección técnico-económica bajo la dirección política del Partido, cada unidad eleve su creatividad sobre la base de garantizar la orientación unificada y planificada del Estado, se aplique el mando único a condición de asegurar la democracia, así como se da prioridad al estímulo político-moral, combinándolo armoniosamente con el material.
Se trata de preceptos revolucionarios que permiten defender el principio revolucionario de la clase obrera en la administración económica y realizar la gestión y el manejo científicos y racionales de la economía a tenor de la naturaleza del sistema socialista.
Gracias a que la teoría jucheana aclaró científicamente el principio fundamental y los preceptos principales en cuanto a la administración de la economía socialista centrándolos en las masas populares, se abrió el auténtico camino que les permite ocupar su posición y cumplir con su responsabilidad y papel como protagonistas de la producción y la administración. El que se definan ese principio y preceptos centrados en las masas populares, constituye una de las originalidades y ventajas de la teoría jucheana acerca de la administración de la economía socialista.
La anterior teoría revolucionaria de la clase obrera no podía expresar un correcto principio y preceptos fundamentales de la gestión económica socialista, debido a las limitaciones de la concepción del mundo centrada en la materia y a la falta de experiencia práctica en la edificación socialista. En el pasado, algunos países dirigieron y gestionaron la economía socialista, dando preferencia a la dirección técnico-económica, el método de administración y el estímulo material. Esto impidió manifestar plenamente la superioridad del régimen socialista, incentivando el burocratismo en la gestión económica y fomentando entre las personas ideas retrógradas como el egoísmo individual y el sectorialismo.
Hoy, los socialdemócratas contemporáneos introducen los métodos capitalistas en la administración económica, convirtiendo así la economía socialista en capitalista. La gestión económica capitalista se contrapone fundamentalmente a la socialista.
En la sociedad capitalista el derecho a la gestión empresarial pertenece a los capitalistas, poseedores de los medios de producción, en tanto las masas productoras, siendo esclavas del capital, no tienen ningún derecho a la administración. Las relaciones entre los capitalistas y las masas productoras se caracterizan por el antagonismo y el conflicto clasista. El sistema de administración empresarial capitalista es un cruel sistema despótico que somete por fuerza a las masas productoras a actividades empresariales en beneficio de los capitalistas, un sistema de explotación antipopular que las oprime atándolas al dinero.
Los socialdemócratas contemporáneos imponen a las masas productoras a tal sistema reaccionario. Además, emplean en la administración económica el desempleo como medio para elevar la intensidad del trabajo, convierten las relaciones entre las personas en relaciones mercantiles y monetarias, niegan la dirección del partido y el mando centralizado y planificado del Estado, así como insisten en la posesión privada de las empresas y la competencia libre ilimitada. Impulsados por la idea de dar primacía a lo material, consideran a las masas productoras, no como dignos entes con conciencia ideológica independiente, sino como viles seres que persiguen sólo su interés personal, no como poderosos entes con capacidad creadora, sino como seres impotentes que son gobernados por las condiciones económico- materiales. Es absurdo que, partiendo de este punto de vista y criterio erróneos sobre las masas productoras, traten de superar las dificultades surgidas en la gestión económica socialista con el método de introducir la economía capitalista de mercado y el individualismo. Los graves hechos que ocurren en la actualidad en algunos países muestran elocuentemente que si se trata la cuestión de la administración económica socialista centrándose en lo material o en la ganancia, y no en las masas populares, es imposible mantener siquiera la existencia del régimen socialista, y menos manifestar las ventajas del sistema de economía socialista.
Bajo la dirección del Partido y según el principio y los preceptos fundamentales de la gestión económica socialista, en nuestro país se implantaron el sistema y el método de administración económica centrados en las masas populares, que les sirven con lealtad a ellas y elevan notablemente su papel creador, gracias a lo cual se solucionó de modo magnífico el problema de la administración económica socialista en correspondencia con los principios revolucionarios de la clase obrera y la naturaleza del régimen socialista. Las experiencias prácticas de la edificación socialista reafirman fehacientemente que para resolver el problema de la gestión económica no hay otra vía que atenerse al principio y los preceptos fundamentales definidos por la teoría jucheana sobre la administración económica socialista.
Bien conscientes de la justeza y superioridad de esta teoría centrada en las masas populares, debemos aplicarla de manera consecuente en la administración de la economía socialista.
2. ACERCA DEL SISTEMA DE GESTION
DE LA ECONOMIA SOCIALISTA
Implantar un correcto sistema de administración de la economía socialista tiene una gran importancia para consolidar  y desarrollar el régimen económico socialista y para mostrar plenamente la superioridad del socialismo.
Por sistema de administración económica se entienden el sistema de trabajo y el del organigrama administrativo para programar y dirigir las actividades económicas del país. El sistema de trabajo en la gestión económica implica el régimen y el orden para materializar el principio y los preceptos fundamentales de la administración económica; el sistema del organigrama administrativo abarca la estructura y la función de las organizaciones de gestión económica y la correlación entre éstas. En la sociedad socialista, sólo si se establece de manera correcta el sistema de gestión económica, se pueden definir con acierto el sentido y los reglamentos de las actividades, la posición y el papel de las organizaciones de gestión económica y de todos sus miembros y coordinarse de modo perfecto sus acciones.
Cuando se implanta de acuerdo con la naturaleza del régimen socialista y mejora y se perfecciona según las demandas del desarrollo de la realidad, se consolida incesantemente el sistema de la economía socialista y se ponen de manifiesto sus ventajas y su vitalidad, pero en el caso contrario, resulta que éste se degenera paulatinamente hasta convertirse en capitalista.
La cuestión del sistema de administración económica socialista es tan vital que determina la existencia o la ruina del sistema de la economía socialista.
Establecer y perfeccionar el sistema de gestión económica socialista es una tarea muy difícil y complicada, pues implica una transformación social para eliminar el viejo orden de administración económica y una labor creadora encaminada a implantar y consolidar otro nuevo socialista. En la implantación de este sistema lo importante es eliminar por completo los residuos del orden de gestión económica capitalista en la industria, la agricultura y los demás sectores de la economía nacional y establecer de modo integral otro nuevo socialista basado en el principio y los preceptos revolucionarios. Sólo de alcanzar este objetivo, el sistema de gestión económica socialista puede ser una poderosa arma para mantener y consolidar el régimen económico socialista y mostrar plenamente su superioridad.
El proceso de perfeccionar de modo integral el orden de administración económica socialista es el de consolidar y desarrollar sin cesar el orden de gestión económica que refleja el carácter comunista y el de superar gradualmente el que refleja el carácter transitorio. Con miras a mejorar y perfeccionar el sistema de administración económica socialista conforme al legítimo proceso de su implantación, es preciso crear el prototipo de gestión económica comunista al que debe adherirse con firmeza en todo el período histórico de transición de la administración económica socialista a la comunista.
A principios de la década de 1960 cuando se ha implantado el régimen socialista e impulsaba la reconstrucción técnica general de la economía nacional en nuestro país, el gran Líder, camarada Kim Il Sung, creó el sistema de trabajo Taean materializando el espíritu y el método Chongsanri en la administración económica, gracias a lo cual se vio realizada magníficamente la tarea histórica de crear el prototipo de gestión económica comunista y se abrió un nuevo horizonte para la administración económica socialista y comunista. La implantación del sistema de trabajo Taean fue una reforma de trascendencia histórica que propició un radical salto hacia el sistema de gestión económica comunista según el cual se administra la economía bajo la dirección colectiva del comité del Partido.
Este sistema, más ventajoso y conveniente a la naturaleza del régimen socialista es una forma de administración económica jucheana que permite manejar de manera científica y racional la economía, aplicando la línea de masas bajo la dirección colectiva del comité del Partido. La esencia de dicho sistema consiste en que es la encarnación de la idea Juche y la línea revolucionaria de masas basada en esa doctrina. Se trata de un original sistema de gestión económica que combina la dirección única del Partido y la centralizada y planificada del Estado con la línea de masas. Es, precisamente, el sistema de gestión económica centrado en las masas populares que les permite a éstas manejar de modo científico y racional la economía como sus auténticas protagonistas, y es la forma de gestión económica comunista que encarna de modo excelente el principio colectivista “Uno para todos y todos para uno”.
Según ese sistema los organismos económicos y las empresas efectúan sus actividades administrativas bajo la dirección colectiva del comité del Partido.
La dirección colectiva del comité del Partido es el núcleo principal del sistema de trabajo Taean, porque ese comité que es el supremo órgano directivo de la unidad dada, discute y decide en forma colectiva todos los asuntos relacionados con la gestión económica y según lo acordado allí los trabajadores partidistas y los funcionarios administrativos y económicos programan y ejecutan el trabajo.
La dirección colectiva del comité del Partido significa la dirección política de la economía y la dirección basada en la política. Es diferente a la dirección administrativa y profesional o a la dirección económica y técnica que ejercen los organismos correspondientes. La dirección colectiva del comité del Partido, que es el órgano de mando político, no tiene nada que ver con el acaparamiento del trabajo administrativo o con el método administrativo. Ella implica definir la orientación y la vía para ejecutar la política económica del Partido, apoyándose en la inteligencia colectiva de las masas e investigar y controlar para que se ejecute puntualmente lo discutido y decidido en sus reuniones organizando y movilizando a las masas con métodos políticos. Dirigir de manera política y sobre la base de la política las actividades económicas es, precisamente, la característica esencial de la dirección colectiva del comité del Partido.
La dirección colectiva del comité del Partido permite asegurar con firmeza la preponderancia de la dirección política y combinarla de manera orgánica con la dirección económica y técnica, porque según la orientación y las tareas discutidas y decididas en el comité del Partido, los funcionarios económicos y administrativos realizan el trabajo económico y técnico y organizan actividades administrativas, mientras los funcionarios partidistas y de las organizaciones de trabajadores hacen la labor política. Además, propicia eliminar el subjetivismo y la arbitrariedad del individuo y discutir y decidir en colectivo la orientación y las vías para cumplir las tareas económicas planteadas, sintetizando la voluntad y las exigencias de las amplias masas productoras, así como materializarlas con éxito poniendo al rojo vivo el entusiasmo revolucionario y la actividad creadora de éstas. Y permite que los funcionarios administrativos dirijan con resolución según lo discutido y decidido en el comité del Partido y que las organizaciones partidistas y de trabajadores movilicen a las masas y garanticen en lo político que la dirección unificada de los funcionarios administrativos se haga efectiva gracias a la alta conciencia de las masas.
Los socialdemócratas contemporáneos rechazan la dirección partidista de la labor económica. Si se castra la dirección partidista, dirección política de la labor económica, no se puede esperar que las actividades administrativas se programen e impulsen por una correcta vía desde el punto de vista de la política ni que se realice con éxito la labor política encaminada a educar a las personas y organizarlas y movilizarlas para el cumplimiento de las tareas económicas. Abandonar la dirección partidista de la labor económica, es, en esencia, rechazar la dirección del partido en la construcción económica socialista y renunciar a los principios revolucionarios de la clase obrera.
Con la profundización y desarrollo de la revolución, debemos intensificarla, para impedir que surjan elementos capitalistas y revisionistas en la gestión económica socialista.
El sistema de trabajo Taean demanda cumplir las tareas económicas presentadas mediante la priorización de la labor política y la movilización de las masas productoras y exige que el superior ayude con responsabilidad al subalterno.
La priorización de la labor política y la ayuda por parte del superior al subalterno en la gestión económica constituyen requisitos fundamentales para llevar a cabo la línea de masas y una importante garantía para asegurar la cientificidad y minuciosidad de la dirección. El sistema de trabajo Taean permite conducir a las amplias masas a participar conscientemente en el cumplimiento de las tareas económicas, priorizando la labor política bajo la dirección colectiva del comité del Partido y ayudar activamente el superior al subalterno en lo político e ideológico y en lo económico y técnico. De esta manera propicia que los trabajadores laboren de modo concienzudo y según sus fines bien definidos en bien de la sociedad y la colectividad, que se estrechen la unidad y cooperación y que se asegure en forma inmejorable la coproducción socialista.
El sistema de trabajo Taean exige administrar y manejar la economía de manera planificada.
La economía socialista tiene posibilidad de desarrollarse de modo planificado y equilibrado basándose en la propiedad social sobre los medios de producción. Esta posibilidad se convierte en realidad si se establece un sistema de trabajo científico según el cual la economía nacional es administrada tal como lo exige la ley del desarrollo planificado y equilibrado y las masas se organizan y movilizan de manera correcta.
El sistema de trabajo Taean asegura con firmeza el desarrollo planificado y equilibrado de la economía nacional mediante la implantación del régimen y el orden de combinar la dirección centralizada del Estado con la línea de masas bajo la guía del Partido en la elaboración y ejecución del plan. El problema primordial que se presenta para establecer el sistema de administración planificada de la economía nacional es implantar en la planificación el sistema de trabajo que no permite el subjetivismo de sus organismos estatales y el sectorialismo de los productores, combina con acierto las demandas del Partido y el Estado con las de los productores y programa en detalles y de manera correcta las actividades de todas las ramas y unidades de la economía nacional. El sistema de trabajo Taean posibilita que los funcionarios de los organismos de planificación del Estado y de las instituciones superiores, buenos conocedores de las exigencias del Partido y el Estado y de la vida económica en general del país, tracen el plan discutiendo con las amplias masas productoras y las masas lo acepten como lo suyo.
Además, permite que las secciones de planificación de los organismos económicos y de las empresas se desempeñen como células de los organismos de planificación del Estado, la labor de planificación se realice bajo la dirección unificada del Comité Estatal de Planificación, y los índices del plan se acoplen en concreto desde las instancias inferiores hasta las superiores.
Por eso propicia que se materialice de manera correcta la orientación de nuestro Partido para la unificación y pormenorización del plan, y se maneje, según el plan, la economía socialista mediante la solución óptima de los problemas que surgen en su administración en relación con la planificación.
El sistema de trabajo Taean garantiza la vinculación acertada de las ciencias y técnicas con la producción. La economía socialista es la economía altamente modernizada y fundamentada en las ciencias, que se desarrolla según las leyes económicas objetivas y apoyándose en los logros de la ciencia y la técnica. El progreso unificado de las ciencias y técnicas y de la producción es una de las características principales del desarrollo de la producción moderna. El rápido e incesante crecimiento de la producción moderna se logra mediante el proceso de desarrollo científico y técnico y su amplia introducción oportuna en la producción, y la dirección de la producción se efectúa mediante el ejercicio de la dirección científica y técnica. El sistema de trabajo Taean posibilita intensificar decisivamente la dirección científica y técnica y ensamblar de manera orgánica los planes de desarrollo científico y técnico y los de incremento productivo e impulsar su cumplimiento para priorizar con seguridad la promoción de las ciencias y técnicas e introducir sus adelantos en la producción.
Además, permite conjugar adecuadamente la ciencia y la técnica con la producción, porque el ingeniero jefe de la empresa, conocedor de las técnicas, controla de manera unificada y dirige integralmente, como jefe de estado mayor, todas las actividades directamente relacionadas con la producción. Una de las ventajas de ese sistema consiste en despertar el entusiasmo revolucionario y la iniciativa creadora de las masas productoras y desarrollar con rapidez la economía mediante la conjugación de la ciencia y la técnica con la producción y la fundamentación científica y técnica de ésta a un alto nivel.
Este sistema asegura de modo racional la producción, aprovechando con eficiencia las palancas económicas. Esas palancas son un medio importante para la gestión racional de la economía socialista. El problema fundamental que se presenta para utilizarlas es aplicarlas en correspondencia con el carácter colectivista de la sociedad socialista y la legitimidad de su desarrollo. Ese orden de asegurar racionalmente la producción mediante la utilización correcta de las palancas económicas se logró exitosamente gracias al sistema de trabajo Taean. Este permite utilizar las palancas económicas como medios para garantizar la planificación y efectividad de la producción, sobre la base de priorizar con firmeza la labor política dirigida a elevar sin cesar el entusiasmo revolucionario y la actividad creadora de los trabajadores, que son considerados como la principal fuerza impulsora del desarrollo de la economía socialista.
Al facilitar el establecimiento del orden en que se definan de manera científica los índices cualitativos y cuantitativos de la producción a la altura de la realidad y, teniéndolos en consideración, se aseguren los éxitos de las actividades de gestión, el sistema de trabajo Taean posibilita sobrecumplir los índices cuantitativos mediante el mejoramiento de los cualitativos.
Favorece que los materiales se suministren en forma comercial, según el plan y el contrato, y a través de las empresas correspondientes.
De este modo es posible cumplir satisfactoriamente las tareas de producción con pocos materiales. El sistema detrabajo Taean facilita aumentar la productividad del trabajo y asegurar la producción con poca mano de obra estableciendo el sistema de definir científicamente las normas del trabajo, organizar, sobre esta base, la fuerza laboral y utilizar de manera racional la palanca de la remuneración del trabajo. Además, asegura la producción de forma racional en el sentido de dar mayores beneficios al Estado realizando exactos cálculos económicos y aumentando la rentabilidad, mediante la utilización eficiente de las palancas financieras. Asimismo, permite que las empresas apliquen el sistema de autofinanciamiento, ateniéndose al principio de realizar las actividades administrativas de modo creador, con relativa autonomía y bajo la dirección planificada del Estado. De esta manera, el sistema de autofinanciamiento sirve para aplicar mejor el principio del colectivismo y garantizar de lleno el desarrollo planificado y equilibrado de la economía nacional, así como para aumentar la efectividad de la producción y las actividades administrativas.
El sistema de trabajo Taean, al establecer una fórmula apropiada para utilizar de modo correcto las palancas económicas en concordancia con la naturaleza colectivista de la sociedad socialista, permite que esas palancas contribuyan activamente a demostrar la superioridad del régimen económico socialista y asegurar de forma racional la producción planificada.
Este es el más ventajoso sistema de administración económica socialista, el cual se aplica de manera integral en todos los sectores de nuestra economía nacional. Todos los sistemas de administración económica de nuestro país, sobre todo, el de dirección agrícola cuyo eje es el comité distrital de administración de las granjas cooperativas y el de planificación que asegura la unificación y pormenorización del plan, son para gestionar la economía de manera planificada y científica, aplicando la línea de masas bajo la dirección colectiva del comité del Partido según lo exige el sistema de trabajo Taean. El sistema de gestión económica socialista con el sistema Taean como eje, implantado en el país en todos sus aspectos, es una forma original de administración económica a nuestro estilo. La experiencia histórica obtenida al resolver el problema de la administración económica socialista demuestra que para la construcción de la economía socialista no existe ni puede existir otro sistema de gestión económica mejor que el de trabajo Taean. Debemos sentir un alto orgullo y dignidad por tener el más ventajoso sistema de gestión económica socialista, a nuestro estilo, así como debemos defender con firmeza y aplicar  carta cabal ese sistema de gestión económica socialista del Juche, sin ninguna vacilación ante cualquier viento que sople.
Este año se conmemora el 30 aniversario de la implementación del sistema de trabajo Taean. Durante este tiempo se han obtenido resonantes éxitos en los esfuerzos por introducirlo.
Debemos consolidar esos éxitos y aplicarlo más consecuentemente.
Con este fin es preciso intensificar la dirección colectiva del comité del Partido, para que el colectivismo surta un efecto real en la gestión económica. El gran poderío del sistema de trabajo Taean consiste en movilizar al máximo la fuerza y la inteligencia creadoras de todas las personas que participan en las actividades económicas bajo la dirección del Partido. En todos los sectores y las unidades de la economía nacional hay que consultar y resolver sobre la base del análisis colectivo bajo la dirección del comité del Partido los problemas relativos a la gestión económica e impedir que algunos individuos los traten con subjetivismo y arbitrariedad. Los funcionarios partidistas y los administrativos y económicos deben cooperar en el trabajo y fortalecer la unidad camaraderil. En especial, el director, el secretario del Partido y el ingeniero jefe, miembros de dirección de la empresa, unidos como un solo hombre, deben colaborar estrechamente como camaradas y cumplir con su responsabilidad, desde su posición. Si en la empresa el director es el comandante, el secretario del Partido es como el comisario político. Los dirigentes principales del Partido de las empresas no deben actuar arbitrariamente, detentando la labor administrativa. Teniendo bien presente que esto es el obstáculo principal que impide la aplicación estricta del sistema de trabajo Taean en la dirección económica y la gestión empresarial, deben realizar con propiedad y según lo acordado en el comité  del Partido la labor política destinada a garantizar el trabajo administrativo y económico y la educación ideológica de los trabajadores, de manera que los funcionarios, técnicos y obreros, unidos con una sola idea y voluntad, desarrollen a plenitud su sentido de responsabilidad y su facultad creadora para el cumplimiento de las tareas económicas asignadas. El director y el ingeniero jefe han de aceptar siempre con honestidad la dirección partidista y cumplir con su responsabilidad y papel como comandantes administrativos para que los problemas discutidos y decididos en colectivo en el comité del Partido se solucionen a tiempo y consecuentemente.
Con vistas a mejorar la dirección y la gestión de la economía socialista mediante la aplicación consecuente del sistema de trabajo Taean, es necesario que los funcionarios administrativos y económicos efectúen con responsabilidad y de manera creadora el trabajo económico-técnico y la labor organizativo - administrativa adhiriéndose al principio de dar prioridad al desarrollo científico y técnico y elevar la eficiencia económica y la calidad de los productos.
Desarrollar la ciencia y la técnica y elevar la eficiencia económica y la calidad de los productos es una importante tarea que se presenta en la labor organizativo-administrativa y económica. Cuanto más se profundiza la edificación socialista, tanto más crecen esas demandas.
El desarrollo de la ciencia y la técnica es el factor principal para el incremento de la eficiencia económica y el mejoramiento de la calidad de los productos y fomentar la producción basándose en el rápido progreso científico-técnico constituye la tendencia principal actual para el desarrollo económico. Una de las ventajas importantes del sistema de trabajo Taean consiste, precisamente, en estimular con energía el progreso técnico mediante la intensificación de la dirección científica y técnica. 
Nos compete, pues, priorizar con seguridad el desarrollo científico- técnico para así alcanzar cuanto antes el nivel mundial. En esto lo importante es trazar con acierto un plan al respecto y garantizar bien su cumplimiento. Ese plan debe responder a las demandas de la adecuación de la economía a las condiciones nacionales, su modernización y su fundamentación científica y a la realidad de las unidades correspondientes. Hay que suministrar primero los equipos, materiales y fondos necesarios para el cumplimiento de ese plan, introducir a tiempo y activamente los éxitos de la investigación científica y técnica en la producción y desplegar con dinamismo el movimiento masivo por la innovación técnica, de manera que todos los técnicos y obreros se conviertan en creadores de la nueva técnica e innovadores.
Al mismo tiempo que desarrollamos la técnica en el país, principalmente con nuestra propia fuerza, debemos introducir de modo activo los adelantos de otras naciones.
Elevar la eficiencia económica constituye la vía principal para asegurar el alto ritmo ininterrumpido de la reproducción ampliada socialista ahorrando el trabajo social y aumentando el ingreso neto de la sociedad. Los organismos económicos y las empresas deben elevar la eficiencia de la producción, concediendo atención constante a sus índices cualitativos como la productividad del trabajo, las normas de consumo de materiales y el costo de los productos y mejorándolos sin cesar. También cuando se promueve el desarrollo técnico y se realiza la inversión en la construcción capital, hay que organizar con esmero la economía, sobre la base de un cálculo científico, concentrando las fuerzas en el aumento de la eficiencia económica.
Todas las unidades productivas, conscientes de la importancia que tiene el mejoramiento de la calidad de los productos para ahorrar el trabajo social, elevar la eficiencia de la producción, mejorar la vida del pueblo y desarrollar el comercio exterior, tienen que establecer de manera estricta el sistema científico de control de la calidad y elevarla decisivamente.
A fin de introducir integralmente el sistema de trabajo Taean, es preciso mejorar y perfeccionar el aparato de administración económica conforme a la realidad en desarrollo.
El organigrama de administración económica socialista tiene como misión principal desarrollar sin interrupción la producción y la técnica aplicando de modo consecuente el sistema de trabajo Taean.
El mismo debe establecerse a partir del principio de combinar de manera armoniosa la dirección unificada del Estado con la iniciativa creadora de las empresas y las localidades.
Esta combinación se realiza mediante la delimitación racional de las responsabilidades y facultades entre el Estado y las empresas y entre el Estado y los organismos administrativos y económicos de las localidades. Si, con el pretexto de que la economía socialista está centralizada, atan a las empresas y localidades sin concederles determinada autoridad, es imposible fomentar su autonomía y creatividad, pero al contrario, si les confieran excesiva autoridad para gestionar la economía con la justificación de elevar su iniciativa creadora, resulta que se debilita la dirección centralizada del Estado y se arruina la economía socialista. Hay que seguir perfeccionando el aparato administrativo de la economía socialista partiendo del principio de estimular la autonomía y la iniciativa creadora de las empresas y de las instituciones administrativas y económicas de las localidades, al concederles determinadas facultades sobre la base de fortalecer la dirección planificada y centralizada del
Estado.
El organigrama de administración económica debe implantarse sobre la base del principio de combinar de manera adecuada los rasgos productivos y los regionales. Sólo así, es posible solucionar satisfactoriamente los importantes problemas relacionados con el desarrollo y la dirección de la economía tales como, asegurar de forma correcta la especialización de la producción y la producción cooperativa, intensificar la dirección técnica de la producción y lograr que la dirección se una con la realidad.
Al establecer el organigrama de gestión económica se debe observar el principio de combinar de modo correcto la dirección política, la económico-técnica y la administrativo- organizativa. Esto constituye una vía importante para gestionar científicamente la moderna economía socialista de gran envergadura priorizando con seguridad la labor política y combinando estrechamente la labor económico-técnica y la administrativo- organizativa, según lo exige el sistema de trabajo Taean.
El aparato de administración económica debe simplificarse en la medida de lo posible sin dejar de fortalecer las unidades inferiores. Sólo de esta manera puede convertirse en un aparato auténticamente objetivo y útil para los productores.
A fin de aplicar de manera consecuente el sistema de trabajo Taean y demostrar en alto grado sus ventajas, es preciso esforzarse por regularizar la administración económica.
La gestión económica regularizada es un modo de administración según el cual las instituciones correspondientes y sus integrantes actúan de manera ordenada acorde a determinadas reglas. Propicia que la gestión económica se realice a tenor de la naturaleza de la sociedad socialista basada en el colectivismo y las características de la economía socialista moderna de gran envergadura. Si se regulariza la gestión económica, se puede establecer una disciplina según la cual todos los funcionarios administrativos y los productores se mueven al unísono de acuerdo con las normas respectivas y las actividades cotidianas de todas las ramas y unidades de la economía nacional se realizan estrictamente según las exigencias del sistema de gestión económica socialista. La regularización de la gestión económica es una vía eficiente para consolidar desde el punto de vista organizativo el sistema de trabajo Taean y demostrar de modo suficiente su vitalidad y sus ventajas.
Para regularizar la gestión económica, es preciso elaborar correctamente las normas requeridas a partir de la realidad. Las normas deben ser trazadas basándose en las experiencias prácticas acumuladas en la construcción de la economía socialista en nuestro país y reflejando las exigencias del sistema de trabajo Taean, y ser utilitarias para despertar el entusiasmo creador de los trabajadores en sus actividades. También hace falta definir bien las funciones de los organismos económicos y de las secciones administrativas de las empresas. Esas normas y funciones deben mejorarse y perfeccionarse conforme a la demanda de la realidad en desarrollo.
Para regularizar la administración económica es muy importante preparar debidamente la unidad modelo y generalizar sus experiencias. Formar ejemplos en una unidad y generalizarlos constituye un método de trabajo tradicional de nuestro Partido. Los organismos de dirección económica deben llevar a feliz término la labor para mejorar e intensificar más la gestión
de las unidades modelo ya preparadas por sectores y generalizar las experiencias acumuladas en la regularización.
Con el propósito de regularizar la administración económica hay que establecer, además, un sistema ordenado para formar y reinstruir según un plan a los miembros de mando de las unidades a todos los niveles y fortalecer la instrucción de los funcionarios administrativos y económicos.
Con vistas a introducir el sistema de trabajo Taean, es indispensable establecer de modo estricto el régimen de balance diario de la producción y las finanzas, concebido por nuestro Partido.
Este es el original régimen de gestión empresarial masivo a nuestro estilo que responde integralmente a las exigencias del sistema de trabajo Taean.
Se trata del sistema de gestión empresarial de las mismas masas, pues cada día, la brigada de trabajo, unidad principal, realiza el balance de la producción y las finanzas, con la activa participación de las masas productoras, evalúa en colectivo las actividades productivas de la colectividad y de cada miembro, combinando de modo adecuado el estímulo político-moral con el material, y va mejorando de manera constante la gestión empresarial sobre la base de las opiniones creadoras de las masas.
Las experiencias prácticas demuestran que ese régimen es una forma de gestión empresarial masiva ventajosa y de vitalidad que estimula con fuerza la lucha de todos los sectores y las unidades de la economía nacional por el aumento de la producción y el ahorro y que facilita a las masas productoras cumplir con su responsabilidad y papel como protagonistas reales de la administración empresarial según lo exige el sistema de trabajo Taean.
Ese régimen de balance es un poderoso medio también para regularizar la administración económica. Facilita la regularización de la gestión económica al propiciar que cada miembro de la brigada se encargue de una de las tareas parciales de la administración empresarial como, por ejemplo, las relacionadas con la administración técnica, de equipos, de materiales, de mano de obra y de finanzas, además de la producción, y que las masas productoras mismas realicen el balance del cumplimiento del plan diario de producción, en vinculación con el de la administración financiera.
Al afianzar, profundizar y desarrollar este sistema de balance diario, cuya justeza y superioridad se ha comprobado en la práctica, debemos procurar que la vitalidad del sistema de trabajo Taean se manifieste más patentemente.
Debemos cumplir de manera sustancial las tareas de generalizar los éxitos y las experiencias obtenidas en la aplicación del sistema de trabajo Taean, detectar las desviaciones que la frenan y rectificarlas una tras otra sobre la base de una metodología científica.
El sistema de trabajo Taean es una forma de gestión económica ideal para el presente y el futuro de la edificación del socialismo y el comunismo. Defenderlo y aplicarlo es la llave fundamental para lograr un ascenso revolucionario en la construcción económica socialista, frustrando las maquinaciones antisocialistas de los imperialistas y los socialdemócratas contemporáneos y sacando el partido más provechoso de la superioridad del régimen económico socialista.
Todos los dirigentes económicos y trabajadores se esforzarán con tesón para defender e introducir el sistema de trabajo Taean, perfeccionando sin cesar la dirección y la administración de la economía socialista.
3. ACERCA DEL METODO DE ADMINISTRACION
DE LA ECONOMIA SOCIALISTA
El problema sobre el método de la administración tiene una enorme importancia en la teoría y la práctica de la gestión de la economía socialista.
La economía socialista se administra y gestiona mediante ciertos métodos, los cuales ejercen una gran influencia en el fortalecimiento y el desarrollo del sistema de la economía socialista en conjunto. Como este sistema socialista ha sido establecido sobre la base de haberse liquidado el sistema capitalista mediante la revolución, es preciso concebir un nuevo método para su administración y gestión partiendo de los principios socialistas. El sistema económico en la sociedad socialista es de carácter socialista, pero si se administra con el método capitalista, este sistema se embrolla poco a poco y no se manifiesta su superioridad y es posible que el mismo régimen socialista corra el peligro.
La teoría revolucionaria precedente de la clase obrera no dio una respuesta correcta al problema del método de dirección y administración de la economía socialista. En el pasado, muchos países socialistas, por carecer de una clara teoría y de experiencia práctica en cuanto al método de administración de la economía socialista, introdujeron, sin una actitud crítica, los métodos de gestión de empresas que se aplicaban entonces en los países capitalistas desarrollados, y como consecuencia sus métodos de administración económica tenían muchos elementos capitalistas.
La tarea histórica de establecer un nuevo método de administración de la economía socialista, pudo concretarse por primera vez y de modo exitoso gracias a la teoría jucheana referente a la administración de la economía socialista, la cual da respuestas integrales y científicas a todas las cuestiones de principios que se presentan en la solución del problema de dicho método, desde la esencia de éste y el principio de su aplicación hasta su metodología concreta.
La gestión de la economía socialista es un proceso en que la dirección política, la económico-técnica y la administrativo- organizativa, se efectúan en estrecha combinación, en el cual se emplean diversos medios y maneras. Movilizar a los hombres con esos medios y maneras constituye precisamente el método de administrar la economía socialista. Todos los métodos que se aplican en la administración de la economía socialista deben ser, en su esencia, de carácter colectivista. En otras palabras, tienen que basarse en el colectivismo y servir para materializarlo. El colectivismo exige que se realicen de modo consecuente los intereses del colectivo concediéndoles preferencia y que a la vez se protejan los de todos sus integrantes. El principio que se debe mantener para la aplicación del método de administración económica en la sociedad socialista es lograr que éste sea útil para satisfacer las demandas individuales sobre la base de priorizar las del colectivo social conforme a las exigencias del colectivismo, y para prestar la atención principal a la unidad y la cooperación dentro del colectivo y estrecharlas y, sobre esta base, dar rienda suelta a la iniciativa creadora de todos sus miembros.
El individualismo es radicalmente contrario al colectivismo. Basarse en el individualismo y fomentar el egoísmo es el método de administración de la economía capitalista, el cual no puede hacer las veces del método socialista bajo ningún concepto.
Si se lo introduce en la administración económica socialista, se van a producir cambios sustanciales en el mismo sistema de la economía socialista.
Oponerse al método individualista y mantener el colectivista constituye un asunto importante relacionado con el destino del sistema de la economía socialista. De introducirse el método capitalista basado en el individualismo y encaminarse a eliminar la propiedad social de los medios de producción y restaurar la privada, de carácter capitalista en todos los aspectos, se arruinará la economía planificada socialista y se restaurará la de mercado capitalista. Por supuesto, en la administración de la economía socialista pueden aplicarse varios medios y métodos según las características de las tareas laborales o las circunstancias y condiciones concretas. Pero, en todos los casos deben usarse de acuerdo con el principio colectivista. Sólo entonces el método de administración económica puede convertirse en un medio para consolidar y desarrollar el sistema de la economía socialista y poner de manifiesto su superioridad.
Debemos rechazar de modo categórico cualquier intento de introducir el método individualista en la administración económica socialista, y realizar tesoneros esfuerzos por defender y mantener resueltamente el colectivista y desarrollarlo sin cesar.
Al administrar la economía socialista nuestro Partido mantiene el principio de aplicar con preferencia el método político y combinarlo exactamente con el económico-técnico y el administrativo- organizativo.
En la gestión de la economía socialista es preciso conceder la atención principal al método político.
Este es el método más importante de la administración económica socialista, implantado por primera vez por nuestro Partido. Consiste en estimular el entusiasmo revolucionario y los esfuerzos creadores de las masas productoras para movilizarlas hacia el cumplimiento de las tareas económicas. Este
método ejerce un rol más activo para la materialización del principio colectivista. En la administración económica socialista, sólo sobre la base de conceder la atención primordial al método político para elevar continuamente la conciencia político- ideológica de las masas productoras y fortalecer su unidad y cooperación, todos los métodos pueden aplicarse conforme a la naturaleza colectivista de la sociedad socialista y manifestar plenamente su vitalidad.
Valerse principalmente del método político significa anteponer la labor política a todas las demás actividades. Proceder así es un método de movilizar con energía a las masas para el cumplimiento de las tareas revolucionarias, considerando principal la idea y estimulándolas en el plano ideológico. Los funcionarios directivos de la economía deben considerar como el primer proceso de su trabajo la educación de las personas, y, cada vez que organizan la labor económica, tienen que realizar dinámicamente, ante todo, la propaganda y la agitación económica en diversas formas y métodos para darles a conocer a las masas productoras el objetivo y el significado de la tarea económica planteada y su manera de ejecución. Según la exigencia del método político, deben permanecer siempre dentro de las masas productoras para compartir sus alegrías y sus penas, y guiar y ayudar a sus homólogos de instancias inferiores en el plano político-ideológico, en lo económico-técnico y en otros aspectos. Así es como lograr que los superiores y los subalternos se unan y cooperen camaraderilmente, logrando desarrollar la producción cooperada socialista. Tienen que convertir en una parte de su vida y hábito ir a las instancias inferiores para ver a las masas productoras, y apoyándose en la inteligencia de ellas, encontrar la manera de cumplir la tarea económica planteada y resolver a tiempo y con responsabilidad los problemas pendientes en la producción.
Solucionar los problemas presentados en la administración económica mediante el despliegue de los movimientos masivos es una exigencia importante en la materialización del método político. Desarrollar de modo enérgico tales movimientos bajo la dirección del Partido, tiene un gran significado para fomentar en un alto nivel el espíritu colectivista entre las masas productoras y convertir la administración de la economía en el propio trabajo de ellas. Las instituciones económicas y las empresas deben prestar una gran atención para fomentar enérgicamente los movimientos masivos de varias formas bajo la dirección del comité del Partido.
El método económico-técnico es un importante medio de gestión de la economía socialista.
El proceso de administrar la economía socialista es el de aplicar leyes objetivas económicas y exigencias científico- técnicas de la producción. En la gestión de la economía socialista este proceso, este trabajo económico-técnico se presenta como una necesidad indispensable, y realizarlo de modo científico y racional es precisamente el método económico- técnico. Este exige controlar de manera unificada todas las actividades de gestión, planificarlas y organizarlas. La administración debe regirse estrictamente de acuerdo con un plan perfecto donde se calculen detalladamente los factores que se ejercen sobre la producción y las actividades empresariales.
Planificar las actividades de gestión es indispensable para la economía planificada socialista y la producción moderna de gran envergadura. Sólo cuando las instituciones económicas y las empresas planifiquen sus actividades de gestión, según la línea y política del Partido y el único plan de la economía nacional del Estado, pueden desarrollar la economía conforme a los intereses comunes de la sociedad y realizar con éxito la reproducción ampliada socialista mediante el establecimiento correcto de las relaciones complejas y múltiples entre las unidades de producción que forman un cuerpo orgánico económico.
La planificación de las actividades de gestión posibilita que sobre la base del plan unitario estatal de la economía nacional, los organismos de dirección económica tracen un plan de operación y las empresas elaboren el plan concreto de lucha y según esos planes realicen las actividades económicas con un fin bien definido, lo que imprimiría un progreso continuo en la producción y la administración.
A fin de cumplir la tarea productiva en lo cualitativo y cuantitativo y según los índices, y para alcanzar grandes éxitos económicos, es necesario que en las actividades de gestión, se esmeren, sobre la base de los fundamentos científicos, en la organización de la producción, la administración técnica, el suministro de materiales, la organización del trabajo, la entrega de los productos y la gestión financiera. Lo principal en la organización de las actividades de gestión, es establecer científicamente el orden y la norma de la administración económica, basándose en el colectivismo, y lograr que todos los trabajadores los cumplan rigurosamente. En la moderna economía socialista de gran envergadura, donde la producción se realiza en procesos simultáneos y continuos sobre la base de la división del trabajo y la cooperación altamente desarrolladas, incluso un pequeño hecho no organizativo ejerce gran influencia negativa sobre el conjunto de la producción e imposibilita que se manifiesten plenamente sus ventajas. Las instituciones económicas y las empresas deben elaborar un plan objetivo y científico, sobre la base de un minucioso cálculo económico y técnico, y realizar de modo sustancial la labor organizativa para su cumplimiento, su evaluación y su balance. Tienen que prestar mucha atención a la labor organizativo-práctica encaminada a establecer perfectamente las relaciones entre las unidades de producción, el orden de prioridad de los procesos de producción, los lazos entre los trabajos de gestión por sectores y el orden de ejecución.
Uno de los contenidos más importantes del método económico- técnico es intensificar la dirección científico-técnica de la producción. Como en la moderna economía socialista de gran envergadura el proceso de producción es precisamente el técnico, es preciso dirigir la producción de manera científico- técnica. Esta dirección debe lograr que se materialicen correctamente las exigencias científico-técnicas en todos los procesos de planificar, preparar y efectuar la producción. Es indispensable calcular con exactitud los factores técnicos en la elaboración del plan de producción, priorizar el aspecto técnico en la preparación de la producción y ejecutar en la mejor forma la administración técnica de manera que el proceso productivo se lleve a cabo de acuerdo con la exigencia científico-técnica.
Las instituciones económicas y las empresas deben intensificar la dirección científico-técnica para elevar sin cesar la efectividad productiva. Planificar y organizar en alto grado las actividades de gestión, y convertir de modo resuelto la dirección en la productiva, en dirección científico-técnica, es un método moderno y científico apropiado a la economía socialista, el cual debe materializarse de modo más profundo a medida que se desarrolle esta economía. Nuestro Partido definió este método como el método empresarial y tomó medidas para aplicarlo activamente en la administración de todos los sectores de la economía nacional, incluyendo el agrícola. Como nos enseñó el gran Líder, el método empresarial significa, de hecho, el método industrial. Los organismos económicos y las empresas tienen que lograr un nuevo cambio en la planificación y la organización de las actividades de gestión y la intensificación de la dirección científico-técnica.
El estímulo material, siendo el reflejo del carácter transitorio de la sociedad socialista, constituye un importante aspecto de la materialización del método económico-técnico. Se realiza a través de la aplicación de las leyes y categorías económicas que reflejan el carácter transitorio de la sociedad socialista, las cuales deben utilizarse como palancas económicas que estimulan y controlan para materializar con mayor eficiencia el principio colectivista. Como ellas están relacionadas con los vestigios de la vieja sociedad, pueden actuar de modo eficiente para la puesta en práctica del principio colectivista o ayudar a promover los factores capitalistas, según la forma en que se aplican. El estímulo material, esclarecido por la teoría jucheana sobre la administración económica socialista, es en todos los casos, un medio económico que sirve a la materialización del principio colectivista. Debe aplicarse correctamente como tal para ejecutar mejor este principio sobre la base de conceder la atención primordial al método político.
En la sociedad socialista hay que poner en práctica el sistema de autofinanciamiento y el principio de distribución socialista de tal modo que correspondan mayores dividendos y evaluaciones a los colectivos y personas  productores que trabajaron y contribuyeron más a los intereses del Estado y de la sociedad. Esto no entra en contradicción con el principio colectivista que considera los intereses colectivos y los individuales en estado de unión, al contrario es una condición para aplicarlo mejor. Para que el sistema de autofinanciamiento sirva de un medio económico para la materialización del principio colectivista es preciso conceder autonomía relativa a las empresas y observar correctamente el principio de evaluar mejor a las empresas que reporten más ganancias al Estado. Sólo así es posible asegurar de lleno tanto los intereses del Estado como los de los colectivos productores. Para que las palancas económicas utilizadas para la aplicación del principio de distribución socialista correspondan con el principio colectivista, es necesario emplearlas bajo la dirección unificada del Estado. Sólo así, es posible que el ingreso nacional obtenido se distribuya racional e imparcialmente entre el Estado y los productores, y asegurar justamente tanto los intereses estatales como los individuales.
En la sociedad socialista, también otras categorías económicas tales como el costo de producción, el precio, la ganancia y la rentabilidad, relacionadas con la acción de la ley del valor, deben utilizarse correctamente como medios secundarios para el desarrollo planificado y equilibrado de la economía nacional y la racionalización de la administración empresarial. Lo principal en el uso de la ley del valor de acuerdo con la naturaleza colectivista de la sociedad socialista, es mantener con firmeza el principio de precios únicos. Sólo cuando, bajo la dirección unificada del Estado, se fijen los precios de los productos y los pagos de servicios, es factible que la forma del valor se utilice correctamente como un medio secundario para la administración planificada de la economía nacional.
Es necesario aplicar con exactitud el método administrativo- organizativo en la gestión de la economía socialista.
A fin de administrar bien la economía socialista es necesario aplicar correctamente el método administrativo-organizativo para mover a los organismos económicos, las empresas y sus miembros, según los medios y el orden administrativos.
El método administrativo-organizativo se distingue, en esencia, del burocrático. Este gobierna a las personas mediante la autoridad y las órdenes, pero aquél consiste en organizar y asegurar las actividades económicas independientes y creadoras de las masas populares valiéndose de los medios y métodos administrativos. Por supuesto, este método exige que los funcionarios directivos y los trabajadores sean disciplinados para cumplir obligatoriamente las leyes y reglamentos del Estado, así como las resoluciones y directivas administrativas, y tiene un carácter autoritario, ya que se imponen sanciones administrativas y legales cuando éstos se infringen. Pero, ésta no es una autoridad para gobernar a las masas populares sino, una autoridad ejercida por ellas mismas. La función autoritaria del Estado socialista representa el derecho de las masas populares a la independencia y, en todos los casos, se ejerce contra los actos que dañan ese derecho de ellas y sus intereses.
En la aplicación del método administrativo-organizativo lo importante es determinar correctamente la relación de delimitación de las responsabilidades y las autoridades. Es preciso deslindarlas claramente para los organismos centrales y locales de dirección administrativo-económica, para las empresas y para sus unidades y miembros. Sólo entonces todas las personas que participan en las actividades económicas, según las claras asignaciones administrativo-organizativas pueden cumplir con su responsabilidad, desde su posición.
Hay que establecer correctamente cosas como leyes, reglamentos, reglas detalladas, y directivas laborales del Estado, relacionados con la gestión económica, y apoyándose estrictamente en ellos coordinar y controlar las actividades económicas de las personas. Sólo así, es posible implantar una rigurosa disciplina en el cumplimiento del plan, la producción, la administración del trabajo y los bienes, así como en las finanzas.
Las leyes, los reglamentos, las reglas detalladas y las directivas laborales del Estado son importantes medios administrativo- organizativos. Hay que revisarlos y perfeccionarlos conforme al sistema de la administración económica socialista y la exigencia del desarrollo de la realidad. Es indispensable realizar tesoneros esfuerzos en dos frentes: educación y control, para que todos los funcionarios directivos y trabajadores comprendan claramente y observen rigurosamente lo estipulado en ellos.
Es necesario establecer cabalmente el régimen de adoptar y despachar a tiempo y correctamente resoluciones e instrucciones administrativas, de ejecutarlas sin falta y de informar al respecto. Esas resoluciones e instrucciones son medios importantes para mover de manera organizada a los funcionarios directivos y a los trabajadores. Desde el punto de vista administrativo, puede decirse que la gestión económica que guía las actividades económicas de las personas es una labor encaminada a dar a tiempo las órdenes y las directivas necesarias y a indagar, coordinar y controlar su ejecución exacta. Sólo estableciendo este régimen, es posible implantar un ordenado sistema de dirección administrativa y realizar satisfactoriamente la dirección centralizada del Estado. Los organismos administrativos y económicos y las empresas deben esforzarse mucho para fortalecer la disciplina administrativo-organizativa.
En la gestión económica socialista, el método político, el económico-técnico y el administrativo-organizativo, están estrechamente relacionados entre sí y se aplican en un proceso unitario. El método político es preponderante, razón por la cual sólo concediéndole atención primordial, es posible aplicar con éxito el método económico-técnico y el administrativo- organizativo, apoyándose en el celo consciente y la actividad creadora de las masas. Por otra parte, el método político puede alcanzar plenamente su objetivo sólo cuando se combine con los otros dos métodos. Estos dos métodos se emplean uniéndose en un mismo proceso, restringiéndose y complementándose uno por otro en la práctica de la administración económica. El método económico-técnico no puede ser efectivo sin el respaldo del administrativo-organizativo, el cual puede valer sólo cuando sirve de medio para asegurar, en el plano administrativo-organizativo, la aplicación del método económico y técnico.
Es imprescindible que el método principal de la gestión económica socialista sea apoyado y concretado por una detallada metodología de desarrollo del trabajo.
A medida que se aumenta el tamaño de la economía y se eleva el nivel de la dotación técnica para la producción, también se va especializando y subdividiendo la función de gestión de la economía y en ella participan muchas personas con distintos cargos y oficios. En la práctica de la administración de la economía socialista se crean diversas y complejas situaciones.
La realidad demuestra que sólo estableciendo una metodología detallada del despliegue laboral es posible obtener grandes éxitos en la gestión de la economía socialista.
Hay que elaborar correctamente la metodología de administración general para el despliegue del trabajo.
Se trata de una metodología con la que los directivos de la economía controlan y dirigen de modo unitario todas las actividades de producción y de gestión. La dirección de ellos se realiza a través de los procesos de elaboración de planes de operaciones y su organización, de investigación, coordinación y control. Las actividades de los directivos económicos consisten en repetir sin cesar las labores de planear y organizar los trabajos económicos de las personas, de investigarlos, coordinarlos y controlarlos para cumplir a tiempo y con exactitud las tareas trazadas por el Partido y el Estado. El plan científico y audaz, la organización esmerada y la sistemática investigación, coordinación y control, son precisamente, los puntos fundamentales que se deben mantener en la administración integral.
Los trabajadores directivos deben establecer correctamente una metodología de administración integral y aplicarla para que dichos procesos se realicen por orden y sobre fundamentos científicos.
Es necesario establecer con acierto métodos y modos de realización de las actividades por sectores de la administración como las de organización de la producción, de mantenimiento técnico, de suministro de materiales, de administración del trabajo y de finanzas. Estas actividades tienen sus propios objetos y características, razón por la cual deben organizarse y desplegarse bien, por orden, en una correlación estrecha según una metodología específica para que se realice con éxito la gestión económica. Los directivos económicos, introduciendo logros de la ciencia económica de sus ramas, tienen que establecer metodologías concretas para organizar y desarrollar dichas actividades administrativas, y mejorarlas y cumplimentarlas de continuo.
Es imprescindible implantar una metodología científica que responda a la exigencia de la modernización de la economía nacional y su fundamentación científica. La realidad en que se agranda la dimensión de la economía y se aceleran con energía los procesos de su modernización y fundamentación científica, exige con urgencia administrar la economía sobre la base de una metodología científica apropiada.
Para establecer esta metodología es imprescindible esmerarse en el trabajo económico-organizativo conforme a las leyes económicas y las exigencias tecnológicas de la producción y, al mismo tiempo, introducir a gran escala medios técnicos modernos. Con vistas a impulsar el proceso de fundamentación científica de las actividades de gestión mediante la introducción de las computadoras y otros medios técnicos modernos, es preciso aprovechar bien, de acuerdo con la realidad, los éxitos alcanzados en la cibernética económica y el método matemático económico. Debemos perfeccionar la metodología científica para introducir ampliamente estos medios en la administración económica y utilizarlos de acuerdo con la situación del país.
El carácter revolucionario y científico de la teoría jucheana sobre la administración de la economía socialista y su vitalidad ilimitada, ya han sido comprobados plenamente en la práctica.
Nuestro Partido al tomar como guía rectora esta teoría y dirigir sabiamente los esfuerzos encaminados a resolver el problema de la gestión de la economía socialista, ha logrado conducir la construcción económica socialista por un camino victorioso brillante, sin sufrir ni la menor desviación ni altibajos.
Tenemos que armarnos firmemente de esa teoría y materializarla de modo más consecuente en la práctica de la gestión económica para poner de manifiesto en el más alto grado las ventajas de nuestro socialismo centrado en las masas populares y así acelerar vigorosamente el movimiento de avance hacia el socialismo y el comunismo.
Para lograr que los directivos económicos se armen firmemente con la mencionada teoría y la apliquen cabalmente en la práctica, el Instituto Superior de Economía Nacional, centro de formación de cuadros para cargos importantes en la gestión económica del Estado, asume una misión muy importante.
Su misión principal es preparar a los estudiantes como dignos cuadros de la administración económica estatal que sirvan con ilimitada fidelidad cívica y filial al Partido y al Líder e impulsen, con vigor y a nuestro estilo, la construcción del Poder popular y de la economía socialista.
El Instituto debe intensificar la instrucción teórica para armar firmemente a los estudiantes de la concepción del Juche sobre la revolución y la teoría de la administración económica del Estado y, al mismo tiempo, darles una buena formación práctica a fin de regularizar la gestión económica. En la instrucción para regularizar la gestión económica deben impartirse de modo substancial las clases y los seminarios para que se adquieran los conocimientos de administración y las reglas de la gestión económica, y elevar a un grado superior la calidad de los ejercicios y la práctica con vistas a dar a conocer los métodos de la gestión económica. El Consejo de Administración, los comités y los ministerios, y otros organismos centrales, así como los administrativos y económicos locales y las empresas deben establecer ordenadamente un sistema de práctica para los estudiantes del Instituto y asegurarles óptimas condiciones. Por su parte, el Instituto debe continuar complementando el método de ejercicios en las salas de estudio por ramas de la economía nacional y el de práctica sobre el terreno, y acondicionar apropiadamente su propia base de práctica.
El Instituto deberá estudiar a fondo una metodología concreta para elevar el nivel de la fundamentación científica y la racionalización en la gestión de las empresas mediante la amplia introducción de sistemas computarizados y otros medios técnicos modernos para mejorar la calidad de la enseñanza al respecto, y cumplir irreprochablemente su papel como base de difusión para la computarización de la administración económica.
A la vez que le presta atención a la instrucción para la superación de los cuadros importantes de los órganos del Poder popular y de la economía, el Instituto debe mejorar decisivamente la calidad de la formación de cuadros de relevo. Es preciso definir correctamente el sistema de enseñanza y las secciones conforme a las exigencias del desarrollo de la realidad en que se profundiza la construcción socialista y a su misión principal como un centro de formación de cuadros importantes.
Conforme a las condiciones actuales en las que se agranda la dimensión de la economía del país, se desarrollan rápidamente la ciencia y la técnica y se ha elevado el nivel ideológico- cultural de los funcionarios en su conjunto, el Instituto debe reorganizar su sistema de enseñanza para la formación de cuadros de relevo. El Instituto debe seleccionar y admitir principalmente a los funcionarios prometedores en activo que después de graduarse en los institutos universitarios generales, han adquirido cierta experiencia laboral, así como, a los oficiales desmovilizados y otras personas apropiadas para prepararlos como cuadros de la administración económica del Estado.
Conforme a la reorganización del sistema de enseñanza y de las secciones se debe combinar con acierto las asignaturas y elaborar correctamente el programa docente en el sentido de elevar el nivel teórico de las asignaturas y mejorar los métodos de enseñanza. Como allí son muchas las secciones especializadas, compleja la composición del sistema de enseñanza y muy variadas las asignaturas, hay que crear facultades, elevar el papel de las cátedras y mejorar el conjunto de los trabajos de administración docente. Además, es imprescindible consolidar la base de la investigación científica para profundizar el contenido de la enseñanza, dándole prioridad a la labor pertinente.
En el Instituto deben esforzarse tesoneramente por elevar las cualidades científico-teóricas, y práctico-docentes de los profesores.
Además, tienen que estudiar con profundidad los problemas teórico-prácticos que se plantean para mantener y materializar el sistema de trabajo Taean y otros sistemas jucheanos de administración económica socialista, tomar medidas científicas y adoptar una metodología concreta para su solución con miras a prestar una ayuda efectiva en el mejoramiento de la gestión económica socialista. Deben combatir con intransigencia, en la gestión económica del Estado la ideología burguesa reaccionaria y la corriente ideológica de la socialdemocracia contemporánea, e impedir que en nuestro seno penetre el menor elemento de cualesquiera ideas espurias, contrarias a nuestra original
teoría sobre la administración económica estatal. Deben desarrollar con energía las actividades de difusión teórica para armar firmemente a los cuadros, militantes del Partido y demás trabajadores con la idea y la teoría de nuestro Partido respecto a la gestión económica estatal y, al mismo tiempo, divulgar ampliamente en el exterior la teoría de administración económica de nuestro Partido y las experiencias acumuladas en la formación de cuadros del sector.
Los encargados directos del trabajo docente son profesores.
Su papel activo garantiza la calidad de la enseñanza. Los profesores del Instituto, con la conciencia de ser abanderados de la lucha por apoyar y materializar la idea y la teoría del Partido, deben esforzarse tesoneramente para poseer altas cualidades docentes y nobles rasgos y cumplir con responsabilidad la labor de educación.
La fidelidad cívica y filial de los estudiantes al Partido y el Líder se exhibe en el estudio y la vida partidista. Si no realizan extraordinarios esfuerzos para armarse de modo firme de la concepción revolucionaria sobre el Líder, asimilar ricos conocimientos de su especialidad y de otras múltiples materias, y poseer un alto espíritu partidista, no pueden decir que tienen un alto grado de fidelidad cívica y filial. Les compete la tarea de materializar consecuentemente el principio de dar prioridad al estudio e intensificar la vida partidista, para prepararse sólidamente como funcionarios de la administración económica del Estado con un alto nivel político-ideológico y capacidad teórico- práctica y dar ejemplo en adquirir los rasgos del revolucionario.
En el Instituto les asegurarán a los profesores, empleados y estudiantes condiciones idóneas para la enseñanza, la práctica y la vida. Tienen que poner a funcionar con propiedad los gabinetes de estudio por ramas de la economía nacional, esforzarse continuamente para modernizarlos y lograr su fundamentación científica conforme a las exigencias del desarrollo de la realidad, así como tomar medidas para garantizarles los equipos y materiales necesarios. Deben dotar y utilizar debidamente la biblioteca, y asegurar óptimas condiciones de estudio para los estudiantes. La sección de intendencia del Instituto debe esforzarse mucho para garantizar mejores condiciones de vida a los profesores, empleados y estudiantes. Además, es necesario tomar medidas para mejorar el servicio de abastecimiento en este centro docente.
Para llevar a feliz término las tareas que tiene el Instituto es preciso elevar el papel de su comité primario del Partido.
Este comité intensificará la dirección partidista sobre la administración docente y el mantenimiento del plantel con vistas a materializar cabalmente la orientación del Partido acerca de la formación de los cuadros. Fortalecerá también la dirección sobre la vida partidista de los profesores, empleados y estudiantes para lograr que ellos manifiesten su lealtad cívica y filial al Partido y al Líder y cumplan con responsabilidad las tareas revolucionarias asumidas.
El Partido deposita en el Instituto gran confianza y esperanza para impulsar la empresa de la transformación de toda la sociedad según la idea Juche mediante el fortalecimiento del Poder popular y la aceleración enérgica de la construcción económica socialista. En el futuro también, como lo ha sido hasta el momento, el Instituto Superior de Economía Nacional debe ser un instituto del Partido que establezca con firmeza la concepción revolucionaria sobre el Líder, siga con fidelidad la dirección del Partido, comparta con él el mismo destino y le sirva con lealtad.
Estoy plenamente seguro de que el Instituto, apoyando totalmente el propósito del Partido de seguir llevando adelante, hasta su culminación brillante, la causa revolucionaria del Juche, cumplirá de modo impecable su honrosa misión y deber.

lunes, 3 de octubre de 2011

KIM JONG IL: EL PARTIDO DEL TRABAJO DE COREA ES EL ORGANIZADOR Y ORIENTADOR DE TODAS LAS VICTORIAS DE NUESTRO PUEBLO


Estimados amigos al acercarse el 10 de octubre, fecha del aniversario de la fundación del partido del trabajo de Corea, presentamos este importantísimo trabajo realizado por el querido dirigente mariscal Kim Jong Il.
Es para nuestro Instituto un inmenso placer poderles hacer entrega de un nuevo trabajo del Querido Dirigente en tan importante y conmemorativa fecha.
Hago llegar el saludo y aprecio personal e institucional a todos ustedes y no cejaremos en estos esfuerzos de acercarles cada vez más a la RPDC.

Atte.

Yuri Castro Romero

Sec. Gral. Del Comité Continental Americano Por el Centenario del Nacimiento del Gran Líder KIM IL SUNG

Sec. Gral. del instituto Cultural y de Amistad Peruano Coreano


¡TRABAJADORES DEL MUNDO ENTERO, UNIOS!


KIM JONG IL


EL PARTIDO DEL TRABAJO DE COREA ES EL ORGANIZADOR Y ORIENTADOR DE TODAS LAS VICTORIAS DE NUESTRO PUEBLO

3 de octubre de 1990

I N D I C E
1. La dirección del Partido es la garantía decisiva del triunfo de la causa socialista................................................................................3
2. Tenemos que fortalecer y desarrollar al nuestro como Partido revolucionario de tipo jucheano............................................................................... 8
3. Hay que fortalecer la dirección del Partido atendiendo principalmente la labor con las personas.............................................................................. 20

Han transcurrido 45 años desde que se fundó el Partido del Trabajo de Corea, Estado Mayor de la revolución coreana y fuerza orientadora de nuestro pueblo.
En su larga y difícil trayectoria —que recorriera con la bandera de la idea Juche en alto—, realizó proezas que brillarán en la historia, en aras de la libertad y felicidad del pueblo, del progreso y prosperidad de la Patria. Venciendo múltiples dificultades, efectuó profundos cambios sociales y magnas obras constructivas, en virtud de lo cual nuestro país se transformó en un Estado socialista soberano, independiente y autodefensivo, así como defendió con firmeza a la Patria y la revolución tras rechazar la agresión de los imperialistas y las maquinaciones subversivas de los enemigos de clase. Asimismo, con ilimitada fidelidad a la causa de la humanidad por la independencia cumplió con honor su deber internacional e hizo valiosos aportes al desarrollo de la revolución mundial.
A través de su prolongada lucha, ardua pero gloriosa, nuestro Partido se ha desarrollado y fortalecido como un partido avezado, lleno de vigor combativo y capaz de conducir al pueblo siempre hacia la victoria, cualesquiera que sean las dificultades y pruebas, y como un fogueado Estado Mayor de la revolución coreana, que disfruta del absoluto apoyo y confianza de todo el pueblo.
Hoy los miembros de nuestro Partido y los demás trabajadores rememoran con gran orgullo y dignidad su trayecto revolucionario y están firmemente decididos a luchar con mayor energía bajo la bandera del Partido para construir el paraíso socialista en la tierra patria y lograr la reunificación de la Patria, el anhelo de la nación.
En la actualidad, en la palestra mundial se desarrolla una aguda lucha entre el progreso y la reacción, y entre la revolución y la contrarrevolución, y la causa del socialismo, la de la humanidad por la independencia, se enfrenta a un peligroso reto de los imperialistas.
Debemos cumplir con relevancia nuestras misiones mediante el fortalecimiento del Partido y la elevación de su papel rector en la revolución y la construcción a tenor de las exigencias de la realidad en que el deber de nuestro Partido ante la revolución nacional y la mundial crece en importancia.


1. LA DIRECCION DEL PARTIDO ES LA GARANTIA DECISIVA DEL TRIUNFO DE LA CAUSA SOCIALISTA
La dirección del partido es la vía respiratoria de la causa socialista.
En nuestro país esta causa ha venido avanzando y triunfando bajo la dirección del Partido, que es la condición indispensable también para su brillante conclusión en el futuro.
La dirección del partido es la garantía decisiva para fortalecer el sujeto de la causa socialista y elevar su papel.
Se trata de una obra revolucionaria que llevan a cabo las masas populares, que por primera vez en la historia de la humanidad han devenido en sujeto independiente. Estas, aunque son artífices de la historia, permanecieron marginadas de la misma durante mucho tiempo, y precisamente el partido de la clase obrera es el que las concientiza y organiza, convirtiéndolas en un poderoso sujeto capaz de forjar su destino de manera independiente y creadora.
Gracias a la dirección de nuestro Partido, encabezado por el estimado camarada Kim Il Sung, el pueblo se ha hecho el sujeto independiente que, como genuino dueño de su propio destino impulsa con energía el progreso de la sociedad y la revolución. En el proceso revolucionario y constructivo el Partido siempre prestó gran atención a estructurar con solidez las filas revolucionarias, y a medida que se desarrollaba la construcción socialista a una etapa superior, se esforzó con mayor tesón para fortalecer el sujeto de la revolución. Dotó con firmeza a todo el pueblo con la idea Juche y lo aglutinó fuertemente alrededor del Líder desde el punto de vista organizativo e ideológico y desde el ético y de obligación moral, lo cual dio lugar a la fusión de las filas revolucionarias en un ente socio-político.
Hoy día, en nuestro país el Partido del Trabajo de Corea se mantiene con firmeza en el centro de las filas revolucionarias, y las masas populares, que en el prolongado proceso de la lucha revolucionaria compartieron con él un mismo destino, venciendo todo género de pruebas, están firmemente unidas en torno suyo y del Líder con una misma idea y voluntad.
Nuestro pueblo, guiado por el Partido, da pruebas de su inagotable capacidad creadora en la construcción socialista, cuya fuerza impulsora pujante la constituyen, ante todo, su poderío político e ideológico, su entusiasmo consciente y su actividad creadora.
La fuente de estos factores radica en la dirección del Partido que concientiza a las masas para que hagan suya sinceramente la causa del socialismo. Gracias a ella también se exhiben en alto grado la fuerza colectiva, el heroísmo masivo de nuestro pueblo que impulsa la construcción socialista, porque une los intereses individuales con los colectivos y fortalece el poderío de la unidad y colaboración.
Nuestra realidad, en que las masas populares hacen gala de su capacidad creadora en la construcción socialista, demuestra fehacientemente que la calumnia de los imperialistas de que la dirección del Partido frena el espíritu creador de las personas es un sofisma contrarrevolucionario encaminado a introducir la libertad burguesa y desbaratar el socialismo.
También en el futuro, al seguir fortaleciendo la dirección del Partido, debemos consolidar sin descanso la unidad revolucionaria de nuestro pueblo alrededor de él y del Líder y poner en pleno juego el espíritu abnegado y el entusiasmo creador de las masas populares en la lucha por el triunfo definitivo de la causa revolucionaria del Juche.
La dirección del partido es la condición esencial para llevar adelante la causa del socialismo de acuerdo con una correcta estrategia y tácticas de lucha.
Ella es una obra difícil y compleja, que, acompañada de una aguda lucha de clases, tiende a crear lo nuevo desbrozando un camino inexplorado por nadie, tarea que podrá cumplir victoriosamente con una orientación y métodos correctos, sólo cuando se guíe por una acertada estrategia y tácticas de lucha.
Únicamente el partido de la clase obrera, capaz de iluminar con claridad el camino para el desarrollo de la sociedad y la revolución y organizar a las amplias masas, puede dar la dirección estratégica y táctica a la causa socialista. Ninguna otra organización u organismo puede suplir al partido en su posición y papel como Estado Mayor de la revolución que traza la estrategia y las tácticas acertadas para la construcción del socialismo y organiza y dirige la lucha para llevarlas a la práctica.
Entre todas las organizaciones y organismos de la sociedad socialista, incluido el poder estatal, sólo el partido de la clase obrera es creado con la misión de darle a ésta y a la revolución una dirección política, estratégica y táctica y tiene la capacidad de cumplirla.
En cada período y etapa de la revolución y construcción nuestro Partido formuló la política y la línea apropiadas a las condiciones del país y a la aspiración del pueblo, y movilizando a todo éste las llevó a la práctica con puntualidad, en virtud de lo cual la construcción socialista pudo marchar por un camino recto y se produjeron cambios y proezas que asombran al mundo.
También en el futuro, fortaleciendo sin interrupción la dirección estratégica y táctica del Partido, Estado Mayor de la revolución, conduciremos con seguridad la causa del socialismo por el camino de la victoria.
La dirección del Partido es un requisito indispensable para mantener de forma invariable y materializar de modo cabal el principio revolucionario en todo el proceso del cumplimiento de la causa socialista.
Esta se distingue de otros movimientos sociales por sus principios revolucionarios, y avanza por su justeza y vitalidad.
La historia de la lucha revolucionaria muestra que si mantiene los principios revolucionarios la causa socialista avanza arrostrando cualquier dificultad y prueba, pero si desiste de ellos se altera y detiene en mitad de camino.
Mantener los principios revolucionarios en la construcción socialista significa defender y materializar las exigencias esenciales de la clase obrera y las demás masas trabajadoras por la independencia, y sus intereses. Si bien en el proceso de la construcción socialista pueden cambiar el ambiente y las condiciones de la lucha, no deben variar la exigencia y la posición fundamental de las masas populares para lograr la independencia.
Con miras a llevar a cabo la causa del socialismo, es indispensable mantener de modo invariable el principio revolucionario de defender y realizar la independencia de las masas populares.
La exigencia de éstas por la independencia y sus intereses pueden sostenerse y realizarse sólo bajo la dirección del partido de la clase obrera. Esta representa la independencia en el más elevado plano y lucha más resueltamente que otras clases y capas sociales por materializar la exigencia de las masas populares por ella y sus intereses. Para la clase obrera y su partido no existen otras exigencias e intereses que éstos, y la misión clasista del segundo radica precisamente en defenderlos y materializarlos hasta sus últimas consecuencias.
Si nuestra construcción socialista se rige invariablemente por los principios revolucionarios que encarnan las demandas y posición fundamentales de la clase obrera y las masas trabajadoras, es un resultado de la dirección revolucionaria de nuestro Partido. Este ha implantado y venido consolidando y desarrollando el régimen socialista conforme a las exigencias e intereses de las masas populares por la independencia e impulsando la revolución y la construcción en concordancia con la naturaleza de la causa del socialismo y el comunismo.
A medida que se intensificaba la ofensiva contrarrevolucionaria y antisocialista de los imperialistas que atentaba contra los intereses de las masas populares por la independencia, nuestro Partido ha defendido y materializado con mayor resolución los principios revolucionarios.
El espíritu de principios revolucionarios que el partido de la clase obrera mantiene en la construcción socialista se expresa principalmente en cómo enfrenta las intrigas antisocialistas de los imperialistas. Estas maniobras contrarrevolucionarias de los imperialistas que intentan obstruir, disgregar y suprimir la causa del socialismo pueden ser frustradas con éxito sólo por la lucha de principios del partido de la clase obrera. La realidad demuestra que donde el partido mantiene los principios revolucionarios resulta impotente la ofensiva contrarrevolucionaria de los imperialistas, pero allí donde él los cede y abandona se enferma el socialismo.
Gracias a la dirección del Partido del Trabajo, que los ha mantenido de modo invariable y firme en todo el curso de la lucha revolucionaria, nuestro pueblo ha podido avanzar con vigor por el camino de la revolución con la bandera del socialismo en alto, aun en las circunstancias de una complejidad y gravedad sin precedentes en que se concentraba la ofensiva de los imperialistas acaudillados por los norteamericanos. Por la lucha de principios librada por aquél en nuestro país se han frustrado de manera consecuente todas las maniobras de destrucción y sabotaje de los imperialistas y se ha defendido con firmeza la causa del socialismo y también hoy, cuando en el seno del movimiento comunista se crean situaciones complejas imprevistas, nuestra revolución sigue avanzando triunfalmente sin la menor vacilación.
Partiendo de las demandas fundamentales de la construcción socialista y de las experiencias y lecciones de la lucha revolucionaria, debemos mantener y materializar de manera consecuente los principios revolucionarios, los socialistas, en la vida estatal y social bajo la dirección del Partido.
Completar la causa del socialismo y el comunismo mediante el fortalecimiento del Partido y la elevación de su papel rector constituye la voluntad inmutable de nuestro Partido y el pueblo. La dirección revolucionaria de éste se necesita tanto para impulsar con éxito la construcción del socialismo como para edificar y desarrollar la sociedad comunista. Aun en esta sociedad seguirán elevándose las demandas de las personas respecto a la independencia, y ellas podrán realizarse sólo por la lucha consciente y organizada de las masas populares bajo la dirección política de las fuerzas orientadoras como lo es el partido.
Nos incumbe fortalecer a nuestro Partido y elevar sin interrupción su papel rector en consonancia con la exigencia real de la construcción socialista y con la demanda perspectiva del desarrollo de la sociedad socialista.

2. TENEMOS QUE FORTALECER Y DESARROLLAR AL NUESTRO COMO PARTIDO REVOLUCIONARIO DE TIPO JUCHEANO

Al cumplir su misión de fuerza orientadora de la revolución nuestro Partido siempre ha prestado su primera atención a consolidarse a sí mismo. También en adelante lo fortaleceremos y desarrollaremos sin tregua para conducir con firmeza la causa del socialismo por el camino victorioso. Lo que más importa en esto es defender de manera consecuente su naturaleza revolucionaria como partido de tipo jucheano.
Preservar la naturaleza revolucionaria del partido constituye una cuestión muy importante de que dependen su existencia misma y el destino de la revolución. En el curso del avance de la revolución pueden surgir cambios en el deber, estrategia y tácticas y métodos de lucha del partido, pero no en su carácter revolucionario. Si sucede esto, él perderá su aspecto original, convirtiéndose en una entidad impura, impotente para cumplir la función rectora sobre la revolución. Hoy día, cuando los imperialistas en sus maniobras antisocialistas dirigen la punta de la flecha a deteriorar el partido, fuerza orientadora de la sociedad socialista, urge intensificar la lucha por mantener el carácter revolucionario del nuestro.
El carácter revolucionario de nuestro Partido, de tipo jucheano, se determina por su doctrina rectora, la idea Juche.
Para mantener de modo invariable el carácter revolucionario del partido es indispensable defender con firmeza su idea rectora y llevarla adelante inmaculada. Por supuesto, ella debe desarrollarse y perfeccionarse sin cesar a medida que avanzan la época y la revolución. Sin embargo, por muchos cambios que surjan en las circunstancias y condiciones de la revolución hay que preservar con rigor los principios revolucionarios que están impregnados en ella y no introducir corrientes ideológicas espurias que le contravengan. Si se procede de manera contraria por no corresponder la idea rectora del partido a las circunstancias y condiciones cambiantes, esta organización caerá en el camino del revisionismo.
El nuestro es un partido revolucionario de la clase obrera, de nuevo tipo, que tiene en la idea Juche su doctrina rectora.
Con esta idea como guía se construyó y vino fortaleciéndose y desarrollándose. Y gracias a ello pudo hacerse un partido invencible con fundamentos sólidos, una historia de desarrollo peculiar, grandes proezas e inapreciables experiencias. Si él ha podido allanar el más acertado camino para la construcción del partido revolucionario en la época de la independencia y mantener de modo inconmovible, sin la menor vacilación, la bandera de la revolución aun cuando otros sufrían reveses y contratiempos, fue porque ha venido realizando su construcción y actividades tomando la idea Juche como su guía de dirección.
Por haberse constituido sobre la base de la idea Juche ha podido asegurar de modo consecuente su carácter clasista. En el pasado nuestro país fue una sociedad colonial y semifeudal, razón por la cual la clase obrera era débil y ocupaba una proporción baja en la composición de los militantes de nuestro
Partido. Sin embargo, éste, por tener la idea Juche como su ideología rectora, desde el principio pudo fundarse y fortalecerse como un partido de la clase obrera, así como ampliarse y desarrollarse con rapidez en las filas de los revolucionarios comunistas. Como resultado de haber llevado a cabo su construcción y actividades apoyándose en esta doctrina, pudo mantener de modo invariable su carácter clasista conforme a su naturaleza revolucionaria aun bajo las condiciones en que la revolución avanzó lejos y cambiaban las circunstancias de la lucha y sus deberes.
En el futuro también tendremos que enarbolar invariablemente la bandera revolucionaria de la idea Juche, idea rectora de nuestro Partido e impulsar con energía la transformación de todo el Partido según esta doctrina para consolidarlo y desarrollarlo para siempre como un partido revolucionario de tipo jucheano.
Debemos armar de modo firme a los cuadros y los militantes con la idea Juche para convertirlos en revolucionarios comunistas de tipo jucheano que tengan establecida la concepción revolucionaria del mundo fundamentada en la idea Juche y que hagan esfuerzos tesoneros para materializar esta doctrina.
Al mismo tiempo, hemos de preservar de modo estricto la pureza de la idea Juche y combatir con intransigencia toda índole de caducas ideas, sobre todo las burguesas y revisionistas, de manera que en el seno de nuestro Partido no penetren en lo más mínimo ideas espurias, incompatibles con la idea Juche.
A fin de defender el carácter revolucionario del Partido debemos afianzar su base social-clasista.
El nuestro es un partido masivo que tiene por su núcleo a los combatientes de vanguardia de la clase obrera y agrupa en sus filas a gran número de elementos más progresistas de procedencia obrera, campesina e intelectual trabajadora. El carácter masivo de nuestro Partido, como quiera que refleja la existencia fundamental de nuestra época, en que grandes masas trabajadoras se incorporan de modo activo a la lucha por la independencia y la realidad concreta de nuestra revolución, no debilitó la índole clasista y revolucionaria que tiene como un partido de la clase obrera, y al contrario, le hizo posible desarrollarse con mayor rapidez como un partido revolucionario de la clase obrera con profundas raíces en amplios sectores de las masas.
Haremos mayores esfuerzos para afianzar la base socialclasista de nuestro Partido.
Cuanto más avanza la construcción socialista tanto más se amplia y consolida la base social-clasista del partido de la clase obrera. Por lo general, a medida que se desarrolla la sociedad, en la composición de la población se disminuye el número de las personas dedicadas al trabajo físico y aumenta el de las que hacen trabajos técnicos e intelectuales, es decir, el de los intelectuales.
Pero esto no significa el debilitamiento del terreno social-clasista del partido de la clase obrera. En cuanto a la situación socio-económica, entre las personas ocupadas en trabajos técnicos e intelectuales y las de labores físicas existe una comunidad esencial. Sobre todo, es legítimo que al compás con el avance de la construcción socialista la posición socioeconómica de los intelectuales y de otros miembros de la sociedad vaya cobrando el perfil de la clase obrera. Desde luego, también en la sociedad socialista es posible que si el partido menosprecia la labor ideológica, esto tenga como consecuencia la difusión de ideas burguesas entre los miembros de la sociedad y el debilitamiento del terreno socio-clasista de aquél. La solidez de este terreno del partido de la clase obrera se garantiza por el elevado nivel político e ideológico de las masas y, por consiguiente, depende de cómo él realiza la labor con éstas.
Nuestro Partido, considerando siempre a la clase obrera, el campesinado y la intelectualidad trabajadora como su terreno socio-clasista, ha venido intensificando la labor políticoideológica entre ellos y a medida que progresaba la construcción socialista ha hecho ingentes esfuerzos por insuflar la conciencia revolucionaria y de la clase obrera a todos los miembros de la sociedad. En nuestro país al impulsarse con energía este proceso bajo la dirección del Partido, no sólo la situación socio-económica de los trabajadores, sino también sus rasgos ideológico-espirituales, se acercan con rapidez a los de la clase obrera y el terreno socio clasista de nuestro Partido se amplia y consolida todavía más.
En la constitución del partido desde el punto de vista clasista lo más importante es estructurar sus filas de cuadros y militantes con personas fieles a la causa revolucionaria y prepa�� radas firmemente en lo ideológico. Nos es preciso promover como cuadros a las personas con capacidad de despliegue revolucionario, habilidad organizativa y rasgos populares, sobre todo las forjadas y probadas en la prolongada lucha revolucionaria y el trabajo, y prevenir de modo estricto la infiltración de elementos extraños y casuales en sus filas.
Debemos dar acceso al Partido a los miembros medulares de la clase obrera, fogueados y probados y a otros leales a la causa revolucionaria para consolidar las filas de los militantes desde el punto de vista clasista.
Con vistas a consolidar a nuestro Partido es indispensable, además, preservar y afianzar la unidad y cohesión de sus filas.
Guiándose por el principio de la construcción del partido, originado de la idea Juche, el nuestro ha dirigido su mayor fuerza a consolidar la unidad y cohesión organizativoideológicas de sus filas y alcanzado brillantes resultados. Podemos afirmar con plena confianza que hoy nuestro Partido ha logrado implantar en sus filas una unidad y cohesión de tanta firmeza y vitalidad que resultan indestructibles y capaces de superar cualquier prueba.
Se trata de una unidad monolítica y total que supone que el Partido entero está aglutinado en torno al Líder sobre la base de una sola ideología, la idea Juche.
Asegurar con firmeza la unidad de ideología y de dirección es el principio básico que se debe mantener siempre para fortalecer al partido en lo organizativo e ideológico y afianzar y elevar a un nivel superior la unidad y cohesión de sus filas. La historia del movimiento comunista demuestra que un partido ha de regirse por una sola idea y en caso de tolerar varias, no puede lograr una unidad verdadera aunque constituya una agrupación.
Es igual a un castillo levantado sobre un arenal la unidad basada no en la comunidad e integridad ideológicas, sino en la identidad de los intereses temporales y las relaciones de trabajo.
Si en un partido se toleran diferentes criterios políticos y, como consecuencia, cada cual aboga por su propio ismo e insistencia, él no solamente no podrá alcanzar su unidad de acción, sino que también le dará a los contrarrevolucionarios la posibilidad de actuar a su libre albedrío.
La unidad y cohesión de nuestro Partido se han alcanzado mediante la tenaz lucha por implantar la unificación ideológica en todo su ámbito, sobre la base de la idea Juche. Debido a la peculiaridad del desarrollo del movimiento comunista en nuestro país hubo un tiempo cuando en el seno del Partido subsistieron el fraccionalismo, el servilismo a las grandes potencias, el dogmatismo y otras ideas malsanas que obstruyeron la unidad en las filas de sus militantes. Siempre que el Partido tropezaba con difíciles pruebas, los fraccionalistas infiltrados en su seno levantaban la cabeza y cometían actos antipartido y contrarrevolucionarios.
Con el vigoroso desenvolvimiento de la lucha por establecer en su seno el sistema de ideología única, el Partido puso fin por completo a la existencia de los fraccionalistas, que venían persistiendo a lo largo de la historia, y de los revisionistas antipartido recién surgidos y logró su firme unidad.
Esta pudo llegar a ser sólida y poderosa por haber sido implantada gracias a la unificación ideológica de todo el Partido basada en la idea revolucionaria del Líder.
Siguiendo la inmutable línea revolucionaria de nuestro Partido debemos profundizar sin interrupción en la lucha por establecer en su seno el sistema de ideología única para hacer regir en sus filas sólo la idea Juche, defender con resolución su unidad y cohesión con el estimado camarada Kim Il Sung en su centro y afianzarlas y elevarlas a un nivel superior. Tenemos que intensificar de continuo la formación de los cuadros y otros militantes del Partido en esta ideología única, de modo que adquieran de lleno la concepción de la revolución y del líder – fundamentada en la idea Juche–, piensen y actúen ante cualquier adversidad según la idea y el propósito del Partido, y combatan de modo intransigente las tendencias a roer su unidad y cohesión, aunque éstas fueran insignificantes.
A fin de realizar la idea y la dirección de líder y fortalecer la unidad y cohesión del partido a base de ellas, es imprescindible mantener con firmeza el principio de centralismo democrático en su construcción y sus actividades.
El sistema de centralismo democrático, siendo como es el principio organizativo del partido, se necesita para garantizar la unidad de idea y de dirección en la construcción de éste y en sus actividades. Fomentar la democracia en el seno del partido tiene mucha importancia para lograr que los militantes pongan de manifiesto la conciencia de dueño, el espíritu de responsabilidad y la iniciativa creadora. No obstante, la democracia ha de ejercerse en todo momento sobre la base del principio de lograr la firme unidad ideo-volitiva y de acción de los miembros del partido. El significado esencial de la democracia interna del partido consiste en acopiar el elevado entusiasmo revolucionario y el espíritu creador de todos sus integrantes para alcanzar en mejor forma los propósitos presentados por él. Para que en el seno del partido la democracia se ejerza a tenor de su requisito esencial, ha de combinarse sin falta con el centralismo. Este exige, por su esencia, sintetizar las amplias opiniones de los militantes en una sola voluntad de modo que piensen y actúen con una misma idea y propósito. En el seno del partido de la clase obrera no se puede pensar en el centralismo separado de la democracia, ni tampoco en ésta marginada de aquél. Una democracia contrastante con la idea y dirección del partido, una mera democracia desvinculada con la dirección unificada del centro, no puede ser nada más que la democracia burguesa, el liberalismo burgués.
En la construcción del Partido y en sus actividades, nos es preciso mantener con firmeza el principio del centralismo democrático y materializarlo cabalmente, conforme a la exigencia del desarrollo de la realidad. Ante todo, debemos implantar en el seno del Partido una rigurosa disciplina según la cual toda su militancia se mueva como un solo hombre y establecer un ámbito revolucionario de informar y tratar oportunamente los importantes asuntos de principios que se presentan en la labor y en las actividades del Partido, y de aceptar y ejecutar de modo incondicional sus resoluciones y directivas. Tenemos que orientar a todos los cuadros y militantes a observar fielmente el orden y el reglamento internos del Partido, a que tengan un correcto concepto de la organización y participen a conciencia en su vida. Además debemos implantar en alto grado la democracia en todas las actividades y vida partidistas. Alentaremos en forma activa a todos los militantes a presentar opiniones creadoras en sus reuniones y a ejercer plenamente sus derechos.
Los comités del Partido a todos los niveles observarán con rigor el principio de dirección colectiva y no permitirán el subjetivismo y la arbitrariedad individuales.
Para consolidar y fomentar la unidad y la cohesión del Partido es preciso llevar adelante y desarrollar más las tradiciones de nuestra revolución en este aspecto.
Las tradiciones de la unidad y cohesión de nuestro Partido se crearon por los jóvenes comunistas y los combatientes revolucionarios antijaponeses en la época en que se iniciaba la causa revolucionaria del Juche bajo la dirección del estimado camarada Kim Il Sung. La unidad revolucionaria lograda en el período de la Lucha Revolucionaria Antijaponesa es la ideovolitiva y de obligación moral, basada en la firme convicción de que se podía llevar al triunfo la revolución sólo al apretarse con solidez alrededor del gran camarada Kim Il Sung, teniéndolo como Líder, en el noble sentido de obligación moral comunista de cumplir la tarea asumida como soldado revolucionario en cualquier adversidad y en el cálido amor camaraderil.
La tradición de esta unidad sirve de piedra angular para consolidar y desarrollar eternamente la unidad y cohesión de nuestro Partido.
Debemos dar a conocer claramente a los militantes del Partido y a los trabajadores, especialmente a los funcionarios de la nueva generación y a los jóvenes miembros del Partido, cómo se creó y cuán preciosa es esta tradición de modo que la defiendan generación tras generación, sigan fielmente al Partido y al Líder, como lo hicieron los combatientes revolucionarios antijaponeses, y luchen con toda su dedicación para consolidar y fomentar la unidad y cohesión del Partido.
Con miras a reforzar el partido se requiere agrupar en torno suyo a grandes masas para hacer monolíticos los lazos entre uno y otras.
La fuerza invencible del partido consiste en arraigarse profundamente entre las masas populares y formar junto con éstas un solo cuerpo. Y si de esta manera goza de su absoluto apoyo y amor, no temerá a ningún enemigo y podrá cumplir con éxito cualquier tarea por muy difícil que sea.
Desde el mismo día de su fundación, nuestro Partido se enfrentó al muy agudo e importante problema de fortalecer los vínculos con las masas y agruparlas firmemente a su alrededor.
Como nuestro país fue colonia de los imperialistas por largo tiempo, el pueblo estuvo muy influenciado por su propaganda anticomunista. Además, después de la liberación, el país quedó dividido en Norte y Sur y los imperialistas y sus lacayos llevaron a cabo de modo avieso maniobras divisionistas, sabotajes y actos subversivos, así como una ofensiva reaccionaria. Dadas esas condiciones, nuestro Partido planteó como importante principio de su construcción formar un solo cuerpo con las masas populares y desarrolló dinámicas actividades para agrupar en su torno a los obreros, los campesinos, los intelectuales y otros sectores. En especial prestó una gran atención a la labor con diferentes capas y clases de las masas, en vista de que la composición de la población era compleja a causa de la dominación colonial del imperialismo japonés, la división de la Patria y la guerra de tres años. Se esforzó con tesón para aglutinar en torno suyo a todos los miembros de la sociedad mediante su educación y transformación, profundizando sin cesar en el trabajo con las personas de ambiente familiar y antecedentes socio- políticos complejos, al tiempo que intensificaba la labor con las masas trabajadoras. Presentamos como el principio fundamental de las actividades del Partido, combinar su dirección con la línea de masas revolucionaria y hemos venido haciendo todos los esfuerzos para que ella se efectúe conforme a la demanda y voluntad de las masas populares y que éstas la apoyen con sinceridad. “¡Servimos al pueblo!” es la consigna lanzada por nuestro Partido para realizar su dirección en correctacombinación con la línea revolucionaria de masas. Al trazar y materializar la política y los lineamientos, nuestro Partido, que ve en el servicio al pueblo su sublime deber, partió siempre de la posición de defender con firmeza sus intereses y lo sometió todo a éstos. Constantemente educó a los funcionarios para que tuvieran el criterio de ser servidores fieles al pueblo y le dedicaran todo lo suyo. El espíritu de nuestro Partido de servicio abnegado a las masas, sus medidas populares, su gran atención y solicitud, que dispensa por igual a cada familia e individuo, dieron pie a la confianza absoluta del pueblo en él y lo unieron a las masas con un fuerte lazo. La plena confianza de las masas populares en el Partido se expresa concentradamente en su posición y actitud respecto a la política y la línea elaborada por él. La consigna: “¡Si el Partido decide, lo hacemos!”, enarbolada por nuestros trabajadores, muestra la elevada fidelidad de las masas populares que aceptan la política y la línea del Partido como la exigencia de su vida y las materializan incondicionalmente considerándolas como algo absoluto.
Gracias a esta gran unidad entre el Partido y las masas, caracterizada por el servicio leal del primero a las segundas y el apoyo fiel de éstas a su dirección, nuestro Partido pudo frustrar a tiempo y por completo las maquinaciones contrarrevolucionarias de los imperialistas y sus acólitos y los complots de los oportunistas y los elementos anti-partido que aparecieron en su seno, y registrar un ascenso constante en la revolución y la construcción.
Debemos valorar en sumo grado la unidad y la cohesión entre el Partido y las masas populares, fortalecerlas y desarrollarlas a una etapa superior y convertirlo en un poderoso partido que eche más profundamente sus raíces en ellas. Tenemos que intensificar la educación ideológica entre los militantes y los trabajadores, realizar de manera consecuente y con paciencia la labor con diferentes capas y clases de las masas y combinar estrechamente la dirección del Partido con la línea de masas revolucionaria, y así unir en su torno, con mayor solidez, a todos los miembros de la sociedad y hacer que el Partido y las masas formen un solo cuerpo que comparta para siempre un mismo destino.
También en el futuro, como en el pasado, debemos elevar más la capacidad combativa y la directriz del Partido y hacer que cumpla excelentemente con su misión revolucionaria, prestando la atención primordial a su fortalecimiento y consolidándolo y desarrollándolo sin cesar como un partido revolucionario de tipo jucheano.

3. HAY QUE FORTALECER LA DIRECCION DEL PARTIDO ATENDIENDO PRINCIPALMENTE LA LABOR CON LAS PERSONAS
Fortalecer la guía del partido acentuando su labor con la gente es la vía fundamental para cumplir con su misión y deber como organización política rectora.
Nuestro Partido, sobre la base de la idea Juche humanocéntrica, formuló por primera vez en la historia de la construcción del partido de la clase obrera el nuevo principio de que la labor para con las personas es lo principal del trabajo partidista, y ha venido vigorizando incesantemente su dirección.
Desde el punto de vista del desarrollo del trabajo partidista, la construcción y las actividades de nuestro Partido son procesos de su fortalecimiento y de su guía sobre la revolución y la construcción mediante ese trabajo que presentara como el primer paso para toda labor. Desde el mismo período en que se preparaban para la fundación del Partido bajo la orientación del gran Líder, camarada Kim Il Sung, los comunistas coreanos, mediante esa gestión, formaron a los elementos medulares para la revolución, echaron los cimientos organizativos e ideológicos del Partido y movilizando a las amplias masas, condujeron hacia el triunfo la Lucha Armada Antijaponesa y realizaron con éxito la empresa de la restauración de la Patria. Después de la liberación, nuestro Partido, —que tomó el poder—, no bien fundado, consolidó sus filas en el terreno organizativo e ideológico y condujo la revolución y la edificación hacia la victoria atendiendo invariablemente la labor para con la gente, que intensificaba más para poder impulsar con energía la revolución cuando la situación se tornaba complicada y se presentaban tareas difíciles.
Debemos convertir por completo el trabajo del Partido en una labor para con la gente, de acuerdo con la demanda de su desarrollo y de la revolución, y, a través de esta labor, incrementar su poderío y seguir elevando su papel rector.
Para fortalecer la dirección del Partido atendiendo principalmente la labor con la gente, es importante, ante todo, que cumpla con su deber específico como partido, que es decir padre responsabilizado con el destino de las masas populares.
Que el partido debe ser como un padre que se encargue y conduzca el destino de las masas populares es un principio establecido originalmente por nuestro Partido en sus actividades.
El partido de la clase obrera surgió con la exigencia de la lucha revolucionaria de forjar el destino de las masas populares, y su misión fundamental es guiarlas haciéndose cargo de su destino. Los lazos entre el partido y las masas no están solamente referidos a las relaciones entre el dirigente y los dirigidos, sino también entre quien da vida y quien la recibe, y entre quien atiende el destino ajeno y quien se lo confía. Estos nexos se hacen más sólidos y poderosos cuando el partido aprecia y ama a las masas populares como su padre.
Si nuestro Partido goza del apoyo y confianza absolutos de las masas populares y fortalece sin cesar su posición de rector, es porque cumple cabalmente su deber específico como padre responsable del destino de ellas. No sólo las convirtió en genuinas dueñas del Estado y la sociedad, sino que también les dio una valiosa vida política y las condujo a llevarla dignamente, así como también atiende total y responsablemente su vida material y cultural. Coloca en el centro de toda su actividad a las masas populares y procura que ésta sea una tarea organizativa y política para asegurarles una existencia y felicidad digna del ser social, lo que le hizo, al pie de la letra, el pecho paternal en que aquellas confían enteramente su destino.
Debemos lograr que nuestro Partido cumpla mejor con su deber de padre al seguir materializando cabalmente su exigencia intrínseca.
Para desarrollar el trabajo del Partido según este requerimiento, es necesario aplicar el punto de vista jucheano que aprecia más que nada a las masas populares, las considera como el más poderoso ente, confía en ellas y las ama sinceramente.
El amor y la confianza del Partido en las masas populares se manifiestan fundamentalmente en que traza sus líneas y política de acuerdo con la voluntad y la demanda de ellas, y las pone en la práctica, valiéndose de sus fuerzas creadoras.
El gran Líder, camarada Kim Il Sung, recordando la época de la Lucha Revolucionaria Antijaponesa, expresó que las masas eran inteligentes maestros que le enseñaron la verdad de la revolución. Presentarlas como maestros es un principio tradicional de nuestro Partido en sus actividades y trabajos. Siempre debemos aprender modestamente de ellas, respetarlas y resolver todos los problemas planteados basándonos en sus fuerzas.
Tenemos que profundizar en la labor con las masas populares para que todas las líneas y política del Partido sean de carácter estrictamente independiente y popular al reflejar fielmente sus aspiraciones y voluntad, poner en pleno juego su facultad creadora para que surta más efecto en la realidad.
El amor y la confianza del Partido paternal en las personas se expresan además en el hecho de que atiende bajo su total responsabilidad la vida socio-política y la material y cultural de ellas. Lo más importante para el ser social es la actividad política, la vida política. En el trabajo partidista, en la labor para con la gente, debemos prestar la atención primordial a la vida política de los militantes y los trabajadores, apreciarla y estimarla con el sentimiento de un padre que se preocupa por la vida de sus hijos, y guiarlos para hacerla lucir hasta el último momento sin ninguna mancha. También debemos tener mucho interés por su vida material y cultural y abnegarnos para garantizarles una existencia más abundante y culta.
El amor y la confianza en las masas populares tienen su expresión concreta en el estilo y conducta popular de los funcionarios.
Debemos procurar que todos nuestros cuadros, con la disposición de compartir la vida y la muerte, la pena y la alegría con el pueblo, se abnieguen por él, y posean la cualidad popular, sencilla, modesta, imparcial y honesta.
Otro aspecto importante en fortalecer la dirección del partido atendiendo principalmente la labor para con las personas es aplicar métodos partidistas, políticos.
En la sociedad socialista el partido de la clase obrera, aunque está en el poder, ateniéndose a éste, no puede ejercer una política que convenga con la voluntad de las masas populares.
A éstas pertenece todo el poder, por tanto, dominarlas de modo burocrático y administrativo ejerciéndolo contradice la naturaleza del poder socialista. El método de trabajo burocrático y administrativo causa enormes daños en la sociedad socialista, donde el partido y el Estado se responsabilizan enteramente con la vida del pueblo. Si el partido lo aplica, perderá el apoyo y la confianza de las masas populares poniendo en peligro su propia existencia. Es por eso que nuestro Partido subraya a menudo que abusar de su autoridad y practicar el burocratismo ante las masas populares, es tan peligroso como ingerir veneno.
Desde luego que en la sociedad socialista no debe ocurrir que el Partido, por oponerse a dicho método, renuncie a su facultad de dirección como partido gubernamental y debilite el poder estatal. Si en esta sociedad se aplica el método burocrático y administrativo, ello se debe a que la guía del partido y la labor de los órganos de Poder popular no se efectúan a tenor de sus naturalezas. El partido debe ejercer su dirección con arreglo al modo de hacer la política propia de una organización de la clase obrera, sin dejar de reforzar su posición rectora, y los órganos del Poder popular, desempeñarse en atención a la esencia de la política socialista.
Desde el mismo día de su fundación, nuestro Partido ha venido esforzándose con tesón para aplicar el método político en su trabajo planteando la implantación de un método de trabajo apropiado a su naturaleza como partido guiado por la idea
Juche, como una de las tareas fundamentales para su construcción y sus actividades. Al aplicar el tradicional método de trabajo de la Guerrilla Antijaponesa conforme a las exigencias de la realidad de la construcción socialista, creó el espíritu y método
Chongsanri y lo popularizó entre todas sus organizaciones en virtud de lo cual se eliminó el método de trabajo burocrático y administrativo que, en un tiempo, los elementos sectaristas
antipartido y contrarrevolucionarios, introdujeron de contrabando en el seno del Partido y se implantó otro revolucionario y político, conveniente a las características del Partido, cuyo contenido principal es la labor organizativa y política para con las personas. Debemos seguir impulsando con pujanza la lucha por aplicar este método en atención a la exigencia de la revolución en desarrollo y a que aumenta sin cesar el número de funcionarios de nuevas generaciones, no probados en una ardua lucha.
Emplear dicho método en el trabajo significa conceder la prioridad a la labor política, y dar a conocer a las personas el propósito del Partido por medio de la explicación y persuasión para que ellas se movilicen de modo voluntario. No es posible ganar la voluntad de las personas con dar órdenes e indicaciones.
Debemos acabar entre los funcionarios con la tendencia a poner en acción a las personas por medio de órdenes e indicaciones, lograr que la labor política preceda a cualquier actividad, y realizar con paciencia y de modo sustancial la persuasión y educación para que las masas acepten con sinceridad los planteamientos del Partido, considerándolos como suyos y se movilicen de manera voluntaria. Además, enarbolando el lema: “¡Que se compenetren todas las organizaciones del Partido con las masas!”, los funcionarios se adentrarán siempre entre éstas para compartir las alegrías y las penas con ellas, educarlas y ponerlas en acción, y a la vez aprender de ellas y elevar su nivel de educación.
Para implantar el método político, propio del Partido, es preciso redoblar los esfuerzos por acabar con el viejo método de trabajo. Los resabios ideológicos dejados por la sociedad explotadora que aún perduran en la mente de los funcionarios, son la causa del viejo método de trabajo que se observa en la sociedad socialista. Debemos intensificar la formación de los funcionarios en la teoría y el arte de dirección basados en la idea Juche, por una parte, y por la otra, librar con energía una campaña ideológica dirigida a eliminar el viejo método y estilo de trabajo y aplicar con más firmeza el de trabajo revolucionario y político, inherente al Partido.
También se requiere fortalecer el sistema de trabajo del Partido para hacer más efectiva su dirección prestando atención principal a la labor con las personas.
Ante todo, hay que perfeccionar el sistema de trabajo interno del Partido.
Nuestro Partido ya ha implantado un ordenado sistema de trabajo con los cuadros, militantes y las masas, cuya vitalidad se ha comprobado en la larga lucha práctica. Debemos profundizar el sistema de trabajo interno de acuerdo con la demanda de la realidad en desarrollo para convertir el trabajo del Partido en labor con las personas, por completo.
Es menester establecer en forma estricta un sistema que permita a todo el Partido realizar la labor con las personas. Es un sistema de trabajo en que una persona educa y pone en acción a diez, estos diez a cien, éstos a mil y estos mil a diez mil.
Todos, sean funcionarios del Partido o de administración, tengan cargos superiores o inferiores, sean cuadros o militantes de fila, deberán considerar dicha labor como un importante deber revolucionario y dedicarse con ahínco a ella. Al establecer de modo estricto el sistema de trabajo que obligue a los superiores a educar con responsabilidad a los subalternos, y a los cuadros y militantes a hacer lo mismo con las masas, compenetrándose con éstas, debemos logar que todos los funcionarios y militantes sean tratados en la referida labor y a la vez se hagan ejecutores.
Es necesario perfeccionar el sistema de dirección del Partido para que la dirección sobre el proceso de la revolución y construcción esté dedicada principalmente a la labor con las personas.
Nuestro Partido ha establecido un sistema de trabajo que permite a los comités del Partido, a todos los niveles, desempeñarse como órganos supremos que dirigen todas las actividades de sus entidades correspondientes, gracias a lo cual se asegura la dirección política unificada del Partido sobre la revolución y construcción y se pone en plena acción la facultad creadora de las masas por medio del trabajo con éstas. También en el futuro fortaleceremos el sistema de dirección del Partido que asegura que se resuelvan todos los problemas planeados mediante la labor política y con las personas bajo la orientación colectiva del comité del Partido. Debemos establecer un riguroso sistema y orden en que los comités del Partido de todas las instancias controlen de manera unificada y orienten por vía política las actividades de los organismos estatales, económicos y culturales y de las organizaciones sociales bajo su jurisdicción y que los funcionarios de todos los sectores ejecuten sus tareas apoyándose en los comités del Partido y priorizando la labor política, la con las personas.
En particular, es importante reforzar el sistema de dirección del Partido, de orientación política sobre la economía. La construcción económica socialista puede llevarse a feliz término sólo contando con la guía del partido de la clase obrera.
Debemos defender con firmeza y fortalecer el sistema de dirección política del Partido sobre la construcción económica de modo que ésta se efectúe conforme a la misión política de la revolución y a la naturaleza del socialismo. Para ello es preciso aplicar cabalmente el sistema de trabajo Taean concebido por nuestro Partido. Este consiste en manejar la economía bajo la orientación colectiva del comité del Partido ateniéndose al principio de dar la prioridad a la labor política, la labor con la gente. En correspondencia con las exigencias del sistema de trabajo Taean, los comités del Partido de todos los niveles deben manipular bien el timón de la economía y procurar que todos los funcionarios realicen su gestión económica con arreglo a lo analizado y acordado en el comité del Partido y concediendo la primacía a la labor con la gente.
Con miras a consolidar y desarrollar sin cesar a nuestro Partido y obtener mayores victorias en la construcción socialista tenemos que convertir por completo su trabajo en labor con la gente y por medio de ésta, asegurar su dirección sobre la revolución y la edificación.
Nuestro Partido que cumple 45 años de fundación, se halla hoy más unido que nunca en lo organizativo e ideológico y, convencido de la justeza de su causa y su triunfo, avanza con pasos firmes por el camino señalado por la gran idea Juche. El gran Líder, camarada Kim Il Sung, quien ha venido dirigiendo de modo inteligente todo el curso de la construcción de nuestro
Partido a lo largo de 60 años, desde la fundación de la primera organización de tipo jucheano en el fragor de la Lucha Revolucionaria Antijaponesa hasta su conversión en un invencible
Partido revolucionario, sigue manteniéndose como siempre a la cabeza del Partido y organizando y conduciendo a todos sus militantes y el pueblo entero, por el camino de la victoria mientras está más alto que nunca el entusiasmo revolucionario de nuestro pueblo, que sigue al Partido y apoya su dirección. El ve su futuro luminoso en la orientación del Partido del Trabajo de Corea y se encuentra firmemente convencido de que contando con su guía puede llevar con seguridad al triunfo la causa revolucionaria del Juche.
A nuestro Partido que, guiado con sabiduría por el gran Líder, camarada Kim Il Sung, conduce el proceso revolucionario y constructivo enarbolando la bandera de la idea Juche y contando con el absoluto apoyo y confianza de las masas populares le esperan sólo el triunfo y la gloria.
Impreso en la República Popular Democrática de Corea