martes, 6 de septiembre de 2011

LA REPUBLICA POPULAR DEMOCRATICA DE COREA ES UN ESTADO SOCIALISTA, SUSTENTADO EN EL JUCHE Y DOTADO DE UN INVENCIBLE PODERIO


A vísperas de celebrarse el 63º Aniversario de la fundación de la R.P.D.C. publicamos esta declaración de Compañero dirigente Mariscal KIM JONG IL con motivo de celebrar el aniversario número 60 de esta importantísima fecha para el pueblo coreano. Esta fecha de aniversario será la última antes de la celebración del centenario del nacimiento del gran líder inmortal, fecha donde se presentará al mundo la gran potencia próspera del Juche que demostrará al mundo el potencial y poderío de un pueblo que no sólo ha luchado y vencido dos imperialismos sino también contra un bloqueo por parte del imperialismo y la amenaza constante de la guerra en su frontera debido a los títeres y sus  amos los yanquis.
Es por ello que en esta fecha tan importante les entregamos a todos ustedes este importantísimo material  que sabemos sabrán valorar y difundir.
Atte.
Yuri Castro Romero
Sec. Gral. Comité Continental Americano por el centenario del nacimiento del Presidente
KIM IL SUNG
Sec. Gral. Instituto Cultural y de Amistad Peruano Coreano


¡TRABAJADORES DEL MUNDO ENTERO, UNIOS!

KIM JONG IL

LA REPUBLICA POPULAR DEMOCRATICA DE COREA ES UN ESTADO SOCIALISTA, SUSTENTADO EN EL JUCHE Y DOTADO DE UN INVENCIBLE PODERIO
Declaraciones al Órgano del CC del PTC, Rodong Sinmun, y al del Gobierno de la RPDC, Minju Joson
5 de septiembre de 2008

En esta época histórica que nos ve abrir un gran período de prosperidad para la Patria, bajo la dirección de nuestro Partido sobre la revolución mediante el Songun (priorización de los asuntos militares), acogemos el aniversario 60 de la fundación de la República Popular Democrática de Corea (RPDC), gloriosa Patria de Kim Il Sung.
Nuestro gran Líder, el camarada Kim Il Sung, es el fundador de nuestra República y de la Corea socialista, y su eterno Presidente. Con la constitución de la República bajo su conducción se produjo un cambio radical en la forja del destino de nuestra Patria y el pueblo.
En virtud de su original idea de la construcción del Estado y su acerado y probado liderazgo, nuestra República fue construida, desarrollada y fortalecida como un verdadero país del pueblo, nunca conocido en la historia, como Patria socialista sustentada en el Juche, y nuestro pueblo, oprimido y humillado a lo largo de siglos, llegó a disfrutar en su seno de la auténtica dignidad y felicidad de vivir ejerciendo sus legítimos derechos como dueño del Estado y la sociedad. Los montes, ríos y extensos campos de la Patria que se vuelven cada día más hermosos, sus ciudades, aldeas, calles y poblados, sus líneas del frente y sus puestos de defensa fortificados como baluartes de acero, sus numerosas fábricas y empresas, sus instalaciones económicas y culturales y sus obras monumentales guardan grandes, sublimes y relevantes huellas que él dejó en el proceso de su dirección, y todas las vertientes de la sumamente digna, enorgullecedora y feliz vida de que nuestro pueblo goza de generación en generación, pasando siglo tras siglo, están saturadas de su amor paternal y su atención tan beneficiosa como el cielo.
En vísperas del aniversario 60 de la fundación de la RPDC, los miembros de nuestro Partido, los militares y demás sectores del pueblo recuerdan con emoción sublimada la gran historia y los inextinguibles méritos revolucionarios de nuestro Líder, quien consagró toda su vida en aras de la Patria y el pueblo, y le rinden el máximo reconocimiento y gloria. Las proezas que él realizó para la Patria y el pueblo constituyen los cimientos perpetuos de nuestro país y revolución y sirven de sólida base para la construcción de una gran potencia socialista próspera y la continuación y triunfo de la causa revolucionaria del Juche.
Nuestro Partido, enalteciendo al gran Líder como el Sol del Juche y siguiendo y llevando adelante sus ideas sobre la construcción del Estado y sus proezas realizadas en este proceso, está abriendo un nuevo camino para la victoria de nuestra revolución, un camino para avanzar en la construcción de una Patria rica y poderosa en la época del Songun. Gracias a la dirección de nuestro Partido sobre la revolución mediante el Songun y su larga caminata por esta causa, nuestra República ha podido erguirse majestuosamente como una potencia socialista sustentada en el Juche, con irreductible poderío político y militar, ostentando a plenitud su prestigio, su excelsa imagen. Actualmente, los integrantes de nuestro Partido, los militares y demás sectores del pueblo están llenos de una firme decisión, en respuesta al llamado de nuestra organización política, de hacer de este año significativo un año de cambios históricos, que brillará en los anales de la Patria, y alcanzar el triunfo en la construcción de una gran potencia socialista próspera y la causa revolucionaria del Juche con la bandera del Songun en alto.
Los 60 años de la historia de nuestra República son una etapa de grandes luchas y victorias, de magnas creaciones y cambios, en la que bajo la dirección del gran Líder y del gran Partido, y superándonos a las tempestades de la revolución, defendimos la independencia y el honor de la Patria y erigimos una nación socialista que prospera.
A lo largo del proceso histórico, que abarca desde la colocación de los cimientos de la construcción del Estado, o sea desde su primera etapa, hasta hoy, cuando edificamos la gran potencia socialista próspera, nuestra República ha avanzado por un camino de victorias y gloria, abriéndose paso entre las dificultades y pruebas sin precedentes en medio del enconado enfrentamiento con las fuerzas imperialistas agresoras. Nuestra lucha por la construcción de una nueva Patria, una nueva sociedad, era dura y severa, pues debíamos arrostrar múltiples dificultades y obstáculos, mas hemos logrado allanar un camino nuevo para la causa de la independencia contra el imperialismo, para la causa del socialismo, y en este proceso hemos creado verdaderos prodigios de trascendencia histórica y acumulado grandes e inmortales méritos y preciosas experiencias. Por esta razón, es tan brillante la historia de 60 años de nuestra República y hoy la Corea socialista, Corea del Songun, exhibe tan alto su poderío, su grandiosa imagen, como baluarte de la independencia, como un castillo del socialismo.
La Lucha Revolucionaria Antijaponesa, organizada y dirigida por el gran Líder fue una contienda revolucionaria histórica que preparó la base principal de la fundación de nuestra República y dio origen a la construcción del Estado socialista. Fue una sagrada lucha patriótica, para derrotar a los agresores imperialistas japoneses, que habían ocupado nuestro país por la fuerza de las armas, y para liberar a la Patria, y la más encarnizada guerra revolucionaria contra las fuerzas del imperialismo japonés, armadas hasta los dientes.
Al cabo de la sangrienta lucha de 20 años contra el imperialismo japonés, el gran Líder salió victorioso y coronó con el triunfo la histórica causa de la liberación de la Patria. En la plenitud de esa batalla presentó la línea de la construcción del Poder popular, que le facilitaría adquirir valiosas experiencias, y estableció gloriosas tradiciones revolucionarias, un tesoro sempiterno de la Patria y la revolución.
La lucha de nuestro Partido y el pueblo por construir un Estado soberano e independiente en la tierra patria emancipada se llevó a cabo en circunstancias y condiciones sumamente difíciles y complicadas. Debido a la ocupación de la parte Sur de Corea por el imperialismo norteamericano, el territorio nacional se vio dividido en dos y las fuerzas imperialistas y reaccionarias de dentro y fuera del país realizaban aviesos actos en todos los planos, para frenar el empeño de nuestro Partido y el pueblo en la edificación de la nueva Patria.
Poniendo al rojo vivo el elevado entusiasmo patriótico del pueblo coreano ya libre y movilizando todas las fuerzas que amaban al país, el gran Líder estableció en la parte Norte el Poder Popular y las fuerzas armadas revolucionarias regulares, herederos de las tradiciones revolucionarias antijaponesas, y realizó diversas reformas democráticas, mientras daba al traste con los tejemanejes de los imperialistas reaccionarios, lo cual 0posibilitó echar los sólidos cimientos de la construcción de un Estado soberano e independiente, base sobre la que se fundó nuestra República. Asimismo, orientó sabiamente consolidar los órganos del Poder de nuestra República, fortalecer y desarrollar el régimen socio-estatal de carácter popular y manifestar plenamente sus ventajas y vitalidad en todos los campos de la construcción del Estado.
La pasada Guerra de Liberación de la Patria contra la agresión del imperialismo norteamericano resultó ser la primera, pero la más severa prueba para nuestra joven República, un conflicto encarnizado que puso el país, la nación, ante el dilema de sobrevivir o desaparecer. Con el fin de aplastar a nuestra República en su cuna, los imperialistas yanquis hicieron actos frenéticos, movilizando sus enormes fuerzas armadas agresoras y las de 15 países satélites, así como modernos equipos militares y demás medios de guerra, pero vergonzosamente terminaron por morder el polvo de la derrota.
Nuestro Ejército y pueblo, conducidos por el gran Líder, invencible Comandante de Acero, se levantaron como un solo hombre en la justa Guerra de Liberación de la Patria, combatieron con el espíritu de sacrificio en el frente y la retaguardia, haciendo gala de su heroísmo masivo sin parangón, hasta derrotar a las fuerzas armadas agresoras del imperialismo norteamericano, que se jactaban de la “supremacía” en el mundo, y salvaguardar con honor la libertad y la independencia de la Patria, así como estimularon a los pueblos oprimidos en su lucha de liberación nacional antimperialista e hicieron grandes aportes a la preservación de la paz en el mundo.
 El histórico triunfo en ese conflicto manifestó patentemente el irreductible poderío de nuestra República, la solidez de su régimen socio-estatal, la convicción en la victoria segura de nuestro Ejército y pueblo y su indomable espíritu combativo, y demostró claramente que ninguna fuerza puede sojuzgar a un pueblo estrechamente unido a su partido y líder y que toma su destino con sus propias manos.
Por su proeza de haber alcanzado la victoria en la guerra, de haber hecho añicos con el mito de la “supremacía” del imperialismo yanqui y de haberlo derrotado por primera vez en la historia bélica mundial nuestra República, nuestro Ejército y nuestro pueblo ostentan el título de héroes.
Al igual que en el enfrentamiento militar contra las poderosas fuerzas agresoras imperialistas, nuestra Corea, Patria del Juche, hizo lo imposible y realizó innovaciones en la restauración y construcción de la postguerra y la revolución y construcción socialistas. Logramos cambios seculares en la revolución y construcción a partir de cero, pues la conflagración lo había reducido todo a cenizas.
La sabía dirección del gran Líder permitió que concluyéramos en pocos años la rehabilitación y construcción de la postguerra y lleváramos a feliz término, a nuestra manera y sin ninguna desviación, la cooperativización de la agricultura y la transformación socialista de la industria y el comercio privados. En respuesta al llamamiento de su gran Líder nuestro pueblo emprendió la gran marcha de Chollima, dando diez o cien pasos mientras otros daban uno y produjo un auge revolucionario sin precedentes en la construcción del socialismo. La gigantesca lucha de creación y construcción por el socialismo ha convertido a nuestro país con retrasos seculares en el Estado socialista más ventajoso y potente, centrado en las masas populares, y en una potencia socialista independiente, autosostenida y autodefendida, y hoy el mundo lo admira, llamándolo Corea de Chollima y país socialista modelo.
La época del Songun, nuevo tiempo de la revolución del Juche, ocupa un lugar extraordinario en la historia de nuestra Patria y nuestra revolución. Es una relevante etapa de continuación de la causa revolucionaria del Juche, para llevar adelante la ideología, dirección y causa de nuestro gran Líder y una nueva fase superior del desarrollo de nuestra Patria y revolución.
Nuestro Partido, fiel al sublime propósito del gran Líder, se planteó, tempranamente, como su programa supremo la transformación de toda la sociedad según la idea Juche y la ha mantenido firmemente como línea principal para la construcción del Partido, el Estado y el Ejército. Ha concentrado sus esfuerzos en las tareas de construir, desarrollar y fortalecer éstos como los del Líder y transformar al hombre, la sociedad y la naturaleza conforme a la idea  Juche, idea revolucionaria de Kim Il Sung, y ha asentado una sólida base que facilita la obra de remodelar toda la sociedad según la idea Juche.
Con el brusco cambio de la situación en la década de los 90 del siglo pasado, nuestra Patria y revolución tuvieron que atravesar por severas dificultades y pruebas sin precedentes en su historia. El fracaso del socialismo en varios países fue aprovechado por los imperialistas y otros reaccionarios para hablar del “fin del socialismo” y dirigir la punta de lanza de su ataque hacia nuestra República, que seguía avanzando inclaudicablemente con la bandera socialista en alto. Las maniobras de los imperialistas y otros reaccionarios contra nuestra República y sistema pusieron en peligro nuestra soberanía y existencia, convirtieron nuestro territorio nacional en el campo del más agudo enfrentamiento entre el socialismo y el imperialismo y colocaron a nuestro pueblo ante el dilema de sobrevivir en independencia o convertirse de nuevo en esclavo colonial.
Frente a la nueva situación, nuestro Partido, enarbolando en alto la bandera del Songun, frustró todas esas maniobras con sus invencibles potencialidades políticas y militares y defendió con honor la soberanía nacional y el socialismo. Esta es una gran victoria de alcance mundial, pues un pequeño país como el nuestro se enfrentó solo a los imperialistas reaccionarios acaudillados por los norteamericanos. Se puede decir que es un verdadero milagro que nuestra revolución de Songun detuviera y frustrara las maniobras agresivas del imperio norteamericano, que perpetra impunemente la coerción y arbitrariedad en todas partes de la Tierra, y lograra victoria tras victoria en el enfrentamiento político y militar, sin disparos, contra esa potencia.
Pese a las severas pruebas que debíamos pasar para defender el socialismo, logramos grandes avances en los órdenes político, militar, económico y cultural. Gracias a la dirección del Partido sobre la revolución mediante el Songun, nuestro país ha ocupado con todo derecho la posición de una potencia político-ideológica y militar y ha registrado nuevos cambios en el proceso revolucionario y constructivo, allanando el camino para avanzar en la edificación de una gran potencia próspera. Nuestra República ha preparado firmemente la garantía fundamental para la construcción de una gran potencia socialista próspera y el triunfo de la causa revolucionaria del Juche y acelera la marcha general de la revolución de Songun hacia la potencia económica socialista.
La Corea socialista, que logra triunfos y ostenta su grandiosa imagen en virtud de Songun, sirve como faro de esperanza y bandera de victoria para los pueblos del mundo que aspiran a la independencia.
El trayecto de 60 años que ha recorrido nuestra República, guiada por nuestro gran Líder y nuestro Partido, inspira al pueblo una infinita dignidad y orgullo y hace más firme su fe en el triunfo. Nuestro Ejército y pueblo, considerando a la Patria socialista del Juche más valiosa que su propia vida, sienten un ilimitado afecto por ella y redoblan los esfuerzos por defenderla hasta el fin y hacerla prosperar.
Un gran líder y un gran partido pueden levantar un gran país. Si cuenta con un gran líder y un gran partido, incluso una nación pequeña y subdesarrollada puede convertirse en un país desarrollado, en una potencia de prestigio.
La grandeza del partido y el líder es precisamente la de su ideología y su dirección. Nuestra República tiene como guía rectora la idea Juche, concebida por nuestro gran Líder, y la aplica plenamente en la construcción del Estado y sus actividades, bajo el liderazgo de nuestro Partido, gracias a lo cual ha podido convertirse en una invencible potencia socialista del Juche.
La inmortal idea Juche es una concepción del mundo, que pone al hombre en el centro, y una doctrina de la independencia. Es asimismo un gran pensamiento rector de nuestra época, que señala científicamente el camino para defender y realizar la independencia de las masas populares y la del país y la nación. Nuestra República, que la aplica en la construcción del Estado y en sus labores, es un país socialista centrado en las masas populares, donde éstas son consideradas como cielo; un Estado socialista independiente con fuerte espíritu Juche y nacionalidad, así como una invencible potencia socialista, dotada del poderío del Songun, que le permite vencer a cualquier enemigo fuerte y sobreponerse a todas las dificultades y pruebas que le salgan al paso.
Es un país verdaderamente popular, un Estado socialista centrado en las masas populares, a las que presenta como dueñas de sí mismo y de la sociedad y a las que sirve todo lo que está a su disposición.
Las masas populares son el sujeto de la historia social, pero su posición y papel no es igual en todas las sociedades y países. La historia no conoce a otro país que haga valer en tan alto grado la posición y el papel de las masas populares como nuestra República, que ha materializado la idea de considerar al pueblo como cielo, idea que nuestro gran Líder consideró como máxima para la vida. Esa filosofía tiene encarnado el noble espíritu de amar al pueblo, que exige destacar a las masas populares como el ser más valioso y poderoso del mundo, servirles a conciencia y resolverlo todo apoyándose en ellas.
Constituye la base de todos los lineamientos y políticas de nuestro Partido y su ideal fundamental para la construcción del Estado, y el punto de partida de las actividades del mismo. No solo el sistema socio-estatal socialista y la Constitución Socialista y otras legislaciones, sino también toda política y línea del Partido y el Estado y todas sus actividades tienen implícito plenamente el propósito de defender y asegurar los derechos de independencia y los intereses de las masas populares. Nuestra política, que aprecia al pueblo como base del socialismo y concede la prioridad a sus intereses, es una verdadera política socialista, una política que ama y confía infinitamente en el pueblo y una noble política de virtudes.
Todos los lineamientos y políticas que trazan nuestro Partido y el Poder de nuestra República reflejan, sin excepción alguna, la voluntad y exigencias de las masas populares y se ejecutan con éxito, gracias a su entusiasmo y empeño conscientes. En nuestro país el fomento del bienestar del pueblo es el principio supremo para las actividades del Partido y el Estado, se cumple estrictamente el lema de “¡Servir al pueblo!”, y bajo ningún concepto se permiten actos que perjudiquen sus intereses, el  abuso del poder y el burocratismo, que perpetran quienes tratan de imponerse sobre él. Como se considera a las masas populares como lo más valioso se denominan con la palabra pueblo el Estado, el Ejército, el organismo de seguridad pública, las obras arquitectónicas monumentales y diversos títulos de honor, lo cual simboliza claramente el carácter popular de nuestro Estado, nuestro sistema y nuestra política.
Bajo el amparo de la Patria socialista centrada en las masas populares, éstas, siendo dueñas del Estado y la sociedad, llevan una vida digna y feliz y cumplen plenamente con la responsabilidad y el papel que les corresponden como tales.
Todos participan con iguales derechos en el ejercicio del Poder y en la administración del Estado y llevan una digna vida política, incorporados a determinadas organizaciones. El Estado asume la responsabilidad de atender la vida del pueblo.
Gracias a diversas medidas beneficiosas al pueblo, entre otras el sistema de enseñanza y tratamiento médico gratuitos, todos estudian a sus anchas y disfrutan de servicios sanitarios y llevan una vida cultural y recreativa, llenos de espíritu revolucionario y optimismo. Pese a que en la actualidad carecen de todo y pasan estrecheces, nuestro Partido y Estado le dedican la atención prioritaria a la vida del pueblo y concentran todos sus recursos disponibles en la tarea de estabilizar y mejorar su vida, así como impulsa con más fuerza la construcción de una potencia económica socialista, para que viva feliz en un futuro cercano, sin tener nada que envidiar a nadie. La vida independiente y creadora que nuestra República le garantiza a su población es una vida feliz, digna y enorgullecedora, que no se puede imaginar en la sociedad capitalista.
Nuestro Partido y nuestra República se comparan con una madre muy cariñosa, porque atienden y rodean al pueblo con amor y confianza y protegen su destino, y su regazo es simbolizado como cuna de la auténtica vida y felicidad. Esta es la razón por la cual nuestro pueblo les confía y sigue invariablemente, sea en los momentos de gloria o en los de severas pruebas, y, unido firmemente en torno al Partido, ha luchado heroicamente por defender, a riesgo de sus propias vidas, su país, su Patria, y alcanzar la prosperidad nacional.
La unidad monolítica de todos los integrantes de la sociedad es la proeza más valiosa y brillante lograda únicamente en nuestra Patria socialista, bajo la dirección de nuestro Líder, que llevaba como una cualidad innata el amor y confianza en el pueblo, y de nuestro Partido, que continúa fielmente sus ideas y propósitos; y un aspecto enorgullecedor de nuestra sociedad, único de su tipo en el mundo. El Partido y el Líder aman y atienden con toda sinceridad al pueblo y éste les deposita su absoluta confianza y los apoya con fidelidad.
Estas relaciones de camaradería revolucionaria, estos lazos indestructibles han propiciado el logro y fortalecimiento de la unidad monolítica entre el Líder, el Partido y las masas, aun en las circunstancias más complejas y difíciles, y convertido toda la sociedad en una gran familia armoniosa, donde sus miembros se ayudan y guían mutuamente. Nuestra unidad se ha fortalecido en un nuevo nivel como una unidad monolítica de todo el Partido, el Ejército y el pueblo alrededor de la Dirección de la Revolución, sobre la base de una misma idea y fe y de la camaradería y el deber moral revolucionario.
Ninguna fuerza puede destruirla. Se trata de la garantía principal del fortalecimiento de nuestro régimen socialista y la estabilidad social, de la inagotable fuente del invencible poderío de nuestra Patria socialista y de la potente fuerza motriz que impulsa la marcha triunfal de nuestra revolución y la construcción de un país rico y poderoso.
Los imperialistas norteamericanos temen, más que a nada,  a la unión monolítica de nuestro Ejército y pueblo en torno al gran Partido y perpetran toda clase de maniobras para destruirla.
Ellos y sus fuerzas satélites se aferran invariablemente a las maquinaciones de agresión militar, mientras tratan de desvirtuarnos, invocando los “derechos humanos”, la “democracia” y otras cosas por el estilo, que no pasan de ser unas quimeras. Esos términos que los imperialistas reaccionarios preconizan constituyen un sofisma para encubrir su dominio e intervención en otros países y sus calumnias con tan absurdo argumento a nuestra República, Patria del pueblo, y a nuestra sociedad aglutinada en un haz, son una patraña y solo provocan la unánime indignación en nuestra población, que no lo tolerará en lo más mínimo.
El gran país popular, que goza del apoyo y la confianza absolutos y el apego total de su población, y el socialismo de nuestro estilo centrado en las masas populares, mantendrán para siempre su sublime imagen y poderío, desafiando a cualquier tempestad.
Nuestra República es un Estado soberano socialista, que mantiene firmemente el Juche en su construcción y actividades y reaviva plenamente la identidad nacional.
El espíritu Juche y la identidad nacional representan precisamente la independencia y el destino del país, la nación y las masas populares. Como la lucha de estas por la independencia se efectúa por país y nación, el partido, el poder y las masas populares del país correspondiente deben ser dueños de su proceso revolucionario y constructivo e impulsarlo de modo independiente y creativo. Sólo manteniendo firmemente el espíritu Juche, la nacionalidad y la línea de la independencia en la revolución y la construcción es posible salvaguardar la soberanía del país, la nación, asegurar su desarrollo independiente y conquistar con éxito la independencia de las masas populares.
El gran Líder, por primera vez en la historia, presentó la original idea sobre el espíritu Juche, la nacionalidad y la línea de la independencia, allanó el camino para el desarrollo independiente de la revolución coreana, y con su férrea convicción y voluntad y su probada dirección orientó mantener invariablemente el principio del Juche, la línea de la independencia, en el proceso revolucionario y constructivo.
Acatando esa idea nuestro Partido y Estado presentaron como principio fundamental para la causa de la independencia de las masas populares, causa del socialismo, defender el espíritu Juche y la identidad nacional y mantener la línea de la independencia, y lo materializaron de modo cabal, gracias a lo cual nuestro país se ha convertido en un país soberano, prestigioso y digno en sumo grado, en un Estado socialista nutrido de noble amor al pueblo y a la nación.
Hemos resuelto con nuestras propias fuerzas y a nuestra manera todos los problemas que se presentaban en la edificación del Estado y sus actividades y en el proceso revolucionario y constructivo. Lo hemos hecho de conformidad con la realidad de nuestro país y los intereses de nuestra revolución, según nuestra ideología, convicción, decisión y voluntad y sobre la base del principio de apoyarnos en nuestros propios esfuerzos. Al establecer con firmeza el principio del Juche, el eje de la independencia en todos los órdenes, político, económico, militar, cultural y de relaciones exteriores, nos opusimos rotundamente al servilismo a las grandes potencias, al dogmatismo y a toda clase de ideas de dependencia de las fuerzas extranjeras y rechazamos de modo tajante las intervenciones y presiones de los imperialistas reaccionarios y de cualquier otra fuerza extranjera, y sin restringirnos por teorías y fórmulas existentes y sin importarnos lo que digan otros, lo decidimos todo según nuestra idea, nuestra exigencia y nuestros intereses y lo cumplimos consecuentemente.
Tempranamente nuestro Partido lanzó la consigna de “¡Vivir a nuestra manera!”; esto es precisamente el Juche, la independencia y el espíritu de apoyarse en las propias fuerzas.He aquí nuestra dignidad, nuestro orgullo y nuestro honor.
El gran Líder relacionó estrechamente el espíritu de clases con la identidad nacional, y el socialismo con el destino de la nación, sobre la base de un análisis científico, desde la posición apoyada en el Juche, de la esencia del problema de la nación y el lugar y papel que esta desempeña en el desarrollo de la sociedad, y de esta manera orientó mantener el espíritu clasista en el proceso revolucionario y constructivo, a la vez que resaltar la nacionalidad, y abrió el camino para lograr la prosperidad de la nación en el proceso de avance de la causa socialista.
Según la idea y teoría original del Líder sobre el problema de la nación, nuestro Partido y Estado aprecian la nacionalidad en la revolución y construcción y en todos los órdenes de la vida social y la resaltamos en la medida de lo posible. Como el hombre es un integrante de la nación, a la par que un miembro de su clase, tiene nacionalidad junto con el carácter clasista y exigencias de índole nacional junto con las clasistas. Si se ignoran y frenan la nacionalidad y las exigencias de índole nacional, es imposible aglutinar las amplias masas populares, la totalidad de las fuerzas patrióticas, construir un verdadero Estado soberano e independiente y culminar con éxito la causa de las masas populares por la independencia, la causa socialista.
La nuestra es una nación que se precia de tener una larga historia de cinco milenios y brillante cultura. En la nacionalidad de nuestro pueblo están encarnados su inteligencia, talento, temple acerado, espíritu patriótico y excelentes tradiciones culturales. Nuestro Partido y Estado han presentado como una importante política el apreciar y resaltar las bellas y excelentes tradiciones nacionales y han venido aplicándola de modo consecuente. A la par de reavivar las excelentes cualidades de la nación que se heredan a lo largo de la historia, creamos otras nuevas a medida que avanzan la época y la revolución, y sobre esta base educamos al pueblo en el espíritu de dar primacía a la nación coreana, que se traduce en la idea de que nuestro Líder, nuestro Partido, nuestra idea y régimen son mejores, y hacemos resaltar aún más su grandeza.
La causa socialista del Juche es una obra destinada a realizar la independencia de la clase obrera y demás masas populares trabajadoras y, al mismo tiempo, una obra para asegurar la soberanía del país, la nación, y lograr la prosperidad de la nación. Nuestro Partido y Estado, a la vez que impulsaban con fuerza la construcción socialista, han venido exaltando las excelencias de nuestra nación y creando una nueva historia de prosperidad nacional.
Gracias a que bajo la dirección del gran Líder y gran Partido hemos mantenido el espíritu Juche y hemos hecho resaltar de modo correcto la nacionalidad en el proceso revolucionario y constructivo, ninguna intervención y presión de los imperialistas reaccionarios pudieron hacernos mella ni ninguna corriente ideológica oportunista, tómese por ejemplo el revisionismo contemporáneo, pudo penetrar en nosotros. Al contrario, entre nuestro pueblo se elevaron notablemente el orgullo, el sentido de honor y la autoestima nacionales, al igual que la conciencia de la independencia nacional, así como se exhibió aún más el espíritu patriótico de carácter socialista.
Nuestra República, fortalecida y desarrollada bajo la bandera de la idea Juche, ha llegado a cubrirse de honor como un país socialista centrado en las masas populares en el que se han materializado cabalmente los principios de clases, principios revolucionarios, como un Estado socialista independiente, autosostenido y autodefensivo con fuerte espíritu Juche y nacionalidad, como verdadera Patria de toda la nación. Nuestra
Patria socialista sustentada en el Juche se ha mantenido impertérrita aun ante el enorme sismo político mundial, y también en el futuro como hoy marchará victoriosa por el camino de su desarrollo, camino del Juche.
En la actualidad los imperialistas reaccionarios calumnian a nuestra República, Patria del Juche, calificándola de “cerrada”, “aislada”, y otras cosas por el estilo y actúan vanamente para imponernos la “reforma” y “apertura”. Nunca cerramos las puertas del país y estamos manteniendo buenas relaciones de respeto mutuo con muchísimos países y pueblos del mundo. En cuanto a la reforma, hace ya decenas de años que reformamos por la vía revolucionaria el viejo régimen social y seguimos renovando lo caduco y atrasado y creamos lo nuevo sin descanso. A decir verdad, los que nos bloquean y tratan de aislarnos con hostilidad hacia nuestro país no son sino los imperialistas y otros reaccionarios, y la “reforma” y “apertura” de que hablan ruidosamente resultan maquinaciones agresivas y disintegradoras, encaminadas a derribar nuestro socialismo. Estos actos empeoran sus relaciones con nosotros y no pueden evitar el fracaso.
Nuestra República es una potencia socialista invencible que ostenta su grandiosa imagen con el Songun.
La historia revolucionaria de nuestro gran Líder y el Partido resulta una historia de la dirección sobre la revolución mediante el Songun, y nuestra Patria y revolución han recorrido el camino jalonado de victorias y gloria, exhibiendo su invicto poderío bajo la bandera del Songun. Por medio del Songun nuestro Líder liberó a la Patria y garantizó con seguridad en el terreno militar su soberanía e independencia, su desarrollo y prosperidad. En acato a la idea y el lineamiento del Líder, saturado de este concepto, nuestro Partido, desde el principio de su nacimiento, consideró como principal los asuntos del Ejército junto con los suyos específicos y concentró sus empeños en el fortalecimiento político, ideológico y técnico de nuestras fuerzas armadas revolucionarias y de esta manera consolidó una sólida base para llevar a una etapa superior su dirección sobre la revolución mediante el Songun.
Hoy la línea revolucionaria del Songun y la política del mismo carácter que aplica nuestro Partido constituyen una gran línea de nuestra época y un modo de política fundamental del socialismo, que permiten salvaguardar la Patria, la revolución y el socialismo mediante la presentación de los asuntos militares como primerísima tarea del país y el fortalecimiento por todos los medios del Ejército Popular, y formar sólidamente el sujeto de la revolución, tomando este como su epicentro, como su fuerza principal, y acelerar con pujanza el conjunto de las labores de la construcción socialista. También en lo referente al sistema de administración estatal elevamos las potestades del Comité de Defensa Nacional e implantamos el sistema en que éste dirige y atiende todos los quehaceres de la defensa nacional, de modo que todo el proceso revolucionario y constructivo se efectúe estrictamente de acuerdo con el principio de priorizar los asuntos militares. Nuestra política del Songun se ha originado de la idea Juche y encarnado y sintetizado plenamente los principios revolucionarios, estrategias y tácticas, métodos y arte de mando, sustentados en el Juche, razón por la que resulta la bandera invencible de la Patria y la revolución y el arma todopoderosa para las labores revolucionarias y constructivas.
Lo más importante en el poderío del Estado es la potencialidad militar. Nuestra lucha antimperialista y antiyanqui se libra encarnizadamente en todos los frentes, como el político, militar, económico, ideológico y cultural, pero el frente militar antimperialista es el principal, el que decide el destino del país y la nación en esa lucha. La confrontación con los agresores imperialistas es, en esencia, la de fuerza, y solo la fuerza es un medio apropiado para hacerles frente. La realidad patentiza claramente que sin la propia fuerza, sin un fuerte poderío militar autodefensivo, no es posible salir victoriosos en la lucha contra ellos ni defender el partido y el
Estado ni salvaguardar la seguridad del pueblo.
Con su dirección sobre la revolución mediante el Songun y con su política de Songun nuestro Partido ha fortalecido y desarrollado al Ejército Popular, al pie de letras, como su ejército y ejército del Líder, como fuerzas armadas revolucionarias sin enemigos. En el Ejército se han establecido firmemente el sistema de dirección única del Partido, el de mando del Comandante Supremo y la disciplina militar revolucionaria, y todo el Ejército, desde el máximo jefe hasta los soldados, han formado un todo sobre la base de la camaradería revolucionaria. Todos los oficiales y soldados han crecido como los más fuertes en ideología y convicción,  como combatientes sin rival, conocedores de las estrategias y tácticas de estilo coreano y dotados de modernos equipos. La industria de defensa nacional autóctona es capaz de producir potentes armas modernas, equipos y medios militares y en virtud de la implantación del ambiente de priorización de los asuntos militares en toda la sociedad alcanzan niveles más altos el armamento de todo el pueblo y la fortificación de todo el país.
En virtud de la política del Songun, la República ha frenado y desbaratado todas las provocaciones y maniobras de aislamiento y aplastamiento de los imperialistas reaccionarios, manifestando a todo el mundo su poderío militar invencible, y la Corea del Songun, Patria socialista, se ha erguido con la frente bien alta, como una potencia militar de categoría mundial que ninguna fuerza agresora se atreve a tocar.
Por el mismo motivo la posición ideológica y política de nuestra República se ha consolidado como un monolito y se ha registrado grandes avances en los frentes económico y cultural.
En el proceso de Songun los militares y otros sectores del pueblo, mancomunados ideológicamente, al identificarse con el espíritu militar revolucionario y el estilo de lucha, han logrado con éxito su gran unidad y se ha fortalecido incomparablemente el poderío político-ideológico de la Patria y la revolución. Unidos, Ejército y pueblo, como un solo cuerpo bajo la dirección del Partido mediante el Songun, han realizado todas las labores de la construcción socialista con ímpetu revolucionario y combativo, y de esta manera se efectuaron grandes obras de geotransformación, que han imprimido cambios trascendentales en el territorio patrio, se levantaron innumerables creaciones monumentales, se dieron grandes saltos al desarrollo científico y técnico y se abrió la época de prosperidad en la cultura y el arte del Songun.
Gracias a la política para la reunificación de la Patria, basada en la política del Songun y los esfuerzos conjuntos de la nación, se adoptaron la Declaración Conjunta Norte-Sur del 15 de Junio y la Declaración del 4 de Octubre y se abrió una coyuntura trascendental para esta causa. El ánimo de la nación por la reunificación independiente se acrecentó sin precedente en el Norte, el Sur y ultramar y el movimiento por esta causa se está ampliando y desarrollando como parte de toda la nación bajo la bandera de “Entre nosotros, los connacionales”.
Nuestra política del Songun, que se opone a la invasión y la política de guerra del imperialismo y defiende la soberanía del país y la nación, tiene una gran repercusión entre los pueblos progresistas del planeta y contribuye activamente a la preservación de la paz en el mundo y a la causa de la independencia de la humanidad. La política del Songun y la política exterior independiente elevaron sin precedentes el prestigio e influencia de nuestra República y ampliaron y desarrollaron con rapidez sus relaciones exteriores.
Bajo la guía del Líder y el Partido, la República Popular Democrática de Corea se ha construido, fortalecido y desarrollado como un invencible Estado socialista del Juche, y, haciendo frente a todos los desafíos de la historia, ha alcanzado grandes victorias y cambios que asombran al mundo. La gloriosa Patria de Kim Il Sung, la Corea socialista aureolada por el Juche y el Songun, ha llegado a manifestar su grandiosa imagen como gran país socialista. Nuestro pueblo la ama y enaltece fervorosamente, llamándola gran Patria Madre y miles y miles de compatriotas consideran tenerla como gloria y honor de la nación, como baluarte de la reunificación de Corea. Por eso atrae la atención del mundo y cautiva el corazón de muchísimos.
Nuestra República recorrió un largo trayecto en la revolución con la bandera de la idea Juche, la del Songun, en alto, pero esta no ha terminado todavía. Debemos construir una gran potencia socialista próspera en la tierra patria y reunificarla con la fuerza de la gran unidad pannacional.
Debemos, asimismo, luchar con energía, junto a todos los países y pueblos progresistas que aspiran a la independencia, por preservar la paz en el orbe y culminar la causa de la independencia de la humanidad.
Construir la gran potencia socialista próspera, según el deseo de toda la vida del gran Líder, es un deber sublime que nuestro Partido y el Estado asumen ante la época y la revolución. Bajo la dirección de nuestro Partido sobre la revolución mediante el Songun, todos sus miembros, todo el Ejército y todo el pueblo, firmemente convencidos en la victoria, tienen que acelerar con ímpetu la gran marcha revolucionaria de Songun para lograr ese objetivo.
Ante todo, deben consolidar más la posición políticoideológica de la Patria socialista.
El poderío del socialismo es el poderío ideológico-político y consolidar la referida posición es un requisito insoslayable para la construcción de la gran potencia próspera. A tenor con la profundización y el avance del proceso revolucionario y constructivo, debemos desplegar de modo dinámico la labor ideológica y de esta manera, manifestar plenamente la ilimitada capacidad espiritual de nuestro Ejército y pueblo y exhibir en alto grado las potencialidades de la Corea socialista como potencia político-ideológica.
Debemos intensificar la educación en la idea Juche y en la idea de Songun entre los cuadros, miembros del Partido y demás trabajadores, para que trabajen y vivan de modo revolucionario y combativo, como hombres de la nueva época de la revolución del Juche, la época del Songun. También debemos desplegar con profundidad y eficiencia la educación clasista, revolucionaria, socialista y otras formas educativas, para que ellos posean una alta conciencia clasista y revolucionaria, la firme convicción en el socialismo y el espíritu patriótico socialista.
Es necesario consolidar con mayor firmeza la unidad monolítica de las filas revolucionarias. La médula esencial de nuestra unidad en un solo cuerpo y alma es la Dirección de la Revolución. Debemos lograr que todos los cuadros, los miembros del Partido, los militares y demás sectores del pueblo tengan un consecuente espíritu de defender a ultranza al Líder y salvaguarden a costa de la vida la Dirección de la Revolución en el plano político e ideológico. Al mismo tiempo, debemos hacer que todos los oficiales y soldados del Ejército Popular y el pueblo se unan firmemente en torno al Partido, en lo ideológico y volitivo y en lo que respecta al deber moral, y apoyen fielmente su ideología y dirección.
Si la unidad férrea es el fundamento esencial de la revolución, la opinión del pueblo lo es de esa unidad. Por lo tanto, ateniéndonos estrictamente a la opinión pública, debemos realizar con tacto la labor con las personas y fortalecer y desarrollar sin descanso la unidad monolítica de nuestras filas revolucionarias.
Debemos agudizar la vigilancia ante las maniobras de los enemigos encaminadas a destruir nuestra posición ideológicopolítica y nuestra unidad monolítica, y hacerles frente resueltamente. Es necesario desplegar una lucha recia para frustrar la infiltración ideo-cultural y la guerra psicológica ardorosa de los imperialistas y otros reaccionarios y, a la vez, intensificar más aún la batalla ideológica, para conseguir que ni un átomo de la ideología burguesa y su estilo de vida se infiltren en nuestras filas.
Debemos seguir canalizando grandes fuerzas en el fortalecimiento de la capacidad de defensa nacional con la bandera del Songun en alto. La capacidad de defensa nacional representa la soberanía, el derecho a la independencia y la existencia de la Corea del Songun, su dignidad, prestigio y destino. Sólo cuando fortalecemos incesantemente el poderío militar podemos defender la seguridad de la Patria y el pueblo y asegurar firmemente en lo militar la construcción de una gran potencia socialista próspera.
El Ejército Popular es el destacamento principal de nuestra revolución y la fuerza medular para la defensa nacional.
Nuestra política de Songun establece que el asunto militar es lo primordial y el fortalecimiento del Ejército Popular es lo principal.
Lo más importante en el fortalecimiento del Ejército Popular es implantar en sus filas un sólido sistema de dirección única del Comandante Supremo, o sea el sistema de su mando.
Hay que orientar a la totalidad del Ejército a que, fiel a la ideología y el mando del Comandante Supremo, comparta el mismo destino que él y actúe como un solo hombre, bajo sus órdenes e instrucciones.
Es necesario prepararlo más perfectamente en lo ideopolítico y en lo técnico-militar. El Ejército Popular, intensificando en sus filas la labor política partidista, debe inducir a todos sus militantes a adquirir plenamente las cualidades ideológicas y políticas, como ejército del Partido, el Líder y el Comandante Supremo, y manifestar más alto el hermoso rasgo de unidad entre los oficiales y soldados, basada en la camaradería revolucionaria. Bajo la dirección del Partido el Ejército y el pueblo han de compartir la vida o el riesgo de la muerte en el camino del Songun y consolidar y desarrollar más la gran solidaridad civil-militar. Materializando a carta cabal la orientación del Partido en cuanto a los ejercicios militares, debe formar a todos los soldados como luchadores capaces de combatir cada uno a cien enemigos, que posean y apliquen hábilmente en el combate las estrategias, tácticas y métodos de nuestro estilo, así como modernizar ininterrumpidamente el armamento y los equipos del Ejército Popular sobre la base de los últimos logros tecnológicos. Los oficiales y soldados de esa fuerza, muy conscientes de la importancia de los deberes que asumen ante el Partido, la revolución, la Patria y el pueblo, deben proteger como una muralla de acero la línea de defensa del país y desempeñar el papel de vanguardia en la construcción socialista.
Hay que establecer en toda la sociedad el ambiente de dar importancia a los asuntos militares, de modo que todos sus miembros adquieran conscientemente conocimientos pertinentes, que todo el Partido, el Estado y el pueblo se preparen perfectamente para hacer frente a los momentos de emergencia, y que impulsando fuertemente la construcción de la defensa nacional, conviertan el país en una fortaleza inexpugnable.
Debemos impulsar con energía la construcción económica socialista, para convertir a nuestra Patria en una potencia económica.
En la actualidad la construcción económica constituye el frente principal para la edificación de una gran potencia próspera. Sólo cuando aceleramos la construcción económica y convertimos a nuestro país en una potencia económica socialista, podemos fortalecer aún más el poderío políticomilitar de la Corea del Songun, hacer más rica y poderosa la nación y mejorar notablemente la vida del pueblo. Nos planteamos la magna meta de abrir las puertas de una gran potencia próspera en el año 2012, cuando se cumple el centenario del natalicio del gran Líder. Para alcanzar esta meta tenemos que producir un nuevo cambio revolucionario en la edificación económica socialista, para fortalecer la capacidad económica del país y solucionar decisivamente la cuestión de la vida de la población. Todo el Partido, el país y el pueblo deben incorporarse a la ofensiva general por acelerar la construcción económica.
Con miras a imprimir un cambio revolucionario a esta empresa es menester materializar cabalmente la línea de la construcción económica para la época del Songun presentada por nuestro Partido. Según exige esta estrategia, debemos desarrollar prioritariamente la industria de defensa nacional y, simultáneamente, promover la industria ligera y la agricultura, para producir cambios trascendentales en el mejoramiento de la vida del pueblo. Anteponer los sectores de avanzada de la economía nacional, las industrias básicas, a los demás sectores, constituye un eslabón clave para fomentar simultánea y rápidamente las industrias de defensa, ligera y la agricultura.
Concentrándoles las fuerzas estatales, hemos de revivificar las industrias eléctrica, carbonífera y metalúrgica y el transporte ferroviario y allanar un ancho camino para avanzar en la edificación de una potencia económica. Debemos abrir los campos de ciencias y tecnologías de punta, mediante la materialización cabal de la línea del Partido de darles importancia a las ciencias y técnicas, y ponerlas en un nivel alto. En todos los sectores de la economía nacional tiene que impulsarse con fuerza, conforme a la exigencia de la época de la informática, la modernización de las fábricas y empresas, sobre la base de los últimos logros científicos y tecnológicos.
Es preciso mejorar y fortalecer la administración de la economía socialista. En esta tarea debemos mantener con firmeza el principio socialista, aplicar de modo correcto el método de gestión colectiva, fortalecer la dirección centralizada y unificada del Estado, y, sobre su base, dar un amplio margen a la iniciativa creadora de las unidades inferiores. Según el principio de apoyarse en las propias fuerzas, hay que movilizar y utilizar con máxima eficacia todas las posibilidades y reservas interiores, para así impulsar con energía la construcción de la potencia económica con sus propias fuerzas, tecnologías y recursos.
Nos compete promover globalmente todas las ramas de la edificación de cultura socialista, sobre todo la enseñanza, la salud pública, el arte y la literatura. Debemos mejorar e intensificar la labor de enseñanza y de salud pública, para formar un mayor número de cuadros revolucionarios competentes y poner en pleno despliegue la superioridad del sistema de salud pública y hacer florecer y desarrollar a plenitud la literatura y el arte jucheanos, de la época del Songun.
Impulsando con fuerza la marcha general por la revolución del Songun, tenemos que levantar en esta tierra la gran potencia socialista próspera y de esta manera alcanzar la victoria decisiva de la causa socialista del Juche, causa del Líder.
La reunificación de la Patria es la suprema e imperiosa tarea de nuestra nación. Esta ha seguido conservando sin interrupción la larga tradición como una nación homogénea, que se ha visto obligada a vivir separada en Norte y Sur por las fuerzas foráneas durante más de 60 años. Nos incumbe conseguir cuanto antes la reunificación de la Patria, poniendo fin a la trágica historia de división nacional y abrir el camino para el progreso unificado y la prosperidad de la Patria y la nación. En esta tarea las banderas que nuestra nación debe sostener son las de la Declaración Conjunta Norte-Sur del 15 de Junio y la del 4 de Octubre, declaraciones de la independencia nacional y de la gran unidad nacional y el gran programa para la reunificación de la Patria. La posición y actitud hacia estos documentos históricos son la piedra de toque que distingue la conciliación del enfrentamiento y la reunificación de la división entre el Norte y el Sur. Los que desean de veras la reunificación de la Patria deben apoyar, quienquiera que sea, las mencionadas declaraciones y llevarlas a la práctica a conciencia. El ideal principal de la reunificación nacional dilucidado en las declaraciones conjuntas del Norte y el Sur es el de “Entre nosotros, los connacionales”, o sea, el ideal de la independencia nacional y de la unidad nacional.
Todos los compatriotas del Norte, Sur y el extranjero tienen que lograr la cohesión, según el principio de la independencia nacional, frustrar toda clase de maquinaciones de las fuerzas anti-reunificación y realizar a todo trance la obra de la reunificación de la Patria con las fuerzas unidas.
Debemos esforzarnos con energía por ampliar y desarrollar las relaciones exteriores del país y realizar la independencia a escala mundial. El Poder de nuestra República, según el ideal de la independencia, la paz y amistad, tiene que desplegar con vigor las actividades exteriores, conforme a la exigencia de la situación en brusco cambio, con miras a ampliar las filas de partidarios y simpatizantes con nuestra revolución y crear circunstancias internacionales favorables a la construcción de la gran potencia socialista próspera y la reunificación de la Patria. Nos compete librar una lucha enérgica para dar al traste con la política de guerra de las fuerzas imperialistas agresoras y sus acciones hegemónicas, salvaguardar la paz y realizar la independencia a escala mundial, mediante el fortalecimiento de la amistad y la solidaridad con todas las naciones y pueblos progresistas, que aspiran a la independencia.
Para cumplir felizmente con su misión y deberes asumidos ante la época y la revolución, nuestro Partido y Estado han de fortalecer el Poder de la República y elevar su papel.
Tenemos que materializar cabalmente la idea y la teoría del gran Líder sobre la edificación del Estado y la línea de la construcción estatal trazada por nuestro Partido para la época del Songun, a fin de fortalecer y desarrollar sin desmayo el Poder de la República. A este le corresponde consolidar y desarrollar nuestro sistema estatal y social e impulsar con energía todas las tareas de la revolución y construcción sobre la base de los lineamientos y políticas del Partido. Los organismos del Poder Popular y sus funcionarios tienen que mejorar su estilo y métodos de trabajo, acorde a las exigencias de la época y la revolución en desarrollo, para llevar a feliz término su misión y tareas y cumplir con sus obligaciones específicas como servidores al pueblo.
Nuestro Partido es la suprema organización política dirigente en la sociedad y su dirección constituye la garantía principal de todas las victorias de nuestra Patria y pueblo.
Debemos implantar con seguridad el sistema de dirección única en todo el Partido, fortalecer su unidad y cohesión, constituir sólidamente las filas del Partido en lo organizativo e ideológico y elevar su función y papel, para incrementar por todos los medios su capacidad organizadora y combativa y su poderío.
Es preciso asegurar con rigor la dirección partidista sobre el proceso revolucionario y constructivo. Hay que establecer firmemente el sistema de dirección única del Partido en toda la sociedad, de manera que todas las tareas de la revolución y construcción se lleven a cabo sobre la base de las líneas y políticas del Partido y acorde a las ideas y la voluntad del Partido. En particular, las organizaciones del Partido guiarán acertadamente, de modo político y de acuerdo a la política los organismos del Poder Popular, para que cumplan con su misión y deberes, y los respaldarán activamente.
Nuestra República es una gran conquista de la revolución del Juche y su Poder un arma poderosa de la revolución y construcción. El Poder de la República tiene que coronar con el triunfo la causa de la revolución del Juche, causa del Líder, impulsando enérgicamente el proceso revolucionario y constructivo bajo el liderazgo de Songun de nuestro Partido.

jueves, 25 de agosto de 2011

Exposición de Artesanía Coreana en Huancayo

           En un gran esfuerzo entre la Municipalidad de Huancayo , nuestro Instituto y la Embajada de la R.P.D.C. en nuestro país, realizamos esta primera gran exposición de Arte Coreano, con motivo del 63°Aniversario de la fundación de nuestra Hermana República, a realizarse en la ciudad de Huancayo del 1 al 15 de Setiembre, en la sala de exposición de la casa de la Juventud y Cultura de esta hermosa Ciudad, cito en: Calle Real s/n cuadra 01. 
         Invitamos a todos nuestros amigos de la "Incontrastable Ciudad de Huancayo" a deleitarse con la majestuosidad de la artesanía Coreana.
     Gran acto de Inauguración: jueves 01 de setiembre a horas 7:00 p.m. Ingreso libre. 
             Agradecemos anticipadamente su gentil asistencia que dará realce a esta importante ceremonia de intercambio cultural entre nuestros dos pueblos hermanos.
Atte.
 Yuri Castro Romero
Sec. General

sábado, 13 de agosto de 2011

LA LINEA REVOLUCIONARIA DE SONGUN ES UNA GRAN LINEA DE NUESTRA EPOCA Y BANDERA SIEMPRE VICTORIOSA DE NUESTRA REVOLUCION


Con motivo de celebrarse los 51 años de la implementación de la política del Songún ideada por el gran líder inmortal Generalísimo Presidente 
Kim Il Sung, publicamos nuevamente este importantísimo trabajo sobre la política de priorización militar, conocido como la política del SONGUN, esta política representa la importantísima decisión del pueblo coreano y su dirigencia sobre la defensa de su integridad territorial que ha demostrado su valía, en momentos donde observamos los abusos cometidos por los auto proclamados SHERIF´S del mundo  y en nombre de su llamada búsqueda de la “libertad” de algunos pueblos, asesinan, vejan y destruyen poblaciones enteras, la historia ha demostrado que el Gran Líder Presidente Kim Il Sung  no se equivocó al proyectar esta política que ha mantenido a raya a los imperialistas en sus deseos de apoderarse de la península coreana, es por ello que podemos manifestar que el tiempo y la historia dieron la razón a este gran estadista y visionario, que sería de corea hoy si no fuera por la política del Songún, seguramente nos lamentaríamos nuevamente como en épocas pasadas de las muertes de niños inocentes de la destrucción de hospitales, de colegios debido a las ya famosas “Bombas Inteligentes”.
Por ello nuevamente los invito a leer este importantísimo trabajo y los otros que también tenemos publicados.
Atte.

Yuri Castro Romero
Sec. Gral. Comité Continental Americano por el Centenario del Presidente Kim Il Sung

Sec. Gral. Instituto Cultural y de Amistad Peruano Coreano



¡TRABAJADORES DEL MUNDO ENTERO, UNIOS!


KIM JONG IL


LA LINEA REVOLUCIONARIA DE
SONGUN ES UNA GRAN LINEA DE
NUESTRA EPOCA Y BANDERA
SIEMPRE VICTORIOSA DE
NUESTRA REVOLUCION

Charla con funcionarios responsables del Comité
Central del Partido del Trabajo de Corea
29 de enero de 2003

Hoy día nuestra revolución avanza triunfalmente con la bandera de Songun (prioridad del asunto militar-N. del Tr.) en alto, bajo la dirección del Partido.
Gracias a la política de Songun de nuestra organización las fuerzas armadas revolucionarias se han fortalecido extraordinariamente, la línea defensiva del país ha ganado en firmeza y se han registrado grandes cambios en la revolución y construcción.
Por sus potencialidades esta política nos ha permitido defender la Patria y la revolución, frustrando a cada paso las maquinaciones de los imperialistas contra nuestra República y el socialismo, así como manifestar ante todo el mundo la dignidad y el prestigio de la Corea socialista.
Se trata de una política victoriosa ya probada por la historia, preñada de severas dificultades y un sable todopoderoso para la victoria en la revolución. Defender, llevar adelante y culminar por la fuerza de las armas la sagrada causa revolucionaria iniciada y laureada de victorias por el mismo medio representa la invariable convicción y voluntad de nuestro Partido, que junto con todo el Ejército y el pueblo, debe librar una tenaz lucha con la bandera de Songun en alto, para convertir el país en una gran potencia socialista próspera, alcanzar la reunificación de la Patria y llevar a la cima la causa revolucionaria del Juche.
La dirección de nuestro Partido sobre la revolución mediante el Songun y su política sustentada en este mismo constituyen el modo de dirigir la revolución, modo de la política socialista, que presenta en el primer plano el aspecto militar entre todos los asuntos del país y, sobre la base de la aptitud revolucionaria y la capacidad combativa del Ejército Popular, salvaguarda la Patria, la revolución y el socialismo y acelera con pujanza el conjunto de las labores de la construcción socialista. Para esta política el tema militar tiene suma importancia. El Ejército es el destacamento medular y el grueso de la revolución y su fortalecimiento es la tarea principal. La característica esencial de ella reside en defender la seguridad de la Patria y las conquistas de la revolución, mediante la potenciación del Ejército Popular como invencibles fuerzas armadas revolucionarias, constituir sólidamente el sujeto de la revolución, tomando el Ejército como su centro, como su fuerza principal, y realizar todas las labores de la construcción socialista con ímpetu revolucionario y combativo.
La idea y la línea de exaltar la importancia del arma y de los asuntos militares que había concebido y mantenido invariablemente el gran Líder, camarada Kim Il Sung, constituyen la base y el punto de partida de la política de Songun de nuestro Partido.
Dado que la lucha por realizar la causa de la independencia de las masas populares, causa del socialismo, viene acompañada del enfrentamiento contra toda clase de fuerzas contrarrevolucionarias, incluido el imperialismo, el asunto militar se presenta como un problema vital, que decide la victoria o la derrota en la revolución, el progreso o la ruina del país, la nación.
Solo contando con las propias y poderosas fuerzas armadas revolucionarias, es posible salir victorioso en la revolución, defender la revolución triunfante y forjar de modo independiente el destino del país, la nación. Sobre el arma de la revolución descansan la victoria de la causa revolucionaria, la soberanía, la independencia y la prosperidad del país, la nación.
Este es el principio de la revolución del Juche y una de sus leyes, enunciados por el gran Líder. Su veracidad ha sido comprobada por la historia.
En los albores de sus actividades revolucionarias el gran Líder organizó primero destacamentos armados y por la fuerza de las armas consiguió la histórica causa de la liberación de la
Patria, y luego fundó el Partido y el Estado. Posteriormente, en cada época y etapa de la revolución siempre prestó atención primordial a los asuntos militares y reforzó constantemente las fuerzas armadas revolucionarias, asegurando militarmente el victorioso avance de la revolución y la construcción.
La política de Songun del Partido es un poderoso modo de la política de nuestra época, heredera de las ideas y línea del gran Líder de dar importancia al arma y a los asuntos militares, y su profundización y desarrollo de acuerdo con los requerimientos de la situación cambiada. Con ella defendemos hoy el gran pensamiento militar y los méritos inmortales del Líder y los hacemos brillar en un nivel más alto, así como allanamos el camino para el triunfo de la causa del Juche. La época de Songun coincide con la nueva época de la revolución jucheana y representa la nueva etapa más alta del desarrollo de nuestra revolución, que avanza victoriosamente bajo la bandera de Songun.
La línea revolucionaria de Songun y la política del mismo carácter son la línea revolucionaria y el modo de la política científicos que reflejan de la manera más correcta las demandas de la época y la revolución.
Sobre la base del análisis científico de las circunstancias internacionales y la tendencia de la situación en brusco cambio, a que se enfrentaba la revolución, nuestro Partido adoptó la política de Songun.
En la década de los 90 del siglo XX se derrumbó el socialismo en la ex URSS y otros países de Europa oriental y se produjeron enormes cambios en la estructura política mundial y las correlaciones de fuerzas. Los testaferros del imperialismo y los oportunistas vociferaron que “con el fin de la Guerra Fría” llegó el tiempo de distensión y paz, pero mientras el imperialismo esté vivo, con sus garras agresivas, nuestro planeta no puede estar nunca tranquilo. Valiéndose del derrumbe del sistema socialista en el orbe, las fuerzas reaccionarias imperialistas intensificaron la ofensiva contra las fuerzas antimperialistas y de proindependencia. Especialmente, el imperialismo norteamericano, convertido en la única potencia del orbe, ejercía del modo más siniestro la política de agresión y guerra para ver realizada su ambición de dominar el mundo, al tiempo que hacía uso de la coacción y arbitrariedad en la palestra mundial, en flagrante violación de la soberanía de otros países.
Las fuerzas reaccionarias imperialistas concentraron la punta de ataque a nuestra República, que avanzaba invariablemente con la bandera de la independencia y el socialismo en alto. Los yanquis y sus seguidores intensificaron más que nunca las maniobras de agresión militar, para aplastar con fuerza a nuestra República, al mismo tiempo que nos presionaban en todas las esferas de la política, la economía, la ideología, la cultura y la diplomacia, así como se nos abalanzaron por los cuatro costados para estrangularnos. Por ello nuestra revolución se vio expuesta a severas pruebas y dificultades nunca vistas en la historia y nosotros, enfrentados directamente con el imperialismo norteamericano, debíamos resistir las maniobras intensivas de esas fuerzas agresoras.
La confrontación entre nosotros y los imperialistas es un duelo de fuerzas y el frente militar antimperialista se ha convertido en el frente principal de nuestra revolución, en su vía respiratoria No.1, que decidirá la existencia del país, la nación y el socialismo. Para salvar el destino del país, la nación, y conducir al triunfo la revolución y la construcción era indispensable reforzar el Ejército Popular mediante la concentración de los esfuerzos en los asuntos militares y apoyarnos en él. Por esta razón afirmamos que el Ejército representa al Partido, al Estado y al pueblo. Si no hubiéramos fortalecido el Ejército, descuidando los asuntos militares, ya hubiéramos arruinado lejos de impulsar la revolución y la construcción.
Nuestra lucha antimperialista y antiyanqui era una batalla más dura para defender la Patria y salvaguardar el socialismo.
Solo el Ejército Popular, destacamento armado revolucionario, podía desempeñar la misión y papel como abanderado en la ejecución de la política de Songun. Esta tiene encarnado en sí el implacable temple del Ejército Popular de combatir al enemigo aun cuando caiga mil veces, así como la inconmovible voluntad y convicción de lograr la victoria. En virtud de la heroica lucha que todo el Ejército y el pueblo, unidos monolíticamente con el primero como centro, sostuvieron bajo la dirección del Partido, hemos podido lograr una gran victoria, tras superar las dificultades que le salían al paso a la revolución.
Las experiencias prácticas de nuestra revolución demuestran que la política de Songun, que prioriza los asuntos militares y tiene su sostén en las fuerzas armadas revolucionarias, es el modo más poderoso de la política de nuestra época y de nuestra revolución, capaz de garantizar con toda seguridad el victorioso avance de la causa revolucionaria quitándose de en medio cualquier enemigo fuerte, dificultades y pruebas. La línea revolucionaria y la política de Songun son la línea y modo de la política de signo estratégico y revolucionario que han de ser mantenidas a toda hora mientras exista el imperialismo en nuestro planeta con sus maquinaciones de agresión.
La política de Songun del Partido es un original modo de la política socialista que ha dado solución científica y brillante al problema del grueso de la revolución.
Sobre la base de un profundo análisis del proceso de desarrollo de la época y el cambio de las relaciones socio-clasistas, nuestro Partido dilucidó por primera vez en la historia del movimiento revolucionario la idea de considerar primero el Ejército y luego los obreros y exaltó al Ejército Popular como un destacamento medular, como grueso de la revolución. Justamente de ahí han emanado la originalidad y la invencibilidad de la referida política.
La precedente teoría revolucionaria del marxismo definió la clase obrera como grueso de la revolución. A mediados del siglo XIX, el análisis de las relaciones socio-clasistas de los países capitalistas occidentales llevó a Karlos Marx a dilucidar que la clase obrera es la clase más progresista y revolucionaria, que asume la misión de acabar con el dominio del capital y todo tipo de regímenes explotadores y establecer el socialismo y el comunismo, y la definió como la clase rectora y grueso de la revolución. Esta teoría reflejaba la realidad de aquella sociedad capitalista. Posteriormente, en varios países tuvo lugar la revolución socialista con la clase obrera como fuerza principal y se dio inicio a la construcción del socialismo. Como resultado, en el proceso de cumplimiento de la causa socialista esta teoría fue considerada una fórmula inviolable de la revolución.
Pero, la teoría o la fórmula expuesta por Marx hace un siglo y medio no puede adaptarse a la realidad de hoy. Avanzó mucho el tiempo y se produjeron enormes cambios tanto en las circunstancias sociales y las relaciones de clases, como en la situación de la clase obrera. A medida que progresaba el capitalismo y, especialmente, a medida que se desarrollaban rápidamente la ciencia y la técnica y se acogía la época de la informática, la clase obrera experimentó un cambio en la base de su vida y su trabajo fue convirtiéndose cada vez más técnico e intelectual. Los integrantes de la clase obrera van transformándose poco a poco en intelectuales y crece con más rapidez el número de trabajadores que sirven al trabajo técnico, intelectual y espiritual, que el de los obreros que sirven al trabajo físico. Por otra parte, al compás del desarrollo del capitalismo, la dominación del capital monopolista cobra mayor fortaleza y se desbordan en gran medida las ideas y culturas burguesas reaccionarias, lo cual ejerce fuertes influencias negativas sobre la toma de conciencia clasista y revolucionaria de los obreros y sobre su concientización. Tanto en vista de las circunstancias de la época como de la realidad del trabajo de los obreros, su situación social y su movimiento, no se puede considerar que la clase obrera de hoy es igual a la clase obrera de la época del capitalismo industrial o de la época de la revolución proletaria.
Las cambiadas circunstancias de la época y las condiciones actuales requieren nuevas ideas, teorías, estrategias y tácticas, para concientizar y organizar a las amplias masas que se oponen al dominio del capital monopolista y a la política de agresión y de guerra del imperialismo, formar filas medulares entre ellas y fortalecer las fuerzas revolucionarias.
Las limitaciones de la teoría revolucionaria del marxismo se han puesto de manifiesto también en la sociedad socialista, donde las dueñas del Estado y la sociedad son la clase obrera y demás masas trabajadoras populares. La anterior teoría, fundamentada en la concepción materialista de la historia, consideró que la revolución termina cuando la clase obrera toma el Poder y establece las relaciones de producción socialistas. Por eso no pudo aclarar correctamente el proceso legítimo de la construcción socialista después de triunfar la revolución, ni presentar la idea sobre la transformación del hombre y la revolución ideológica en la sociedad socialista. El gran Líder, camarada Kim Il Sung, presentó por primera vez en la historia la original idea de que desde el punto de vista de las relaciones de clases el proceso de construcción del socialismo y el comunismo es el proceso de dotar a toda la sociedad con la conciencia de la clase obrera y dilucidó científicamente el papel de esta en la sociedad socialista, el cambio y desarrollo de las relaciones de clases y la legítima transformación del hombre en la misma.
Gracias a la original teoría del gran Líder sobre la construcción socialista y su sabia dirección, en nuestro país todos los trabajadores, incluida la clase obrera, se han convertido en trabajadores socialistas y todos trabajan y viven sobre la base del principio colectivista, bajo el régimen socialista. En el proceso del cumplimiento de la causa socialista, nuestro Partido, concediendo segura prioridad a la transformación del hombre y la labor ideológica, armó con firmeza a las masas populares con la idea Juche e impulsó con energía la labor de dotación de toda la sociedad con la conciencia revolucionaria y de clase obrera. Como resultado, se produjeron cambios radicales en la vida socio-económica de nuestro pueblo y sus rasgos políticoespirituales.
Nuestro pueblo es un pueblo revolucionario educado, formado y forjado en el regazo de la Patria socialista, bajo la dirección del Partido y el Líder, un excelente pueblo, infinitamente fiel al Partido y la revolución. Hoy en nuestra sociedad las masas populares, unidas con una sola idea y voluntad en torno al Partido y el Líder, constituyen poderosas fuerzas impulsoras de la construcción socialista.
Huelga decir que en nuestro país existe todavía la diferencia entre la clase obrera y el campesinado cooperativizado, y no se puede considerar que ha sido cumplida totalmente la dotación de los intelectuales con la conciencia revolucionaria y de clase obrera. La clase obrera sigue siendo el destacamento avanzado en nuestra sociedad y posee una más elevada conciencia clasista, espíritu colectivista y disposición revolucionaria que otros trabajadores. Más aún, está al cargo de la industria, rama principal de la economía nacional. Especialmente los obreros de la industria básica y de guerra desempeñan un papel muy importante en la revolución y construcción. Por esta razón nuestro Partido aprecia a la clase obrera y siempre presta profunda atención a elevar su conciencia revolucionaria e incrementar su papel.
Al aplicar la política de Songun, nuestro Partido definió como fuerza principal de la revolución, no la clase obrera, sino al Ejército Popular, partiendo de un nuevo criterio y un nuevo concepto sobre la materia y sobre el papel que cumple el ejército revolucionario en el proceso revolucionario y constructivo.
La cuestión del grueso de la revolución constituye uno de los problemas fundamentales que se presentan en el desarrollo del movimiento revolucionario mediante el fortalecimiento de su sujeto y el aumento de la importancia del papel que este desempeña. Qué clase, capa o colectivo de la sociedad puede ser la fuerza principal de la revolución, depende de la posición y papel que desempeñan en el proceso revolucionario y constructivo, así como de su espíritu revolucionario, organizativo y su capacidad combativa. Eso no es invariable en cualquier tiempo, sociedad o revolución ni se resuelve únicamente sobre la base de las relaciones de clases. Por tanto, considerar la clase obrera como la fuerza principal de la revolución en cualquier tiempo y lugar, es una expresión de un criterio dogmático sobre la teoría antecedente y resulta erróneo desde el punto de vista del principio.
Nuestro Partido, sin restringirse por ninguna teoría y fórmula existentes y oponiéndose resueltamente a toda clase de actitud dogmática y tergiversación revisionista de la teoría anterior, fortaleció el Ejército y elevó su papel, conforme al cambio de la situación y la demanda de desarrollo de la revolución y condujo así la revolución y construcción por el camino de la victoria.
El que nuestro Partido presentara al Ejército Popular como la fuerza principal de la revolución es un requerimiento insoslayable del cumplimiento de la causa revolucionaria del Juche, tanto desde el punto de vista de la posición y papel que desempeña el Ejército Popular en la revolución, como desde el de su temple revolucionario y capacidad combativa.
En la actualidad el destacamento revolucionario que defiende la vía respiratoria No.1 de nuestra revolución es el Ejército Popular. Este está defendiendo con el arma y con la vida el
Partido y la revolución, la Patria y el pueblo, enfrentándose directamente al poderoso enemigo imperialista. Sobre la bayoneta del Ejército Popular descansan la paz y el socialismo lo mismo que la dichosa vida de altos valores de nuestro pueblo.
Esta es la sublime misión del Ejército Popular, su pesado pero glorioso deber revolucionario, que ni la clase obrera ni otro colectivo social puede cumplir en sustitución suya.
El Ejército Popular es el colectivo más revolucionario, más combativo y más poderoso en nuestra sociedad. No hay grupo más poderoso que él en el espíritu revolucionario y organizativo y la capacidad combativa.
Además, es el más fuerte en cuanto a la idea y convicción y es infinitamente fiel al Partido y la revolución. Son filas combativas bien organizadas. Defiende a ultranza el Partido y el
Líder, ejecuta de la misma manera la política del Partido y está dispuesto a sacrificar su vida sin vacilación por cumplir la causa de esta organización política, la causa del socialismo. Sus oficiales y soldados, en calidad de combatientes de avanzada que defienden con el arma la Patria y la revolución, aman más fervorosamente que nadie a su país, tienen el firme espíritu de defender el socialismo, guardan un odio implacable hacia los imperialistas y otros enemigos de clase y luchan intransigentemente contra ellos. Forman un destacamento revolucionario lleno de firme convicción revolucionaria, indoblegable voluntad e ímpetu combativo. El Ejército Popular posee un espíritu colectivista más elevado que cualquier otro colectivo de la sociedad y su sentido de organización, disciplina y unión es más fuerte. Todo el Ejército está unido como un solo hombre en torno al Comandante Supremo y se mueve al unísono, según sus órdenes y directivas; todos sus servicios y actividades se organizan y efectúan según los requisitos de la disciplina y el reglamento militares. El principio colectivista, el sentido de organización y disciplina constituyen la vida del Ejército Popular y su forma de existencia.
El fuerte espíritu revolucionario y organizativo del Ejército
Popular es un reflejo de su peculiaridad como un destacamento armado y su temple especial como un ejército revolucionario y esto viene a ser la base fundamental del aumento de su combatividad y el fortalecimiento de su poderío ideo-político.
No por participar en la revolución ni por pertenecer a un país socialista un ejército cualquiera puede poseer rasgos y cualidades como fuerzas armadas revolucionarias y convertirse en el grueso de la revolución. Sea la clase obrera o el ejército, debe concientizarse y organizarse bajo la dirección del partido revolucionario, para ser una clase obrera revolucionaria o unas fuerzas armadas revolucionarias y desempeñar un papel importante en la revolución. Al margen de la acertada dirección del partido y el líder, es imposible crear destacamentos medulares de la revolución ni agrupar a amplias masas en un destacamento revolucionario mediante su concientización.
En virtud de la dirección del gran Líder y del gran Partido, nuestro Ejército se ha fortalecido como genuinas fuerzas armadas revolucionarias y como invencibles agrupaciones militares y han llegado a cumplir magníficamente con su gloriosa misión y deber como destacamento medular de la revolución, como su grueso.
El gran Líder, camarada Kim Il Sung, dilucidó originales principios y métodos para la constitución de las fuerzas armadas revolucionarias y los materializó brillantemente, gracias a lo cual el Ejército Popular se ha convertido en modelo de ejército revolucionario y se han preparado las bases duraderas de su constante fortalecimiento y desarrollo. De igual modo hizo de él un ejército del Partido y del Líder, un ejército verdaderamente popular, y lo convirtió en destacamentos armados que poseen la firme idea y convicción, dotados de magníficos rasgos ideo-políticos, dignos del ejército revolucionario. Bajo su sabia dirección se creó y desarrolló una industria de guerra independiente y moderna y se preparó la base material y técnica para modernizar todo el Ejército. Los inmortales méritos que el gran Líder realizó en el proceso de formación de las fuerzas armadas son de los méritos más valiosos realizados por él en la revolución y sirven hoy de sólida base, de inapreciable capital, para nuestros empeños por dar mayor fortaleza al Ejército Popular y aplicar la política de Songun.
Sobre la base de los magníficos méritos del Líder en la construcción de las fuerzas armadas, nuestro Partido exaltó al Ejército como abanderado y grueso de la revolución de Songun y concentró todos los esfuerzos en su fortalecimiento. Visitando ininterrumpidamente a las unidades del Ejército se encontraba siempre entre las masas de militares, los atendió y guió con amor y confianza, e intensificando decisivamente la labor política y partidista en el Ejército lo educó y forjó por vía revolucionaria y le aseguró todo lo que fuera necesario, sin escatimar nada. De acuerdo con las características de la guerra moderna y los requerimientos de la aguda situación, el Partido los armó con nuestra propia y original estrategia y táctica y tomó medidas revolucionarias para fomentar trascendentalmente sus preparativos técnico-militares. Gracias a la enérgica dirección del Partido se registraron grandes cambios en los rasgos ideopolíticos y el estilo de actuar de los militares y la capacidad combativa y el poderío del Ejército adquirieron mayor fortaleza.
Este, siendo, literalmente, ejército del Partido, del Líder y del Comandante Supremo, se ha convertido en fiel agrupación revolucionaria, impregnada del espíritu de defender a vida o muerte la Dirección de la revolución, y toda ella, desde el Comandante
Supremo hasta el último soldado, se ha hecho un sólido cuerpo unido sobre la base de la camaradería revolucionaria.
En su seno se ha establecido firmemente el sistema de dirección partidista e implantado el estilo militar revolucionario y se exhiben altamente los bellos rasgos de unidad entre los superiores y los inferiores, entre los oficiales y soldados, así como los de armonía de los cuadros militares y políticos.
Sus nobles rasgos ideo-políticos, su temple revolucionario y su ánimo combativo se expresan de modo concentrado en el espíritu de militar revolucionario. Este espíritu, que se ha creado y se manifiesta ampliamente en el seno del Ejército Popular bajo la dirección del Partido, representa su propio y noble espíritu revolucionario, cuya médula son el espíritu de defender a vida o muerte al Líder, cumplir a ultranza sus órdenes y el de sacrificio heroico. Es el espíritu de vida o muerte con que los soldados del Ejército luchan con la disposición de consagrar su juventud y vida por el Partido y el Líder, por la Patria y la revolución; es, asimismo, el espíritu revolucionario invencible con que hacen frente y rechazan cualquier enemigo potente y superan toda clase de dificultades y pruebas.
El espíritu revolucionario de los militares del Ejército Popular simboliza y representa la gran época de Songun y sirve de arma ideo-espiritual, revolucionaria y combativa para crear prodigios y realizar proezas en la revolución y construcción. En la época de Songun, también la clase obrera debe ser dotada de este espíritu para cumplir con su deber principal de clase y con su misión, y los demás trabajadores deben asumirlo para mantener y hacer brillar más su honor como dueños del Estado y la sociedad, como trabajadores socialistas. Cuando todo el Ejército y el pueblo, unidos monolíticamente en torno al Partido, vivan y combatan con el espíritu revolucionario y el estilo de actuar de los militares, en este mundo no habrá enemigos que puedan rivalizar con nosotros ni existirán baluartes que no podamos conquistar.
Nuestro Ejército Popular es el creador, el pionero y la encarnación del referido espíritu que representa la época actual, y las filas de combate más poderosas que defienden la primera línea del frente de nuestra revolución, por lo cual es el abanderado de la revolución de Songun, además de ser su destacamento medular y su fuerza principal, y hace gala del honor de serlo.
La política de Songun, que tiene su sostén principal en el Ejército Popular, permite mantener con firmeza el ideal y el principio fundamentales de la revolución y materializarlos de modo más consecuente. El socialismo es el ideal fundamental de nuestra revolución encaminada a realizar completamente la independencia de las masas populares en tanto que la sociedad socialista es la encarnación de las demandas y aspiración de la clase obrera. Al margen de estas demandas connaturales y su principio clasista no se puede realizar la independencia de las masas populares ni llevar a la cima la causa socialista. Nuestra lucha por convertir el país en una gran potencia socialista próspera y lograr la reunificación de la Patria se lleva a cabo en medio de la enconada batalla de clases contra el imperialismo norteamericano y otros enemigos. La complicada y severa situación en que se halla nuestra revolución requiere que en todas las esferas agucemos más aún el filo de la lucha de clases y observemos más estrictamente el principio de la clase obrera, el principio revolucionario. Nuestro Partido ha levantado la bandera de Songun en medio de un agudo enfrentamiento con el imperialismo. Nuestra arma es un arma de clase, de la revolución, y la más poderosa de la lucha de clases contra el imperialismo.
El espíritu de militar revolucionario, espíritu de nuestro Ejército, es la máxima expresión de la conciencia y el espíritu revolucionario de la clase obrera. En la actualidad, frente a las demandas de la época de Songun, nuestro Partido se muestra aún más exigente por mantener estrictamente el principio de clase, principio revolucionario, en todas las esferas de la revolución y construcción, y por intensificar la educación clasista y revolucionaria entre los militares y el pueblo. Se trata de exigencias irrenunciables. Si nuestros militares y la población se dotan sólidamente con la conciencia clasista y el espíritu de militar revolucionario en acato a la dirección del Partido mediante el Songun, la posición clasista del socialismo llegará a adquirir mayor fortaleza y la causa socialista se mantendrá y se coronará con la victoria por muy difícil que sea la situación.
La política de Songun de nuestro Partido es la más poderosa y digna política de independencia que tiene encarnada la idea Juche.
La independencia representa la vida del ser social, de las masas populares y del país, la nación. Y la idea Juche centrada en el ser humano, es la idea de independencia. Todas las luchas revolucionarias se efectúan para alcanzar la independencia. La idea Juche combina correctamente el amor hacia las masas populares con el amor hacia el país, la nación, y la independencia de las primeras con la de los segundos, e indica de modo científico el camino para lograrlo. Una política que defiende y realiza la independencia de las masas populares y del país, la nación, sobre la base del fundamento y el principio de dicha idea, viene a ser la más revolucionaria y científica política, impregnada de amor al país, a la nación y al pueblo.
Nuestra política de Songun basada en las invencibles fuerzas armadas revolucionarias es una política de principios, justa y de índole antimperialista y pro independentista, llamada a garantizar y defender con lealtad las demandas por la independencia de las masas populares y sus intereses, la soberanía y dignidad del país y la nación, de las agresiones de toda clase de reaccionarios imperialistas. Es, asimismo, una sublime política que encarna el amor al país, la nación y el pueblo. Nuestro Ejército Popular, en tanto que fuerzas armadas revolucionarias autodefensivas, está salvaguardando con dignidad y por la fuerza de las armas, el Partido y la revolución, la ideología y el régimen, la Patria y el pueblo, así como defiende la seguridad del país y la paz, frustrando las maniobras de los enemigos para provocar una guerra. En virtud de esta política, incluso en situaciones muy complicadas y críticas como hoy, proseguimos la revolución y construcción a nuestra manera y justamente según nuestra idea y convicción, de acuerdo con la realidad del país y los intereses de la revolución con la bandera de la independencia en alto. Es gracias a nuestra poderosa capacidad militar y nuestra invencible estrategia y tácticas que lo hacemos todo según nuestro propósito y voluntad, sin restringirnos por nada, manteniendo con firmeza la posición independiente en el terreno político y rechazando resueltamente todo tipo de intervenciones y presiones extranjeras. Y gracias a la política de Songun, nuestra independencia se ha hecho inconmovible y nuestra Patria socialista hace gala de su dignidad y honor, su prestigio y poderío como baluarte de la independencia. Se trata de una política para el pueblo por excelencia, que defiende y asegura su derecho a la independencia y sus intereses esenciales, por eso éste la apoya absolutamente y la sostiene con fidelidad.
El estandarte de Songun que enarbola el Partido atiza la conciencia de independencia, autoestima, orgullo y honor nacionales de los coreanos del Norte, el Sur y el extranjero. Es una gran bandera nacional que indica a la nación el camino de la unidad y el florecimiento.
La justeza, las ventajas y la gran vitalidad de la idea y política de Songun de nuestro Partido son probadas por la práctica revolucionaria y se manifiestan cada día más palpables en la realidad.
Sobre todo, en virtud de la dirección del Partido mediante el Songun, la posición militar de nuestra revolución ha adquirido una firmeza de acero.
En la lucha por la independencia y el socialismo contra el imperialismo, el poderío militar viene a ser el factor No.1, que determina la capacidad del país y, si se mantiene a raya al enemigo en el frente militar, es posible salir victorioso en todos otros frentes. El Ejército Popular se ha fortalecido como fuerza armada revolucionaria sin enemigo y la Patria socialista se ha presentado con la frente bien alta en la palestra mundial como una potencia militar. En medio del agudo enfrentamiento político- militar con el imperialismo hemos ganado sucesivas victorias y defendido la Patria, la revolución y el socialismo, haciendo añicos todas las maniobras de agresión de los enemigos.
Los relevantes éxitos y proezas que logramos en la esfera militar se deben a la dirección del Partido mediante el Songun y a su política de la misma índole. Son, asimismo, pruebas fehacientes de su justeza y poderío. El hecho de que con su dirección mediante el Songun nuestro Partido haya fortalecido la posición militar de la revolución, cuya médula es el Ejército
Popular, como un inexpugnable baluarte, deviene garantía fundamental para el cumplimiento de la causa revolucionaria del Juche.
En la época de Songun las filas revolucionarias se estrecharon con mayor solidez y la unidad monolítica de nuestra sociedad adquirió mayor fuerza.
Actualmente nuestros soldados y habitantes van uniéndose sólidamente con verdaderos lazos camaraderiles, que les inducen a compartir la vida y el riesgo de la muerte en el camino de la revolución de Songun, bajo la dirección del Partido, y en toda la sociedad reina el hermoso rasgo de unión entre el Ejército y el pueblo. Los soldados sirven con abnegación para el pueblo y éste ama a aquellos como si fueran sus propios familiares, les ofrece sincero apoyo y de ellos aprende el espíritu de militar revolucionario y el estilo de actuar, como resultado de lo cual el Ejército y el pueblo coinciden en pensar y obrar. En esta época de Songun el Ejército Popular desempeña el papel medular y precursor en todas las esferas de la revolución y construcción. El pueblo lo aprecia como algo muy valioso, exhibiendo el noble estilo de ayudarlo y respaldarlo, debido a lo cual la unidad entre ambos, de signo camaraderil, se ha hecho más estrecha todavía.
Al calor de la política de Songun de nuestro Partido y de su política de amor a los soldados y habitantes, la solidaridad monolítica de nuestra sociedad se ha consolidado y desarrollado a una nueva altura, como unidad de todo el Partido, el Ejército y el pueblo, basada en una única ideología, convicción, obligación moral y amor camaraderil, y el poderío ideo-político de nuestra revolución se ha fortalecido de modo inaudito.
La gran vitalidad de la política de Songun sigue siendo comprobada en la construcción socialista.
Como grueso de la revolución el Ejército Popular está situado al frente de todas las esferas de la construcción socialista, donde crea prodigios laborales y da ejemplos brillantes. Los soldados y oficiales, en acato a la idea y orientación del Partido, han levantado con su heroica lucha numerosas obras monumentales y fábricas modernas. Se han hecho cargo de importantes, pero difíciles ramas de la economía nacional, donde han abierto puntos de ruptura para avanzar. Vencieron múltiples obstáculos y pruebas y produjeron prodigios e innovaciones, con lo cual estimularon y alentaron a los trabajadores de todo el país a crear un auge en la revolución.
Inspirados por el espíritu de militar revolucionario y el estilo de obrar de los soldados, la clase obrera y los demás trabajadores crearon el espíritu de Kanggye, encendieron la antorcha de Ranam y produjeron innovaciones en todos los frentes de la construcción socialista. En virtud de la política de Songun, sustentada principalmente en el Ejército Popular, salimos vencedores en la sumamente dura “Marcha penosa” y Marcha forzada y abrimos el camino de avance a la construcción de una gran potencia socialista próspera, y aun en condiciones difíciles hemos impulsado con audacia e ímpetu el proceso revolucionario y constructivo. Nuestra experiencia demuestra que si todos los funcionarios y trabajadores realizan sus labores al estilo del
Ejército, siguiendo su ejemplo y en fiel acato a la dirección del Partido por el método de Songun, podrán conquistar en un corto espacio de tiempo el baluarte de ciencias y tecnologías de punta, edificar una gran potencia económica, implantar en toda la sociedad el hábito de organizar la vida de manera esmerada y el ambiente de vivir de modo culto y estético, así como asegurar a nuestro pueblo una vida tan dichosa como la de otros.
Gracias a la referida política, se ha creado una coyuntura trascendental para la reunificación de la Patria, se ha reforzado la solidaridad internacional con nuestra revolución y se han ampliado notablemente las relaciones del país con el extranjero.
Merced a la política de Songun, permeada por el principio de independencia nacional y el espíritu de amor a la Patria y la nación, y merced a nuestra política de reunificación de la Patria, basada en ella y los esfuerzos que hicimos por iniciativa, se efectuó el histórico encuentro de los mandatarios del Norte y el
Sur en Pyongyang y se adoptó la Declaración Conjunta del 15 de Junio. Ahora se están profundizando las relaciones de reconciliación y cooperación entre ambas partes en varias esferas.
Hoy en Corea del Sur va llegando al auge, como nunca antes, el clima pro reunificación nacional independiente, contra los norteamericanos y otras fuerzas extranjeras.
Nuestra política de Songun, que se opone a la política de agresión y guerra de los imperialistas y defiende la independencia del país, la nación, produce simpatía en amplios círculos sociales y pueblos progresistas del mundo. En la arena internacional asesta golpes a las fuerzas agresoras imperialistas, alienta a las fuerzas proindependencia contra el imperialismo e impulsa con energía la causa por la independencia en el mundo.
Bajo la dirección del gran Partido, nuestro Ejército y el pueblo, manteniendo en alto la bandera de Songun, expuestos a embravecidas tempestades, han recorrido una gloriosa trayectoria, jalonada de victorias, y han creado prodigios históricos. La línea revolucionaria de Songun de nuestro Partido es una gran línea de nuestra época y bandera siempre victoriosa de nuestra revolución. El camino de la revolución mediante el Songun lleva a la construcción de una gran potencia próspera, la reunificación de la Patria y la culminación de la causa revolucionaria del Juche. Hoy la situación interior y exterior del país es muy compleja y aguda, por eso debemos sostener más alto la bandera de Songun. Todo el Partido, Ejército y pueblo tienen que luchar tesoneramente para alcanzar una nueva y gran victoria en la revolución, bajo la dirección del Partido sobre la revolución mediante el Songun.
Es necesario, ante todo, volcar enormes fuerzas, como lo hacemos ahora, en el fortalecimiento del Ejército Popular. El poderío de la política de Songun es precisamente del Ejército Popular y se manifiesta altamente, junto a su superioridad, cuando este se prepara con firmeza en lo ideológico y político, en lo militar y técnico.
La dirección del Partido constituye la vida del Ejército Popular.
Debemos formar a éste como defensor No.1 del Partido, como filas armadas revolucionarias dispuestas a defender a riesgo de la vida la idea y la dirección del Partido, para que salvaguarde y haga brillar más su gloriosa historia y sus tradiciones de haber hecho gala de su honor como dignos soldados del Partido y del Líder. Cuanto más complicada y tensa se torne la situación, tanto más intensamente debemos realizar la labor ideo-política en el Ejército Popular y el trabajo militar para que todos sus integrantes confíen y sigan solo en y a nuestro
Partido en cualquier situación y circunstancias, agudicen la vigilancia revolucionaria y mantengan la disposición a movilizarse en cualquier momento. Deben estar siempre listos para aniquilar despiadadamente a los agresores imperialistas, no importa por dónde y cuándo nos ataquen.
Es necesario fortalecer aún más la unidad entre el Ejército y el pueblo, para consolidar como un monolito las posiciones ideo-política y militar de nuestra revolución. Cuando luchen unidos, como un solo hombre bajo la dirección del Partido, no tendrán nada que temer ni existirán cosas que no puedan realizar.
El Ejército y el pueblo tendrán que exhibir plenamente en la época de Songun sus nobles rasgos tradicionales de la unidad caracterizada de mutuo aprecio y afecto y de compartimiento de las alegrías y penas, de la vida y el riesgo de la muerte.
En toda la sociedad hay que establecer plenamente el ambiente de dar importancia a los asuntos militares.
La tarea de incrementar la capacidad defensiva del país es tarea de todo el Partido, el Estado y el pueblo. Los funcionarios y trabajadores deben organizar el conjunto de sus labores sobre la base del principio de dar prioridad a los asuntos militares y hacer esfuerzos tesoneros para fortalecer el poderío militar del país. Deben reforzar también las fuerzas armadas civiles y convertir todo el país en un sólido baluarte.
Hay que dar preferencia al desarrollo de la industria de guerra y, simultáneamente, promover la industria nacional en conjunto conforme a los requisitos de la época de Songun, para de esta manera asegurar en lo material y técnico la ejecución de la política de Songun del Partido y elevar trascendentalmente el nivel de vida del pueblo en un corto espacio de tiempo.
Los funcionarios y trabajadores deberán guardar firme convicción en la justeza e irrebatibilidad de la idea y política de Songun de nuestro Partido, trabajar y vivir siempre según sus exigencias y hacer que toda la sociedad desborde de ímpetu revolucionario y ánimo combativo, como el seno del Ejército Popular.
Bajo la dirección del Partido, nuestro Ejército Popular y el pueblo han hecho brillar la nueva época de la revolución del Juche, como una gran época de Songun. Con el estandarte de Songun en alto debemos impulsar la causa revolucionaria del Juche hasta alcanzar la victoria definitiva.
Los funcionarios, militantes y trabajadores deben ser, en su totalidad, fervorosos adeptos a la idea de Songun, resueltos defensores y ejecutores de la política del mismo carácter y seguir con fidelidad la dirección del Partido sobre la revolución mediante el Songun

viernes, 12 de agosto de 2011

Celebración por el 41º Aniversario de Fundación de nuestro Instituto

El día miércoles 10 de agosto a las 7:00 p.m. en el local del Glorioso SUTEP se reunieron los miembros y simpatizantes de nuestro Instituto  a celebrar el 41º Aniversario de la fundación nuestra institución, en esta fecha se recordó a los fundadores de nuestro Instituto: Dr. Ángel Castro Lavarello, Genaro Carnero Checa, Amadeo Julian Arrieta, Manuel Jesus Orbegoso, Winston Orillo, Maruja Roqué, etc.
En esta fecha rememoramos no sólo a nuestros fundadores, si no a todos aquellos que anonimamente apoyan a nuestra institución día a día. 
Desde aquí como diría textualmente nuestro secretario general "queremos agradecer a todos ustedes que son la razón de ser de nuestra institución" muchas gracias no sólo a los asistentes al acto; si no también a todos aquellos que nos han hecho llegar su saludo por estos 41 años de intensa labor ininterrumpida.

En imagen Discurso de Orden a cargo del secretario general de nuestro Instituto C. Yuri Castro Romero dando la bienvenida a los asistentes y rememorando a los fundadores de nuestra institución, recordando la fundación de esta importantísima organización, que a la fecha ha realizado miles de eventos de diversos tipos, para de esta manera hermanar aún más a estos dos pueblos hermanos.


En imagen el Sr. Embajador de la R.P.D.C. Ri Mun Gyu haciendo entrega de un cuadro de artesanía coreana a uno de los asistentes a nuestro aniversario, otros se hicieron acreedores de diversos libros.  
En imagen el Sr. Estuardo Martines Pérez, Presidente de la Asociación Peruana de Confraternidad Mariscal KIM JONG IL, El Sr Embajador y una asitente a nuestro acto de aniversario.

En imagen de Izquierda a derecha el Dr. Juan Gilberto Crisóstomo Munayco presidente de la filial de nuestro Instituto de la ciudad de Ica, el Sr. Embajador y la Sra. Purificación Romero Vda. de Castro, fundadora de nuestro instituto y esposa de nuestro presidente Fundador el Dr. Ángel Castro Lavarello.

martes, 9 de agosto de 2011

Instituto Cultural y de Amistad Peruano - Coreano : Invitación


INSTITUTO CULTURAL Y DE AMISTAD 
PERUANO COREANO
Fundado el 13 de agosto de 1970

Invitamos a Ud. familiares y amigos al acto central con motivo de celebrarse el 41º Aniversario de la fundación de nuestro instituto

Día: miércoles 10 de agosto 6.30 p.m.
Lugar: Jr. Camaná 550 Lima 01 (Local del SUTEP)
Agradecemos anticipadamente si gentil asistencia.

*sorteo de libros y artesanía 
*Brindis de Honor y compartir

Yuri Castro Romero 
Sec. General.

miércoles, 27 de julio de 2011

Doble celebración

Un 27 de julio de 1950 como hoy, se firma el armisticio de Panmunjom, donde los EEUU reconocen su derrota y la incapacidad de vencer al aguerrido pueblo coreano en la guerra de invasión que planificaron.

Ya es sumamente conocido por el mundo que fueron los EEUU y sus títeres de Corea del Sur los que buscaron el conflicto armado y que pensaron que en solo 48 horas tomarían  la península y la harían suya cumpliendo así su sueño de centurias de apoderarse de la península por su gran importancia estratégica, recordemos que los EEUU se jactaban de ser los vencedores de la II guerra mundial.

Pero ni sus generales, ni su inmenso poderío militar, pudieron con la voluntad inquebrantable y la firmeza del pueblo coreano, quien unido monolíticamente a su líder vencedor de la guerra contra  imperio japonés derrotó a un nuevo imperio y junto con él a sus 16 países títeres.

Es por ello que esta fecha no solo es de conmemoración y celebración por el pueblo coreano sino también por todos los pueblos progresistas del mundo que recuerdan el valor y pundonor del pueblo coreano quien venciera al imperialismo más salvaje e inhumano  que ha conocido la historia de la humanidad.
Es en ese sentido que nos dirigimos a ustedes estimados amigos en esta víspera de fiestas patrias para conmemorar tan importante fecha para la humanidad entera y también desearles en estas Fiestas Patrias, que renovemos nuestro compromiso con nuestro país y con la amistad y solidaridad con los pueblos del mundo y que este quinquenio que se aproxima sea mucho mejor que los anteriores y que nuestro pueblo tenga más libertad y justicia.

Lima 27 de julio de 2011
Atte.


Yuri Castro Romero
Sec. Gral. Instituto Cultural y de Amistad Peruano Coreano

lunes, 25 de julio de 2011

99,97 por ciento de electores participan en elecciones

 
Pyongyang, 24 de julio (ATCC) - Tuvieron lugar con exito el dia 24 las elecciones de los diputados a las Asambleas Populares de las provincias (las ciudades directamente subordinadas al centro), las ciudades (los municipios) y los distritos de la Republica Popular Democratica de Corea.
Segun los datos recogidos por el Comite Central de Direccion Electoral, hasta a las 18:00, 99,97 por ciento de electores excepto los que estan en el extranjero o trabajan en alta mar, estuvieron presentes en la votacion.
Los electores incapaces de acudir al lugar para la votacion por motivo de vejez, enfermedad, etc. votaron en las urnas moviles.
Todos los votantes participaron como un solo hombre en las elecciones con el entusiasmo revolucionario de mostrar el invencible espiritu de Corea del Juche que avanza hacia la gran potencia prospera socialista y fortalecer con mas firmeza el poder popular en pleno acato a la guia del Songun del Dirigente Kim Jong Il a traves de las presentes elecciones

Corea en jolgorio por elecciones de diputados

 
Pyongyang, 24 de julio (ATCC) -- Tendran lugar hoy las elecciones de diputados a las Asambleas Populares de las provincias (las ciudades directamente subordinadas al centro), las ciudades (los municipios) y los distritos.
Los lugares de votacion fueron decorados en colores de fiesta en compania de las canciones mientras en las calles aledanas flameaban las banderas nacionales y las rojas y saltaban a la vista las consignas y pancartas llamando a consolidar el poder revolucionario.
Esperaban el comienzo de votacion los electores en vestidos elegantes que buscaban sus nombres en el padron electoral exhibido en las tablas colocadas al pie de las urnas.
Por otra parte, se escuchaban las vibraciones de tambor y gong que tocaban bailando muchos electores.
El ambiente electoral llego a su climax cuando los artistas de entidades artisticas de distintos niveles comenzaron a ofrecer sus funciones.
En el rostro de cada elector se denotaba la determinacion de votar a favor para demostrar otra vez el poderio de la unidad monolitica entre todos los militares y civiles en torno al Partido del Trabajo de Corea y la superioridad del socialismo al estilo coreano y para dinamizar las labores orientadas a glorificar la historia centenaria de la Corea de Kim Il Sung.
La votacion comienza a las 9 por la manana.

Kim Jong Il participa en las elecciones de diputados

Kim Jong Il participa en las elecciones de diputados
Pyongyang, 24 de julio (ATCC) -- El Dirigente Kim Jong Il, Secretario General del Partido del Trabajo de Corea y Presidente del Comite de Defensa Nacional de la Republica Popular Democratica de Corea, visito el dia 24 el lugar del subdistrito no. 150 del distrito electoral no. 264 para las elecciones de diputados a la Asamblea Popular de la ciudad de Pyongyang, para participar en las elecciones de diputados a las Asambleas Populares de las provincias, las ciudades y los distritos de la RPDC.
Le acompanaron Kim Jong Un, vicepresidente de la Comision Militar Central del PTC y Kim Kyong Ok, miembro de la CMC del PTC y primer subjefe de departamento del CC del PTC.
Acogieron en el mismo terreno al Dirigente Yang Hyong Sop, miembro del Buro Politico del CC del PTC, vicepresidente del Presidium de la Asamblea Popular Suprema y presidente del Comite Central de Direccion Electoral y Mun Kyong Dok, miembro suplente del BP y secretario del CC del PTC y secretario responsable del Comite del PTC en la Ciudad de Pyongyang.
El Dirigente recibio las cedulas electorales de parte del presidente del comite electoral del citado subdistrito y voto a los candidatos de diputados a las Asambleas Populares de la ciudad de Pyongyang y del municipio de Ryongsong: Pak Hyong Ryol, gerente de la Fabrica de Elaboracion de Cereales de Pyongyang y Kang Chol Ho, director de la Fabrica de Codorniz de Ryongsong.
El Dirigente se reunio con dichos candidatos de diputados y los estimulo a cumplir sus misiones y deberes como representantes y servidores fieles al pueblo en la sagrada lucha por prosperidad de la patria.